Archivos de diciembre,2009

El viaje, el exilio y la búsqueda del patito feo IV

diciembre 29, 2009
“Se dirigió entonces hacia ellos, con la cabeza baja, para hacerles ver que estaba dispuesto a morir. Y entonces vio su reflejo en el agua: el patito feo se había transformado en un soberbio cisne blanco...". Hans Christian Andersen, El patito feo.



IV. “Como una brisa suave”


En un lugar de la Costa Oeste de Estados Unidos, de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho tiempo que el patito feo asistió con su bandada de patos salvajes, luego de un largo viaje atravesando continentes, por los cielos bellísimos, calmados y tormentosos, a una reunión multitudinaria de patos, que se llamó, Woodstock.

El patito feo, reservado y amigable, quedó sorprendido desde un rincón de la granja, donde se llevaba a cabo la gran reunión de los patos salvajes, por la maravilla de la música rock, por las vestimentas estrafalarias tan coloridas, por los pelos largos hasta la cintura, por el amor libre sin barreras; incluso, observó que fumaban yerbas exóticas que probó apenas y vomitó inmediatamente, curándose en salud.

Lo que más le llamó la atención de este gran concierto de tres días, que reunió a más de medio millón de patos, además de la música magistral, de los grandes músicos poetas que nunca había visto ni oído; fueron los símbolos y mensajes de paz y amor que lo conmovieron como una brisa suave. Le recordaron las huellas sólidas y la estela de arte, que como una “roca de ser”, protegía cuando se desataban las tempestades, a sus hermanos y primos patos pequeños, en el jardín secreto de Malambito.

Los patos rebeldes en su búsqueda, sin medir riesgo, encontraron en el teatro de la generación del 68 del pájaro de fuego, una “iglesia primitiva”, por primera vez en su existencia de animal humano, conoció de oídas a dos cisnes soberbios y sabios, uno se llamaba el mahatma Gandhi y otro el papa Juan XIII: el patito feo comenzó a tomar conciencia que eran tiempos de cambios incalculables, el mensaje era el mismo que en Woodstock, de paz auténtica y amor sin límites; pero sin amor libre, ni marihuana y LSD.

Un cisne joven adulto, brillante y bondadoso, amigo del papa Juan XXIII, hizo amistad con el patito feo y con sus amigos patos, se fue transformando en un maestro cisne, que lo acogió con una amabilidad sin límites y le abrió el continente de la sabiduría del amor. El patito feo era agnóstico, pero creyente en el Dios-Amor.

En el trasfondo, en busca de la tierra del padre, el patito feo comenzó a tomar conciencia de la vida y la obra de gran creador de su abuelo. !El abuelo era un magnifico cisne! Para el abuelo cisne, la belleza nos hace libres.

La recepción de esta experiencia, de su mensaje de paz y amor, tardaría mucho en llegar al pensamiento del corazón y a las entrañas del patito feo. Por una parte, tuvo que hacer una terapia universal para cisnes en los rincones enigmáticos de curación de lo más íntimo de su intimidad herida. Por otra, tuvo que hacer como cisne un camino de alta educación, para dirigir un proyecto fundacional de paz y amor que decidió, con método y pasión, que sería el sentido de su existencia: la desmesura del amor por el Rostro del Prójimo, por los olvidados y maltratados de la Tierra y el universo.

Las marchas y contramarchas inconscientes, marcaron el itinerario posterior del patito feo, conciente de ser ahora un cisne soberbio y humilde, a la vez. Fuerza-débil-fuerte. La espina en el alma siempre fue el obstáculo a vencer con valentía y creatividad, como cuenta Hans Christian Andersen, en el inspirado relato de, El soldadito de plomo. El patito feo, aún guarda su arma secreta de peleador callejero, simbólica y realmente.




El viaje, el exilio y la búsqueda del patito feo III

diciembre 27, 2009
“Se dirigió entonces hacia ellos, con la cabeza baja, para hacerles ver que estaba dispuesto a morir. Y entonces vio su reflejo en el agua: el patito feo se había transformado en un soberbio cisne blanco…”. Hans Christian Andersen, El patito feo.



III. Los patos salvajes


En su viaje al exilio, fuera de la granja, hacia el ancho mundo, el patito feo se integró a una bandada de patos salvajes, machos y hembras.

Encontró una tribu adolescente, donde le daban afecto entre pares, iniciación en su despertar sexual, complicidades en las peleas brutales, arrastrando su rebelión frente al mundo de los patos adultos.

Cargaba una espina en el alma, que se manifestaba en agresividad y violencia. Por ese milagro que sólo se encuentra en los cuentos maravillosos de Hans Christian Andersen o de Oscar Wilde, fue educado por dos patos adultos, singulares, un maestro de Judo y un maestro de Box: el combate sólo puede ser defensivo, es el principio y fundamento. El patito feo adolescente admiraba a sus maestros de combate, pero sólo entendería sus enseñanzas muchos años después.

El patito feo procedía de un linaje de aves hispano limeñas, por una parte, fue estigmatizado en su rebelión porque donde iba actuaba como un pato salvaje, por otra, estaba protegido en sus conflictos con la ley, por su linaje y su astucia.

Un día saliendo de la Plaza de Acho, de una corrida de toros que frecuentaba porque formaba parte de su cultura, tuvo que enfrentar una agresión imprevisible. Como un gallo navajero en que se metamorfoseaba cuando se sentía en peligro, de un golpe certero tendió en la arena a otro gallo navajero, mayor que él, que lo había estado retando desde tiempo atrás, al que le tenía miedo, porque era más grande y fuerte.

El patito feo, luego de esa pelea callejera instantánea y violenta, del que salió vencedor, recordó confusamente el mensaje de sus maestros, el yudoca y el boxeador, el combate es defensivo, el valor de la vida humana y natural, está por encima de todo. En el claro oscuro de la culpa de animal humano, por haber lesionado severamente a su adversario, dejándolo tumbado en un charco de sangre, se abrían paso las enseñanzas de los maestros del combate defensivo.

El viaje, el exilio y la búsqueda del patito feo II

diciembre 24, 2009
“Se dirigió entonces hacia ellos, con la cabeza baja, para hacerles ver que estaba dispuesto a morir. Y entonces vio su reflejo en el agua: el patito feo se había transformado en un soberbio cisne blanco…”. Hans Christian Andersen, El patito feo.



II. El jardín secreto


El papito feo encontró, por esa suerte mágica inexplicable, un jardín secreto, un refugio donde era amado y respetado, donde pasaba el tiempo en un mundo encantado de belleza, creación y restitución de sus heridas de alma. La abuela pata y los tíos menores patos lo acogían, siempre amablemente, aunque fuera tan distinto. Era como un Jardín del Edén, oculto, en el dulce reino de la granja, se llamaba Malambito.

La abuela pata

La abuela pata era acogedora y amable, contaba cuentos entretenidísimos y lo hacía reír hasta matarse de risa, con sus bromas finas y ocurrentes. El patito feo se las ingeniaba para pasar el máximo de su tiempo en el regazo de la maravillosa abuela pata, que era un bálsamo para su dolor de pequeño maltratado, llenándose de alegría y tranquilidad a su lado.

Los tíos menores patos

Los tíos menores patos eran creativos y cariñosos, el patito feo admirado por la imaginación sin límites conocidos de los tíos, miraba atentísimo todas sus ocurrencias. Gozaba con sus graciosas agudezas, con sus causas inteligentes, con sus vericuetos retóricos y con sus trasmutaciones de chocolate. Los tíos menores eran como Melquíades en sus años jóvenes, un personaje misterioso de Cien años de Soledad, un cuento de un tal Gabriel García Márquez, que al final del relato todos descubrirían que hablaban el sánscrito, una lengua muerta.

El sauce ausente y presente

En medio de la casa grande de Malambito, había un viejo sauce inmenso, el patito feo se maravillaba mirándolo, jugando a su alrededor, trepándose por su enorme tronco añejo y por sus ramas endurecidas desde tiempos inmemoriales. Había una poza de agua donde el patito feo chapoteaba. Luego de pasar largas horas en el árbol y en la poza, retornaba al rincón del Museo de los Patos.

El Museo de los Patos fue construido por abuelo pato, que había muerto. Allí moraban, la abuela pata y los tíos menores patos. Era un hogar de protección y cuidado, de inteligencia y creatividad, de goce y sazón por la vida.

La remembranza del abuelo pato estaba presente benefactoramente en la vida de esta familia de animales humanos, su sombra de sauce ausente cubría de luz todo el jardín secreto, diseñado y edificado como casa de la memoria.




El viaje, el exilio y la búsqueda del patito feo I

diciembre 20, 2009
“Se dirigió entonces hacia ellos, con la cabeza baja, para hacerles ver que estaba dispuesto a morir. Y entonces vio su reflejo en el agua: el patito feo se había transformado en un soberbio cisne blanco…”. Hans Christian Andersen, El patito feo.



¡Patito feo, niño de Navidad, qué dificil es escribir sobre tu infancia! No sabemos porque viene una tristeza tan grande en un tiempo de una alegría tan grande. La Navidad es contradictoria, añoranzas. El advenimiento del Dios-Niño, del Dios-Amor, tiene un significado espiritual muy hondo: esperanza. Van estos breves textos, alumbrados desde el alma.



I. El patito feo crucificado



¿Por qué la vida se llena de agresividad y violencia?

¿Por qué le tocó al patito feo, animal humano, niño hermoso, los peores golpes?

¿Por qué eras tan ruin y violento con el patito feo?

¿Por qué llenaste su alma de angustia?

Acaso al patito feo, con su inteligencia y sensibilidad, no era el hijo que tú
querías: sumiso y estúpido como tu.

Acaso, tu padre te trató igual y repetiste ese absurdo en tu mezquina
historia personal.

Pero tu padre era un gran creador, a diferencia tuya que renunciaste
al talento que te entregó la vida.

Es difícil perdonar, pero el patito feo ha pasado la vida tratando de
hacerlo.

Fallaste, en el último momento, por miedo, manojo de nervios.

Sólo queda, ser un cómico en esta tragedia.

Amadeus andino y universal, Cristo azotado de América, la belleza nos hace libres.


Desde esta Tierra Wanka. Tierra de las mariposas. Feliz Navidad y un buen año con gusto y sazón.

Amadeus andino y universal: Cristo azotado de América

diciembre 18, 2009
"Hoy sufro solamente".
César Vallejo, Voy a hablar de la esperanza.


Amadeus andino y universal, paloma y serpiente.

Amadeus andino y universal, caminamos rumbo a lo desconocido: el dolor y la muerte.

Amadeus andino y universal ¿Quién nos da la mano? Nadie, sólo la niña de ancianos pasos.

Amadeus andino y universal, estamos ante la remembranza y el despertar a la pasión y muerte de la humanidad.

Amadeus andino y universal, revivimos "El Evangelio según san Mateo", de Pier Paolo Pasolini: sol y luna, en un mismo instante, iluminándonos, quebrando las leyes del universo.

Amadeus andino y universal, enlazas el réquiem de los pobres, el viaje, el exilio y la búsqueda, el dolor y la muerte, la alegría y la vida.

Amadeus andino y universal, paradoja de la condición humana, resurrección: vida, libertad y luz contra la muerte, opresión y oscuridad.

Amadeus andino y universal: "Cristo azotado de América".

El dolor: una rabia negra de poesía en el pecho

diciembre 16, 2009
A Rocío Silva Santisteban, notable poetisa peruana, en su dolor, en su rabia negra de poesía en el pecho. Este poema de Pier Paolo Pasolini.


"Muerte

Vuelvo a ti, como vuelve
un emigrado a su país y lo redescubre:
he hecho fortuna (en el intelecto)
y soy feliz, tanto
como hace tiempo lo era, destituido por norma.
Una rabia negra de poesía en el pecho.
Una loca vejez de jovencito.
Antes tu alegría se confundía
con el terror, es verdad, y ahora
casi con otra alegría
lívida, árida: mi pasión decepcionada.
Ahora me das miedo de verdad,
porque estás de verdad cerca, incluida
en mi estado de rabia, de oscura
hambre, de ansia casi de criatura nueva.".


De "La religione del mio tempo" 1961
Versión de Delfina Muschietti


http://kolumnaokupa.blogsome.com

Obama en Oslo: la retórica abyecta de la “guerra justa”

diciembre 10, 2009
En memoria del sultan Saladino, con su inteligencia, sensibilidad y apertura, miró lejos en el Siglo XII.


La “guerra justa” sólo puede existir en la retórica más abyecta en la era nuclear, se supone que se trata de una guerra limpia. Todas las guerras son sucias y violadoras de los derechos humanos en el Siglo XX largo, acaban todas en genocidios, holocaustos, masacres y asesinatos, especialmente de la población civil que es el chivo expiatorio. Como señala con una lógica irrebatible, Jimmy Carter, Premio Nobel de la Paz 2002, en su discurso al recibir el premio, citando al Nobel de la Paz Ralph Bunch: "sugerir que la guerra puede prevenir la guerra es un juego de palabras abyecto. El mundo tiene pruebas de que la guerra sólo engendra más guerra".

La violencia es nuestra epidemia más mortal, nuestro punto de visión sobre la violencia es que es una tragedia; una catástrofe mortal para las relaciones entre los seres humanos, en la intimidad y en la sociabilidad, en lo privado y en lo publico, en la sociedad y en el estado, entre las naciones y para toda la humanidad. Pero, en tanto es una relación social y personal -una ideología y una acción humanas-, puede ser prevenida.

Desde estas Páginas Libres, coincidimos con una de las reflexiones más profundas sobre toda violencia, moderna y posmoderna: “La violencia estructural es también la principal causa de la violencia conductiva, en una escala epidemiológica y socialmente significativa (desde el homicidio y el suicidio hasta la guerra y el genocidio). La pregunta sobre cuál de las dos formas de violencia -estructural o conductiva- es más importante, peligrosa o letal es debatible, porque ellas están inexorablemente relacionadas entre sí, como causa y efecto. (James Gilligan, Nueva York: 2000).”

El discurso reciente del presidente Obama en Oslo al recibir el Premio Nobel de la Paz, no convence ni teórica, ni prácticamente. En un sentido realista e historicista es una falsa conciencia de su entrampamiento en Agfanistán, donde sólo una jugada estratégica y táctica de último momento podría resultarle exitosa, pero no lo que ha llamado “guerra justa” en Oslo.

El problema de fondo -real y no discursivo-, es que la estrategia del choque de las civilizaciones de Samuel Huntington predomina sobre la estrategia de la pluralidad de los diferentes de Amartya Sen. El simplismo sobre la complejidad. El manual sobre la lucidez. Obama no está dispuesto a negociar con la pluralidad de los diferentes presentes en el pueblo afgano, todos los gatos son pardos, todos son talibanes o Al Qaeda, o socios sin legitimidad y corruptos que se prestan a colaborar por un plato de lentejas con el invasor. Pero su política militarista no habla de concertar voluntades con los que no caminan por la huella de los talibanes o de Al Qaeda, que son la mayoría del pueblo afgano.

El patito feo: de Hans Christian Andersen a Boris Cyrulnik

diciembre 08, 2009
El patito feo, es la obra maestra de Hans Christian Andersen, desde ese pensamiento poético se despliega su obra narrativa magistral, todos sus cuentos. El relato de El patito feo se puede revelar en esta expresión notable de su obra: “Se dirigió entonces hacia ellos, con la cabeza baja, para hacerles ver que estaba dispuesto a morir. Y entonces vio su reflejo en el agua: el patito feo se había transformado en un soberbio cisne blanco…”.

Tanto para Hans Christian Andersen, como para Boris Cyrulnik, El patito feo y Los patitos feos, respectivamente, son la memoria y el relato de historias personales singulares de sufrimiento, golpe y trauma en circunstancias culturales e históricas muy diferentes, por cierto. La clave es que ambos son capaces de transponer poéticamente la realidad del sufrimiento en la escritura, sin ese talento y trabajo la experiencia no hubiera tenido ninguna trascendencia, no podría ser leída, vista y oída.

En Los patitos feos, Boris Cyrulnik recoge el relato originario de Andersen, lo transfigura en un sueño y un proyecto: “nos ofrece en este libro una visión alternativa y optimista a las actuales teorías sobre el trauma infantil y sus efectos dañinos e irreparables. A través de ejemplos de personajes famosos y de pacientes de su propia práctica clínica, nos muestra la existencia de un mecanismo de autoprotección, la resiliencia, que se pone en marcha desde la infancia mediante el tejido de lazos afectivos y la expresión de emociones y que amortigua el choque de la experiencia traumática. Los patitos feos es un libro optimista que demuestra que ninguna herida es irreversible, que un niño herido no está condenado a convertirse en un adulto fracasado ya que no todo se juega antes de los tres años y no todo está decidido a los seis. En contra de la creencia general, un niño con una infancia infeliz no está determinado a ser un infeliz toda la vida, en contraposición, tiene un protencial de resiliencia, de metamorfosis en un niño feliz, productivo y creativo.

No es por azar que, Cyrulnik, haya sido la primera persona en Francia en interesarse por el fenómeno de la resiliencia. Con tan sólo seis años de edad consigue escapar de un campo de concentración, del que jamás regresó el resto de su familia, rusos judíos emigrantes, residentes en Francia cuando entraron las tropas de Hitler. Empieza entonces para el joven huérfano una etapa errante por centros y familias de acogida. A sus ocho años, la asistencia pública francesa lo instala en una finca agrícola donde está a punto de convertirse en un niño granjero analfabeto; se convierte, sin embargo, en un médico empeñado en entender sus propias ganas de vivir.

Neurólogo, psiquiatra y psicoanalista, Cyrulnik es uno de los fundadores de la etología humana. Trabaja como profesor de la Universidad de Var en Francia y es responsable de un grupo de investigación en etología clínica en el Hospital de Toulon.”



Hans Christian Andersen, “El patito feo”, en Cuentos Completos, Cátedra editorial. Madrid: 2005.

Boris Cyrulnyk, Los patitos feos. La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida. Gedisa editoral. Barcelona: 2006.

Obama: atrapado en su estrategia imaginaria en Agfanistán

diciembre 06, 2009
Un sabor amargo nos deja el discurso del presidente Barack Obama en West Point, en el fondo atrapado en su estrategia imaginaria en Agfanistán. La escalada militar en esa Tierra tiene objetivos como el de acabar con los talibanes y Al Qaeda, pero absurdamente unifica a todo el pueblo afgano contra el invasor, no hay una propuesta de concertación de voluntades con la pluralidad de posiciones de ese mundo, no separa el trigo de la paja.

La estrategia del choque de las civilizaciones de Samuel Huntington, se impone contra la estrategia de la pluralidad de los diferentes de Amartya Sen. Es el simplismo y la cháchara de Huntington frente a la complejidad y lúcidez de Sen ‒los gobernantes y su ceguera tienen mucha historia, desde los orígenes de la Edad Moderna, la preferencia por el simplismo y el manual de Maquiavelo frente a la complejidad e inteligencia de Montesquieu, salvo rarezas‒.

Como señala acertadamente don Lluís Bassets, director adjunto del diario El País de España, en su blog: “Hay momentos en que parece que nadie conduce nuestro mundo. En la era Bush era peor. Había conductor y una dirección clara: el abismo. Ahora hay buena voluntad e incluso buena gente, pero es dudoso que los medios de que se dispone sirvan para los objetivos que se buscan. El resultado es la indeterminación y el caos, corregidos de vez en cuando por alguna jugada suelta que resulta acertada. Si fuera el caso con Afganistán, Obama se aseguraría ocho años de presidencia y un lugar destacado en la historia del mundo. En caso contrario corre el riesgo de situarse entre Johnson y Carter, presidentes también demócratas a los que la seguridad nacional les ganó el pulso y les rompió la muñeca.”.





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