24/10/07: Un Liberal a carta cabal
Pedro Beltrán se destacó como el líder conservador más importante de este siglo en el Perú
Business inaugura con este artículo una serie de reseñas sobre los personajes más representativos de este siglo en el Perú. Multifacético y brillante, Pedro Beltrán sobresalió como agricultor, financista, periodista, político y economista.
Pedro Beltrán fue un liberal a carta cabal y un heredero de la llamada República Aristocrática. Actuó como un periodista respetuoso de la libertad de pensamiento. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) lo proclamó héroe de la libertad de prensa. Puso en práctica sus ideas de economista ortodoxo como presidente del BCR y ministro de Hacienda en los gobiernos de Odría y Prado, respectivamente.
Reconoció, sin embargo, el carácter político de estos cargos y no vaciló en alejarse de ellos. Por ejemplo, cuando Odría deportó al comunista Eudocio Ravines.
Defendió la independencia del BCR y la no intervención de los gobiernos en la elaboración de las estadísticas. Fue honorary fellow de la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres y doctor honoris causa de las universidades norteamericanas de Yale y Harvard.
Business inaugura con este artículo una serie de reseñas sobre los personajes más representativos de este siglo en el Perú. Multifacético y brillante, Pedro Beltrán sobresalió como agricultor, financista, periodista, político y economista.
Pedro Beltrán fue un liberal a carta cabal y un heredero de la llamada República Aristocrática. Actuó como un periodista respetuoso de la libertad de pensamiento. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) lo proclamó héroe de la libertad de prensa. Puso en práctica sus ideas de economista ortodoxo como presidente del BCR y ministro de Hacienda en los gobiernos de Odría y Prado, respectivamente.
Reconoció, sin embargo, el carácter político de estos cargos y no vaciló en alejarse de ellos. Por ejemplo, cuando Odría deportó al comunista Eudocio Ravines.
Defendió la independencia del BCR y la no intervención de los gobiernos en la elaboración de las estadísticas. Fue honorary fellow de la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres y doctor honoris causa de las universidades norteamericanas de Yale y Harvard.
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24/10/07: Del norte a la capital
La formación del grupo Romero
Don Calixto Romero se inició en Catacaos comerciando sombreros y algodón.
Hace 114 años empezó a formarse una de las fortunas más sólidas del país. Su fundador, don Calixto Romero, dejó un legado importante que pudo ser aprovechado por sus descendientes. El nieto más dinámico, Dionisio Romero Seminario, dirige hoy uno de los principales grupos económicos del Perú, participando en ocho sectores económicos claves: banca, finanzas. Agroindustria -especialmente aceites, cerveza y textiles-, comercio de importación y exportación, entre otros. Pero es el Banco de Crédito el eje de este vasto y complejo grupo.
Los inicios. Terminando el siglo XIX, Calixto Romero y Hernández, español, se estableció en Piura para dedicarse al comercio. Había salido de su tierra natal con dirección a Sudamérica albergando la esperanza de llegar a gozar de la misma suerte que sus antecesores, quienes siglos antes habían hecho fortuna en tierras ignotas. Buscó primero afincarse en Cuba –todavía colonia española-, luego en Bolivia y en Chile, pero Catacaos era su destino.
Por entonces, Catacaos se había convertido en el eje económico del norte del país. Era una tierra cálida y dinámica, donde el comercio, la industria y la agricultura se daban la mano de manera armoniosa. Don Calixto, con gran experiencia en estas tierras del nuevo mundo, se dio cuenta de que se encontraba en el sitio ideal para hacer realidad sus sueños.
Don Calixto Romero se inició en Catacaos comerciando sombreros y algodón.
Hace 114 años empezó a formarse una de las fortunas más sólidas del país. Su fundador, don Calixto Romero, dejó un legado importante que pudo ser aprovechado por sus descendientes. El nieto más dinámico, Dionisio Romero Seminario, dirige hoy uno de los principales grupos económicos del Perú, participando en ocho sectores económicos claves: banca, finanzas. Agroindustria -especialmente aceites, cerveza y textiles-, comercio de importación y exportación, entre otros. Pero es el Banco de Crédito el eje de este vasto y complejo grupo.
Los inicios. Terminando el siglo XIX, Calixto Romero y Hernández, español, se estableció en Piura para dedicarse al comercio. Había salido de su tierra natal con dirección a Sudamérica albergando la esperanza de llegar a gozar de la misma suerte que sus antecesores, quienes siglos antes habían hecho fortuna en tierras ignotas. Buscó primero afincarse en Cuba –todavía colonia española-, luego en Bolivia y en Chile, pero Catacaos era su destino.
Por entonces, Catacaos se había convertido en el eje económico del norte del país. Era una tierra cálida y dinámica, donde el comercio, la industria y la agricultura se daban la mano de manera armoniosa. Don Calixto, con gran experiencia en estas tierras del nuevo mundo, se dio cuenta de que se encontraba en el sitio ideal para hacer realidad sus sueños.
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24/10/07: El señor de la pesca
Luis Banchero Rossi desarrolló la producción de harina de pescado.
Continuando con la serie de reseñas sobre los personajes más representativos de este siglo en el Perú, Business se ocupa del más hábil empresario nacido en nuestras tierras.
En mayo de 1929 Tacna era una fiesta. El cautiverio había quedado atrás y toda la ciudad celebraba su reincorporación al seno de la patria. Aunque el acuerdo no fue bueno –perdimos Arica, la otra provincia que estuvo en manos del invasor-, en esos momentos nada podía opacar el jolgorio de los tacneños al saber que su resistencia, a lo largo de 50 años, había rendido fruto.
Que Tacna no se «chilenizara» se debió, paradójicamente, al hecho de ser una ciudad que estuvo al margen del desarrollo industrial y de las grandes propiedades rurales. Era un lugar en donde residía primordialmente una clase media dedicada a la pequeña y mediana empresa, con raíces muy tradicionales.
Esta característica hizo de Tacna un rincón sin grandes diferencias económicas entre sus habitantes y proclive a desarrollar un fuerte sentimiento de comunidad. Allí residió la clave de su éxito ante las ofensivas impulsadas por el Estado chileno.
Continuando con la serie de reseñas sobre los personajes más representativos de este siglo en el Perú, Business se ocupa del más hábil empresario nacido en nuestras tierras.
En mayo de 1929 Tacna era una fiesta. El cautiverio había quedado atrás y toda la ciudad celebraba su reincorporación al seno de la patria. Aunque el acuerdo no fue bueno –perdimos Arica, la otra provincia que estuvo en manos del invasor-, en esos momentos nada podía opacar el jolgorio de los tacneños al saber que su resistencia, a lo largo de 50 años, había rendido fruto.
Que Tacna no se «chilenizara» se debió, paradójicamente, al hecho de ser una ciudad que estuvo al margen del desarrollo industrial y de las grandes propiedades rurales. Era un lugar en donde residía primordialmente una clase media dedicada a la pequeña y mediana empresa, con raíces muy tradicionales.
Esta característica hizo de Tacna un rincón sin grandes diferencias económicas entre sus habitantes y proclive a desarrollar un fuerte sentimiento de comunidad. Allí residió la clave de su éxito ante las ofensivas impulsadas por el Estado chileno.
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