José Zavala se ha ido

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José Zavala se ha ido

idiosincracias



El “horroróscopo” de hoy (Incluye tema romántico de un Ex Menudo)

Esta mañana me encontré en el portal MSN lo siguiente:

Cierta información nueva y fascinante, posiblemente relacionada con temas espirituales o metafísicos, podrían llegar a ti a través de libros, revistas, televisión o la Internet, Libra. Esto te hará replantearte ciertos puntos de tu vida. Tus intuiciones y revelaciones serán invalorables para la comprensión de lo que leas. Por la noche: espera una carta o llamada telefónica sorprendente de alguien de quien no sabes nada desde hace mucho tiempo. ¡Disfruta del día!

Y, bueno, de alguna manera esa esperanza de tener contacto con alguien de quien no sé desde hace tiempo me hizo abrigar un poco de esperanza.

¿Desde cuándo me dio por creer en estas tonterías? Jajajajaja. Bueno, si cambio la carta (porque el servicio postal no entrega después de las 2 p.m.)por un mail o un mensaje de texto… y me puse a revisar mis cinco cuentas de correo, dejé el celular a un lado de mi cama… pero, ¡nada!

Más tarde en otros sitios pude leer más horóscopos de mi signo zodiacal y para este mismo día y…ninguno coincidía en algo, jejeje.


Este tema, por ridículo y Naïve que suene, fue HIT hace como 25 años...

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Y, ¿si dejo de ser un Libra?

Acabo de leer una nota tan sorprendente como "desestabilizadora". Resulta que el Zodíaco puede que tenga trece signos (y no doce) dentro de poco debido a la integración un nuevo extraño signo. Entonces, estos doce conocidísimos, tradicionales y rectores de nuestra vida por tanto tiempo dejarán de correspondernos y cambiaremos a otro... y toda una reestructuración que quizá no nos guste, podría ocurrir.

Yo, en lo personal, dejaría de ser ese bello signo Libra... que era el único no representando por una figura viva sino por una simbólica balanza de equilibrio y justicia (desconozco si el nuevo Ofiuco sea animal, humano o inanimada cosa... ¡quizá hasta sea un cyborg!). Y todos mis encantos libranos, que según son muchos y muy buenos tendré que hacerlos a un lado: Intelectualidad, diplomacia, desafíos de conocimiento, así como gustos excesivos por la estética y la ética.

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Siempre me he identificado con estas cualidades, pareciera que han sido mis sellos personales desde hace tiempo (o bien, ¿yo busqué siempre alcanzarlas?). Pero ahora, estoy en riesgo, ya que la reestructuración de fechas ocasionada por ese inesperado Ofiuco me va volver Virgo... y será tiempo de tener una mentalidad crítica-analítica, ser perfeccionista, sufrir un poco de miedo al fracaso, sentir la necesidad de acercarme a las cosas poco a poco; desarrollar mis cuidados personales, mi higiene y pasión por deportes...

Aunque los detalles virgo también siempre me han quedado y los he tenido... entonces, ¿qué tanto perderé?

Bueno, muchas de mis amistades con quien me siento más a gusto son libranos y al menos seguirán siendo octubrinos. Y por otra parte, las cualidades personales terminan siendo producto del trabajo personal para alcanzarlas más que de una herencia nata... y ni siquiera la balancita ha sido un icono que me apasione al grado de tatuármelo...

¡Así que debo hacerme la idea que pronto puedo volverme Virgo!

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La Clubiza Naquiza

Hace unos trece años, recién llegado a un ciudad conservadora y sin desafíos, tuve la ilusión de crear (dirigir y editar) una revista que –según yo- revolucionaría el lento pensamiento de la nueva ciudad donde viviría por muchos años (hasta la fecha). Así que buscando colaboradores y socios comencé a solicitar artículos para producir el primer fascículo, el cual nunca nació siquiera.

Un amigo de mi ciudad natal, Luis, me entregó un borrador de su colaboración. Un intento de artículo “crítico” llamado La Clubiza Naquiza en donde describía al grupo social que asistía al mismo Club donde él –gracias a la membresía de su padre- era beneficiario.

Con graciosísimas metáforas y oxímorones describía a los otros socios y beneficiarios de las mismas instalaciones deportivas y sociales. Expresiones como: >Bronceados color leche, gemidos evocadores del coito (¡en la clase de aerobics!) y exhibición de inmensos vientres que eclipsaban la diminutiva genitalia de sus compañeros de ducha.

Penosamente su colaboración nunca fue publicada, porque hubiera dado mucho qué decir. Aunque personas que NI conocían el tema me recriminaron por su mal gusto y, sobre todo, por atentar contra la dignidad de otros. Individuos, claro, que siempre se han regido por su doble e hipócrita cara moral. Además, el autor de dicho tema era Luis (socio del club) no yo; y él nunca mencionaba el lugar exacto.

Han pasado casi doce años de esto. Luis ahora paga religiosamente su periódica membresía y es uno de los socios más carismáticos del lugar. De hecho, sin darse cuenta, Luis ha devenido alguien más de algo que cuestionablemente le llamaría La Clubiza Naquiza.

Aclaro, NO pienso apoderarme del término acuñado por Luis para referirse ahora a su grupo de entrañables personas que en ningún momento niego pueden ser muy simpáticos y agradables. La Clubiza es una trade mark de mi amigo. El asunto que me llamó severamente la atención son una serie de características evidentes que exhiben estas personas (las cuales gozan de mi respeto). Cualidades que posiblemente ellos desconocen y que justo esto se vuelve el motivo de mi reflexión.

Le Club

El primer gran aspecto a considerar es justo la aceptación. No se trata de llegar y comprar una membresía o rentarla. Una “recomendación” será siempre justa y necesaria para poder llegar a ser parte de una comunidad, que al menos, tendrán en común ser socios.

Porque la gente de Le Club es La Gente. Se niegue o no, hay una homogenización socioeconómica (porque cultural NO). El Señor X debe ser licenciado, Mr. Y en cambio es doctor… o ingeniero… y trabaja para Fulano o para la Secretaría o el Ministerio. Todos en Le Club tienen un título, grado, historia o antecedente, que deviene público en ese espacio… y que de cierta forma, es admirado.

De hecho, se me hace hasta difícil que Mr. Narco esté como socio, a menos que desde hace más de una década –y antes de ser lo que es- haya sido de los fundadores.

Ya que alguien se vuelve socio nace, como consecuencia, el sentido de identidad y pertenencia. La carga ritual se acepta y debe hacerse siempre. Ir a Le Club es ir a regalar cien sonrisas y 3 decenas de saludos. Esos ritos son, precisamente, los que fortalecen más a esa gente. Con esos detalles simbólicos muchos de ellos se sentirán mejor (dentro de lo bien o mal que pueden sentirse) y eso es parte del valor en sí.

Exhibicionista clubero


No importa ser rechazado en su grupo laboral, en su barrio, por sus compañeros de oficio o profesión. En las bellas instalaciones de toda esa área sociodeportiva siempre habrá algo así como afecto y aprecio: Membership required (obviously!).

Pero bien, ¿qué tan real es Le Club como espacio deportivo pro-calidad-de-vida?

Sin duda alguna, el hijo de algunos de los títulos que allí convergen termina siendo un atleta de respeto. No así sus padres. Si bien muchos de ellos terminan hallando en sus prácticas deportivas ese Gran Sentido de Vida.

Una realidad clubera

Veteranos son evidente sobrepeso que, jamás fueron constantes siquiera pero que ahora, en su cercana tercera edad insisten cada fin de semana en querer poder tener “una serie de éxitos” que no son sino victorias entre sus sucintos juegos entre su mismo grupo. Nueva vez el sentido de identidad y homogenización se presenta… Y mi amigo Luis forma parte de ello.

Tenista de Le Club por José Zavala


Así que entre sus charlas etílicas post-breve-momento-acción mencionarán nombres de super atletas de nivel estratosfera de una manera tan natural como si fueran rivales de circuito.

Pero en la otra cara, alguien que padezca alguna obsesión de sobresalir y que tenga la mala fortuna de perder sus match con alguien considerado a menos… o que falle por estar en una mala racha anímica, física o emocional por otros factores… se sentirá morir.

En Le Club, las nostalgias se viven intensamente.


Vapor y alcohol: What a beautiful combination!

Entonces, considerando que es esa clase “madura, centrada y económicamente acomodada” el principal motor que mueve a Le Club, se pudiera afirmar que de todas esas instalaciones con las que cuenta ese Cielo en el Suburbio de la Ciudad son solamente el Bar y el Vapor (ruso, turco y sauna) donde realmente se desquita el costo de Ser.

Si bien el concepto Bar puede desviarse a las mismas mesas allí a disposición ya que siempre será más barato llevar las botellas de vodka, tequila o ron (que parecen ser las bebidas más sport… ya que el whiskey o el brandy No se prestan a la “rehidratación” de la misma manera).

Qué mejor socializador que el alcohol. Y más confianza para contar los pormenores de la vida de uno mismo con alguien con quien te bañas completamente desnudo no puede haber. Así que Le Club se afirma como un excelente espacio para compartir, y confiar.

El Peligro de la Divergencia

Sin embargo, parece que todos los Le Club Members padecen la tendencia a pensar de manera similar, eso los mantiene unidos.

Diferir en una discusión (salpicada de tragos de vodka) puede ser motivo de rechazo, más que de discordia. Y las argumentaciones lejos de ser fundamentadas, se basan en frases patéticas como “yo fui Fulano de Tal y te puedo decir que eso es así”. Listo. Porque cuestionar el antecedente individual sería el atentado moral más inmoral. Las normas de Le Club son implícitas, y a pesar de su carácter No Explícito, TODOS las conocen.

El leit motif sigue siendo entonces la Homogenización. Somos iguales aquí adentro, y que los de allá fuera, ¡que se los coma un pez!

Cuestionable resultará entonces la presencia de algún experto en temas no convencionales. Asuntos ajenos a una clase preocupada más bien por el bienestar familiar; la permanencia de algo llamado prestigio; la reafirmación de su grupo de conocidos-sociales. Así que a dejar de lado la intelectualidad, la especialidad incomprendida y los caprichos más freak que algún inadaptado pueda darse como lujo.

LC o Lc

Algo raro le ocurre a Luis quien por muchos años ha gozado las caricias que Le Club (LC) le ofrece. Pero fuera de este campo de influencia él se debilita.

He fades like a flower cuando se le aparece un reto diferente a las dimensiones que LC le garantiza; su locus de control (Lc) y poder está available only in LC.

¿Para qué viajar y aventurarse si hay un lugar completamente seguro en el mundo? Su mundo, precisamente. Fuera de este medio conocido por él por más de una decena de años lo vuelve alguien muy vulnerable.

¿Cuántos members club han devenido seres completamente rutinarios?


Calidad de Vida (CV)

Si bien, un paradigma de calidad de vida involucra un sinnúmero de variables, al menos, disponer de un espacio seguro, calmo, limpio y con áreas adecuadas para hacer deporte tiene una repercusión en la CV… pero no necesariamente garantiza que quien esté allí se entregue a las oportunidades para efectivamente mejorar su vida en aspectos de salud, ocio y relajación.

Postal de Le Club

Quizá haya muchos individuos exponiéndose demasiado por practicar deportes que ya no son prudentes y eviten recurrir a unos más adecuados. Quizá haya mucha pasión por experimentar la deshidratación del calor en los baños, aunada a la del alcohol.

A manera de cierre

Creo que el concepto de La Clubiza Naquiza que Luis acuñó hace más de una década NO tiene validez actual. Si bien, las percepciones que lo llevaron a eso seguro fueron una realidad en ese entonces. Le Club es ahora the Little Heaven que todo mundo necesita para sobrellevar una existencia más agradable. Bueno, al menos aquellos cuya dependencia a la aceptación y aprecio de parte de los otros es necesaria. Y esto no es ningún defecto.

Pero, si alguien No reúne los requerimientos sociales o económicos… o peor aún, si alguien no siente esa necesidad social de la compañía, o su locura no puede ser entendida por una masa cuya media intelectual es, precisamente media; Le Club pudiera ser L’Infer.

Pero pudiera ser que LC sea una empresa irresponsable. Enormes vientres sexagenarios (al menos lo parecen) se duchan con agua caliente por demasiados minutos. Demasiados. Este líquido sobrecalentado puede otorgarles un placer que, al menos sus endorfinas no pueden ya. Una caldera no para de mantener caliente toda el agua necesaria: piscina, baños y muchas regaderas ubicadas en varias partes. Cientos de duchazos por día.

Refrigeradores, ventiladores, pantallas, enfriadores de agua, estéreos. Me cuesta creer que el pago mensual sea tan bajo para una empresa que seguro afecta su entorno. Quizá haya casas cercanas que no lleguen a tener agua, pero a LC no le faltará. Además, no se ve una influyente campaña que invite a la moderación de los gastos; cuando se puede pagar la cuota, lo demás no se considera propiamente.

Bueno, Luis Bello, este artículo fue sobrepedido para ti... Espero sea lo que querías para conocerte más. Te saludo desde Huaraz, Áncash, Perú; acá terminé y subí el artículo.

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Patriotismo o nacionalismo telefónico-futbolero

MoviStar me sorprende. Primero, porque cuando escribo el nombre de esta empresa en mi compu, el Word le mete la S (mayúscula)… y me molesta que el Word quiera enseñarme ortografía precisamente a mí. Me sorprende también por sus promociones, ya ni sé cuál es día MoviStar porque constantemente cambia; ese día donde al comprar saldo (dizque) se duplica… Ya tengo como 50 USD de saldo “extra” que no sé cómo se gasta, pero apenas hoy le metí saldo pagado que es el que me permite usar el teléfono efectivamente.

Logo Movistar

Hoy, por ejemplo, es día MoviStar.

¿Por qué? Por un simple hecho que no sabía ni realmente me importaba: Juega la Selección Mexicana de Fútbol contra la de El Salvador, y este evento basta para “llenarse de orgullo y optimismo”… claro, para las mentalidades nacionalistas o patrioteras del balón. Y como hoy precisamente recargué 50 pesos, si la fuerza de dios ayuda para la noche tendré otros 50 pesos más a mi saldo efectivo. Si no, habrá miles de mexicanos (si no es que millones) manifestando su tristeza... por no haber sacado ese cotizado bono telefónico...

Vefutbol
Fuente: http://www.vefutbol.com.mx/notas/20358.html

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Frustrados y Frustraciones (Tercera Entrega y el Esperado Cierre)

• Entré a la farmacia a comprar una bebida cuando la vi, con su amigo homo. Estaba furiosa y decía “si va querer regresar conmigo, va tener que aceptar todas las condiciones que yo le ponga… ¿pues quién se creyó ese idiota? ¡No señor! Ya verá qué tan dura puedo ser con él”. Apenas tardé unos tres minutos en lo que el cajero me cobró una bebida antes de ir al gym y pude percibir cómo esa incipiente mujer (y quizá soy generoso con ella) sacaba un repertorio de rabia y frustración impresionante. Su “amigo” pues ni abría la boca, o si lo hacía era para darle la razón a esa equivocada diminuta figura pseudohumana.

• En una reunión escolar, Everardo un profesor de biología, exigía a los directivos llevar a la escuela a un grupo de expertos para dar una capacitación de cierto tema relacionado… con las ramas de la biología. Más tarde, ese diminuto docente le aseguraba a un grupo de alumnos sobre cómo exigirle a “su asesor” asuntos escolares, cuando él mismo, por cuarto año consecutivo no había sido electo (a lo que él aseguraba que no deseaba porque lo había sido por mucho tiempo). Al siguiente día, no permitió la entrada a más de la mitad de los alumnos argumentando que no había llevado el (absurdo) material de trabajo, haciendo que ese medio grupo ni siquiera viera la práctica realizada por el otro medio grupo.

• Gonzalo tenía “un asunto pendiente” con Silvia. Dijo que se la cobraría, que esa mujer no se saldría con la suya. Sin embargo, él no esperaba que Silvia le llamara para pedirle un favor… y él, muy lejano de ser una persona asertiva, ¡aceptó!

Imagen de internet

• Silvana siempre se ha caracterizado por su férreo carácter, un carácter que en cambio nunca le mostró a su único y distante marido, del cual se separó hace más de veinticinco años… y no puede perdonar. Silvana nunca pudo buscar otro hombre para “unirse”, y se decidió en cambio por una amistad “demasiado cercana” con un hombre casado. Precisamente una mañana iba con él cuando Silvana chocó su auto. Ella no aceptó la menor culpa, y la persona con la que sufrió el percance tenía demasiados rasgos parecidos a ella; “se hace lo que yo digo y ya”. Ahora hay dos carros menos en circulación (¡qué bueno!) y varios abogados trabajando un enfrentamiento donde se juegan algunos miles en moneda nacional.

• Celia es una mujer de la “cuarta edad”, quizá quinta. Ella se esmeró toda su vida en caracterizarse por ser de “elevados valores morales”. Pero como todo ser que se mete en esta dinámica, era uno de doble moral. Para el resto era respetable… para sus “seres allegados” era algo peor que una anciana necia, mentirosa y manipuladora. Ahora, Celia vive una peculiar soledad; se la pasa inventando dolencias y enfermedades para llamar la atención de quien sea, aunque son pocos quienes le creen todavía. Una mirada a lo que fue la vida matrimonial y familiar de “esa gran mujer” sería suficiente para hacerla merecedora de la más grande lástima… pero sus hij@s prefieren padecer ceguera…

• Laureano es un gerente de una empresa. Nadie está a gusto en ella (en la empresa), pero nadie le reclama directamente (o al menos muy pocos, a los que él prefiere ignorar o considerar una minoría). Un día un empleado llegó con una nueva (entiéndase un chisme), que en una ocasión, mientras una de las hijas casadas de Laureano estaba en su casa, llegó su marido bien agresivo a buscarla para llevársela a golpes con él. Él estaba en su cuarto… y de allí nunca salió. Lo bueno es que había invitados varones de la esposa, quienes al ver como el energúmeno la sacudió a ella, entraron en la defensa corriendo al tipo. Entonces, en la empresa ahora saben que, si este administrador no quiso defender a su hija… nada bueno podrá pasar en su trabajo.

Imagen de internet


• Mario se cree un poeta, un literato, un artista… aunque realmente sea un tipo con pretensiones de divo, siendo un don nadie. Es decir, ni viene de una familia “de abolengo”, de esas que pueden heredar negocios… ni tiene una educación de elite. Mario no es nadie realmente. Pero siempre soñó con ser poeta, literato, artista… y sólo sus amigos “muy cercanos” que pensaban como él se la creyeron. Ahora, con 44 años de vida sueña con los titulares en las noticias, con los puestos de Gobierno, con ser reconocido en los populosos cafés de la ciudad donde vive… pero esto no ocurre. Mario, además, se ha quedado sin esos viejos amigos que tanto le aplaudían sus mediocridades.

Epílogo: Todos nosotros tenemos cualidades peculiares, que quizá no queremos reconocer. Algunas quizá no sean motivo de hacernos sentir bien, y las queremos mantener ocultas… pero siempre estarán allí y poco a poco crearán una insatisfacción y frustración enorme.

Tomado de Wikipedia

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