28/09/07: ESTIMULANDO EL FUTURO

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Brian Poma despierta religiosamente a las ocho de la mañana, cepilla sus dientes, se lava el rostro y abriga su pequeño cuerpo de cuatro años con la única casaca que tiene. Su madre le sirve lo único que puede ofrecer: pan y té. Él se conforma, no protesta, total, ya esta acostumbrado.

Ambos salen apresurados, casi dan las nueve de la mañana, y son siete cuadras hasta el nido. Brian no quiere llegar tarde. Cuando ingresa al salón, sus profesoras lo saludan efusivamente; al parecer eso le gusta pues sonríe y no evita los cariños. Su madre le dice a la profesora que hoy lo recogerá más tarde que de costumbre, pues tiene que ir a vender a Jirón de La Unión y eso siempre la retrasa. Brian se despide de ella con un beso, para luego volver a su sitio en donde ya esta jugando con un compañero.

Los beneficios
Brian es solo uno de los 48 niños que asiste al único programa de Estimulación Temprana (ET) que existe en Barrios Altos. Este método es relativamente nuevo en la educación peruana. Hace más de diez años que existe en colegios particulares y especiales aunque en oficialmente se ha implementado hace cinco.

El programa tiene como objetivo desarrollar potencialidades intelectuales y psicomotoras, de niños menores de cinco años, a través de estímulos externos. Se enfocan en estimular a través de juegos o actividades grupales; identificación de personas u objetos, según su función; interacción con los demás; reconocimiento de colores, sonidos, peligros, y relaciones causa – efecto.

Susana Frisancho, especialista en Psicología para el desarrollo y profesora de la Universidad Católica, señala que desarrollar la función simbólica en niños de 3 a 5 años es de suma importancia, ya que a esta edad no es necesario realizar operaciones intelectuales como sumar o restar.
Las funciones simbólicas le permiten al niño diferenciar entre distintos objetos o individuos, según el vestido o la caracterización. Es la primera operación de relación que se acerca a las operaciones se razonamiento intelectual, por lo tanto es indispensable desarrollarla y estimularla.

Desde el nacimiento los niños tienen contacto con el mundo. Reciben estímulos a través de la luz, el sonido, el dolor, el tacto, lo que provoca que las neuronas empiecen a desarrollar el funcionamiento psicomotor, por ejemplo si el niño tiene personas que constantemente le están hablando entonces empezará a hablar más rápido de lo normal. Esto se debe a que ha habido una estimulación de las neuronas que desarrollan la función del habla.

Los especialistas en educación recomiendan la ET para absolutamente todos los niños entre edades de 0 a 5 años, y con mucha más razón para los que presentan alguna deficiencia, ya sea física o intelectual. Sin embargo, este proceso solo tendrá éxito si previamente existe una alimentación adecuada y sana.

Ramiro Coasaca Torres, médico Neurocirujano, señala que las células que reciben una óptima alimentación funcionan mejor: la glucosa, las vitaminas y, sobre todo, las proteínas, garantizan el óptimo funcionamiento de las neuronas.
En el caso de niños que sufren de desnutrición o están siendo mal alimentados, la ET será inútil pues su cerebro no estará preparado para responder a los estímulos que recibe. Estos niños ya se encuentran en desventaja, y es posible que a lo largo del crecimiento presenten deficiencias intelectuales y psicomotoras.

Otro factor importante es el psicológico. Hasta los cinco años los niños entablan sus primeros lazos afectivos, dentro del entorno familiar como en el externo; fortalecen así la confianza, seguridad y autoestima. Si el niño no es respetado en su integridad física o emocional, tendrá problemas de sociabilización y autoestima.

Las dificultades
Brian, al igual que sus compañeros, proviene de una familia pobre que en muchos casos no es conciente de la importancia de la ET. Llevan a sus hijos al programa porque no tienen otro lugar donde dejarlos mientras trabajan. Cuando se les pregunta sobre el avance que han tenido sus hijos desde que empezó el año lo asocian con que si aprendió o no a leer.

Lourdes Requena, Coordinadora del programa de Barrios Altos, señala que ha logrado la identificación de los padres con el programa gracias a una serie de charlas que tienen el fin de motivarlos a participar en el desarrollo de sus hijos, y también informarles sobre la funciones del programa. Todavía la asistencia de padres es poca, pero espera que con el tiempo aumente.
Los niños que asisten son considerados de riesgo, ya que presentan desnutrición, problemas de afecto, agresividad, y abandono. Por lo tanto necesitan un trato más adecuado a sus necesidades, pero significaría una inversión adicional por parte del estado.

El estado y la UGEL (Unidad de Gestión Educativa Local) solo asumen el pago de las animadoras y la coordinadora; pero no del local ni de los materiales que se necesitan. Las coordinadoras, en labor conjunta con los padres de familia, realizan actividades como polladas, rifas, tómbolas, con el fin de recaudar dinero para la compra de materiales. El pago por alquiler del local es asumido por los padres que colaboran semanalmente con un sol.

Elsa Sabina Tello Ramos, animadora del programa, señala que el pago no es bueno y que no les alcanza para solventar los gastos que tienen. Muchas veces tienen que dar de su propio dinero para comprar el material. Además el Estado no les da ninguna clase de beneficio como seguridad social o gratificación.

Es importante que los gobiernos regionales, a través de las UGEL, exijan al ministerio de economía y de educación, una mayor preocupación con respecto a la implementación de estos programas; solo así será posible una niñez sana y con futuro.

Ya son las 4 de la tarde y aparece la madre de Brian. Al darse cuenta sale corriendo a recibirla, esta feliz. A pesar de que Brian aun no ha almorzado la presencia de ella parece reconfortar cualquier carencia. Su madre le agradece a la profesora, recibe su pequeño cuaderno de tareas y se van.

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