24/04/13: En tanto profesores de literatura...

En principio, tanto la teoría de la literatura, en general, como la enseñanza de la Literatura Latinoamericana, en particular, se han tornado cuestiones muy complejas y paradójicas; un oxímoron --varios-- digno de tomar en cuenta. Por ejemplo, a las lógicas contrapuestas y complementarias de la globalización: homogeneización cultural y política, por un lado, y heterogeneidad que --por supuesto-- más bien cabe apoyar (Duchesne Winter); se suma la actual posautonomía de la literatura (Ludmer) [1] con la atingencia de que, desde el “giro lingüístico” (Nietzsche, Wittgenstein), todas las disciplinas contemporáneas o el saber en general pareciera haberse “literaturalizado” y prestigiar hoy en día, antes que las disciplinas, el acto mismo de la lectura (Granados 2011). Es decir, pareciera cumplirse lo que un aplicado discípulo de Borges, Ricardo Piglia, sostiene de modo tan didáctico:
“No se trata de ver la presencia de la realidad en la ficción (realismo), sino de ver la presencia de la ficción en la realidad [el contexto mayor de la literatura] (utopía). El hombre realista contra el hombre utópico. En el fondo son dos maneras de concebir la eficacia y la verdad” (Piglia 206)
Por lo tanto, estamos en una época de hiperconciencia del Archivo (González Echevarría) y simultánea crítica a éste por universalista y eurocéntrico; cuando esta misma crítica es, por ejemplo en cuanto al género, abierta y auspiciosa con lo “queering”[2]. Un contexto o coordenadas de nuestro mundo contemporáneo que, creemos, Julio Ramos sintetiza muy bien: “Lo estético y lo literario trazan nuevos vectores de subjetividad que lleven a cada sujeto a reinventarse en el desajuste de otras formas de ver, de ser y de leer” [A propósito de Nuestra América] (40-41)
No menos, y esta vez en cuanto a los mismos productos literarios, época donde predomina el palimpsesto, el hipertexto, la red social y el performance; es decir, no sólo “el giro visual”[3]. Si no, y se me ocurre pensar ahora en los jóvenes poetas “erranticistas” de la República Dominicana, textos y contactos virtuales que desbordan a las calles y --en complicidad con la música y el performance-- rescatan un público para el arte y la literatura. Fenómeno, este último, que para un crítico como Philippe Quéau, calibraría e ilustraría --o más debiera hacerlo-- el auténtico transfondo de nuestra cibercultura:
“não é simplesmente uma cultura do ciberespaço e da navegação pelos imensos recursos da informação, é também uma cultura do governo global” e seu verdadeiro desafio seria o de “civilizar” a mundialização da economia e a globalização cultural [...] a revolução atual não é uma simples revolução técnica, mas algo de muito mais profundo, comparável ao que foi o aparecimento do alfabeto, e esta transformação é acompanhada por uma modificação radical de nosso olhar sobre o mundo, de nossa maneira de abordar os problemas e encontrar soluções. E uma das questões mais relevantes, no contexto da revolução trazida pelas redes virtuais, é a da diversidade cultural” (2001)
En este contexto, ya más específicamente latinoamericano, donde se busca “descolonizar la mente” tomando conciencia de las asimetrías culturales que la colonización instauró (García Diniz); nos cabe, en tanto profesores de literatura, posibilitar que nuestros alumnos --y antes, por supuesto, nosotros mismos-- se constituyan en sensibles y productivos mediadores culturales. Hábiles para ir de la oralidad a lo escrito, y viceversa; también de la Internet a la plaza pública.
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Nuestro hermano Edgar empieza a ser masivamente reconocido para empezar en México, su patria. Aún no entienden los críticos mexicanos esa mezcla curiosa, casi oximorónica, de poesía postautónoma y, al mismo tiempo, devota de Platón en tanto creyente en la Poesía y en tanto, por ejemplo, pinta cierta Idea de mujer (pongamos por caso su esposa). Pero qué le vamos a hacer. Lo rescatable es que, por ejemplo, el Diario de Poesía de la UNAM lo antologue y ciertos críticos de oficio conocido (picapleitos que escriben en automático) lo reseñen. Hasta que, caro lector, acaso por aquellos buenos oficios leas directamente a Edgar; y, al modo del mejor Machado de Assis, no sepas si está hablando en serio o en broma. Repases sus versos, sonrías y te encandiles; sin saber si están en poesía o no. Grande Edgar!
La Nada
En mi adolescencia
uno de los juegos acostumbrados
era el de la nada.
Se trata de pensar en tí,
en los seres vivos con quienes
convives, como algo efímero.
Al morir, desapareces,
se desintegra la memoria.
Se apaga para siempre
la actividad cerebral
que generaba el "yo"
no habrá más pensamientos
el cuerpo es una masa
de carne y huesos putrefactos.
Después de la vida, ¿qué pasa?
:EL VACÍO:
Puedes jugarlo de múltiples formas
Mirándote de frente en el espejo,
acostado e intentando levitar,
en presencia de un cadáver
o simplemente pensando, imaginando
estremeciendo tu existencia
asumiéndolo: el "yo", se extingue.
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A manera de prólogo
Artículos
Los poetas vivos y más vivos del Perú, y también de otras latitudes
José Watanabe y las trampas de la fe
“Spasmo-Dolviran”: ¿el último cuaderno de Luis Hernández?
'Mirko Lauer y Mario Montalbetti / POST-2000'
Hitos del erotismo en la poesía de Javier Sologuren
Algunos gestos de estilo en la poesía arequipeña: 1950 al presente (1)
De lo neobarroco en el Perú
Apuntes sobre la actualidad “teórica” de la poesía de César Vallejo
¿César Vallejo, por bulerías?
Eielson – Vallejo: El des/ nudo en la más reciente poesía de J. E. Eielson(1)
Reseñas
Cadáveres/ Alejandro Susti
Tratado de arqueología peruana/ Roberto Zariquiey
Poemas de Juan W. Yufra
Poesía ilustrada y Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) en el Perú
Víctor Coral o la nada visible
Octubre/ Manuel Fernández
"FELIZ – ID – ASS"/ Lawrence Carrasco
Nuevos poemas italianos/ Renato Cisneros
Indicios de José Luis Falconí: Poemas 1996-2006
Premio Copé Internacional de Poesía 2007: por una lúcida amnesia
Sobre Elogio de otra vana invención de Carlos Eduardo Quenaya
Poemas de Juan Carlos de la Fuente Umetsu
Extravío personal de Bruno Mendizábal
Hipertiroidismo y diabetes en el último poemario de Antonio Cisneros
Raúl Brozovich, El duro oficio de vivir
Reseña del Congreso Trilce y la Vanguardia Internacional
Sobre "César Vallejo y la música popular peruana" de Juan Carlos Garay
El César Vallejo que no conoció Julio Ortega
Poesía y acción, el caso de Trilce de César Vallejo
“César Vallejo, el acto y la palabra” por William Rowe
A modo de epílogo
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CONTENIDO
Introducción
Cap. I: El archipiélago Vallejo
1. El archipiélago Vallejo: Trilce XLVII
2. ¿Vallejo en salsa verde?
2. A. “Mejor/ no digo nada” (Trilce XLIV, XXXII y XII)
2. B. “Serpea el sol en tu mano fresca” (Trilce LXXI)
Cap. II: La marinera de Vallejo
1. Trilce XXXVII
2. “Lluvia”: ¿Otilia Villanueva Pajares en Los heraldos negros?
Cap. III: El vallejiano ab-zurdo
1. Trilce XIV
2. Trilce XXXV
3. Trilce LXXIII
Cap. IV: El sol(o) de Trilce: modernización, melodrama y mito
1. Antecedentes: “Nostalgias imperiales”
1. A. “Huaco”: El mito de Inkarri
1. B. Masculino/ femenino en la “Oración del camino”
2. Trilce: Repertorio solar
3. Trilce: Lugar de enunciación de un mundo andino globalizado
Anexo: “Novela y poesía: 'La cólera que quiebra al hombre en niños...'” (Análisis colectivo con estudiantes de la Universidade Federal da Integração Latino-Americana, Brasil)
Conclusiones
Obras citadas
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Em geral, a autobiografia mobiliza atenção especial na narrativa contemporânea devido ao surgimento de subjetividades migrantes, constituidas pelo mundo globalizado e que, por si só torna deslocado o uso e o abuso do termo “identidade” que, no mundo moderno demarcou a “nação” como construção simbólica hegemônica. E se, além do termo autobiografia, o leitor vê acrescentado ao gênero literário, um adjetivo de raiz grega e, historicamente referido aos textos bíblicos, uma autobiografia apócrifa incitará o leitor a conhecer, não apenas como o estatuto ficcional mais elementar como o do fingimento se elabora por trás e no âmago dos relatos. Entretanto, depois de Borges, não há como descartar a criação do leitor que imagina também o que teria de secreto e oculto, e até mesmo de denegado no contingente exposto pelo que reverbera na polissemia do qualificativo apócrifo.
Entre o fim e o começo, entre a cidade branca de Lima e a paixão da viagem, uma paisagem que se descortina pelo repertório, nem sempre conhecido como o do poeta colombiano Raúl Gomez Jattin ou o escritor Jaime Sáenz e as imagens que se armam dos peruanos fora do país que, de discriminados em Santa Cruz de la Sierra, passam a bruxos em Cochabamba para lembrar apenas de dois epítetos. Em fluxos que se retraem, o mote são as relações amorosas de Juvenal com Alejandra, Mabel, Rosalba, Ramona, Rosa que fazem do provérbio: “uma mulher em cada porto” , o percurso de uma linguagem jocosa e intertextual. Da orfandade nos anos 80, a metáfora que recolhe esse exemplar da classe média de Lima, encontra na busca do amor um recurso literário que funciona com o leitor. Se o discurso se concretiza em um espanhol peruano de dicção coloquialista, superam expectativas as experiências de Juvenal Aguero entre corpos femininos e o oferecimento de uma escritura que como o prepúcio tem no movimento retrátil sua energia propulsora. Divertido e crítico, com laivos “sudacas”, as atitudes humanas marcam semelhanças e diferenças com a geração de emigrados que fugiram das ditaduras (no Brasil na década de 70). Juvenal não sai do país como contraventor, mas difere como um agraciado por ajudas humanitárias como as bolsas nos anos 80 (que não deixam de ser também consequência da violência anterior).
A marca poética de Pedro Granados mistura a lírica na prosa e combina outros gêneros como a entrevista, o provérbio e a epístola em meio aos procedimentos narrativos, sem cerrar-se nos limites ficcionais, mas como diz J.J.Saer, arregimentando recursos a fim de surpreender o leitor a cada passo.
Entre fim e começo, um relato que circula no intervalo entre os séculos - XX e XXI – dá voz à uma perspectiva da cultura latino-americana que deixa o mundo andino, já muito distante do exotismo, para assumir-se no deslocamento. Do mesmo modo, migra de um regime fálico que se enfrenta à critica de gênero, em voz de Juvenal Aguero, mas que expressa hábitos de uma subjetividade em movimento que parte da elaboração discriminatória do protagonista na sociedade limenha para as passagens de um sentir interfronteiriço, aberto às alteridades. Um eu no outro. Há algo de premeditado nesse Juvenal machista e misógino que me faz lembrar, em outras proporções, da ironia marcada por Washington Cucurto de Cosas de Negros (2003). Tendencia a marcar estereótipos dos impactos culturais na época das estéticas migrantes e num período em que o clichê “nadie es feliz” indica um tempo de Thanatos a que o vitalismo desses relatos de Pedro Granados vem a questionar porque como diz Juvenal Aguero, “el saber es gozoso. Cualquier saber”. Desse modo se sente o leitor envolvido nas histórias intrincadas e até certo ponto de vista familiares. Muitos outros destaques poderiam ser descritos sobre Prepucio carmesí y otras novelas cortas, mas na urgência, deixo a certeza de que a todos convido a uma leitura que, de fato, vale muito a pena conferir!
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20/11/12: Novelas sobre César Vallejo

La bohemia de Trujillo, en las primeras décadas del siglo XX. Reunidos en el casino del balneario Buenos Aires. En la foto se puede distinguir a Víctor Raúl Haya de la Torre, intelectual fundador e ideólogo del aprismo (primero a la derecha) y al poeta César Vallejo (quinto de la izquierda).
Eduardo González Viaña (Vallejo en los infiernos, 2009) escribe para enfatizar o corroborar la tesis de Roberto Bolaño (Monsieur Pain, 1999). Conclusión: Vallejo fue siempre -- no sin razón-- un perseguido político. Para sustentar este diseño estético-ideológico de sus novelas, tanto el escritor chileno como el peruano, elaboran un héroe sin fisuras. Galante, masculino, vengador, comprometido contra la injusticia, permanentemente correspondido en la amistad y solidaridad por sus amigos de la Bohemia de Trujillo, en el caso de Vallejo en los infiernos; y, por lo tanto, diseño del héroe que trasvasa hacia aquel grupo trujillano todo (Zoila Rosa Cuadra, Haya de la Torre, Alcides Espelucín, Antenor Orrego, etc.). La novela de González Viaña no es sólo sobre César Vallejo; en realidad, es una elegía del Grupo Norte a través de un carácter emblemático, el poeta que nació en Santiago de Chuco. En este sentido, el político, es un texto que declara sus simpatías hacia el aprismo que fundara, y sólo a este aprismo originario, Víctor Raúl Haya de la Torre. Por su parte Monsieur Pain, conocida también como La senda de los elefantes, reconstruye a Vallejo --los últimos instantes de su vida y de su enigmático hipo en la Clínica Arago de París-- a través de las andanzas y perplejidades del protagonista de la novela, el mesmerista Pierre Pain, una vez que va intuyendo y, atando cabos, convenciéndose del asesinato del poeta peruano a manos del fascismo internacional. Años 20 del siglo pasado: post guerra, Guerra Civil española y preparación a la hecatombe de la Segunda Guerra Mundial. Vallejo, pagando con su vida su adhesión política a uno de esos dos bandos. Ambos novelas, por otro lado, persuasivas y muy bien escritas.
Sin embargo, ambos autores --como la mayoría de vallejólogos hasta hoy en día-- evitan Trilce o sólo lo rodean; ciertamente por complejo e incómodo (de “incómodo Polifemo”, J. L. Borges dixit). Es decir, González Viaña acaso escribió la novela de Los heraldos negros; como Bolaño, por su parte, ha ensayado la suya en base a los poemas de París. Pero nos falta la novela política de Trilce. O, de modo prejuicioso, de antemano este poemario no lo consideramos político. Sin duda, nos hace falta entender todavía mejor este libro y la estancia, desde 1918 hasta prácticamente su partida o huída a Europa en 1923, de César Vallejo en la capital del Perú. Aunque esta opacidad de militancia política del poeta, en contraste a la de otros insignes amigos suyos trujillanos, ya ha llamado la atención de los críticos especialistas en su obra. Cabe aún preguntarse: Es que Vallejo no militó en Trilce y sólo se dejó, por aquellos años, absorber por su pasión con la quinceañera Otilia Villanueva Pajares. Es que Trilce queda encerrado en la cárcel de Trujillo. O es que, en el poemario de 1922, Vallejo juntó varios fragmentos --y una imagen de sí mismo en ellos, muy lejos de la unitaria y didáctica que comunican las novelas que sucintamente vamos reseñando-- y militó políticamente de otro modo.
Actualmente, si no se trata en específico de una novela, tratamos de responder a dichas preguntas en un libro que vamos terminando; su título “Trilce: húmeros para bailar”. Nos vemos en el capítulo próximo.
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28/10/12: Presentación de Breve teatro para leer: poesía dominicana reciente, de Pedro Granados/ Alan E. Smith

Profundo conocedor de las letras hispanas y universales, y del pensamiento crítico moderno y antiguo, aeronauta ávido e intrépido de la blogoesfera, Pedro Granados nos extiende no solo una invitación epistemológica irresistible al descubrimiento de un mundo para muchos desconocido (“el secreto mejor guardado del Caribe”), sino que también nos brinda un continuo placer lectivo ante su certero tino poético, caracterizado por su expresión de feliz soltura y exigente justeza, y la valiente exposición de su juicio crítico.
Granados, poeta y crítico, desenreda la madeja que siempre es un momento histórico poético con una convincente organización a la vez cronológica y tipificadora de la poesía dominicana a partir de los años 80: “poesía del pensamiento” (80s), el grupo que denomina “muchachos del barrio de Gazcue para el mundo” (90s) y “Erranticistas” poesía del siglo XXI. Dejando para el autor la caracterización estética e ideológica de estos grupos, tan sólo adelantaremos que Granados relaciona estos vaivenes generacionales con el ámbito hispánico internacional, en el que la articulación de una intimidad y la crítica social parecen sucederse a lo largo de las décadas (aduce, por ejemplo, la transición de la “poesía de la experiencia” a la “poesía de la conciencia” en la evolución reciente española).
Sin embargo, este libro no es una mera taxonomía, por muy útil que fuera para la intelección de este arlequinado período. Granados se las juega con entereza al sopesar y valorar los movimientos estudiados, y sus miembros individuales. De los poetas de los 80, nos informa que “so pretexto de un mayor compromiso con el lenguaje [...] se pasaron decididos a la otra banda. Grosso modo, a militar tras un concepto desencarnado de la realidad y a enarbolar una tesis más bien esencialista de la literatura; para no ahondar en su perfil ideológico francamente conservador [...].En términos generales, el discurso teórico de la generación del 80, plagado de referencias a autores cosmopolitas (sobre todo franceses), no va más allá de ser un superficial afeite cultista; peor aún, una máscara hecha con recortes de llamativas tapas de libros que lleva, usualmente, un añejo hispanista dentro.” En cuanto a poetas específicos, por ejemplo, si bien señala en un autor “un lirismo de perogrullo y versos de auto-ayuda que nos deja atónitos”, celebra en la poesía de Nacidit-Perdomo, “su verso encantado”. En otras ocasiones identifica las voces representativas: “[...] la poesía de León Félix Batista, probablemente junto con la Armando Almánzar Botello, debiera ser el auténtico ícono de la generación dominicana de los 80”.
La crítica de Pedro Granados está nutrida por hondas raíces en una cultura a la vez universal pero también de extraordinario detalle local, con conocimientos de causa adquiridos literalmente sobre el terreno en la media isla que obviamente quiere fervorosamente. Acerca de José Mármol, profundiza: “detrás de unos decorativos Lezama Lima o César Vallejo, está Pedro Salinas, aun más que Juan Ramón Jiménez, ejerciendo su magisterio purista y neorromántico. Esta ubicua presencia, además, opaca o diluye el fervor huidobriano que está en la base de la mejor inventiva lingüística de Mármol.” De Néstor E. Rodríguez comenta: “La sotileza renacentista, el ingenio barroco y, paradójicamente, también el minimalismo y objetivismo de un Robert Frost van en auxilio del poeta que exhuma su propia dominicanidad ya ahora trasatlántica.” Pero Granados también encuentra caminando por El Conde un manifiesto poético “del grupo de jóvenes poetas asodopicanos”.
Difícil sería concebir para un lector una mejor manera de viajar a las voces de la República Dominicana, y demorarse allí, que escuchar estos registros y tonos aleccionado por la sensibilidad finísima y el hondo conocimiento de Pedro Granados. A este periplo extraordinario les invito.
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“Analisar a política do Estado brasileiro para a promoção internacional do português implica adentrar para complexa trama discursiva que, sustentada em processos históricos-ideológicos contraditórios de colonização e descolonização linguística, intervém na relação entre a língua (trans)nacional brasileira e as outras línguas presentes em espaços em constante reconfiguração pelos movimentos de ‘globalização’ contemporâneos.
Para o autor, o português, especificamente, o brasileiro, tem sido representado, muitas vezes, como uma “língua do mundo da comunicação”, “da troca comercial”, na esteira de mudanças no imaginário do Brasil no exterior, o que impulsiona sua aprendizagem por falantes de outras línguas e a política do Itamaraty para atender a essa demanda. Mas o fortalecimento das ações do Estado brasileiro para a promoção do português no exterior também é consequência, segundo o pesquisador, de um reposicionamento do Brasil no cenário geopolítico internacional. “É possível observar a formulação de um novo lugar para o português, que passa a ser encarado como um instrumento de penetração estratégica do Estado brasileiro para além de suas fronteiras”, afirma o autor.
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