23/05/12: Vallejo in Pieces

“My attempt in this study […] has been to cut into Vallejo´s poetic corpus from a variety of different angles, showing the ways in which its body processes a surrounding modernity through momentary engagements with a series of different debates and contexts”
Michelle Clayton
Una oportuna difusión del estado de la cuestión vallejiana para un público más bien amplio y, en particular, angloparlante; así podríamos presentar de modo suscinto este meritorio trabajo de Michelle Clayton. Sobre todo teniendo en cuenta que para la autora, el poeta peruano constituye: “a central figure in Latin American poetics but a stillmarginal figure in the Wester panorama of the modern lyric” (252).
Difusión puntual de los principales debates y pertinente repaso de la bibliografía vallejiana; por no decir, también, de los grandes lugares comunes --o, al menos, de algunos de los más recientes y pareciera ya canonizados-- en la recepción de la poesía de César Vallejo.
Inspirada en un sugestivo trabajo sobre historia del arte (Linda Nochlin, The Body in Pieces), Clayton se ampara en Stephen Hart (constituye de algún modo, entre todos los especialistas citados, la plataforma constante de la autora) e intenta sacar su libro adelante. La presencia soterrada de aquel estudioso inglés, sobre todo, en aquello de considerar a Vallejo (de allí sus dobles) un ser culpable y fugitivo. Otra, aunque más conocida, en aquello de enfatizar la presencia del video en la obra del peruano: “Vallejo´s model in this respect, I argue, was not contemporary poetry but film” (21).
Tal como hemos propuesto en un ensayo ya no tan reciente: “Trilce: muletilla del canto y adorno del baile de jarana”; en cuanto a su experiencia peruana, a Vallejo no sólo le interesaba lo indígena o indigenista, sino también lo costeño o afro-peruano. Asimismo, a estas alturas, hablar de sus coincidencias con Walter Benjamin, James Joyce y Georges Bataille, dicen bastante y casi nada. Y tampoco, ya en cuanto al close reading sobre los poemas, creemos sea posible o viable seguir insistiendo o argumentando, de modo literal, en base al guano o al miserable sueldo de cinco soles que alguna vez recibiera Vallejo por su trabajo. Estas últimas son metáforas que pueden invertir radicalmente su sentido y valor, como hemos tratado de demostrar en nuestro libro, Poéticas y utopías en la poesía de César Vallejo (2004). Tal como la autora, paradójicamente, asimismo nos lo deja saber:
"But how do we do justice to a poet who was rarely read and little understood in his own lifetime, who has been read too easily in the intervening years as an exemplar of Peruvian representational aesthetics and politics, and who is just beginning to emerge in Anglophone and other contexts as shedding new light on international modernism while connecting to contemporary reflections on the lyric? (15)
Nos aunamos a esta autora, eso sí, en reclamar una urgente y autorizada biografía del autor de Trilce. Acaso sea la que ahora mismo elabora mi compatriota, Miguel Pachas Almeyda. Nuevas luces --y sombras-- que todavía no hemos ventilado de la vida de César Vallejo.
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“A la garata con puño”: muestra de la poesía dominicana actual / Ariadna Vásquez Germán. Punto de partida, UNAM. Nueva época / No. 171, enero-febrero 2012. 81pp. issn 0188-381X

Dominicana Ariadna Vásquez Germán
Entre los poetas seleccionados aquí por Ariadna Vásquez Germán (Santo Domingo, 1977), el más viejo nació en 1971 (Homero Pumarol) y la más joven en 1985 (Jennifer Marline). Nos hallamos ante cierta forma de consolidación estética de la propuesta de los que, por ahí, denominamos --frente a la “poesía del pensar”, predominante durante los años 80-- poetas dominicanos “neo-testimoniales”. Ahora, nos complace comprobar que esta lectura la comparte también dicha joven antologadora, cito:
"Estos poetas parecen alejarse, al fin, de esa poesía barroca, culta y verboseada que predomina en tierras dominicanas y a la que Pedro Granados se refiere atinadamente en su crítica a la selección de poetas dominicanos publicados en la antología Los nuevos caníbales, vol. 2, Antología de la más reciente poesía del caribe hispano" (p.16)
Aparecen poetas ya consolidados como Frank Báez y el mismo Homero Pumarol; como agradables sorpresas, llámense éstas Rossalinna Benjamín, Luis Reynaldo Pérez y Sussy Santana (de la cual no teníamos ninguna referencia). Sin embargo, entre los más jóvenes, se echa de menos el extraordinario poeta erranticista, Glaem “Pippen” Parls; y por lo menos a Juan Dicent (1969), aunque técnicamente supere la barrera de los nacidos a partir de 1970, criterio de esta selección. Ambos, por su talento y afinidad con esta muestra, también debieron figurar. Asimismo constituye otra sorpresa agradable encontrar los versos de Alejandro González, acaso el más “conservador” (literariamente hablando) entre los jóvenes autores seleccionados. Por último, creemos que o decayeron o acaso andan mal representados en estas páginas los conocidos Rey Andújar y Jennifer Marline. El primero de estos dos últimos, insistiendo en escribir --en forma de poemas-- los guiones para sus performances; que dicho sea en verdad, no los ejecuta nada mal. A la segunda, Jennifer Marline, le urge una vuelta de tuerca vital que acompañe la facilidad con la que versifica y fabula.
Un poema de René del Risco Bermúdez ((San Pedro de Marcorís, 1937-Santo Domingo, 1972)**, de su fundamental poemario (El viento frío, 1966), funciona simultáneamente como página liminar, marco y homenaje en “A la garata con puño”. Inequívoco y elocuente gesto el de la antologadora y, no menos, el de los poemas hacia los que nos abalanzamos por aquí. Y es que ahora mismo entre otros semejantes gestos, por ejemplo, el reciente y significativo premio internacional otorgado a la obra de un poeta como Ernesto Cardenal, el neobarroco elitista, evasivo de la realidad, tecnocrático y fundamentalista vade retro y pareciera haber llegado a su fin. En general, todos estos poetas dominicanos --con encanto, precisión y buen humor-- se han liberado de aquellas amarras o camisa de fuerza. Hoy por hoy su imaginación también va en yola, pero por el mundo entero; aprenden de las magas e insondables jebas de El Conde; y saben lavar sus penas, todo a mano, bajo el sol del Alto Manhattan.
*Expresión dominicana que describe la acción y consecuencia de lanzar algo que puede ser dinero, comida o poemas, y que provoca el alboroto de las personas que se abalanzan a recoger su parte de aquello que fue lanzado. Esta expresión puede ser usada en el instante justo en que se rompe la piñata en una fiesta.
**René del Risco Bermúdez (San Pedro de Marcorís, 1937-Santo Domingo, 1972). Poeta y narrador. Formó parte del Movimiento Revolucionario del 14 de junio contra el dictador Trujillo. En 1960 fue apresado y deportado a Puerto Rico. Tras su regreso a República Dominicana se dedicó a la literatura. En 1965 se integró al grupo Arte y Liberación. Fundó, junto con Marcio Veloz Maggiolo, Miguel Alfonseca y Ramón Francisco, el grupo literario “El puño”. Es autor de los libros El viento frío (poesía, 1966, Cielonaranja, 2004), Del júbilo a la sangre (poesía, 1967, Cielonaranja, 2004), En el barrio no hay banderas (cuento, 1974, Cielonaranja, 2003) y El cumpleaños de Porfirio Chávez (novela, Cielonaranja, 2000).
MUESTRA DE LA ANTOLOGÍA
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Dominicana Ariadna Vásquez Germán
Entre los poetas seleccionados aquí por Ariadna Vásquez Germán (Santo Domingo, 1977), el más viejo nació en 1971 (Homero Pumarol) y la más joven en 1985 (Jennifer Marline). Nos hallamos ante cierta forma de consolidación estética de la propuesta de los que, por ahí, denominamos --frente a la “poesía del pensar”, predominante durante los años 80-- poetas dominicanos “neo-testimoniales”. Ahora, nos complace comprobar que esta lectura la comparte también dicha joven antologadora, cito:
"Estos poetas parecen alejarse, al fin, de esa poesía barroca, culta y verboseada que predomina en tierras dominicanas y a la que Pedro Granados se refiere atinadamente en su crítica a la selección de poetas dominicanos publicados en la antología Los nuevos caníbales, vol. 2, Antología de la más reciente poesía del caribe hispano" (p.16)
Aparecen poetas ya consolidados como Frank Báez y el mismo Homero Pumarol; como agradables sorpresas, llámense éstas Rossalinna Benjamín, Luis Reynaldo Pérez y Sussy Santana (de la cual no teníamos ninguna referencia). Sin embargo, entre los más jóvenes, se echa de menos el extraordinario poeta erranticista, Glaem “Pippen” Parls; y por lo menos a Juan Dicent (1969), aunque técnicamente supere la barrera de los nacidos a partir de 1970, criterio de esta selección. Ambos, por su talento y afinidad con esta muestra, también debieron figurar. Asimismo constituye otra sorpresa agradable encontrar los versos de Alejandro González, acaso el más “conservador” (literariamente hablando) entre los jóvenes autores seleccionados. Por último, creemos que o decayeron o acaso andan mal representados en estas páginas los conocidos Rey Andújar y Jennifer Marline. El primero de estos dos últimos, insistiendo en escribir --en forma de poemas-- los guiones para sus performances; que dicho sea en verdad, no los ejecuta nada mal. A la segunda, Jennifer Marline, le urge una vuelta de tuerca vital que acompañe la facilidad con la que versifica y fabula.
Un poema de René del Risco Bermúdez ((San Pedro de Marcorís, 1937-Santo Domingo, 1972)**, de su fundamental poemario (El viento frío, 1966), funciona simultáneamente como página liminar, marco y homenaje en “A la garata con puño”. Inequívoco y elocuente gesto el de la antologadora y, no menos, el de los poemas hacia los que nos abalanzamos por aquí. Y es que ahora mismo entre otros semejantes gestos, por ejemplo, el reciente y significativo premio internacional otorgado a la obra de un poeta como Ernesto Cardenal, el neobarroco elitista, evasivo de la realidad, tecnocrático y fundamentalista vade retro y pareciera haber llegado a su fin. En general, todos estos poetas dominicanos --con encanto, precisión y buen humor-- se han liberado de aquellas amarras o camisa de fuerza. Hoy por hoy su imaginación también va en yola, pero por el mundo entero; aprenden de las magas e insondables jebas de El Conde; y saben lavar sus penas, todo a mano, bajo el sol del Alto Manhattan.
*Expresión dominicana que describe la acción y consecuencia de lanzar algo que puede ser dinero, comida o poemas, y que provoca el alboroto de las personas que se abalanzan a recoger su parte de aquello que fue lanzado. Esta expresión puede ser usada en el instante justo en que se rompe la piñata en una fiesta.
**René del Risco Bermúdez (San Pedro de Marcorís, 1937-Santo Domingo, 1972). Poeta y narrador. Formó parte del Movimiento Revolucionario del 14 de junio contra el dictador Trujillo. En 1960 fue apresado y deportado a Puerto Rico. Tras su regreso a República Dominicana se dedicó a la literatura. En 1965 se integró al grupo Arte y Liberación. Fundó, junto con Marcio Veloz Maggiolo, Miguel Alfonseca y Ramón Francisco, el grupo literario “El puño”. Es autor de los libros El viento frío (poesía, 1966, Cielonaranja, 2004), Del júbilo a la sangre (poesía, 1967, Cielonaranja, 2004), En el barrio no hay banderas (cuento, 1974, Cielonaranja, 2003) y El cumpleaños de Porfirio Chávez (novela, Cielonaranja, 2000).
MUESTRA DE LA ANTOLOGÍA
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“Tu pecho blanco / blanco y erizado / una y otra vez”. Pedro Granados.
Tal como César Vallejo o Rubén Darío, sin mencionar a otros grandes líricos del habla castellana, Pedro Granados convierte el erotismo en uno de los temas centrales de su última obra, Poemas en hucha, publicado hace pocas semanas en la capital peruana.
Si Darío clama en su poema, “El coloquio de los centauros”: ¡Oh aroma de su sexo! ¡Oh rosas y alabastros! / ¡Oh envidia de las flores y de los astros!, Granados abandera a Eros en su palpitante poesía que encarna algo muy consustancial en nosotros los mortales: el amor apasionado unido con el deseo sensual.
En el poema “[Definir]” encontramos versos galopantes de una sensualidad a flor de piel, siendo el cuerpo de la amada, en teoría, una amalgama, un abanico de colores y de belleza que deslumbra, pero al mismo tiempo, en la práctica, produce sensaciones de una vitalidad indescriptible: “La espesura de tu cuerpo / teórico practico… ¿Qué te trae así la vida / de entre las sombras?”. Empero, descubriendo, acaso, las energías cósmicas de un amor pasional, Granados es más directo ─o más arriesgado, a decir de Paul Guillen─ con las licencias que se reserva el poeta, porque nada le es ajeno: ni lo existente, ni lo inexistente: “Mi cuerpo se mide / hasta tu útero / y otras palpitaciones, aunque sin especifico espacio… Y tu marco teórico / me lleva el pie, la pinga, el tamaño costado… Y a ratos te follo / Y a ratos te cojo las tetas, / las sopeso así, / goloso y deslumbrado….No definir. No hacer caso de los heterónimos. / Transporte de orgasmo y de alegría. / C'est tout”, culmina el vate en lengua francesa: “Eso es todo”, ¡y punto!
Si Vallejo escribió: “Debajo de ti y yo / tú y yo, sinceramente, / tu candado ahogándose de llaves, / yo ascendiendo y sudando / y haciendo lo infinito entre tus muslos…”, Granados en el poema, “Salvarse por la salsa”, nos ofrece con mayor radicalidad, como decíamos líneas arriba, una evidencia de algo que para muchos o, mejor dicho, para muchas, es una utopía o un tabú: el lado trascendente de la mujer en el encuentro pasional:
Encabúyalo y vuelve y tira.
Como tu paso que al calor
de los muslos de la hembra
va y viene. Sin amordazarla.
Permitiendo que se defienda.
Midiéndola sin medirla.
Un tirabuzón común descorchando
al pasito
las vastas ofrendas de la noche.
Una comunidad donde el error
se supera a punta de ritmo.
Y donde dos son uno:
hollándose y atravesándose
a pesar de las sombras.
“Midiéndola sin medirla. / Un tirabuzón común descorchando / al pasito / las vastas ofrendas de la noche”, representa, sin lugar a dudas, los versos que abrillantan de manera singular, Poemas en hucha.
Erotismo y sensualidad mantienen una unidad vital, hot y explosiva, un deseo universal que el poeta traduce de manera extraordinaria: “Y una mujer muy hermosa / Me ha esperado / Con sus caderas de péndulo / Contra mi vientre / Con su cadera y su leve / Compás / Allí donde uno / Es un hombre muy feliz”.
Sin embargo, Poemas en hucha es una obra donde la subversión poética de Granados también tiene que ver con la misma poesía y por supuesto, con los poetas. No cree en la superficialidad, en el “maquillaje” de la poesía del cubano José Kozer o del chileno Raúl Zurita, quienes “no son poetas. Jamás lo han sido. Su obra es un desperdicio de tiempo”. Considera que no son más que simples creadores, es decir, “Voceadores `profesionales / Demiurgos al centavo” y que, al fin y al cabo, es mil veces preferible creer en la anti – poesía.
Pedro Granados, uno de los poetas más representativos del Perú y de Latinoamérica, enarbola en su canto de manera nítida e invariable, una protesta convertida en lucha por la dignidad de los hombres que cultivan la lira: “Denle su dinero al poeta, su lugar / en este no lugar. Él sabrá convertirlo, / de manera puntual, en incienso muy fino”.
He allí la voz granadina que surca los cuatro vientos universales. He allí el poeta rebelde que nos entrega a través de su obra, la magia de sus versos anidadas con ese algo que brota como manantial en nosotros y que paso a paso entregamos a la amada, como un susurro.
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25/04/12: !Gracias por el millón!
Tengo fe en ser fuerte.
Dame, aire manco, dame ir
galoneándome de ceros a la izquierda.
Y tú, sueño, dame tu diamante implacable,
tu tiempo de deshora.
Trilce XVI
Llegados, luego de casi cinco años, al significativo número del 1´000,000 de visitas a nuestro blog; se nos ocurre puntualizar lo siguiente:
Demostramos, lo que hace ya un par de lustros apareció y se ha ido difundiendo en redvistas y revistas : “Los poetas vivos y más vivos del Perú (y también de otras latitudes)”. Es decir, por lo general de modo sesgado, el objetivo de nuestro blog ha sido el ir ilustrando de manera empírica lo que en buena cuenta se denomina la creación de la creencia (Pierre Bourdieu). Aunque, aquello mismo, a veces también de modo explícito, sistemático y lúdico; por ejemplo, a través de la implicancia e insólita repercusión en la Internet de la obra de Cristóbal “Tobi” Kanashiro.
Hemos estado midiéndole el aceite, sobre todo, a la poesía latinoamericana y española a través de numerosas reseñas y artículos que, esperamos más bien pronto que tarde, integrarán el volumen denominado “Autismo comprometido: Sobre poesía hispana reciente”. Oxímoron que revela tanto el íntimo lugar de enunciación de este autor como, además, el de la poesía que espontáneamente apreciamos y estimamos. Y, en contra, de toda aquella demasiado oficiosa que hemos parodiado y sintetizado en “Rompe saraguey”.
Nos hemos hecho y somos parte, aunque cada uno con su particular documento de identidad, de la comunidad de los poetas menores de la antología. Es decir, a la que no tiene fácil ni, mucho menos, automático acceso el lector de hoy y a la cual, por lo general, críticos y curadores de los medios de información tradicionales --de izquierda o de derecha-- intenta (vanamente) poner cabe. Lo nuestro, a través de esta opción por una oralidad de segundo grado que pareciera ser todo blog (pienso en Paul Zumthor), no es la cultura oficial ni su lógica, y complementaria, contra-cultura. Ni lo uno ni lo otro: devoramos estos conceptos y actitudes. Tampoco nos sometemos a una camisa de fuerza en tanto escritores. No somos obligatoria, fundamentalista u orgánicamente neobarrocos ni coloquialistas ni minimalistas o de cuanto gesto de moda nos vaya a salir por delante. Todo puede ser más plástico y más libre y contingente en el estilo; como debería serlo también en nuestras ideas y señales de identidad.
Finalmente, deploramos elitismos y populismos...la opción no es entre las declinaciones del latín o el performance... y toda estupidez que no sea en estricto soberana y voluntaria. Esto último bien podría ser ya un gesto de estilo.
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Pedro Granados nos ha guardado unas verdaderas joyas en su hucha que hoy tengo el placer de romper para los nuevos y viejos lectores aquí presentes. Me han dicho que esta no es la primera vez que se comenta este libro y espero que mis palabras le den un nuevo vuelo. El destino de voces poéticas en nuestros tiempos está inevitablemente vinculado a la red global, nuestra casa virtual donde imágenes de la historia contemporánea viven juntas, no encima, del tesoro universal que cada nuevo hablante de un idioma antiguo hereda desde su primera conversación con la madre o el padre.
Qué responsabilidad tenemos, de introducir a nuestros niños al pasado y el presente en arte, filosofía, ciencia, lenguaje, economía! Y qué difícil es explicar en prosa lo que el poema de Granados hace con lo que es a la vez una sencillez majestuosa y una música subterránea cuyos rasgos escucho a diario en estos días de lectura que influyen también en mi propia escritura.
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A los 120 años de César Vallejo

En Lima... En Lima está lloviendo
el agua sucia de un dolor
qué mortífero! Está lloviendo
de la gotera de tu amor.
No te hagas la que está durmiendo,
recuerda de tu trovador;
que yo ya comprendo... comprendo
la humana ecuación de tu amor.
Truena en la mística dulzaina
la gema tempestuosa y zaina,
la brujería de tu "sí".
Mas, cae, cae el aguacero
al ataúd, de mi sendero,
donde me ahueso para ti...
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En Lima... En Lima está lloviendo
el agua sucia de un dolor
qué mortífero! Está lloviendo
de la gotera de tu amor.
No te hagas la que está durmiendo,
recuerda de tu trovador;
que yo ya comprendo... comprendo
la humana ecuación de tu amor.
Truena en la mística dulzaina
la gema tempestuosa y zaina,
la brujería de tu "sí".
Mas, cae, cae el aguacero
al ataúd, de mi sendero,
donde me ahueso para ti...
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14/03/12: Basura y poesía

Recuerdo con claridad que allá por inicios de los años 70 del siglo pasado, en mi íntimo colegio popular y parroquial de Lima, un joven, talentoso y entusiasta profesor de Arte --Enrique Bustamante-- nos iniciaba en el collage. Son las clases que mejor recuerdo y que por ese entonces adoraba. Jamás traía al aula los reglamentarios cuarto de pliego de cartulina, revistas, tijeras ni, mucho menos, la goma. Justo cuando faltaban unos quince minutos para terminar la clase --y presentar nuestros trabajos-- compraba a alguno de mis compañeros, por unos pocos centavos, una cartulina que ya nadie quería (el fugaz paso del tiempo la había devaluado); recogía del suelo los trozos de revistas o periódicos desechados; recortaba con la mano lo que de estos se me ocurría podría necesitar para mi composición; robaba un poco de goma por aquí y otro poco por allá. E indefectiblemente me sacaba 20 (veinte). Nota máxima, indecente, extraña; según Martín Adán, una gallina delante de un huevo.
Reactivo estas memorias porque creo son lo más parecido o que acaso mejor puedan explicar mi propia poesía. Sobre todo aquélla de producción más reciente (empiezo a publicar en 1978 y mi último poemario es de este mismo año, en total doce libros de poemas); posterior a El corazón y la escritura (1995). Digo esto porque, a vuelo de pájaro, este último poemario --respecto a los posteriores-- en apariencia luce más focalizado en su o sus temáticas, más elaborado en sus versos y, en suma, mayor estructurado en sus textos tanto individuales como en conjunto. No aseveraría que esto sea falso o verdadero, dejo esta tarea a los posibles interesados en investigar mi obra. Tampoco me propongo puntualizar en el collage --plástico, antaño, y hoy literario de mi trabajo-- porque hallo que esto es obvio; obvio a la poesía occidental o del lejano occidente por lo menos desde Guillaume Apollinaire. Quisiera reparar, más bien, en el gesto de recoger desechos del lenguaje --disímiles, no focalizados, sin prestigio, multiculturales-- y tratarlos prosódicamente. Es decir, no presentar estos desechos tal cual; sino previamente modulados, elaborados como si nos dispusiéramos a escribir un soneto en alejandrinos o una copla de pie quebrado. Tratar lo desechado primorosamente; pero sin restarle su alteridad, fragmentación o extrañeza. El foco, el origen de estos restos, se hallará irremediablemente perdido; pero ahora están sometidos a una modulación que --sin pretender naturalizarlos en su diferencia textual o cultural-- los pone a trabajar en conjunto.
Las claves formales de esta nueva interacción serían, por un lado, pausas y encabalgamientos; y, por el otro, de modo paralelo a este inestable perfil rítmico, una suerte de distribución conceptual móvil de las palabras donde, pareciera, preponderan la elipsis y el oxímoron. Todo lo cual, podríamos decir, propuesto al lector de un modo débil, no enfático; evitando autoritarismos y didactismos de cualquier tipo. Evitando localismos o etnocentrismos también. La persuasión misma del poema se jugaría toda en este aire suave.
Ahondando un tantito más en las posibles consecuencias teóricas, éticas y políticas de este proceder (el de la poesía reciclada); y presuponiendo lo que nos indica debiera hacerse, con nuestra acumulada y ubicua basura, el sentido común. Cabría advertir su efecto palimpséstico e incluyente. Es decir, incluso el lector común se hallaría, desde un primer momento, rodeado o acompañado como de objetos familiares a su experiencia, a su cultura y tradición literaria; de algún modo esta poesía nos recuerda que aquellos objetos no solo ya fueron creados, sino también gozados antes. Y, asimismo, este mismo lector puede intervenir de modo activo en la co-creación de aquel pequeño artefacto de saberes y recuerdos, puesto apenas en actividad, que constituye el poema reciclado. Sin embargo, esto no resta que un lector más atento o ya iniciado en la poesía no sólo aquilate con mayor morosidad aquellas huellas culturales; sino que, quisiéramos presumir, perciba algo más decisivo en esta propuesta de reciclaje. Que no se trata de un registro; sino, ante todo, de la construcción de un objeto de conocimiento. Con giro y sin giro linguístico. Y aunque leve, desalienante de los lugares comunes y siempre abierto al deseo. Una humorada que también podría ser lo más trascendental en tu vida.
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28/02/12: BIEN JUGADO: POEMAS EN HUCHA/ Juan Yufra

La mirada suele ser una gran esperanza para nuestras palabras; también, lo es la palabra misma y lo son a la vez, ambas, como contenedores de la realidad que queremos dominar o huchear, abuchear…, al fin y al cabo toda lucha es humana y toda poesía siempre el cuerpo del delito.
Poemas en hucha, de Pedro Granados (Lima, 1955), no solo contiene la voz iconoclasta que recorre las páginas de la mejor poesía y el quebrantamiento de las fórmulas para rehacerla sino la libertad de la naturaleza creadora del texto (en un espejo). Hay que entenderlo como un guiño dentro de los espacios y discursos posmodernos. ¿Qué es el papel, un poema, un libro sin la entraña o las contemplaciones de una ideología, de una postura frente a las cosas nombradas por el Otro (Sociedad, conocimiento)? El libro como pieza de orfebrería sostiene otros elementos, y aquí el lenguaje es materia prima, instancia y horizonte del demiurgo, contrariedad y salvación. Esa conciencia sinuosa para muchos es peligrosa, pero ¿quién no aborda los riesgos en poesía? y pretensiosa en otros casos pues convierte al poeta en un cuadriculado más de la hoja inventada. Prefiero destacar la máscara, el objeto nuevo y consciente que nos regala la cadencia y la brevedad de las imágenes. Una denuncia de las sensaciones y un recuerdo cotidiano de la modernidad en su elucubración como texto. En otros casos la poesía es.
Sobre el cemento fresco (pág.13), Yo también he recibido (pág. 45) Tocar todas las cuerdas (pág. 89) arriesgan en contener la beligerancia de una emoción confrontada con la realidad y los estereotipos de la convención occidental (amor, muerte, soledad, fraternidad), pues alteran el discurso y el destino de la vida como un recipiente en qué reflejarnos todos. Esa voz infidente de la poesía que proyecta el lado oscuro de su existencia están intactas y desoladoras en muchas páginas; Granados sabe y defiende, apuesta y escribe desde la forma más lograda de la poesía.
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Estoy a punto de convencerme de que a la mayoría de los poetas y a los especialistas en este arte les interesa muy poco la poesía. Si no, de qué otro modo explicar la inmensa mala calidad de poesía premiada, canonizada e impresa en cuanta página cultural nos cae a las manos. Obvio, seré compasivo --prudente-- y no diré los nombres de los escritores en los que pienso y que forman legión. En España, en Brasil, en México, en Chile, en el Perú… Entre los más jóvenes, una poesía que pretende ser maldita, pero que no controla su retórica y carece o no comunica persuasiva experiencia alguna; miles de páginas y poemarios de un Bukowski mal aclimatado a un trago y a una comida que le empalagan. Por otro lado, los más viejos (que a veces tienen veinte años), tozudamente adheridos a Octavio Paz, al neobarroco, al giro lingüístico y, ante todo y toda premisa teórica o técnica, a una nula exploración de lo que --en tanto personas, y antes incluso que poetas-- proponen en sus páginas al lector . Por lo tanto, nos hallamos --en toda América Latina y España, juntas-- con megalómanos, narcisistas, necios, autoritarios, crédulos y tontos de pacotilla. Poetas, de motu propio o por insana influencia de sus maestros o talleristas, sin ninguna previa experiencia de la literatura (Alfonso Reyes). Así está el mundo, también en lo que toca al campo de la poesía, vendiéndonos gato por liebre... dizque porque media un premio importante, una cháchara del más vivo de los poetas, el reconocimiento a uno de los libros más vendidos.
Toda esta cosa triste que les resumo, muy a pesar mío, nada tiene que ver con el Sol camuflado (Lima: Lustraeditores, 2011) de Indran Amirthanayagam (Ceilán, 1960). Desde hace mucho tiempo no disfrutaba de un hallazgo como el que constituye este poemario. Poesía, a su vez, íntima y dialogante; es decir, como manteniendo un pudor elemental, un secreto. Decoro básico, no auto-represión o gazmoñería, que estructura en sus temas y motivos y lenguaje esta alta poesía. Poemas que celebran los sentidos y, asimismo, ventilan en cada uno de sus versos agudeza e inteligencia. No resultan extraños las paradojas y los camuflajes, entonces. Como no se hace extrañar la fantasía. La fantasía o el candor que muy pronto en nuestros países, por considerarlos erradamente lastre o ingenuidad, trocamos por la ironía. Rilke dolido de que en el joven corazón de su discípulo quiera anidar aquélla. La vana ironía y, ojo, no el humor que sólo lo depara la experiencia y simboliza inequívoca dignidad del vivir.
Todo esto nos lleva a pensar y nos regala Sol camuflado. Y no podría ser de otro modo. Aunque camuflado, aquel astro es el que otorga la vida y, figurativamente, también la lucidez. “[Yo soy] Un fermento de sol/ levadura de sombra y corazón”, así se auto-definirá César Vallejo en “Huaco”(Los heraldos negros). Y a su particular manera también, y sutilmente, Indran Amirthanayagam en el poema “Rebeso”:
“Te beso, te rebeso, te beso de nuevo,
te beso del pie hasta tu cuello, beso tu oreja,
beso el aire que vuela por tu cabello, beso
tu nariz, dientes y pómulos,
beso el dragón, beso el sueño, beso el ombligo,
te beso a ti, te beso, te rebeso.
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Esto debería ser una carta o la intentona de un cuento. Pero no será ninguna de las dos cosas. Cosas. Una lectura es una de ellas y también el estremecimiento del que habló Borges más allá de Benedetto Croce y Pound con sus abstractos y concretos que supuestamente no pueden mezclarse. Cosas, eufemismos alegres o desesperados, sin sexo, o bien, las cosas como los poemas que sí tienen sexo y culo, Pedro, igual que en tus artefactos verticales que son tiernos y agrios, de café expresso o miel de árbol muy rojo. No sé, tendría que evitar estos fragmentos, impresiones apresuradas, vuelo de pájaro que invade desde la orilla de tus metáforas. Y aquí voy, solamente rescatando, con los oídos que se inflaman por la voz de Billie, con el índice sobre el ratón que me ayuda a brincar de un verso a otro. Aquí, entendiendo que el punto por parcialidad, que esa pausa rotunda de una línea poética a otra es un riesgo, un brinco de kamikaze que se gana la vida en un aula:
Y ahora que estoy por entrar
al salón de clases,
donde debo presentar a Bécquer
y hablar del primer simbolista
y del misterio y de todo eso,
se me ocurre que Emil Staiger
debería estar entre nosotros.
O, si no, el amor.
¿Cómo vive esa rosa que has prendido
junto a tu corazón?
Dices, y pregunto, ¿cómo vive esa flor, Pedro, cómo carajos escribimos con la punta de su espina?, ¿qué hacer con la pregunta retórica que los lectores siempre nos devuelven como una despedida que no cesa?, ¿es la rosa de Gozalo Rojas o la de Vallejo a quien no miras más allá de Pizarnik?, ¿será que sí, que amamos la noche del pensamiento?, ¿reminiscencias románticas de aquel corcel endemoniado que fue nuestra vanguardia?, ¿quizá nuestra utopía?, ¿o el desencanto lúcido de Pessoa que tampoco quería nada? Esto es lo que respondes:
Pero en el fondo de mí
No creo
Sólo palpo las cosas
Y no retrocedo
Por más que me halle
Anonadado
A ver a que te toco
Como un insecto nocturno
Sin hacerte notar mi poesía
Pero se nota como una infección, como las manitas de verano que no pudo ver Vallejo. Es Perú después de todo, es Lima, es la distancia de esos puertos, la arena dramática. ¿Poemas como cangrejos? Quien sabe. Si los poetas van para atrás no me interesa. De cualquier modo avanzan, el norte, el sur, son culpa del mundo.
Y mira, ahora Billie Holliday canta:
Put a ring in my eyes, tears in my dreams
and rocks in my heart.
Y juro que puedo seguir leyéndote mientras te imaginas el mar en prosa porque su espuma necesita horizontalidad y porque es cierto, en ello descansa lo más efectivo de tu poesía, en hallazgos como la noción que nadie brindar esta noche más que por la travesura de la playa por el amor que no tiene extensión ni profundidad mayor que una sonrisa, por ese evento intrascendente que detectas, que miras desde las córneas del vidente, del que cruza dos calles todos los días y con eso le basta, con versos de corta dimensión, de ritmo que pudo haber sentido Paul Gaguin en el mar Polinesia, de vaivén sobrio, como la música que se contiene, que espera su momento, su instante de verso luminoso para habitar la página y hacerla bailar dulcemente con el significado.
Puedo decirte mucho más que esto y las palabras, pero un poemario como el tuyo lo único que necesita son lectores con luz y caretas, con flores y monosílabos en tu paisaje mental. Me convence tu paleta de palabras y/o los posts de un blog que no es lo que es, identidades poéticas, siempre dobles. Si quieres le preguntamos Amy Winehouse, a su cabello que era la torre de la poesía, o nuestras madres que nos dejan con pocos ripios cuando más amargo es un poema. ¿Al índice?, ¿le preguntamos al índice que señal el verso que más duele?, ¿o al índice de este libro?:
¿o al Viejo ya experto ya
Jugado a no amar
A mar mar jugado?
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