‘Foquita’ y la pensión de su hija

Jefferson Farfán, artillero estrella del PSV Eindhoven de Holanda y de la selección peruana, afronta un juicio por alimentos planteado por la madre de su hija. Un tema que, en vista de los ingresos del demandado, enciende la polémica sobre lo que realmente debería recibir la niña como pensión. La demanda, además, pone en peligro la participación del futbolista en la próxima eliminatoria mundialista.

Por Raúl Mendoza de la República


La historia de Jefferson Farfán y Mercedes Carrasco, la madre de su hija Maialen, se puede resumir con algunas fechas claves: se conocieron el 2002 en una fiesta cuando él era jugador de Alianza Lima, se hicieron enamorados el 2003 cuando él se convertía en la estrella del club y, finalmente, ella quedó embarazada el 2004 cuando él acababa de ser vendido al PSV Eindhoven, de Holanda. Pero esa niña que venía no sirvió para unirlos sino para alejarlos, porque para esa fecha ya no eran pareja. Ahora de aquel cariño pasado ya no queda nada: un juicio de alimentos los ha puesto frente a frente.

La "Foquita" Farfán, es el mejor jugador peruano del momento y uno de los llamados a llevarnos al mundial Sudáfrica 2010 con sus goles. Se fue a Europa y "la hizo linda" con su fútbol. Es exitoso, gana bien, podría jugar en las ligas más fuertes del planeta. Sin embargo, desde el 2005 –fecha en que se conoció el tema de su hija– su imagen de chiquillo ganador y buena gente ha perdido puntos: primero quedó como que se negaba a aceptar la paternidad de la niña, y ahora como quien no quiere pagar una pensión de alimentos.

Sobre ambos casos su abogado Luis Pardo Figueroa ha dicho antes que existe un acuerdo firmado el 2005 sobre el tema. Maialen ya había nacido. Los términos del documento precisaban varias cosas: el jugador aceptaba haber sido enamorado de la joven, aceptaba la paternidad fruto de esas relaciones y se comprometía a apoyar económicamente a su hija con 400 dólares mensuales y un seguro de salud de amplia cobertura. El monto de la ayuda se incrementaría mientras ella crecía.

Pero empezaron los problemas: meses después la madre de la niña pidió mejorar las condiciones del trato. Pidió –según los abogados de Farfán– 1,500 dólares mensuales, que no fueron aceptados. Y al no haber acuerdo, la abogada Patricia Simon –representante legal de la madre– planteó la ‘filiación extramatrimonial’ para que Jefferson reconozca a su hija. Como el jugador no se presentó a firmarla y no se hizo las pruebas de ADN en el plazo de ley, lo declararon padre de la niña.

Juicio y polémica


A pesar de sus problemas legales, Jefferson se ha tatuado el nombre de su hija en el brazo derecho. No la niega.
A eso siguió un juicio de alimentos a fines del año pasado. No se sabe oficialmente cuánto gana el futbolista, pero en su primera temporada en Holanda se hablaba de 50 mil dólares al mes. Desde entonces ha renegociado su contrato y, según los diarios deportivos, hoy podría estar en los 80 mil. ¿Cuánto pide la parte demandante? "La ley me faculta hasta el 60 por ciento como máximo y eso pedimos. Ya el juez establecerá el porcentaje que Farfán debe pagar", declaró hace poco la abogada Simon.

La otra parte piensa distinto: "Él paga lo que su hija, a su corta edad, necesita". En enero de este año los representantes del jugador ofrecieron 1,500 dólares mensuales y comprar un departamento que estaría a nombre de una empresa hasta que Maialen cumpla 18 años. Pero no hay acuerdo. El proceso continúa en el segundo juzgado de paz de Surco y San Borja. La polémica se ha encendido. ¿Cuánto debe pagar el jugador?

Cuando se plantea el problema en grupos mixtos de amigos o de trabajo, y hasta en los foros web, no hay acuerdo posible. A Gina Yáñez, directora de la ONG Manuela Ramos, le parece injusto que con los ingresos que tiene "Foquita", pague menos de 500 dólares al mes para su hija. "Si gana mucho, bien por él. Pero la ley es concreta en un juicio de alimentos. El monto se aplica según las condiciones del demandado. Si sus ingresos son de 50 mil dólares o más, sobre eso se calcula", dice.


Mercedes Carrasco, madre de Maialen, la hija del jugador.


Desde la otra orilla, para muchos la joven "se sacó la tinka" al tener una hija con el deportista. Incluso la periodista Rosa María Palacios se lo hizo notar a la abogada Simon en una entrevista reciente en su programa. "Es un montón de plata lo que está pidiendo ¿no?", le dijo. La familia de Farfán ha dicho que "como juega en Europa, quieren sacarle plata". Su defensa legal precisa que el ofrecimiento de 1,500 dólares mensuales no es poco, y si la madre pretende más debe demostrar con documentos que necesita más. Se dice que cuando él viene a Lima le trae ropa, zapatos y otros regalos.

El debate continúa. Ivonne Macassi, de la ONG Flora Tristán, explica que el jugador debería darle a su hija todo lo que le daría si viviera con ella. "¿Gastaría en ella los mil soles o un poco más, que dicen los periódicos que da al mes, si él estuviera a su lado? No creo". Y agrega: "En casos como estos se debe sentar precedente para que los padres cumplan con su deber".

¿Puede la "Foquita" perder el 60% de su sueldo? Para el especialista procesal Mario Amoretti el juez debe considerar lo que la niña necesita (alimento, vestido, salud, recreación) y las posibilidades del padre. "Pero si él ganara 80 mil dólares, no le van a dar 40 o 50 mil dólares a la niña, porque no necesita tanto. Sería absurdo.

Una sentencia razonable considerará lo necesario para que la niña viva con holgura. Creo que el juez podría conceder 1,000 o quizá 2,000 dólares de pensión. No hay que olvidar que la obligación alimentaria es de ambos padres", explica.

Gina Yáñez, de Manuela Ramos, replica: "El juez va a ver lo que él (Farfán) necesita para vivir, y las cargas que tiene: madres, hermanos, incluyendo a su hija. Sobre eso va a prorratear. Y si corresponde 2 mil, 3 mil o 5 mil a cada una, eso deben darle. Si más adelante él se queda sin trabajo, disminuirán los montos".

Un tatuaje en el brazo

Jefferson Farfán no niega ser el padre de la niña, se ha tatuado su nombre en el brazo, pero el juicio también le ha traído problemas en lo deportivo. Tiene un impedimento de salida del país hasta que cumpla con una "asignación anticipada de alimentos" y no podría irse si viene a jugar con la selección. "Eso es ilógico. Es como si le impidieran ir al trabajo, pero le exigen que pague una pensión. Un monto que además no ha sido estipulado", dice una fuente vinculada a su defensa.

A dos meses de las eliminatorias, el tema causa preocupación en el ámbito deportivo. Los dirigentes de la Comisión Mundialista Sudáfrica 2010 Juvenal Silva y José Mallqui se han mostrado preocupados. Pero es poco lo que podrían hacer. El fútbol nada tiene que ver con la justicia.