27/01/10: Waqay

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Ella insistió en ubicarnos ahí, en la oscuridad. Accedí por la seguridad para nuestros hijos. Tan ansiosos los dos por el nacimiento de éstos, buscábamos todas las mañana comida para llevarles. El clima ha cambiado, nosotros debemos adaptarnos o morir en el intento, nuestros nenes no merecen lo mismo. Al menos no aún.

De repente ocurrió. No estábamos en nuestro sitio cuando sucedió. Parece que "ellos" habían demorado toda la mañana poniendo una barrera para no poder entrar al recinto donde estaba nuestro nido. Me acordé, hay otras entradas por ahí. Ella estaba nerviosa, no podía concebir dejar a sus hijos sin protección. Yo la tranquilizaba, quizás era momentáneo, quizás no han descubierto aún nuestro nido. Seguía gritando desesperada.

Al llegar más alto encontramos un espacio abierto en la parte alta del recinto, la luz se proyectaba hasta el suelo. Nos metimos con toda velocidad al hueco donde estaba nuestro nido. Los encontramos, indefensos, nuestros hijos estaban tibios aún. Habían estado llorando toda la mañana por los ruidos de tal edificación. Desnudos, con los ojos cerrados, nos sentían. Los alimentamos.

¿Escuchaste eso? Parece que se ha metido un pajarito a la casa. Sí, me he dado cuenta que por acá hay un nido. ¿Un nido? ¿Dentro de la casa? Sí, en el hueco del ladrillo del techo. Los escucho, sí, en ese hueco ¿no? Ajá. ¿Y cuándo vendrá el maestro a trabajar el techo? La próxima semana, les queda una semana más para ser felices.

Mañana yo solo iré a buscar comida para los polluelos, ella se quedará cuidándolos. Ojala "ellos" se vayan, siempre destruyen todo. Siempre.
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«   Era un organismo descomunal.

   Una gorda de brazos como oleoductos, embolsada en un traje negro, estaba a mi lado. La azafata le dijo que le iba a traer un cinturón especial.

   La vi apenas por el rabillo del ojo, pues no quería llamar su atención.

   Sentí un estremecimiento helado.

   ¿Era ella? Sí, era ella, claro.

   Movía uno de los brazos, del que colgaba una lonja sobrante de carne. Estaba rebuscando algo en su cartera, insistiendo con los dedos, arañando algún objeto en el fondo de la cartera una y otra vez. Tenía la piel tostada, como si estuviera recién llegada de unas vacaciones playeras. Me concentré en mi libro. Las letras me temblaban.

   Después de un rato comprendí que en realidad mi compañera de asiento no parecía estar buscando nada.

   Estaba entregada, más bien, a un ejercicio repetido y desesperado. Solo quería seguir rasgando los objetos que guardaba en el bolso -tenía un sonido a peines, pomos, chisguetes, un monedero. Era como si quisiera romperlos.

   El bolso parecía un animalito de cuero muerto que ella gozaba torturando. Llevaba anteojos de lunas oscuras, con aspecto de antifaz»

En El susurro de la mujer ballena de Alonso Cueto.
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"¡Aaaaah...!"

Programa: Enemigos Íntimos
Fecha de transmisión: 08/10/09
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"¿Ven? Ese es el problema con los universitarios de ahora. El típico alumno promedio: el que busca sentarse al final. Miren cuántos asientos vacíos acá delante.
¿Han calculado lo tanto que pagan sus padres al año para que puedan estar sentados en esta clase? y sobre todo ¿en esta universidad?
Si ustedes estuvieran en mi posición verían una masa estudiantil arrinconada al final del aula, así, lejos del profesor y de su clase. Con miedo a participar"

09/09/09: 09/09/09

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Regresaron sus beats (mejores que nunca):


Provecho...
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Don Juan casi acababa de barrer el local adjunto a la Estación de West Esplanade cuando entonces preguntó: "¿De dónde viene usted, muchachito?"

Parecía extraño que me haya preguntado esto. Con el tiempo que venía conociéndole pensé habérselo dicho antes.

"De Perú", respondí. Los gringos suelen asociar inmediatamente Perú con algún imponente cobrizo y magestuoso Inca. Yo les cuento más acerca de las maravillas geográficas del país. Se sorprenden extasiados. El panameño don Juan, en cambio, no.

"¡Ah!", exclamó triunfante, como si hubiera recordado algo. "Que pase el peruano", cantó.

No le encontré significado a lo que dijo. "¿Perdón?", expresé mi incomprensión.

"¿Cómo? ¿Acaso no conoces a la señorita Laura?", preguntó sorprendido, quizá algo ofendido.

"Ah, Laura Bozzo. Bueno, ella es peruana", lo primero que me vino a la mente. "¿Cómo sabe de ella?"

"La tele: ¡Que pase el borracho, que pase el mujeriego, que pase el amante!". Imitaba a la Bozzo sonriente.

30/08/09: San Andreas

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A mi lado, las gigantes rocas hacen juego con este desierto amarillo. No hay un pueblo cerca -el mapa lo corrobora-, mejor ir a la carretera más cercana.

Dejé la rutina del gimnasio hace mucho y la comida chatarra no me ha ayudado estos días, mi trote es más pesado.

Algo me detiene: en el cielo naranja aparece una estela. Saco la cámara. Aumento el zoom, parece que se trata de un objeto rojo.

¿Podrá ser cierto lo de los OVNIs? Ciertamente estoy muy cerca al área 69, una peculiar base militar que no admite visita alguna. Ya me daré tiempo para explorar dentro. Coleccionar estrellas por entrar a áreas prohibidas es mi especialidad.

Al fin aparecen los autos. Prefiero sentir el aire en mis oídos. Elegiré una moto. A estas alturas no importa si es una Sánchez o una FCR-900 (mi favorita).


Un buen tramo luego encuentro la primera. Es una Freeway negra. La patada voladora sobre el volante, cae el papanatas. Te lo mereces, idiota.

Dejo atrás al ranchero y su "K-Rose", cambiemos a "Radio Los Santos": Snoop Dogg suena mejor con velocidad.

La carretera es mía. Esquivo un carro tras otro. Aún falta mucho para llegar a la verdadera Las Venturas -diversión garantizada: casinos y más misiones-.


No vi al vehículo delante, el impacto me hace volar. El cretino baja de su carro (trae un bate de baseball). Hace poco que no peleo, nunca es suficiente.

Se acerca amenazante, mi manopla será suficiente. La sangre vuela a mi lado. Un par de golpes más y caerá. Pisotones en el pecho aseguran que no se levantará.

Un Buffalo rojo, mediocre auto, será mi trofeo por asesinar un sujeto más. Buenos gustos, otra canción de Snoop me acompaña.

Diablos, no había percatado la estrella que me han puesto. Un carro de policía estaba cerca.

¿Escapar? No lo creo, quiero acabarlos. Bajo la velocidad, el coche está a mi lado.

Empieza la lluvia de balas, acaba con una explosión. Tan sencillo destruirlos, a ellos y a esa horrenda patrulla.


Las estrellas aumentan. Apenas entro a la ciudad misma y aparece otro carro policial.

Me bajo del Buffalo, sé que me expongo pero muy cerca habrán otros carros con mi nombre en ellos.

Primero acabaré con estos uniformados. Saco la AK 47. Mi puntería es buenísima. Aparecen más policías. Aparecen más muertos.


Pocos minutos más, ¿hasta cuánto podré soportar? ¿Podré llegar a seis estrellas y sobrevivir para contarlo?

Un helicóptero me apunta con una luz blanca. Dispara. Esto se puso feo. Mejor escapo por ahora.

El aluvión de proyectiles ha hecho correr a todos al rededor. Los carros escapan y ellos no dejan de seguirme.

Mi línea de vida está muy baja. Creo que no aguantaré mucho...


Se me ocurre algo, ir a Burger Shot y subir esa línea roja. Mientras tanto las estrellas desaparecerán, ahí estaré seguro.

Por ahora, debo despistar a los que me atacan. Empiezo con las granadas. La calle tiembla.


Luego el lanzamisiles. ¡Qué espectáculo! Los cuerpos carbonizados volando ante el impacto.

El helicóptero, mi siguiente blanco. Trato de apuntar lo mejor posible ignorando a los que me disparan en tierra. Me las quiero cobrar como sea.

Y ahí va. Escucho el BUM en el aire. Va a caer en cualquier momento. Cae.

Qué ironía... se desmorona encima mío. Sí, ya estoy muerto. Desde aquí arriba me veo aplastado por el negro esqueleto de un helicóptero.


Eliminado. Game Over.


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A continuación, un extracto de una entrada en DrMonique.blogspot dedicada a la aparición del Mero Loco -el peculiar personaje de la farándula limeña- en el mundo Twitter:


What are you doing?

hoy he creado mi cuenta de twitter a pedido de mis fans enamoradas
10:20 AM May 21st from web

[FASE I: Un Comienzo tan auspicioso como demoledor. Tras un silencio de dos semanas, el Mero Loco inicia su contraataque. Como era previsible, empieza haciendo en Twitter lo mismo que hace en televisión: promocionarse a diestra y siniestra. La escuela de Susy, le dicen]

hola a todos mis seguidores tuiteros, los quiero mucho y los espero en mis dos locales de la molina para hacerles un descuento tuitero
4:58 PM Jun 3rd from web

estamos en la av. flora tristan 619 la molina
6:56 PM Jun 3rd from web

mi teléfono para contratos: 995733798
6:57 PM Jun 3rd from web

llegas y me dices por el descuento para tuiteros
6:58 PM Jun 3rd from web

y en la noche estamos en el burger kin vendiendo hamburguesas con los wolswaguen clasicos
6:59 PM Jun 3rd from web

[FASE II: Comportamiento clásico de todo aquel hijo de vecino que gusta de hacer huevadas en televisión: llamar desesperadamente la atención]

hola, aca el mero loco
7:05 PM Jun 3rd from web

ablen
7:07 PM Jun 3rd from web

soy el mero loco
7:10 PM Jun 3rd from web

hola haganme caso, hay alguien ally
7:12 PM Jun 3rd from web

no se que acer
7:13 PM Jun 3rd from web

contestenme peeeeeeee
7:16 PM Jun 3rd from web

[FASE III: Llegado este punto, Mero Loco saca las garras. Pone en evidencia sus bajos instintos y el verdadero motivo de su presencia en Twitter: conseguir mujeres. El tipo no puede con su genio]

hola muriel1311 conoces tumbes?
7:18 PM Jun 3rd from web

tengo una jatito en mancora
7:18 PM Jun 3rd from web

fatimatv que tal
7:19 PM Jun 3rd from web

este es mi fono 995733798
7:22 PM Jun 3rd from web

invitame a un karaoke
7:23 PM Jun 3rd from web

@morgana_pe mi numero es 995733798
6:23 PM Jun 5th from web

@muriel1311 este es mi nextel 8306219
7:24 PM Jun 3rd from web

este fin de semana te voy a invitar un caldo de choros con su leche de tigre
7:26 PM Jun 3rd from web

@fatimatv @muriel1311 a todas quiero conocerlas
7:29 PM Jun 3rd from web

las conchas son lo maximo pa el muñeco jejeje
7:30 PM Jun 3rd from web

[FASE IV: Mero Loco se despide hasta una próxima oportunidad, no sin antes mandarse con una chiquita y maletear a la competencia]

gaston es huevon, no cocina ni michi
7:31 PM Jun 3rd from web


- Entrada completa: El Twitter de Mero Loco (8 de junio de 2009).
- Sigue el Twitter de @meroloco.
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Falla. Otra vez Bomky lleva su pata a la mandíbula, nuevamente la fricción. Siente el alivio: ahora sí tal molestia debe desaparecer, anhela. Apoya el hocico al suelo rojo, lo quiere frío. Ya está acostumbrado a seguirla en estos gélidos lugares del infierno.


Trata de cerrar los ojos, pero el intenso coqueteo del nuevo amante lo aturde. En cambio, los jadeos de ella son un coro de querubines, quizás por ello le encante tanto estar a su lado; ello lo calma, lo calma más que todas las uñas limando su mandíbula.


Ya no le molesta que toquen a su ama, la primera vez saltó a la cama, ella lo castigó encerrándolo en el baño. Una tortura pensar que agreden a su dueña, esos gritos. Se encontraron solos cuando decidió liberarlo de su encierro. Ella lo llevó a sus sábanas con un abrazo y prosiguió una lluvia de besos. Algo parecía descubrirse tras una fina cascada de lágrimas: no sólo para ti es la primera vez, Bomky.


Ella ya conoce su esquina. Sabe quién es la nueva y quién no. No deja que otras tomen posesión de su oficio, es celosa. Una mala noche le enseñó el cuchillo a una aprendiz que quiso ‘dárselas de viva’. Ella se lo buscó, repuso a la mami mientras sostenía el arma ensangrentada. Le había dibujado una cicatriz a la altura del pómulo. Lo consiguió, la esquina sólo para Bomky y ella.


Recuerda la tarde aquella en la que lo encontró. Todavía no ejercía el oficio. Era el cachorrito más enjuto de la jauría, lo único que le daba vida era un diminuto estómago que aparentaba una pelota. Su madre lo abandonó en una rota sucia caja de cartón, se identificó tal vez. Lo recogió, no miró al resto de cachorros que corrían la misma suerte. Se lo llevó.


Bomky no puede vivir sin ella, siempre la acompañó al paradero cuando ella pretendía encontrar trabajo. Le es desesperante la soledad, sin ella. Pensar en esperarla en la entrada del apartamento, soñar esos pasos, sentir sus tacones cerca.


Un anuncio en el periódico más caro de la capital. Se requiere buena presencia. Esta puede ser su oportunidad. La misma danza: Bomky con los ojos puestos en la rendija de la puerta, esperándola. Llega ella con la mirada roja. Se tira a la cama y rompe en llanto maldiciendo a alguien. Bomky se aproxima y salta a su lado. Ella lo abraza, la tibieza del pelaje la adormece. Ambos duermen.


Dos noches luego se puso los tacones más altos, el perfume más caro de todos los que colecciona, el vestido más pequeño que pudo encontrar en el armario. Se despidió con la puerta cerrada. El miedo de Bomky hizo retumbar la puerta, los empujones estallaron a unos pasos de la casa. Hubo algo diferente: se volvían más intensos. Ella retrocedió; acompáñame, lo llamó a puertas abiertas.


La noche se volvió toda de ellos. Saludó a la señora que la cuidaría unas cuadras más adelante. No se preocupe por el perro, él se cuida solo, aseguró. Empezó a perder la timidez. Debía hacerlo.


Bomky tiene pulgas, le ha advertido ‘la Perli’, su compañera. El can no se resiste, el rascar emite un desesperante sonido rítmico cada vez más prolongado. Ella promete que lo llevará al doctor mañana ‘en la mañanita’, esta noche, le ha tocado un cliente difícil, de estos exigentes que quieren probar cosas nuevas.


Él llega en su propio taxi. Quiere irse del lugar lo más pronto posible. El precio está sobre la mesa. Tiene que ser con Bomky si no nada ah, le condiciona al parroquiano. Quién es Bomky, pregunta. Mi escolta, lo alza a la luna del taxi. El taxista ríe. Al cliente le da igual.


El hotel está cerca, Bomky no soporta los taxis. Las escaleras amarillas los conducen al lecho. Bomky ya los mira desde arriba, esperándolos. Ella va al baño, él enciende un cigarrillo, el perro encuentra un buen lugar a los pies de la cama. Todo listo: sobre la cama se exhiben los aparatos que él quiere explorar. Está obligada a lucir experta, no debe temerle a esos artefactos. Empieza el ritual sexual.


Ahí regresa, el malestar, el cosquilleo. Termina de rascarse pero ese gemido no sale de su hocico, es de ella. Ya sabe qué hacer, relajarse, no ocurre nada malo. Debe vencer por más que le fastidie el hormigueo… es imposible, no aguanta.
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Publicado por: a20061093

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Se detuvo, encontró su atajo invadido: un 'dos-patas' descansando en la banca junto a la pileta. Lo miró, supo que lo llamaba ¿ir con él? Ni en sueños. No sabe acaso que ya le ha hecho suficiente daño con remodelar su paraíso, con instalar contenedores llenos de más depredadores. Y qué buenos, dejaron al menos el canal; pero para qué... sólo para degradarlo con su hediondo sarcasmo. Lo llenaron de olor a muerte, envenenaron a los míos.

La mirada recorrió los detalles particulares del animal. El dolicocefálico hocico rosado, las orejas plásticas apuntando a las pocas estrellas en el cielo, el abundante gris pelaje desordenado, los ojos llorosos de un perro, la cola de rata muy larga.

¿Qué cree? que soy un prisionero como aquellos que suelen vivir de ellos y piensa que voy a dejarme capturar también. Escapar, decide. Se alejó entrando a oscuros arbustos ágilmente dando brincos.

Lo terminó de analizar en la memoria fotográfica consecutiva. ¡Espera! Un escalofrío lo invadió ¿Quién es ese pokémon?