Categoría: Cuentos
Publicado por: a20042099

Visto: 4266 veces
Una noche tormentosa hace muchos años, un hombre mayor y su esposa entraron a la antecámara de un pequeño hotel en Filadelfia. Intentando conseguir resguardo de la copiosa lluvia la pareja se aproxima al mostrador y pregunta:
“¿Puede darnos una habitación?”

El empleado, un hombre atento con una cálida sonrisa les dijo: “Hay tres convenciones simultáneas en Filadelfia… Todas las habitaciones de nuestro hotel y de los otros están tomadas”

El matrimonio se angustió pues era difícil que a esa hora y con ese tiempo horroroso fuesen a conseguir dónde pasar la noche. Pero el empleado les dijo: “Miren… no puedo enviarlos afuera con esta lluvia. Si ustedes aceptan la incomodidad, puedo ofrecerles mi propia habitación. Yo me quedaré terminando trabajo de oficina”

El matrimonio lo rechazó, pero el empleado insistió de buena gana y finalmente terminaron ocupando su habitación.

A la mañana siguiente, al pagar la factura el hombre pidió hablar con él y le dijo: “Usted es el tipo de gerente que yo tendría en mi propio hotel. Quizás algún día construya un hotel para usted”. El conserje tomó la frase como un cumplido y se despidieron amistosamente.

Pasaron dos años y el conserje recibe una carta de aquel hombre, donde le recordaba la anécdota y le enviaba un pasaje de ida y vuelta a Nueva York con la petición expresa de que los visitase. Con cierta curiosidad el joven no desaprovechó esta oportunidad de visitar gratis Nueva York y concurrió a la cita.

En esta ocasión el hombre mayor le llevó a la esquina de la Quinta Avenida y la Calle 34 y señaló con el dedo un imponente edificio de piedra rojiza y le dijo: “Mi Nombre es William Waldorf Astor, he contruido este hotel y quiero que usted sea el Gerente General, este es el hotel que he construido para usted”.
El empleado miró anonadado y dijo: “Es una broma, ¿verdad?” “Puedo asegurarle que no”, le contestó con una sonrisa cómplice el hombre mayor.

Y así fue como William Waldorf Astor construyó el Waldorf Astoria original y contrató a suprimer gerente de nombre George C. Boldt (el empleado en la noche lluviosa).

“Tu vida ahora, es el resultado de tus actitudes y elecciones del pasado.
¡Tu vida mañana será el resultado de tus actitudes y elecciones hechas HOY..!”

Categoría: Cuentos
Publicado por: a20042099

Visto: 2045 veces

Para los fanaticos que seguro seran miles ... ya se publico el ultimo y tan esperado libro de la saga del mago mas conocido de estos años ..... para los bilingues peruanos ... que esperan ... vayan ya a comprar el libro ... y para los que no tambien .... ;) ... en este pequeño blog les publico la lectura del primer capitulo del tan esperado libro ... leido por la misma autora J.K Rowling ... espero les guste y luego comenten sobre este librooo .... pero no adelanten nada que aun no lo leo :P ...

visiten el sitio para ver el video de la lectura del primer capitulo : http://dl.groovygecko.net/anon.groovy/clients/bloomsbury/bl01.html

visit this site ... chapter one Harry Potter and the Deathly Hallows : http://dl.groovygecko.net/anon.groovy/clients/bloomsbury/bl01.html

Fuente : www.harrylatino.com

Arturo
Categoría: Cuentos
Publicado por: a20042099

Visto: 1636 veces
Diario de una canción



“Esta mañana arrojé el diario contra la pared. No estoy segura de por qué lo hice. Antes pensaba que los periódicos se centraban en las tragedias, pero ahora sé que lo único que les atrae es la violencia, que la muerte sin ella no interesa, por más que sea colectiva y te deje sola, que es la tragedia más grande que hay”. Así comenzaba el diario personal de Eriel, el que durante una década estuvo a la venta en una feria callejera de objetos usados, el que nadie compró al ojear sus primeras páginas y el que hace dos semanas fue adquirido por el Reina Sofía al conocer el contenido de todas las demás.

Cabe puntualizar que las notas no eran registradas con fechas, pero dicho documento adquiere la categoría de diario, y no de libro de apuntes, porque Eriel, cada vez que escribía, señalaba si era un lunes, jueves o sábado; envolviendo una historia lineal en una secuencia circular de días de la semana. Sin embargo, por los datos registrados y las averiguaciones realizadas por la actual institución propietaria, se estima que las vivencias descritas transcurrieron entre 1974 y 1979.

Un viernes en el que Eriel cayó en una de sus recurrentes depresiones, fue socorrida por un débil recuerdo extraído de su infancia, cuando sus padres le aplacaban sus ganas de ser mayor, cantándole:
“Si de verdad quieres crecer y no envejecer
nunca vayas deprisa ni tampoco lento
el secreto es ir a la inversa del tiempo
pero nunca deprisa ni tampoco lento
sólo hay que ir a la velocidad del tiempo
para así comenzar a crecer y no envejecer

El que acelera el paso descubre la nostalgia
el que se queda en el momento se queda
mas el que decide crecer conservando al niño
avanza hacia atrás recuperando su inicio
y los recuerdos que traspasan el ombligo (bis)…”.

Cuando era niña no le prestaba mucha atención a la letra, sólo se dejaba llevar por la melodía que la hacía sentir arropada por un hogar. Recordaba algo más que la voz cálida de sus padres, recordaba cada uno de los instrumentos que armonizaban la letra; y, envuelta en esas sensaciones, comenzó a sentirse bien, verdaderamente bien. Era como si el recuerdo pasara a ser un presente que la introducía en un espacio donde la tristeza y la rabia estaban prohibidas. No obstante, el hambre y luego el sueño la sacaron de su burbuja, pero la sonrisa se quedó en su rostro.

A la mañana siguiente, Eriel se despertó con la firme idea de conseguir esa canción –cruzada que marcó el interés del museo por el diario–. Recorrió todas las discográficas de su ciudad sin éxito, y tampoco lo tuvo al preguntarle a sus amigos y conocidos. A raíz de eso, dejó su trabajo, cogió una mochila y recorrió todos los países hispanohablantes durante unos cuatro años.

Debido al desconocimiento de los entendidos, y no entendidos, decidió preguntarle a cualquier desconocido si le sonaba esa canción (Eriel estaba segura de que no era una canción inventada por sus padres, porque recordaba con claridad la música, y ellos no sabían tocar ningún instrumento ni mucho menos componer). Así que Eriel ingenió muchas formas para llegar a la gente y otras tantas para conseguir financiación, que fueron narradas hasta la penúltima página del diario. Coordinó una serie de obras con el Teatro de los Andes para adentrarse en decenas de comunidades recónditas, convenció a Alberto Spinetta y a Mercedes Sosa para realizar actuaciones en varias ciudades y pueblos de Argentina… y montó un centenar de acciones con actores callejeros y músicos de 18 países. Pero ninguna persona le dio lo que buscaba.

Al terminar su diario, en el lunes final, Eriel escribió: “Convencida de que yo era quien le había puesto instrumentos a esa canción familiar, decidí irme a cualquier parte. Estiré la mano y un autobús amarillo se detuvo. Había un asiento vacío junto a la ventana, al lado de un niño que llevaba un mandil con el nombre Gonzalo bordado en el pecho. El bus comenzó a moverse mientras yo no podía retener las lágrimas de impotencia, de fracaso. Traté de animarme para no llamar la atención y por manía comencé a tararear la melodía de mi canción. Y ese niño, Gonzalo, comenzó a cantar, y le siguió un joven canoso, y después un hombre muy arrugado que estaba delante, y siguieron todos los demás, hasta el chofer. Era hermoso escucharlos…
El que acelera el paso descubre la nostalgia
el que se queda en el momento se
mas el que decide crecer conservando al niño
avanza hacia atrás recuperando su inicio
y los recuerdos que traspasan el ombligo

Si de verdad quieres crecer y no envejecer
recuerda que el juego es el principio de todo
y recuerda que ser parte es el único modo
pero es necesario que recuerdes ante todo
que sin arrugas nunca encontrarás el modo
de retomar las huellas para no envejecer…
Y mientras los escuchaba, me di cuenta de que el bus avanzaba marcha atrás”.


por Rafael R. Valcárcel

Cuento sacado de nocuentos.com http://www.nocuentos.com/relatos.php
Categoría: Cuentos
Publicado por: a20042099

Visto: 3403 veces
Cuantas veces "hijos" han dicho esas palabras a sus padres ... no te metas en mi vida... dejame tranquilo ... ya spy un adulto ...y cuantas veces "padres" han tenido que soportar peores cosas dichos por los hijos y han tenido que pensar que todo lo que hacen es por el bien de ellos ...

Este es una pequeña historias para que uds "hijos" valoren el porque de que nuestros padres hagan lo que hagan aun cuando muchas veces le decimos, no no lo hagan
espero les guste ;)

Papá no te metas en mi vida



Una vez escuche a un joven decirle a su padre: No te metas en mi vida. Esta frase llego hondamente en mí, tanto, que frecuentemente la recuerdo…….. me imagino cuando yo sea padre ¿qué respondería a esa pregunta de mi hijo?

¡Hijo, un momento, no soy yo el que me meto en tu vida, tu te has metido en la mía! Hace muchos años, gracias a Dios, que llegaste a nuestras vidas y ocupaste todo nuestro tiempo. Aún antes de nacer tu mamá se sentía mal, no podía comer, todo lo que comía lo devolvía y tenia que guardar reposo. Yo tuve que repartirme entre las tareas de mi trabajo y las de la casa para ayudarla. Los últimos meses, antes de que llegaras a casa, mamá no dormía y no me dejaba dormir. Los gastos aumentaron increíblemente, en un buen medico que atendiera a tu mamá y la ayudara a llevar el embrazo saludablemente, en medicamentos, en maternidad, en comprarte una cuna, un guardarropa y todo lo que se pudiera, con tal de que tú estuvieras lo mejor posible…. ¿No te metas en mi vida?
Llegó el día en que naciste. Desde la primera noche no dormimos. Cada tres horas como si fueras una alarma de reloj nos despertabas para que te diéramos de comer, otras te sentías mal y llorabas, sin que nosotros supiéramos qué hacer, pues no sabíamos qué te sucedía y hasta llorábamos contigo ……
¿No te metas en mi vida?
Empezaste a caminar, yo no sé cuando he tenido que estas más detrás de “ti”, si cuando empezaste a caminar o cuando creíste que ya sabías. Ya no podía sentarme tranquilo a leer el periódico o a ver el partido de mi equipo favorito, porque tenía que salir tras de ti para evitar que te lastimaras
¿No te metas en mi vida?
Todavía recuerdo el primer día de clases, cuando tuve que llamar al trabajo para decir que no podía ir, ya que tú en la puerta del colegio no querías soltarme y entrar, llorabas y me pedías que no me fuera, tuve que entrar contigo a la escuela, para que fueras tomando confianza. A las pocas semanas no sólo ya no me pedías que no me fuera, hasta te olvidabas de despedirte cuando bajabas del auto corriendo para encontrarte con tus amiguitos.
¿No te metas en mi vida?
Seguiste creciendo, ya no querías que te lleváramos a tus reuniones, nos pedías que una calle antes te dejáramos y pasáramos por ti una calle después, por que ya eres “cool”, no querías llegar temprano a casa, te molestabas si te marcábamos reglas, no podíamos hacer comentarios acerca de tus amigos sin que te volvieras contra nosotros, como si los conocieras a ellos de toda tu vida y nosotros fuéramos unos perfectos “desconocidos” para ti.
¿No te metas en mi vida?
Cada vez sé menos de ti, ya casi no quieres hablar conmigo y todo lo que yo hago está mal, o es razón para que te burles de mí, pregunto: ¿con esos defectos te he podido dar lo que hasta ahora tienes?
Mamá se la pasa en vela y de pasada no me dejas dormir a mí diciéndome que no has llegado y que es de madrugada, que tu celular esta desconectado, que ya son las 3:00 y no llegas.
¿No te metas en mi vida?
Ya casi no hablamos, no me cuentas tus cosas, te aburre hablar con un viejo que no entiende el mundo de hoy. Ahora sólo me buscas cuando hay que pagar algo o necesitas dinero para la universidad, o salir; o peor aún, te busco yo, cuando tengo que llamarte la atención…
¿No te metas en mi vida?
Estoy seguro que ante estas palabras, podemos responder juntos.
Hijo, yo no me meto en tu vida, tu te has metido en la mía, y te aseguro, que desde el primer día, hasta el día de hoy, no me arrepiento que te hayas metido en ella y la hayas cambiado para siempre. Mientras esté vivo me meteré en tu vida, así como tú te metiste en la mía, para ayudarte, para formarte, para amarte y para hacer de ti un hombre de bien.
Sólo los padres que saben meterse en la vida de sus hijos logran hacer de éstos, hombres y mujeres que triunfen en la vida y sean capaces de amar.
Papás ¡muchas gracias! Por meterse en la vida de sus hijos, ahh más bien -corrijo- por haber dejado que sus hijos se metan en sus vidas.
Y para ustedes hijos: valoren a sus padres, no son perfectos pero los aman.
La vida da muchas vueltas, y en menos de lo que ustedes se imaginan alguien les dirá… “no te metas en mi vida”.
La maternidad/paternidad no es un capricho o un accidente, es un don de Dios, que nace del AMOR.

Así que cuiden a sus padres y ámenlos como ellos lo aman a ustedes. :D

Foto : http://www.namesuppressed.com/design/gfx/ex-autochromatic-original.jpg
Autor : desconocido
Categoría: Cuentos
Publicado por: a20042099

Visto: 2657 veces

Quiero compartirles una hermosa historia que me compartio mi amigo Jesus (mexico).
Es una bella historia en donde pude aprender que en la vida se puede conseguir de todo, solo hay que poner las ganas para lograrlo y simplemente hacerlo, por que muchas veces nos llenamos la cabeza de sueños ... sueños quiza muy bonitos pero nunca tomamos la iniciativa para hacerlo, pues no olvidemos que en cualquier momento podemos hacerlo, como en la historia donde la abuelita se encamina a estudiar :).

Animense a hace sus sueños realidad, toman la decision y avientense .... no esperen al ultimo momento ... animos!!! ..

ENVEJECER ES OBLIGATORIO, CRECER ES ¡OPCIONAL!



El primer día de clase en la Universidad, nuestro profesor se presentó a los alumnos y nos desafió a que nos presentásemos a alguien que no conociésemos todavía.
Me quedé de pie para mirar alrededor cuando una mano suave tocó mi hombro.
Miré para atrás y vi una pequeña señora, viejita y arrugada, sonriéndome radiante, con una sonrisa que iluminaba todo su ser.Dijo: - "Eh, muchacho... Mi nombre es Rosa. Tengo ochenta y siete años de edad ¿Puedo darte un abrazo?"...

Me reí y respondí: - "¡Claro que puede!"

Y ella me dio un gigantesco apretón.

"¿Por qué está Ud. en la Facultad en tan tierna e inocente edad?", pregunté.
Respondió juguetona:

"Estoy aquí para encontrar un marido rico, casarme, tener un montón de hijos y entonces jubilarme y viajar".

"Está bromeando", le dije.

Yo estaba curioso por saber qué la había motivado a entrar en este desafío con su edad; y ella dijo:- "Siempre soñé con tener estudios universitarios, y ahora estoy teniendo uno!".

Después de clase caminamos hasta el edificio de la Unión de Estudiantes, y compartimos una malteada de chocolate.

Nos hicimos amigos instantáneamente.

Todos los días en los siguientes tres meses teníamos clase juntos y hablábamos sin parar.

Yo quedaba siempre extasiado oyendo a aquella "máquina del tiempo" compartir su experiencia y sabiduría conmigo.

En el curso de un año, Rosa se volvió un icono en el campus universitario y hacía amigos fácilmente dondequiera que iba.

Adoraba vestirse bien, y se reflejaba en la atención que le daban los otros estudiantes. Estaba disfrutando la vida... Al fin del semestre invitamos a Rosa a hablar en nuestro banquete del equipo de fútbol.

Fue presentada y se aproximó al podium.

Cuando comenzó a leer su charla preparada, dejó caer tres de las cinco hojas al suelo.

Frustrada, tomó el micrófono y dijo simplemente:

"Discúlpenme, ¡estoy tan nerviosa! ... Nunca conseguiré colocar mis papeles en orden de nuevo, así que déjenme hablar a Uds. sobre aquello que sé".

Mientras reíamos, ella despejó su garganta y comenzó:

- "No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar".

"Existen solamente tres secretos para que continuemos jóvenes, felices y obteniendo éxito.

Se necesita reír y encontrar humor en cada día.

Se necesita tener un sueño, pues cuando éstos se pierden, uno muere...

¡Hay tantas personas caminando por ahí que están muertas y ni siquiera lo sospechan!
Se necesita conocer la diferencia entre envejecer y crecer..."

"Si usted tiene diecinueve años de edad y se queda tirado en la cama por un año entero sin hacer nada productivo, terminará con veinte años..."

"Si yo tengo ochenta y siete años y me quedo en la cama por un año y no hago cosa alguna, quedaré con ochenta y ocho años..."

"Cualquiera consigue quedar más viejo. Eso no exige talento ni habilidad."

"La idea es crecer a través de la vida y encontrar siempre oportunidad en la novedad."

"Los viejos generalmente no se arrepienten por aquello que hicieron, sino por aquellas cosas que dejaron de hacer."

"Las únicas personas que tienen miedo de la muerte son aquellas que tienen remordimientos".

Al fin de ese año, Rosa terminó el último periodo de la facultad que comenzó tantos años atrás..

Una semana después de recibirse, Rosa murió tranquilamente durante el sueño.

Más de dos mil alumnos de la facultad fuimos a su funeral en tributo a la maravillosa mujer que enseñó, a través del ejemplo, que "nunca es demasiado tarde para ser todo aquello que uno puede probablemente ser".

"ENVEJECER ES OBLIGATORIO, CRECER ES OPCIONAL"

Si alguna vez no te dan la sonrisa esperada, sé generoso y da la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que no sabe sonreír a los demás".
Categoría: Cuentos
Publicado por: a20042099

Visto: 2113 veces

Hola a todos, me enviaron este cuento que quiero compartir con uds ... uno no sabe cuando un buen cuento te puede cambiar el animo ;) .... en este cuento veras como los prejuicios , o decisiones apresuradas pueden hacer que nos llevemos una mala idea o imagen de alguien, y mas bien debemos tomar las cosas con algo de serenidad para verlas de otra manera ...



Cuando aquella tarde llegó a la vieja estación le informaron que el tren en el que ella viajaría se retrasaría aproximadamente una hora. La elegante señora, un poco fastidiada, compró una revista, un paquete de galletas y una botella de agua para pasar el tiempo. Buscó un banco en el andén central y se sentó preparada para la espera.

Mientras hojeaba su revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario. Imprevistamente, la señora observó como aquel muchacho, sin decir una sola palabra, estiraba la mano, agarraba el paquete de galletas, lo abría y comenzaba a comerlas, una a una, despreocupadamente.

La mujer se molestó por esto, no quería ser grosera, pero tampoco dejar pasar aquella situación o hacer de cuenta que nada había pasado; así que, con un gesto exagerado, tomó el paquete y sacó una galleta, la exhibió frente al joven y se la comió mirándolo fijamente a los ojos.

Como respuesta, el joven tomó otra galleta y mirándola la puso en su boca y sonrió. La señora ya enojada, tomó una nueva galleta y, con ostensibles señales de fastidio, volvió a comer otra, manteniendo de nuevo la mirada en el muchacho. El diálogo de miradas y sonrisas continuó entre galleta y galleta. La señora cada vez mas irritada, y el muchacho cada vez más sonriente.
Finalmente, la señora se dio cuenta de que en el paquete solo quedaba la última galleta.

"No podrá ser tan descarado", pensó mientras miraba alternativamente al joven y al paquete de galletas. Con calma el joven alargó la mano, tomó la última galleta, y con mucha suavidad, la partió exactamente por la mitad. Así, con un gesto amoroso, ofreció la mitad de la última galleta a su compañera de banco.

- ¡Gracias! - Dijo la mujer tomando con rudeza aquella mitad.

- De nada.

- Contestó el joven sonriendo suavemente mientras comía su mitad.

Entonces el tren anunció su partida ...

La señora se levantó furiosa del banco y subió a su vagón. Al arrancar, desde la ventanilla de su asiento vio al muchacho todavía sentado en él anden y pensó: "¡Que insolente, qué mal educado, qué ser de nuestro mundo!"

Sin dejar de mirar con resentimiento al joven, sintió la boca reseca por el disgusto que aquella situación le había provocado.

Abrió su bolso para sacar la botella de agua y se quedó totalmente sorprendida cuando encontró, dentro de su cartera, su paquete de galletas... ¡INTACTO!

Cuántas veces nuestros prejuicios, nuestras decisiones apresuradas nos hacen valorar erróneamente a las personas y cometer las peores equivocaciones.

Cuántas veces la desconfianza, ya instalada en nosotros, hace que juzguemos, injustamente, a personas y situaciones, y sin tener aun por qué, las encasillamos en ideas preconcebidas, muchas veces tan alejadas de la realidad que se presenta.

Así, por no utilizar nuestra capacidad de autocrítica y de observación, perdemos la gracia natural de compartir y enfrentar situaciones, haciendo crecer en nosotros la desconfianza y la preocupación. Nos inquietamos por acontecimientos que no son reales, que quizás nunca lleguemos a contemplar, y nos atormentamos con problemas que tal vez nunca ocurrirán.

Dice un viejo proverbio ...

Peleando ... juzgando antes de tiempo y alterándose no se consigue jamás lo suficiente, pero siendo justo, cediendo y observando a los demás con una simple cuota de serenidad ... se consigue más de lo que se espera.

espero que hayan tenido un buen fin de semana. :)

Arturo

07/06/07: Manos que oran

Categoría: Cuentos
Publicado por: a20042099

Visto: 1978 veces
Durante el siglo XV, en una pequeña aldea cercana a Nuremberg, vivía una familia con 18 niños.

Para poder poner pan en la mesa para tal prole, el padre, y jefe de la familia, trabajaba casi 18 horas diarias en las minas de oro, y en cualquier otra cosa que se presentara.

A pesar de las condiciones tan pobres en que vivían, dos de los hijos de Albrecht Durer tenían un sueño. Ambos querían desarrollar su talento para el arte, pero bien sabían que su padre jamás podría enviar a ninguno de ellos a estudiar a la Academia.

Después de muchas noches de conversaciones calladas entre los dos, llegaron a un acuerdo. Lanzarían al aire una moneda. El perdedor trabajaría en las minas para pagar los estudios al que ganara. Al terminar sus estudios, el ganador
pagaría entonces los estudios al que quedara en casa, con las ventas de sus obras, o como fuera necesario.

Lanzaron al aire la moneda un domingo al salir de la Iglesia. Albretch Durer ganó y se fue a estudiar a Nuremberg. Albert comenzó entonces el peligroso trabajo en las minas, donde permaneció por los próximos cuatro años para sufragar los estudios de su hermano, que desde el primer momento fue toda una sensación en la Academia.

Los grabados de Albretch, sus tallados y sus óleos llegaron a ser mucho mejores que los de muchos de sus profesores, y para el momento de su graduación, ya había comenzado a ganar considerables sumas con las ventas de su arte.

Cuando el joven artista regresó a su aldea, la familia Durer se reunió para una cena festiva en su honor. Al finalizar la memorable velada, Albretch se puso de pie en su lugar de honor en la mesa, y propuso un brindis por su hermano querido, que tanto se había sacrificado para hacer sus estudios una realidad.

Sus palabras finales fueron: "Y ahora, Albert hermano mío, es tu turno. Ahora puedes ir tú a Nuremberg a perseguir tus sueños, que yo me haré cargo de ti".

Todos los ojos se volvieron llenos de expectativa hacia el rincón de la mesa que ocupaba Albert, quien tenía el rostro empapado en lágrimas, y movía de lado a lado la cabeza mientras murmuraba una y otra vez: "No... no... no...".

Finalmente, Albert se puso de pie y secó sus lágrimas. Miró por un momento a cada uno de aquellos seres queridos y se dirigió luego a su hermano, y poniendo su mano en la mejilla de aquel le dijo suavemente: "No, hermano, no puedo ir a Nuremberg. Es muy tarde para mí. Mira lo que cuatro años de trabajo en las minas han hecho a mis manos. Cada hueso de mis manos se ha roto al menos una vez, y últimamente la artritis en mi mano derecha ha avanzado tanto que hasta me costó trabajo levantar la copa durante tu brindis... mucho menos podría trabajar con delicadas líneas el compás o el pergamino y no podría manejar la pluma ni el pincel. No, hermano... para mí ya es tarde".

Más de 450 años han pasado desde ese día. Hoy en día los grabados, óleos, acuarelas, tallas y demás obras de Albretch Durer pueden ser vistos en museos alrededor de todo el mundo.

Pero seguramente usted, como la mayoría de las personas, sólo recuerde uno. Lo que es más, seguramente hasta tenga uno en su oficina o en su casa.

Un día, para rendir homenaje al sacrificio de su hermano Albert, Albretch Durer dibujó las manos maltratadas de su hermano, con las palmas unidas y los dedos apuntando al cielo. Llamó a esta poderosa obra simplemente "Manos", pero el mundo entero abrió de inmediato su corazón a su obra de arte y se le cambió el nombre a la obra por el de "Manos que oran".

La próxima vez que vea una copia de esa creación, mírela bien. Permita que sirva de recordatorio, si es que lo necesita, de que nadie, nunca, ¡ triunfa solo !

Og Mandino

Manos