10/11/07 |
Publicado por: a20031098 | Categoría Amistades
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Y quisiera que se alargue por un buen tiempo uno de los 3.
20/04/07 |
Publicado por: a20031098 | Categoría Amistades
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Tuve una amiga que conocí en mayo de 2003, cuando era cachimbo. La conocí en la universidad repentinamente, mientras ella buscaba desesperaba un aula (de humanidades) y yo estaba tirado en las bancas de la facultad de sicología. La llevé, no hubo clases, nos quedamos charlando y no la volví a ver.
En los primeros días de noviembre me crucé con ella en Letras. Le hablé sobre la pantalla de cristal líquido de mi laptop VAIO que Nícolas rompió el 10 de junio del 2003, y que para colmo fue él quien me la vendió
recién traida de EEUU (años después, el mismo apellido que figuraba en el pseudo recibo que me dió, apareció en primera plana de un diario peruano en una noticia sobre una red de contrabandistas internacionales que operaba en EEUU y Perú). Quería, ya que ella viajaría a Japón, que me consiguiera un LCD nuevo para mi juguete de cachimbo. Al final no se pudo, porque mi laptop era
americana.
Con ella hice de todo: jugar, nadar, viajar, aprender, estudiar, sacar mi licencia de conducir, ir a espectáculos, conciertos, de compras, compartir música, hablar de billetes y sus historias, almorzar muchas veces juntos, salir a cenar. Podíamos pasar días enteros en el auto, y parecía que nunca nos íbamos a aburrir. Hicimos de todo, como amigos.
Ella finalmente se fue el año pasado. Yo ayer volví a pasar por la calle de su apartamento, en el piso 8 de una de las torres frente al Lima Golf Club. Me senté en una banca para hacer planchas que tiene dos barras a los costados en Pezet. Comencé a contar las ventanas desde el piso 1, y la octava estaba encendida: recordé el sillón de nuestras conversas, recordé la mesa no-hecha para pin-pon, recordé la pista de baile (son 350 metros cuadrados allá arriba), recordé las vistas del club y la gente jugando golf. Eran las 10 de la noche y se me ocurrió timbrar el que fue su número fijo: aún sonó. Nadie contestó ni devolvió la llamada.
Esa ya no era su luz.
Ahora su luz se enciende en Tokio.