Para los "Geeks" del Project Management aca les dejo el APMbok, que es la Guía de los Fundamentos para la Gestión de Proyectos, pero es el método Inglés (UK), considera muchas cosas que el PMI (USA)no considera, pero ambos se complementan para tener un óptima Gerencia de Proyectos, espero les interese y espero sus comentarios.
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APMbok V2004[706clicks]
Está en inglés y es para leer e investigar bastante, ya que hace referencia a otra bibliografía por cada tema, ojalá les llame la atención.
Para todos los interesados en Project Management, aqui les dejo la información completa acerca de los Fundamentos para la Gestión de Proyectos Versión 2000, espero les sea de mucha utilidad.
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PMbokV2000[3925clicks]
Entrevista al decano del Colegio de Ingenieros de Lima: Dr. Javier Piqué del Pozo.
Todos sufrimos Lima a diario e imaginamos distintas soluciones. ¿Cómo ve la ciudad un ingeniero civil?
Yo soy ingeniero civil y miro más las construcciones, el problema vial, el problema del transporte. Lo que observo es una ciudad caótica que ha crecido desordenada y sin ninguna planificación. Sin embargo, algunos de los problemas que tiene podrían ser resueltos de inmediato, con una mínima inversión.
¿Incluye en eso también al tránsito y al transporte?
Mucha gente piensa que los problemas solo se resuelven haciendo infraestructura, haciendo obra, planchando calles, haciendo intercambios, pero eso no es necesariamente así. El problema del transporte tiene varios componentes: en primer lugar, las vías; en segundo lugar, los vehículos o los sistemas de transporte; y en tercer lugar, el control, como en todas las cosas.
¿Qué pasa con lo que usted llama sistemas de transporte?
Cuando se decretó la libertad de rutas y de vehículos, aparecieron las combis y sobrevino el caos. Es necesario que se ponga orden. El alcalde Castañeda lleva años al frente y no ha mostrado la decisión de poner orden. Entiendo que es un problema político, pues el orden, en este caso, significa enfrentarse a una importante fuerza política. Son 38 mil vehículos que tienen por lo menos un chofer y un cobrador. Ahí ya son 70 mil, además de sus familias. Pero la ciudad elige a sus representantes para que resuelvan los problemas.
¿Usted cree que el transporte es el principal problema de Lima?
Es uno de los principales y tiene consecuencias gravísimas, como por ejemplo la contaminación, la reducción del PBI --por las horas muertas que la gente usa al trasladarse-- y, por supuesto, el entorno caótico que genera en la ciudad. El centro está mucho mejor ahora, pero nadie quiere ir allí porque eso significa atravesar el caos. Otro de los graves problemas es el crecimiento urbano no planificado. La ciudad sigue creciendo desordenadamente, a la buena de Dios y siguiendo las invasiones de la gente. Luego se tiene que dotar a esa gente de servicios públicos.
¿Se puede calcular cuánto nos cuesta el caos vehicular?
Según un reciente estudio del Banco Mundial, el caos vehicular en Lima le cuesta al Perú 0,54 por ciento de su PBI, es decir, más de 500 millones de dólares anuales. No nos sobra la plata; sin embargo, ninguna autoridad municipal o estatal parece sentirse responsable de esa pérdida.
¿Usted percibe, entre las autoridades o en la sociedad misma, una idea clara sobre qué tipo de ciudad se construye para el futuro?
No sé si algunas personas lo tienen claro, pero dentro de las autoridades no percibo eso. Quizás el alcalde Castañeda lo tiene claro, pero nunca he escuchado que lo diga. Tampoco nos lo han dicho órganos como el Instituto Metropolitano de Planificación, que están encargados de esto. ¿Sabemos, por ejemplo, hacia dónde vamos con Protransporte? Para mí, estamos perdiendo la oportunidad de que Lima tenga un metro. Para cualquier ciudad de 7 millones de habitantes o más, es indispensable tener un metro.
Curitiba y Bogotá muestran que con autobuses se puede hacer un sistema de transporte bueno, barato y viable.
En efecto, es más viable ahora, pero la ciudad va a seguir creciendo y la dificultad va a ser transformar más adelante esta infraestructura en la del tren. Está bien por ahora. Como usted dice, funciona bien en Bogotá. Pero el metro es una solución técnicamente superior, aunque, claro, necesita volumen de tráfico.
En todo caso, eso es parte de lo que usted mencionó como vía, como obra. Pero habló también de otro tipo de problemas, relacionados más bien con el control y con el orden.
En efecto, hay que analizar por separado las vías, los sistemas de transporte y luego el control del tráfico. Aquí también hay una tarea pendiente de la municipalidad. Cuando entró el alcalde Castañeda, puso orden en las avenidas Abancay y Tacna, y todo el mundo lo felicitó, pues sacaron a todas las combis de allí, a los vehículos pequeñitos, y solo quedaron los vehículos intermedios. Eso muestra que sí es posible poner orden. Por otro lado, usted circula por las avenidas Tacna y Abancay y los semáforos son una maravilla, hasta que se encuentra en La Colmena con un policía que detiene todo el tráfico.
Eso pasa en numerosos cruces en todo Lima.
¿Cómo es posible que estando los semáforos funcionando --y funcionando muy bien--, la policía interfiera? Esta solución antitécnica comenzó durante el gobierno de Fujimori y después se ha mantenido en los siguientes gobiernos.
¿No es que siempre hubo policías en casetas?
Había algunos, donde no había semáforos y se los necesitaba. Allí, por supuesto, usted pone a un policía. Pero el ubicarlos donde ya hay semáforos comenzó en los años 90.
¿Quién manda al policía a pararse ahí?
La jerarquía policial. Y ese es otro problema. La ley le da a la municipalidad la potestad de ordenar el tránsito, de controlarlo y de dar disposiciones. Pero la policía dice que también ellos, por ley, tienen la potestad de controlar el tránsito. Es decir, hay un conflicto de competencias. Cuando la municipalidad ha intentado ordenar o disponer que la policía haga ciertas acciones, esta aplica sus propios criterios. En algunos casos, sigue las sugerencias o pedidos de la municipalidad; en otros, reclama su autonomía.
Esos cientos de policías, por otro lado, dejan de cumplir otras labores.
Exactamente. El presidente dice que van a poner más efectivos policiales en la calle. La ex ministra Mazetti declaró en su momento que había 400 efectivos que estaban haciendo de semáforos humanos. ¿Para qué? Si hay semáforo, ¿cuál es la justificación para poner debajo a un policía? Es una decisión mala, antitécnica, pues lo que hace es crear gratuitamente congestiones gigantescas.
¿Con qué criterio deciden el tiempo que le dan a una u otra dirección?
Nosotros hemos hablado con la policía y con el Ministerio del Interior. Le enviamos una carta al ministro Alva Castro y se nos informó que, por ejemplo, un policía se para en el último piso del edificio Angloamericano, en la plaza Grau, y desde allí dirige por radio y decide al ojo si le dan más tiempo o menos tiempo a tal o cual dirección. ¿En qué país del mundo estamos?
Cruzar Javier Prado también es una tortura.
Porque le dan demasiado tiempo al flujo que va por esa avenida. Eso crea artificialmente más volumen de tráfico, que no iría si es que tuviera que parar de manera regular. Pero como le dan 3, 4, 5 y hasta 7 minutos a veces, todo el mundo se mete por allí. La gente espera 70 segundos con paciencia --como en el semáforo de la avenida El Corregidor de La Molina, que es computarizado y funciona muy bien--, pero nadie espera 5 minutos. Con eso solo se promueve la falta de respeto a la autoridad, pues la gente se rebela, insulta al policía, le toca la bocina. Estamos, pues, ante una solución mala. Tiene que cambiar.
¿Cómo se arregla eso?
Fácilmente. En primer lugar, donde hay semáforos, hay que dejar que funcionen. Si se considera que están mal regulados y que no están haciendo un buen trabajo, pues hay que regularlos. De esa manera, en vez de tener 4 o 5 policías en una esquina, se deja solo a 2 para que controlen que las personas respeten el semáforo y no bloqueen la pista si es que se satura. Y en segundo lugar, donde falten semáforos, hay que invertir en su instalación.
¿Qué monto de inversión se requiere?
No cuesta mucho. Además, si se modernizan ---ahora funcionan con los focos corrientes, que cuestan un sol cincuenta y duran tantas horas-- y se los reemplaza con semáforos modernos que tienen esos puntitos llamados "leds", el consumo de energía se reduce en 10 por ciento. Yo he leído que ahora la municipalidad paga por la electricidad de los semáforos un millón setecientos mil soles. Eso podría bajar en 10 por ciento, de manera que habría dinero para mejorar aquellas arterias que requieran semáforo. Si eso mejora, todos nos vamos a beneficiar.
Hay un problema allí: si bien las municipalidades distritales tienen a su cargo las vías locales, para ejecutar cualquier medida, como colocar un semáforo, deben tener la autorización de la Municipalidad de Lima. ¿No se debería buscar una mayor autonomía de los distritos?
Definitivamente, sí; y más aún buscar su colaboración, en casos de distritos que sí disponen de fondos. La Municipalidad Metropolitana de Lima parece el perro del hortelano: no hace ni deja hacer. En este tema, si es que no tiene los recursos, debería apoyarse en los distritos. Estoy seguro, por ejemplo, de que San Isidro podría financiar la semaforización moderna de la avenida Javier Prado y completar Juan de Arona con Paseo de la República.
¿Qué otras medidas inmediatas pueden tomar los municipios distritales para hacer frente al caos vehicular?
Coordinar la definición de las rutas de transporte público con la Municipalidad Metropolitana, ya que esa es una atribución privativa de la municipalidad provincial, para que no circulen buses o micros por calles angostas. Del mismo modo, semaforizar o eliminar los semáforos donde el tráfico es reducido. También señalizar de noche. Aparentemente no les importa causar tremenda congestión durante el día, pues es más barato pagar salarios diurnos. ¿Pero quién paga el costo de esa congestión?
Si no es tan complicado ejecutar estos cambios, ¿por qué no se hacen?
Cada vez que, como decano del Colegio de Ingenieros, he insistido sobre el tema de cuándo van a empezar a trabajar sobre los semáforos, encuentro con que quieren resolver el problema con una gran solución, concesionando toda la semaforización de la ciudad que cuesta decenas de millones y va a tomar cuatro años. ¿Para qué?, si ahora mismo podemos comenzar a trabajar.
Lima debe densificarse en lugar de crecer horizontalmente
Para muchos, Lima será en el futuro una megaciudad que irá desde Huaral hasta Cañete.
No sé si hasta Huaral, pues los cerros impiden el desarrollo por allí, pero digamos que sí hasta Ancón. Eso me parece inevitable.
¿Cómo se debe preparar la ciudad para eso?
Primero hay que saber cuál es el papel y la posición de Lima en un plan de desarrollo nacional. El Perú no tiene un plan de desarrollo estratégico y eso es una desgracia.
Estamos, entonces, haciendo obras en Lima sin saber exactamente qué ciudad queremos.
Exacto, simplemente para resolver los problemas que son tan agudos. Lo que hacemos es resolver los problemas de inmediato de la forma más rápida y menos dolorosa posible. Si no hay planificación, no hay soluciones pensadas de cara al futuro.
Una meta debe ser, por ejemplo, que la ciudad ya no crezca horizontalmente.
En efecto. Hay que planificar un orden y hacer lo necesario para que la ciudad se densifique. Hay que convencer a la gente de que también se puede vivir civilizadamente, con todas las facilidades, en edificios de departamentos, sin tener que trasladarse kilómetros de kilómetros, y que si la ciudad es más densa, puede caminar hacia su trabajo o tomar un transporte, sin que tenga que movilizarse en su automóvil.
Cómo Mejorar la Planificación en la Construcción
Juan Bertucci - Bertucci & Eyzaguirre Consultores
La pregunta que surge es: ¿Se puede mejorar la planificación?
La respuesta puede ser que probablemente sí, siendo necesario analizar esta materia para encontrar alternativas que la perfeccionen.
La interrogante ahora es: ¿En base a qué referencia se puede establecer que la planificación tiene un nivel satisfactorio?
Las fuentes de información que se disponen para definir un modelo de referencia que permita, por comparación, medir el mejoramiento de la planificación son el conocimiento teórico y la experiencia, es decir, el conocimiento que proporciona la práctica de la planificación en la construcción.
Tentativamente se propone una de las definiciones de la planificación general, que parece adecuada a los objetivos que se están planteando y que, aplicada a la actividad de la construcción, empieza a esclarecer sus componentes y alcance.
La planificación es un proceso racional para definir y dirigir el desarrollo de un proyecto, que realiza una organización, mediante un método.
PLANIFICACIÓN = ORGANIZACIÓN + MÉTODO + PROCESO
De acuerdo a lo planteado hasta aquí, una primera deducción que empieza a definirse es que la planificación en la construcción estará bien cuando la organización que la realice, el método que se emplee y el proceso a través del cual se efectúe, tengan ciertas características, cumplan algunas normas y reúnan determinadas condiciones.
El Proceso
Conceptualmente el proceso de la planificación es una actividad colectiva en la cual la organización actúa en el proyecto de construcción durante un tiempo determinado, mediante la ejecución de estrategias, el empleo de recursos, con la intención de lograr ciertos objetivos.
Por otro lado, el proceso de planificación se realiza a través de cuatro etapas, cada una de las cuales considera diversos niveles de estudio.
La elaboración del plan contiene el análisis del proyecto, el nivel normativo que define su alcance, expresado a través de objetivos, estrategias y recursos, y el nivel operacional que corresponde a la preparación de los programas para lograr los objetivos.
En la etapa de preparación de los medios para la ejecución, mediante el nivel de instrumentación, se toman las medidas que garanticen un buen resultado de la aplicación del plan.
La ejecución corresponde a la etapa en que se lleva a efecto el plan, de acuerdo al nivel operacional y siguiendo lo establecido en los programas.
En la última etapa del proceso se efectúa el control de la ejecución y se evalúan los resultados obtenidos.
Un aspecto del proceso que se debe destacar es que sus etapas y niveles, según el caso, son aplicables a todas y cada una de las fases del proyecto, es decir, al estudio de factibilidad, a la elaboración de proyectos y diseños y, por supuesto, a la construcción.
Otra consideración es que el proceso es similar y válido en proyectos complejos, medianos y pequeños. Las funciones de la organización y los procedimientos son los mismos en cada caso pero la estructura organizacional es variable de acuerdo al tipo y tamaño del proyecto.
El proceso de planificación descrito hasta aquí, en mayor o menor grado, corresponde a lo que se aplica usualmente en la práctica de la planificación en la construcción y el haberlo mencionado constituye un acto de ratificación.
Lo novedoso del alcance que se está proponiendo en este enfoque, puede estar, en la predisposición que deben tener los integrantes de la organización, en algunos complementos del proceso y en las normas y condiciones que se deben considerar y cumplir para planificar.
La importancia de las normas es que, en la medida que se cumplan, el proceso será adecuado y los resultados satisfactorios.
• La planificación debe ser apropiada a cada proyecto de construcción en particular. El proceso será mejor cuando se tenga mayor experiencia en planificación de variada tipología de proyectos.
• El proceso de planificación constituye una unidad que debe mantenerse para lograr su efectividad, es decir, deben cumplirse las cuatro etapas establecidas y los niveles del proceso íntegramente.
El plan para el desarrollo del proyecto se beneficiará si se optimizan los traslapes entre etapas consecutivas, para economizar tiempo.
• Todos los aspectos del proceso de planificación deben estar articulados unos con otros, de manera que se compatibilicen y no exista contradicción entre ellos.
La planificación estará bien cuando exista correspondencia entre los objetivos, las estrategias y los recursos, también estará bien cuando haya coherencia entre los planes del estudio de factibilidad, la elaboración de proyectos y la construcción.
• La coordinación es otra de las normas del proceso y en este caso consiste en ordenar metódicamente.
• La flexibilidad y adaptabilidad en el control y evaluación aportarán valor al proceso, durante la evolución del proyecto.
• La continuidad es la unión natural que tienen las partes del proceso. Lo recomendable es aplicar la planificación con perseverancia durante todo el proceso y en particular en la ejecución. El quehacer ininterrumpido en la aplicación de cada uno y todos los planes también mejora la planificación.
• Otra norma de mucha trascendencia es que la planificación debe ser exclusiva, es decir única. La planificación está bien cuando la ejecución y la evaluación se ajustan estrictamente al plan. También adquiere valor cuando los cambios e imprevistos propios de la evolución del proyecto, se incorporan al plan sin afectarlo.
Un aspecto fundamental en la planificación de la construcción es la realidad existente en las empresas e instituciones en que se aplica esta actividad. Una actitud acertada es conocer la situación particular en cada caso para encontrar las condiciones favorables, que permitan realizar el proceso, y las eventuales restricciones que la dificultan.
La conclusión es que para desarrollar el proceso de planificación es necesario que existan ciertas condiciones que lo habiliten y favorezcan.
Por un lado hay condiciones iniciales que orientan sobre la toma de decisión para planificar en la construcción. Frente a un proyecto específico es indispensable reconocer la necesidad de planificarlo, luego querer o desear hacerlo, enseguida determinar si se está en la capacidad y si se tienen los conocimientos para hacerlo y, por último, tomar la decisión de efectuar la planificación.
Luego existen otras condiciones que tienen relación directa con el proceso.
• Una condición inevitable es que la organización conozca el proyecto de construcción suficientemente y cada integrante tenga conocimiento y esté informado en la medida que corresponda a su función.
• Otra exigencia es tener la capacidad técnica, método e información especializada para prever adecuadamente la evolución del proyecto, en cada una de sus fases. En la formulación de la planificación son determinantes las cualidades personales de los integrantes del grupo interdisciplinario de dirección y en particular del planificador.
• Son indispensables la acertada toma de decisiones en la formulación del plan para cada una de las fases del proyecto y durante su ejecución. Esta acción es posible y se refuerza cuando existe independencia, confianza, seguridad y coherencia en los integrantes de la organización y en particular a quien corresponda la toma de decisión.
• El diseño del modelo de acción a realizar en cada fase del proyecto, es una condición que primero se expresa a través de los objetivos, las estrategias y los medios y se materializa en la programación. En la primera parte predomina la decisión gerencial en combinación con el representante de la ejecución. La elaboración de la programación y el grado de éxito dependen de la capacidad técnica del equipo planificador de la organización.
• La ejecución del proyecto de construcción es una condición que forma parte del proceso de planificación. En todo momento la ejecución es una actividad colectiva y en este sentido tiene gran importancia la modalidad de ejercer el poder jerárquico, la gestión y en general las relaciones personales y de comunicación que mantienen los integrantes de la organización que participan en las diversas fases del proyecto.
• El control del desarrollo del proyecto permite comprobar la corrección del proceso, la objetividad, el método; y el alcance de la evaluación formulará resultados válidos y confiables que favorezcan la toma de decisiones acertadas para la continuación del proceso en cada fase del proyecto.
Organización
La organización comprende el conjunto de personas e instituciones que intervienen y representan aspectos específicos en el proceso de planificación del proyecto de construcción.
Los participantes en la organización se pueden clasificar en tres grupos característicos, el de dirección, el técnico y el de ejecución.
Las funciones de los integrantes de la dirección tienen relación con la decisión del futuro del proyecto, las estrategias que se aplicarán y los medios a emplear. El equipo técnico se encargará de estudiar la documentación del proyecto y diseñar los planes. La función del equipo de ejecución será aplicar los planes.
Por otra parte, el equipo técnico conocerá los resultados sucesivos en el control y lo evaluará. Los integrantes de la dirección se informarán de la evaluación de los resultados y decidirán sobre la proyección del proyecto.
Tal como se ha dicho, las funciones de la organización son las mismas en todo tipo y tamaño del proyecto y la organización se adecúa en cada caso.
También se debe destacar que, durante el desarrollo del proyecto, la conformación de cada grupo va cambiando al adaptarse a las funciones particulares de cada una de las fases del proyecto.
El planificador, una o más personas, forma parte del grupo técnico y actúa durante todo el desarrollo del proceso y también participa en el equipo interdiscipli-nario de dirección.
Una actividad fundamental de la organización en el proyecto de construcción es la gestión, que está asociada a dos conceptos propios de la planificación, la acción y la voluntad.
La gestión la ejerce la organización y consiste en la acción y efecto para dirigir su propio funcionamiento y el desarrollo del proyecto, dicha acción será adecuada al tipo de proyecto, los objetivos, las estrategias y los medios. La acción debe ser intencional, dirigida, gradual, continua y coordinada.
Es interesante entonces observar que la planificación de cada proyecto de construcción es la principal fuente de información y referencia para ejercer el proceso de gestión en ese proyecto, es decir, para cumplir efectivamente la gestión en construcción es indispensable conocer la planificación del proyecto, proceder de acuerdo a las normas y cumplir las condiciones que rigen la planificación.
Por otra parte la voluntad es la condición para la ejecución de la acción de quienes forman parte de la organización, algunos de los efectos de la voluntad son que facilita la superación de las dificultades que surgen en la ejecución del plan y en el proceso general, genera incentivos en lograr los objetivos propuestos y favorece la comunicación y el trabajo en equipo.
El Método
“Se tiene un método cuando se dispone de, o se sigue, cierto “camino” para alcanzar un determinado fin propuesto de antemano”, lo cual incluye procedimientos, técnicas, teorías, sistemas, etc.
La metodología o conjunto de métodos más adecuada a la planificación en la construcción se va desarrollando con la práctica y el estudio teórico.
En esta proposición el método considera técnicas de programación y control, metodología y procedimientos en general para el desarrollo del proceso de planificación. También se incluye el aporte de tecnología.
Programación
Programación es el proceso a través del cual se establecen las actividades y eventos de un proyecto de construcción, sus relaciones lógicas y las secuencias con que se realizarán, la asignación de recursos y la determinación de las duraciones y, por último, la elaboración del programa óptimo.
El proceso de programación consta de varias etapas, entre ellas, preparación de la red lógica de actividades, interrelación recursos-tiempo, análisis del camino crítico y diseño del programa.
En la construcción, las dos primeras etapas usualmente se resuelven mediante técnicas básicas, CPM, PERT y LOB.
La tercera etapa constituye un evento clave de la planificación ya que ahí terminan de definirse y se formula la compe-titividad y la productividad de cada proyecto de construcción en particular. El grado de competitividad que la organización elija para cada proyecto de construcción se empieza a definir en el nivel normativo del proceso de planificación, en este instante se analizan diversos aspectos, características y condiciones que determinarán esa cualidad, tales como valor agregado y constructibilidad en diseño, ventajas comparativas en general, disponibilidad de tecnología, riesgo calculado, etc. Y otras que dependen de la disposición y la capacidad técnica de la organización.
El diseño del programa se efectúa a través de algunas de las técnicas conocidas, gráficas y software o combinación de ellas. Independientemente de la técnica que se emplee, el valor y aporte del programa a la planificación en la construcción se da mediante varias características y condiciones que se generan en su elaboración y diseño, por ejemplo, niveles de programación, procedimiento, producción repetitiva, máximo traslape entre actividades, manejo del tiempo, expresión gráfica, etc.
Control
En el método que se emplee para efectuar el control y evaluación del proyecto, se debe valorar el logro de objetivos, validez de la estrategia, el aporte de recursos, control de productividad, proyección de fechas claves, tendencia al desarrollo del proyecto, recomendaciones, etc.
Tecnología
La tecnología a través de software, portales y soluciones específicas, constituye un aporte muy valioso que colabora en el proceso de la planificación por las características propias que posee.
Son muy importantes los actuales sistemas de planificación, diseño, comunicación y adquisiciones y serán aún más los que se están desarrollando o que todavía están en investigación.
NOTA :
En la preparación de este artículo, se ha empleado como modelo el esquema definido por el autor Mario Molins P., para ser aplicado a cualquier tipo de planificación incluida en su libro “Introducción a la Planificación General” y que ha sido adaptado a la actividad de la construcción en este caso.
Conclusiones
Con respecto a la posibilidad de mejorar la planificación en la construcción, siendo un tema complejo, dinámico y propio de cada medio (y también que de su conocimiento teórico y práctico está en evolución), con la información disponible se puede deducir tentativamente que la planificación en la construcción debe mejorar:
• Cuando existe la disponibilidad de un camino o modelo para practicarla y se compruebe su efectividad.
• Cuando se dispone de un esquema ordenador y disciplinado en que cada concepto, componente, función, instrumento y acción tiene su definición y ubicación; se complementan, obviando así la confusión o conflicto entre ellos.
• Luego que la práctica de esta actividad pase de intuitiva a ser cada vez más racionalizada.
• En la medida que el proceso se desarrolle en su totalidad, la organización sea adecuada al tipo y magnitud del proyecto y el método sea integral.
• Cuando el equipo planificador tenga claridad de su rol orientador y ordenador del desarrollo del proceso y lo ejerza y, también, cuando la organización lo reconozca, acepte y utilice ese recurso.
• Cuando la organización reconoce y acepta el alcance de los beneficios y ventajas que ofrece la planificación integral, que se traducen en mejor competitividad, mayor productividad y facilidades para la gestión en los proyectos de construcción.
La mayoría de los "proverbios" esconden mucha sabiduría, pero sobretodo "realismo".
* El objetivo de la gerencia de proyectos cuantitativa es predecir los retrasos y los excesos de costo con suficiente antelación.
* Mientras más temprano comience a programar, más tarde terminará.
* Las mediciones son las excusas de los estudiados.
* Algunos proyectos terminan a tiempo, a pesar de las mejores prácticas en gerencia de proyecto.
* Rápido, económico, y bueno. Sólo puede escoger dos.
* El proyecto no hubiera arrancado si se hubiera dicho la verdad sobre el costo y tiempo.
* Un proyecto de dos años tomará tres; uno de tres años nunca terminará.
* Cuando el peso del papeleo del proyecto alcance al del proyecto mismo, el proyecto puede darse por completo.
* Un proyecto mal planificado tomará tres veces el tiempo esperado - uno bien planificado, sólo dos veces.
* Advertencia: las fechas en un calendario están más cerca de lo que parecen.
* Cualquier cosa que se pueda cambiar será cambiada, hasta que no quede tiempo para cambiar nada.
* Si tiene 6 meses de retraso para un hito prometido para la semana próxima, pero realmente cree que lo puede lograr, usted es un gerente de proyecto.
* Ningún proyecto jamás ha terminado a tiempo, dentro del presupuesto y satisfaciendo los requerimientos. El suyo no será el primero.
* La actividad no es un logro.
* Si no sabe como hacer una tarea, comiéncela; muy pronto, diez personas que saben menos que usted le dirán como hacerla.
* Si no planifica, no funciona. Si planifica, tampoco funciona. ¿Para qué planificar?
* La persona que pronostica que va a durar más y a costar más, es la única que tiene idea de cómo hacerlo.
* Mientras más temprano se retrase, tendrá más tiempo para recuperar el tiempo.
* Lo bueno de no planificar es que el fracaso llega como una sorpresa, en lugar de ser precedida por un período de preocupación.
* Un buen control revela los problemas temprano - lo que le deja más tiempo para preocuparse por ellos.
Oferta de Profesionales Jóvenes en Construcción: ¿Aumento Alarmante u Oportunidad de Desarrollo? - Viviana Majluf Z. - Periodista Sector Construcción Chile
Desde que cambió la legislación sobre la educación profesional, en 1982, un mundo nuevo irrumpió en el ámbito de los estudios superiores. A las tradicionales universidades Católica, de Chile, de Santiago y Valparaíso, entre otras, se sumaron al principio tímidamente y después a pasos agigantados- una cantidad enorme de institutos profesionales, centros de formación técnica y universidades privadas.
Muchas puertas se abrieron a aquellos colegiales que aspiraban a ser constructores, arquitectos o ingenieros, sin mayores posibilidades. Muchos, por lo mismo, cumplieron sus sueños y llegaron a ser profesionales.
Grandes dudas han surgido desde entonces sobre los perjuicios o beneficios causados por este proceso. ¿Ha disminuido la calidad de la enseñanza en aquellas carreras relacionadas con el sector? ¿Cómo ha sido el rendimiento de los profesionales jóvenes en obra? ¿Hay mercado para todos?
Abundan las incógnitas sobre el asunto. Por eso, revista BiT conversó con un amplio espectro de especialistas, quienes entregaron una variedad increíble de opiniones. Convergiendo en algunos aspectos y discrepando en otros, todos concuerdan en que el panorama cambió y que es necesario tomar medidas en muchos aspectos.
Problemas de Inserción Laboral
“Si pones un aviso en el diario que diga ‘necesito ingeniero en obra’ ¿Quién te va a llegar? Hace 20 años sabías quiénes podrían presentarse, pero ahora te puedes encontrar con una oferta profesional muy graneada”, afirma enfático, el gerente general de la empresa Nexsa, Juan Carlos de Larraechea. Y es que con el aumento de universidades y de títulos otorgados, “hay una caja negra”. Comenta que antes, cuando una persona estudiaba ingeniería, había una malla curricular clara y conocida. Hoy, en cambio, han surgido carreras nuevas y nuevos títulos y, a modo de ejemplo, surge la interrogante de qué son los ingenieros en ejecución.
Preocupado también, se manifiesta el gerente general de la CDT, Juan Carlos León, al advertir que existe una distancia importante entre las expectativas que tienen las empresas de los profesionales recién egresados y las reales habilidades y conocimientos que ellos tienen. “Es fundamental enfatizar y mejorar las prácticas profe-sionales y las pasantías de los futuros profesionales de la construcción”, opina.
En realidad, amplia es la oferta que entregan los planteles educacionales. Por lo mismo, el ingeniero civil de la U. de Chile, profesor y empresario, David Campusano, deja en claro que sí hay universidades que otorgan títulos profesionales de buena manera. “El título académico que equivale a la habilitación profesional, se entrega con mucha responsabilidad, no hay duda de eso”. No obstante, menciona que podrían existir, en algún momento, centros de enseñanza sin la capacidad y responsabilidad que han tenido hasta ahora todas las universidades. “En extremo, alguien podría hacer de esto un negocio y vender títulos. Pero quiero pensar que todas cumplen y que el Ministerio de Educación, que concede las autorizaciones de independencias, lo hace bien”.
Por su parte, el director de la escuela de Arquitectura de la USACH, Rodolfo Jiménez, puntualiza que la premisa que había detrás de la liberalización de la educación superior era la confianza ciega en el mercado como el mejor regulador de la oferta académica, a través de la demanda estudiantil. Esto, que teóricamente podría resultar coherente, en la práctica no es evidente, por el prestigio social que tienen las carreras. De esta manera, “la capacidad del mercado para absorber a la gran cantidad de profesionales que egresan de las carreras del sector, no guarda relación con el número de jóvenes que quieren estudiarlas. En la práctica, nos estamos acercando peligrosamente a una situación donde los nuevos profesionales del área tengan fuertes dificultades de inserción laboral”.
Así al menos, lo ratifica el gerente general de la empresa constructora DESCO, Félix Joaquín Díaz: “Enorme es la oferta que hay y la demanda es poca. Hemos puesto avisos para contratar un par de profesionales para una obra en particular y pueden llegarnos hasta 500 curriculum”.
Por esta razón, el gerente general de Delta Edificación, Francisco Garafulich, sugiere que es indispensable que los recién egresados den un paso más y obtengan una especialización que les permita ofrecer un conocimiento especifico al mercado. “Si analizamos en forma positiva el fenómeno, nos encontramos con un gran número de profesionales especializados en distintas disciplinas, pero, como aspecto negativo, vemos una importante cantidad que no puede conseguir un espacio en la actividad laboral”.
Con Paso Firme Hacia las Acreditaciones
Pese a los inconvenientes que presenta esta proliferación de centros de estudio, para el académico David Campusano es positivo que cada vez más personas tengan la opción de formarse y que si final-mente no pueden trabajar en lo que estudiaron, en ningún caso eso es un malgasto. “Supongamos que todos somos médicos, ingenieros, abogados, técnicos, te aseguro que el país funcionaría millones de veces mejor”.
Un punto de vista parecido presenta el arquitecto Patrick Turner, de la oficina Turner Arquitectos, quien asegura que la sobrepoblación es un tema de mercado y, al revés, “mientras más profesionales existan, más opciones habrá de encontrar mejor gente”.
Como es una carrera versátil, añade Mario Paredes, de Mario Paredes y Arquitectos Asociados, muchos se dedican a la ecología, urbanismo, decoración o pintura. Precisa que Chile no cuenta con un exceso de arquitectos, pues sólo hay 8 mil en una población de 15 millones, mientras que en Argentina, con 36 millones de habitantes, hay 80 mil. “Comparativamente, el número de arquitectos por habitantes que existe acá es bajo; lo mismo ocurre si nos comparamos con Brasil o México. Tenemos 30 escuelas de arquitectura, mientras que en México hay 90” . Recalca, entonces, que no percibe peligro en el progresivo egreso de arquitectos. “A lo mejor, si el país sigue disminuyendo su creci-miento, podría llegar a producirse un problema. Por ahora no lo veo”.
Muy positiva, asimismo, es su percepción de las universidades privadas que ofrecen esta carrera. Recuerda que cuando fue presidente del Colegio de Arquitectos (1992-1996) la postura de los organismos gremiales era de gran oposición, cerrada a la creación de nuevas escuelas y que ahora su opinión ha cambiado. “Creo que las estatales, lamentablemente por el peso de su tradición, han tenido una dificultad de adaptarse a los nuevos tiempos. En cambio estas otras, que tuvieron que partir de cero, han incorporado lo más moderno, de modo especial en todo lo que tiene que ver con el trabajo digitalizado”.
También optimista es el punto de vista que aporta el jefe del departamento de Ingeniería y Gestión de la Construcción de la UC, Alfredo Serpell pues, a su juicio, este incremento brinda la posibilidad de contar con mayor número de profesionales que en un tiempo, hasta fueron escasos en esta industria. “No lo veo negativo, al contrario, creo que siempre es bueno. El hecho de que hayan muchas universidades que formen ingenieros civiles, constructores e ingenieros en construcción así como institutos profesionales en el caso de los últimos dos, nunca perjudicará al sector, más bien lo va a ayudar al permitirle bajar los costos”. El problema, eso sí, es que al haber una oferta más amplia y una demanda estable en el tiempo, como ha ocurrido en los últimos años, bajan los ingresos de esos profesionales.
El director de la Escuela de Ingeniería en Construcción y Construcción Civil de la Universidad Central, Eduardo Vielma, por otro lado, está convencido de que la liberalización de la educación universitaria ha traído más beneficios que problemas. Entre ellos, mayor competencia, apertura y posibilidades a los estudiantes que antes no podían acceder a estudios superiores. Por lo demás, “ha mejorado la calidad de la educación, fundamentalmente, por la sana competencia universitaria”.
De todas maneras, enfatiza que es necesario controlar esta situación a fin de evitar el crecimiento excesivo y la consecuente pérdida de credibilidad. Iniciativas hay al respecto, sobre todo, el proceso de acreditación de planes y programas de estudio que está llevando a cabo la Comisión Nacional de la Acreditación de Post Grado, CNAP. Explica Serpell, que las acreditaciones equivalen a la certificación de calidad de un producto. “Se trata de asegurar, en el caso de esa universidad, que algunas carreras de ingeniería tienen un cierto nivel de estándar”. Con este sistema de acreditación, ahonda Jiménez, se traslada el problema desde la cantidad a la calidad de los nuevos profesionales. “Al establecer condiciones y requisitos claros para que las carreras cuenten con dicha certificación, necesariamente se va a producir una segmentación de la demanda hacia esas instituciones que estén acreditadas y la regulación se dará por los niveles de excelencia de las mismas y la calidad de quienes lo demandan”.
“Titulitis Aguditis”
Es innegable la aparición de una cantidad de profesiones nuevas y vacantes para las carreras clásicas, que no dejan de causar confusión y malestar, incluso, en ciertos sectores de la sociedad.
“La liberalización de la enseñanza de ingeniería ha creado una anarquía absoluta en el mundo de la educación”, expresa Vielma, detallando que hoy existen alrededor de 300 carreras de ingeniería civil; civil en obras civiles, civil eléctrica, mecánica, ingenierías de ejecución diversas, en tránsito, en alimentos, en matemáticas, con licenciaturas, sin licenciaturas... de 4, 5 ó 6 años, dadas por universidades o por institutos profesionales.
Es que el vocablo “ingeniero” gusta en Chile. “Todos quieren ser ingenieros ‘algo’ comenta Serpell. Lamenta que hay todo un problema asociado al status, pues se muestra que la única posibilidad que tiene un joven es estudiar carreras que poseen ese status dentro de la sociedad. Es típico de la cultura chilena”.
Con espontaneidad, Juan Carlos de Larraechea habla de “titulitis aguditis”, porque “la gente no aspira a ser buen profesional -que es una actitud- sino a obtener títulos”. El peligro, advierte, es que efectivamente puede haber más titulados de dudosa calificación que profesionales que respondan a los requerimientos que el país necesita.
Mucha Teoría y Poca Práctica
Una de las críticas que se hace a la formación que entregan las carreras del sector es que son demasiado teóricas y poco dadas a la práctica. “Los profesionales que salen son muy buenos desde el punto de vista de la capacidad analítica, las técnicas de gestión, pero con una total desvinculación de la realidad”, comenta Juan Carlos León, argumentando que a lo más tienen una práctica profesional y egresan “sin tener la menor idea del trabajo en obra”.
A esto se suma el hecho de que la carrera de ingeniería civil, por ejemplo, dura seis años, lo que para algunos es un exceso. Al respecto, el ejecutivo de la CDT presenta el caso de Estados Unidos donde son cuatro años de estudio y después se hace una es-pecialización.
Coincide David Campusano: “Nuestras carreras se prolongan demasiado. Eso no tiene sentido cuando necesariamente será forzosa la capacitación específica. Ingeniería es más larga en Chile que en cualquier parte del mundo, batimos récord mundial”. Piensa que la universidad tendría que ser un paquete básico, muy fuerte, y ofrecer oportunidades de capacitación para los que ya están trabajando.
Una visión distinta plantea Alfredo Serpell sobre este aspecto, al asegurar que en los seis años que dura la formación de un ingeniero, este egresa con una gran formación teórico-conceptual y con un conjunto importante de competencias. A diferencia de EE.UU. donde, después de los cuatro años de estudio, el profesional debe adquirir experiencia para sacar el título de Ingeniero Profesional, acá sale con todas sus atribuciones, derechos y responsabilidades. “Quizás tenemos un poco ese defecto”. Está consciente de que les falta experiencia cuando egresan, “pero es un deber de las empresas otorgárselas en terreno, no nuestro. La universidad les entrega conocimientos, competencias, actitudes profesionales y valores”.
Completamente opuesto es el pensamiento del gerente general de Tecsa, Enrique Loehnert, en este punto: “A nuestros estudiantes les falta más práctica y mucho contacto con la gente. Para ser un buen ingeniero no basta sólo con saber matemáticas; no conocen la realidad del país y, ni siquiera, a la gente de la construcción. ¡Si para ellos Santiago termina en la Plaza Italia!”. Drástico, determina que es preferible una sola práctica, pero buena y larga, en vez de dos de cuatro semanas. “Ellos quieren un buen escritorio, una secretaria, estacionamientos, un lugar cómodo, descansado -ojalá, antes que tener que ensuciarse los bototos”.
Desde otro ángulo, Serpell hace notar que en muchos casos las constructoras pierden también la oportunidad de usar los conocimientos de estos jóvenes, que vienen con una capacidad importante para aportar modernización, nuevos métodos y tec-nologías. Pensativo, concluye que quizás lo que hace falta en el sector es tener una mayor comunicación con las universidades a fin de incrementar la información de parte de las empresas sobre sus propias necesidades.
La Importancia de Invertir en Capacitación
Los empresarios están más que conscientes de que deben capacitar a aquellos jóvenes que recién empiezan a desempeñarse en el mundo laboral. “Ellos tienen una materia prima de buena calidad, pero deben terminar de capacitarlos en áreas específicas”, sostiene Campusano. Aunque, según Serpell, “en muchas empresas pretenden que el ingeniero vaya, entre y produzca de inmediato e, indudablemente, eso es imposible”. No como en Estados Unidos, donde las constructoras, antes de asignarles un cargo específico, dan un tiempo de seis meses a sus nuevos profesionales para que pasen de un cargo a otro a fin de distinguir las funciones que realizan y adquirir experiencia.
Reconoce, no obstante, que hay firmas que hacen un muy buen trabajo porque van formando a sus funcionarios. “Son verdaderas escuelas de profesionales”. Como en Delta, donde permanentes son la capacitación, los postgrados, viajes técnicos, visitas a ferias, cursos y jornadas. Fundamenta Francisco Garafulich, que las universidades entregan la base de la formación, pero que esta continúa con el desarrollo de la profesión. “Considero trascendental guiar a los recién egresados por un camino de excelencia y superación constante. No debemos perder el concepto de que al principio tenemos que invertir para luego recibir los frutos”.
La filosofía de la empresa constructora Desco, en tanto, es hacerlos pasar primero por una oficina técnica -en la que permanecen alre-dedor de un año-, para aprender el negocio, conocer la organización y tomar contacto con los profesionales más antiguos. “Cuando entran, no los ponemos en un cargo de mucha decisión, más bien parten como ayudantes de alguien y van aprendiendo ciertas cosas que la universidad no les enseña”, señala Félix Joaquín Díaz.
Ocurre lo mismo en Tecsa, que les hace un taller de preparación -de dos a tres meses- para que roten por todas las ramas de la empresa. Hay talleres de contabilidad, en control de gestión y estudios de propuestas, entre otros, donde adquieren un conocimiento general para que después se les asignen distintas áreas. A esto se suman los cursos de capacitación en distintas especialidades.
Algo parecido pasa en las oficinas de arquitectos, que se convierten, según definen nuestros entrevistados, en especies de talleres. “Las veo como mini escuelas donde los jóvenes vienen a completar los conocimientos que no alcanzaron a tener en la universidad”, dice Mario Paredes, quien cuenta que trabajó varios años como ayudante y dibujante en oficinas que le dieron un conocimiento mucho más amplio. “La formación se termina en ellas, donde trabajas muchas veces ganando poco pero aprendiendo mucho”.
“Yo no salí preparado, me demoré diez años en hacerlo”, confiesa Patrick Turner, de la UC, haciendo una crítica al nivel que entregan. “Es una profesión que nos requiere dominar una serie de técnicas que no te enseñan. Para qué decir los temas de las tramitaciones ante los organismos respectivos y de los costos, que son claves en el desempeño profesional. No te hablan de eso en la escuela y se transforman en algo absolutamente agobiante. Muchos se frustran y terminan en otras actividades porque nunca le explicaron el fuerte componente reglamentario que tiene esta profesión”. Por eso, la capacitación en Turner Arquitectos se hace como un taller interno, en el día a día, a nivel de traspaso de experiencias.
Peligro en Construcción Civil
Chile es el único país del mundo que dicta construcción civil, dicen. Y donde existen, simultáneamente, ingenieros civiles, constructores civiles e ingenieros en construcción. Recuerda Serpell que cuando se creó -con el propósito de mejorar el desempeño de los mandos medios- construcción civil era una carrera orientada a formar especialistas en lo que es construcción y tecnologías de construcción, en terreno, particularmente orientados al ámbito de las viviendas y construcción de obras civiles. Sin embargo, con el paso del tiempo fueron creciendo en cantidad y en duración. “Hoy, incluso, en años no hay gran diferencia en la formación de algunos constructores civiles e ingenieros civiles. Se perdió ese objetivo que tenía y luego se creó la carrera de ingeniería en construcción aumentando la confusión al respecto”. Reconoce, en todo caso, que han ocupado un nicho en el mercado con bastante éxito, “particularmente en sectores donde la construcción no ha tenido un desarrollo sostenido en cuanto a tecnologías y nuevos sistemas de gestión”.
Por su parte, el representante de la U Central, Eduardo Vielma, detalla que desde su creación, hace 60 años, esta carrera fue evolucionando desde una perspectiva netamente técnica hacia una disciplina en la que concurren elementos científicos, de investigación, tecnológicos y de gestión. “Ante esa disyuntiva, la definición más apropiada del constructor civil era la de ingeniero, lo que ameritó otorgar ese título y el grado académico de licenciado en ciencias de la ingeniería en construcción”.
En los hechos, hoy existen 18 universidades autónomas que dictan las carreras de construcción civil o ingeniería en construcción, con mallas curriculares similares. El gran problema, advierte el acadé-mico, es que como la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), de 1989, definió las 17 carreras exclusivamente universi-tarias -obviando construcción civil e ingeniería en construcción-, se autorizó impartirlas a entidades no universitarias (ver tabla Construcción Civil). “Se ha producido una situación extraordi-nariamente grave porque existen institutos profesionales que las dan sin grado académico de licenciado y con un contenido en horas de clases y en cantidad de asignaturas notablemente menor”.
Especifica que mientras en las universidades duran cinco años con 6.000 horas de clases, en institutos profesionales sólo son cuatro años, con 3.500 horas. “El problema es que se están entregando egresados con conocimientos, capacidades y aptitudes no suficientes, especialmente en un país donde la construcción tiene mucho prestigio, asociado a su condición sísmica”.
A raíz de esta situación, se presentó un proyecto de ley, patrocinado por el diputado Rosauro Martínez, cuyo objetivo es que se rein-corporen a la Ley LOCE como carreras exclusivamente universitarias. “Desde 1985 se han construido millones de metros cuadrados que no han sido probados. La gran prueba la vamos a pasar cuando tengamos el próximo terremoto superior a grado siete”, concluye Vielma.
“Faltan Arquitectos Emprendedores y Gestores”
Los arquitectos también tienen ciertas aprensiones respecto a la formación. “En nuestra profesión no existe la carrera funcionaria”, postula Turner. Es decir, a diferencia de un ingeniero comercial, que inicia su experiencia laboral en un banco y puede llegar hasta a ser presidente de la entidad, en arquitectura eso no sucede. Pueden trabajar en una oficina y otra, con remuneraciones bajísimas. “Las universidades debieran crear personas emprendedoras, desarrolladores de proyectos, gestores de ideas. Echo de menos entre los arquitectos esa fuerza, como que los preparan un poco para ser ‘gomas’. Por lo demás, son pocas las oficinas en Chile que pueden contratar gente”.
Por otro lado, advierte como un peligro el “fenómeno de la com-putación” que se está dando en todas las universidades. “Los arquitectos ya no dibujan, proyectan sólo con computadores. En mis clases en la universidad me presentaban un gran despliegue de láminas, pero de proyecto en sí, poco”. Con preocupación observa que “claramente es el computador el que está produciendo esas imágenes parafernálicas, con proyectos sin sustancia. Es un pro-blema difícil de controlar a nivel de universidades y si bien es cierto que la arquitectura se maneja hoy con esa tecnología, hay que partir dibujando y desarrollando a mano. Las generaciones nuevas prescinden de esta etapa.”
Muy distinta es la postura de Paredes en esta materia. “El mundo cambió -afirma- y el tipo que tiene buena mano para dibujar, lo hace y se dibuja en la pantalla”. Para él es importante que los alumnos incorporen la enseñanza de la arquitectura digital desde el primer año.
Un Técnico También Puede ser Exitoso
Definitivamente en Chile se tiende a menospreciar a las carreras técnicas que, por cierto, son claves en el mundo de la construcción. “La educación de los mandos medios, de técnicos, ha tendido a desaparecer y eso tiene que ver con la proliferación de universidades. El futuro ideal para cualquier alumno que está saliendo de la enseñanza media es llegar a la universidad porque la sociedad ha inculcado que la única forma de ser exitoso es con un título profesional”, analiza Juan Carlos León.
“Se ha desprestigiado la carrera del técnico en construcción; todos quieren ser ingenieros y en un país como el nuestro es más impor-tante tener buenos técnicos que malos ingenieros”, complementa Enrique Loehnert. “Notamos que falta el técnico especializado para que se haga cargo de mandar a la gente en terreno; el ingeniero no sale preparado para eso”
Félix Joaquín Díaz, por su parte, echa de menos la existencia de los antiguos jefes de obra, “que eran prácticos, con don de mando, que conocían a la gente y habían pasado por varios oficios. Ese personaje está tendiendo a ser muy escaso y a ser reemplazado por profesionales”.
Es cierto que la enseñanza técnica media no ha tenido el mismo incremento en cuanto a estudiantes y escuelas que las universidades, confirman Paredes y Loehnert, “ya que los mismos alumnos prefieren ser universitarios y porque son mucho más rentables las uni-versidades privadas que las técnicas para sus dueños”.
Optimista, Alfredo Serpell está seguro de que en nuestro país se va a producir, finalmente, un fenómeno similar al ocurrido en otras partes del mundo, donde con tantos vacíos de buenos técnicos finalmen-te, esas disciplinas se empezaron a valorar más. “El mercado está cambiando y va a conducir a que los jóvenes se den cuenta de que ser profesional no es el único camino. En la construcción un buen soldador de tuberías tiene excelentes ingresos porque es espe-cializado y muy necesario”.
El problema, visualiza el académico, es que lamentablemente no existe en Chile una certificación de estructuras o de competencias profesionales que no sean los títulos. “¿Quién define lo que es un capataz en la construcción? Con la importancia que ellos tienen en el sector, no cuentan con ningún tipo de regulación ni cursos de educación formal. Creo que se debe estructurar el nivel medio técnico y trabajar en eso”.
La Voz de los Contratantes
Con toda esta proliferación de centros de estudio siempre surgen y surgirán dudas respecto al nivel de los jóvenes profesionales. La impresión del director de la escuela de arquitectura de la USACH, Rodolfo Jiménez, es que es muy bueno en algunos casos y en otros, “francamente deficiente”, no tanto por la calidad de los docentes que imparten las carreras, sino por los distintos grados de exigencia que se hacen para la selección e ingreso de estudiantes como para su permanencia en el sistema. “Si en algunas universidades el prin
cipal requisito para entrar es la capacidad de pago de aranceles y en otras, la capacidad demostrada por los alumnos durante la enseñanza media y en las pruebas de selección, no hay que ser muy brujo para darse cuenta de que las diferencias de calidad pueden ser enormes”.
Discrepa Patrick Turner, al estimar que aunque muchos pueden “estigmatizar” ciertas universidades, de las privadas están saliendo arquitectos notables. “En las Bienales de Arquitectura se ve. Antes la UC, la Chile y algo la UCV eran las campantes en todos los pro-yectos y resulta que hoy la cosa es de todos lados, y eso es bueno. Esto tiene que ver con las personas más que con las universidades”. De hecho, pese a que reconoce que como titulado de la UC tiende a contratar gente de esa escuela, también ha incorporado a profesionales de otras universidades “y estoy contento con ellos”.
Al momento de contratar, Turner cuenta que le ha llegado “abso-lutamente de todo, con niveles muy disparejos y sin ninguna expe-riencia”. Por tanto, la única forma de evaluarlos es instalándolos para ver cómo se desempeñan. “Obviamente existe una sobrepo-blación y dentro de ella uno tiene que saber acertar con los mejores.
Francisco Garafulich, visualiza que cada vez existe una juventud más inquieta, que antes de egresar asiste a ferias o exposiciones de construcción. Observa que se desenvuelven bastante bien en lo que es informática, cosa que no sucede al llegar a terreno. Considera, en este punto específico, “que no tienen otra escuela más que la ex-periencia propia que, unidas a una buena preparación y a individuos que desean aprender, presenta grupos humanos de grandes talentos y posibilidades”.
Para el empresario, las responsabilidades se les entregan a medida que van mostrando habilidades y que cuando contratan, privilegian el interés del postulante por seguir aprendiendo, su disponibilidad para moverse donde estén las faenas y sus habilidades para el trabajo en equipo. “Muchas veces creemos que tenemos al candidato preciso, pero en el desarrollo de la actividad vemos que es diferente a lo previsto, por eso, privilegiamos la contratación de jóvenes con poca o ninguna experiencia donde, a través del tiempo, van demos-trando sus capacidades”.
Respecto a la inclinación de su empresa por ciertas universidades, Garafulich establece que es muy importante saber bien qué actividad desean reforzar porque hay diferencias dentro de la misma profesión. “Tratamos de analizar las inclinaciones de las distintas escuelas para ir reclutando profesionales cuando lo requerimos.
Félix Joaquín Díaz, también ve a los jóvenes profesionales con muchas ganas de aprender y bastante inquietos: “Quieren progresar rápido, que les den más responsabilidades; no se quedan tranquilos si uno los tiene uno o dos años un poco en barbecho. Claro que les faltan cosas, como el conocimiento de medios o de los materiales, que son temas que se los da el quehacer diario. Los veo mejor preparados que hace algunos años”.
Con tan amplio espectro de opiniones no es fácil sacar conclusiones únicas y definitivas sobre la temática de la educación superior y la calidad de los profesionales jóvenes. Sí hay directrices y conciencia entre los entrevistados sobre necesidades urgentes, tales como la capacitación y especialización de los egresados, la acreditación de las carreras del sector y el empuje que hay que dar a la formación técnica, ahora ya. Avances hay, pero queda aún mucho camino por recorrer. Sin duda, es una realidad latente, el caos que existe actualmente en el proceso de acreditación. Lo anterior exige revisar la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (1989, pág. 11), para llevarla a una actualización que permita de una vez por todas poner fin al desorden que hoy tenemos que vivir en esta materia.
Las modificaciones solicitadas con posterioridad al inicio de las faenas constituyen una de las causas de conflicto frecuente en las obras de construcción, debido a que interfieren con el desarrollo programado y generan incertidumbre sobre los resultados finales. Si bien, algunas de ellas son destinadas a aclarar y mejorar los diseños de arquitectura e ingeniería, otras dependen de condiciones inciertas, no conocidas al empezar los trabajos tales como las del terreno, variaciones en los mercados, cambios en las necesidades del mandante, intervención de entidades gubernamentales de empresas de servicios públicos y eventos fortuitos.
Por los motivos indicados, es indispensable disponer de las herramientas apropiadas para enfrentar estas situaciones y minimizar sus consecuencias; para tal efecto, se presenta a continuación un modelo de gestión de las modificaciones en los proyectos de construcción; producto de la experiencia obtenida en obras de urbanismo. Este, consiste en una serie de acciones que tienen por objeto integrar a las partes, reunir información sobre la modificación, determinar si es viable temporal, técnica y económicamente, aportar datos suficientes para decidir sobre su ejecución y crear los registros pertinentes para sustentar su realización, mediante una adecuada retroalimentación. Este modelo de gestión comprende:
Comunicar
Dar aviso adecuado y oportuno del cambio a quienes participan en el proyecto. Estos, deben participar de manera coordinada y activa en su gestión, con el fin de fijar el marco dentro del cual se harán las modificaciones y aportar ideas para realizarlas.
Definir
- Objeto: qué se pretende cambiar, dónde, requerimientos a cumplir, cuál es la intención de la modificación y el resultado esperado.
- Procedencia y causa: quién o qué genera la modificación y porqué, bien puede ser: a) interna, es decir, acciones de las partes que comprenden el contrato o de los proyectistas (arquitectura e ingeniería); b) externa, terceros que intervienen en el proyecto o se ven afectados por su ejecución; o c) caso fortuito o fuerza mayor.
- Autoridad: quién, por contrato, puede introducir modificaciones, si están sujetas a normas de obligatorio cumplimiento o se acogen a sugerencias de terceros.
- Tipo: qué carácter tiene la modificación, indicando si es: a) indispensable, sin ella el proyecto no cumple su propósito; b) necesaria, requerimiento que suple o complementa elementos existentes; o c) accesoria, se puede prescindir de ella sin efectos significativos para el proyecto.
- Partidas: cuáles partidas de la propuesta afecta y cuáles son nuevas.
- Plazo: qué lapso hay para estudiarla y aprobarla o rechazarla, según el programa del proyecto.
- Costos: quién asume los costos de la modificación y los de su evaluación; y su presupuesto para ello.
Evaluar
1. Viabilidad temporal
Indicar la posibilidad de incluir la modificación antes del término de ejecución del proyecto y aportar un programa asociado, verificando:
• Estado del proyecto: avance de los trabajos permiten incorporarla.
• Disponibilidad de recursos: existen y están aptos para acometerla a tiempo.
• Condiciones climáticas: hay o no influencia del clima para realizarla.
• Tiempo de ejecución: el periodo previsto para implementarla y ejecutarla es apropiado y se puede coordinar con la programación del proyecto.
2. Viabilidad técnica
Proporcionar la descripción completa de la modificación (o sus alternativas), especificaciones técnicas que la rigen, obras o tareas relacionadas, controles, secuencias, implementación y plazo o término estimado para su realización. Se debe consultar:
• Documentación: especificaciones, controles de calidad, ensayos de laboratorio, normas asociadas y eventos similares ocurridos con anterioridad.
• Especialistas: proyectistas, fabricantes o proveedores, subcontratos, etc.
• Constructabilidad: conocimientos de técnicas de construcción, abastecimiento y operaciones que se deben utilizar para incorporar la modificación y minimizar los efectos adversos.
3. Viabilidad económica.
Deducir los costos de las alternativas técnicas y establecer el programa de pago de los cambios o adiciones, teniendo en cuenta:
• Aumentos o disminuciones: valoración de cambios en las partidas contratadas inicialmente, incluyendo aquellas con cubicación ajustable.
• Obras extraordinarias: valoración de partidas adicionales que por sus características son distintas a las contratadas y sobre las cuales no es posible aplicar un precio establecido en el presupuesto del contrato, pero que se entienden destinadas a servir al proyecto.
• Presupuestos: entregados por el constructor o terceros.
• Gastos administrativos, utilidades asociadas a estas obras y garantías sobre su ejecución.
• Límites presupuestales del contrato y posibles excesos sobre los mismos.
Decidir
1. Aprobar / Rechazar: análisis de factibilidad de la modificación (o sus alternativas), fundado en los datos obtenidos a partir de la evaluación temporal, técnica y económica, con el objeto de escoger una solución acorde a los requerimientos exigidos, beneficio económico esperado e intereses del mandante y del proyecto; o de ser necesario, reevaluar las opciones ofrecidas.
2. Asignar: señalar si el constructor o un tercero ejecutará la modificación. Decisión que depende del mandante o por lo menos contar con su aprobación.
3. Ejecutar: una vez asignada, el inicio o realización de la modificación queda sujeta al mantenimiento de la causa que la generó o al cumplimiento de alguna condición.
Documentar
1. Registrar: elaborar listas de control que incorporen los pasos anteriores, adjuntando todos los antecedentes que justifiquen el cambio o adición.
2. Actualizar: mantener, distribuir y colocar en conocimiento de los implicados la información concerniente a las versiones de planos y documentos en uso después de dar luz verde a la ejecución de la modificación, con el fin de evitar confusiones.
3. Retroalimentar: se entiende desde dos puntos de vista; a) suministrar información del estado de desarrollo de la modificación en terreno y de costos; y b) formar un banco de datos para evitar o minimizar los efectos de situaciones similares en el futuro.
Conclusiones
El cumplimiento de las acciones anteriormente descritas, genera orden y disciplina en la gestión de imprevistos en los proyectos, ayuda a cuantificar las reales necesidades de tiempo, técnicas y económicas que conllevan (y el impacto asociado), previene conflictos entre las partes, en particular mandante – constructor, y al interior de sus organizaciones; además, permite considerar alternativas que tiendan a disminuir su efecto en el desarrollo del proyecto.
Es importante destacar que se deben establecer explícitamente las reglas y métodos a utilizar para el manejo de eventualidades técnicas o de otro tipo que se generan prácticamente sin excepción en todas las obras civiles; más aún, si tienen índole de fuerza mayor. Por lo tanto, se recomienda incorporar, antes del inicio de las obras, la metodología expuesta, ya sea en el contrato o bases administrativas, respetando los límites presupuestales y de acción de cada parte.
Indice de Productividad en la Construcción: Mito o Realidad
Corporación de Desarrollo Tecnológico CDT -
La cifras oficiales sobre el nivel de productividad en el sector Construcción, de buenas a primeras, sorprenden y preocupan, pero luego de interiorizarse en la metodología de cálculo de este índice y en los planteamientos de los involucrados en el tema, surgen dudas en torno de la credibilidad de este análisis.
Molly Pollack, directora de productividad del Centro Nacional de Productividad y Calidad (CNPC), organismo dependiente del Ministerio de Economía y uno de los encargados de calcular este índice, reconoce que hay áreas oscuras en la forma como se realiza esta medición. Por ello, considera necesario efectuar un estudio profundo, exclusivamente en la Construcción, para lo cual está dispuesta a poner toda su experiencia.
Junto con lo anterior, los expertos del Banco Central, figuras claves en este tema, reconocen incluir procesos propios de la Construcción en el cálculo de la productividad en le sector industrial, por considerar que se trata de actividades anexas al proceso de la Construcción, lo que por supuesto distorsiona la realidad de ambos subsectores de la economía.
Números de la Discordia
Según el CNPC, entre 1986 y 1999, el índice de productividad en la Construcción habría crecido sólo 0,5%, correspondiente a la matriz insumo producto, que elabora el Banco Central. Este resultado no deja de sorprender, si consideramos la creciente asistencia tecnológica incorporada en los últimos años, como por ejemplo en todos los procesos de edificación, tanto públicos como privados.
El tema tecnológico no es menor, por cuanto es señalado como un factor preponderante en la consecución de mayores niveles de eficiencia. Entre más tecnología, más productividad, pareciera ser el paradigma del siglo XXI.
¿Qué es Productividad?
De acuerdo con los parámetros de CNCP, por productividad debemos entender la relación entre la producción obtenida por un sistema de producción y los recursos utilizados para obtenerla. Estos recursos productivos, incluyen el factor trabajo, capital y otros insumos como la tierra, energía, materias primas e, incluso, la información.
Una productividad mayor significa la obtención de más resultados con la misma cantidad de recursos, o el logro de una mayor productividad en volumen y calidad con el mismo insumo.
INDICE DE PRODUCTIVIDAD
¿Cuál es su Grado de Certeza?
En Chile, el índice de productividad es calculado por el Centro Nacional de la Productividad, a partir del número de empleados del sector, emanado del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), y el valor interno bruto de la actividad, identificado por el Banco Central.
Este ultimo nivel, se desprende de la cuantificación de todas las obras construidas, terminadas o en ejecución, durante un período de tiempo, ya sea en obras de vivienda, edificios no residenciales y obras de infraestructura, tanto de las áreas privada como pública, explica Antonio Escandón, analista del departamento de Cuentas Nacionales del Banco Central.
Para calcular el valor de producción de vivienda y edificación no habitacional, se considera como fuente los permisos de edificación que proporciona el INE de manera mensual. "Como los permisos son documentos administrativos de las empresas constructoras para determinar cuánta superficie se construye en un período X, se les aplica algunas funciones matemáticas de avances físicos de las obras en N tiempo", explica. Por ejemplo, "si en marzo una empresa sacó un permiso de mil metros cuadrados, ese edificio generalmente se demora en construirse, de 10 a 20 meses. Entonces de acuerdo con el tipo de edificación, tenemos determinadas funciones de avance físico en el tiempo", agrega Escandón. "Esas funciones nos dicen cuánto se construyó, teóricamente, en el mes uno, en el mes dos hasta el mes X", subrayó.
Lo cierto es que al analista y su equipo no le interesa medir la obra terminada, sino que el proceso de construcción. "O sea la obra ejecutada, los metros cuadrados equivalentes construidos", manifestó.
-¿Señor Escandón, los paneles prefabricados y el hormigón premezclado, por ejemplo, son incorporados en la medición?
No, esos procesos no son incorporados , porque son producciones industriales, que se añaden como consumo intermedio de la construcción .
-¿Qué otros procesos de la construcción se calculan en el ámbito de la industria?
Bueno, la industria genera bienes intermedios para la construcción, desde las maderas enchapadas hasta todos los productos de hormigón premezclado, adoquines, tuberías de cemento, pinturas y fierro.
-¿En el cálculo de productividad, hay consideraciones tecnológicas o de capital de trabajo?
No, porque el capital de trabajo puede ser consumo intermedio o componentes de valor agregado, como remuneraciones u otros tipo de gasto. Y si hay cambios tecnológicos se van incorporando con las actualizaciones en los años bases de cuentas nacionales.
Pese a los anterior, el jefe de Cuentas Nacionales del Banco Central, Gerardo Aceituno, reconoció que "es un hecho que los precios relativos de 1986 distorsionan la medición actual. No tiene sentido medir los precios de las computadoras, porque han
bajado. Además, los precios relativos varían en una economía en crecimiento".
Junto con esto, advirtió que siguiendo las recomendaciones de la división de Estadística de las Naciones Unidas se debe modificar esta base cada 10 años. "La matriz de cálculo de insumo producto será modificada. Su nueva estructura será anunciada en agosto y en marzo de próximo año serán conocidos los nuevos índices, según el nuevo esquema". Así el sistema se adecuará a la realidad de 1996, con resultados diferentes a los vistos hasta el momento.
Para Molly Pollack la información con la cual se mide la productividad de la construcción puede presentar algunos problemas. "La información es un poco gruesa, porque es un promedio. Efectivamente, hay una parte del sector que se ha modernizado muchísimo, por lo que la productividad debiera haber aumentado", aseguró. "Han habido cambios tecnológicos importantes, pero no en los últimos años y por eso no se nota en la medición. También hay que considerar que si se sigue produciendo lo mismo, pero al mismo tiempo se continúa absorbiendo mano de obra, de forma importante, es lógico que la productividad tiene que caer", subrayó Pollack.
"En el caso de la construcción creo que influyen el cambio tecnológico, realizado en los ochenta, y la caída de la demanda, que hizo que se siga produciendo igual, pero con menos personas", apuntó.
Visión Privada
Pablo Araya, jefe de estudios económicos de la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC), considera, en primer lugar, que el índice de productividad se refiere sólo a la cantidad de empleados, dependientes como de cuenta propia, pero no habla de las horas trabajadas.
Para él, sería interesante dividir el Producto Interno Bruto (PIB) del sector no por el número de trabajadores, sino que por el número de horas trabajadas. Araya destacó que en la Construcción hay un porcentaje alto de trabajadores por cuenta propia, que pueden tener fracciones de trabajo bastante bajas, como es el caso de los gasfiter,carpinteros y maestros en general, que en total pueden sumar hasta 70 mil. "Sospecho que estamos incluyendo un segmento como los trabajadores de cuenta propia, que elevan mucho el número de ocupados, pero que gestan poca productividad y trabajan pocas horas", resaltó Araya. "Eso explica en parte el nivel, no la evolución, porque si la evolución siempre ha sido así, no debería afectar, ni ser un factor predominante", resaltó.
Un claro ejemplo de que la productividad, en el sector construcción, ha subido es que antes un proyecto se ejecutaba en un plazo medio de 12 a 14 meses, pero ahora las obras grandes se hacen entre 7 a 8 meses. "Hay proyectos en que la obra gruesa se hace a la razón de un piso por semana. Para mi gusto esto significa un aumento de la productividad", subrayó Araya.
También puede estar influyendo, a su juicio, el hecho de que la construcción no es un actividad continua. "Una empresa luego de haber terminado un edificio, parte a levantar otro inmueble y tiene que empezar de cero, con instalaciones totalmente nuevas. No es como la producción de leche condensada, por ejemplo, que tiene una secuencia en la fabricación de los tarros", resaltó.
Consejos Prácticos
Al gerente general de la empresa constructora Delta, Helmut Stehr, le preocupan las actuales cifras de la construcción, porque, "pueden tener alguna incidencia en la composición estructural del sector". Stehr reveló que "la vivienda se sigue construyendo ladrillo por ladrillo. Hay un gran componente artesanal en faenas que son muy importantes".
Con el fin de disminuir ese factor artesanal, Stehr en su empresa introdujo el uso de moldajes de aluminio, mesas voladoras, y también participa en una sociedad que fabrica bloques de hormigón celular, producto todavía desconocido en Chile y que tiene muchas ventajas de aislación térmica, según afirmó. "Nosotros somos capaces de hacer un edificio en menos meses de lo que es capaz de hacer una empresa constructora Argentina. Acá es usual hacer un piso por semana en edificios de altura", manifestó.
El ejecutivo está consciente que la tecnología es preponderante para lograr una mejor productividad, pero intuye que quizás todavía no se aplica de forma tan intensiva. "La informática y el Internet todavía son incipientes en la ejecución de trabajos de forma más ágil, rápida y con menos errores", comentó.
También consideró importante, que las empresas tengan una buena política de prevención de riesgos, dado que significan costos importantes.
Productividad:
Algo Difícil de Medir"
Rossana Costa, analista del Instituto Libertad y Desarrollo, advirtió que al actual índice de productividad se le está pidiendo más de lo que puede dar. "Así como cuando uno va al supermercado y ve que el índice del IPC no se ve reflejado en nuestras compras, pero nos olvidamos que los cálculos del Indice de Precios al Consumidor (IPC) se refieren a precios promedios". Costa sostuvo que medir productividad es difícil. "La productividad tiene apellido. Hay una productividad del trabajo en el sector de la construcción, hay una productividad del capital y hay una productividad de la construcción como un todo", subrayó. A su juicio, el cálculo de la productividad debe ser más fino, acogiendo una serie de factores que influyen de manera independiente en los verdaderos niveles de producción del rubro de la construcción.
"Uno debiera esperar que las remuneraciones reflejaran el incremento de la productividad. Si las remuneraciones crecen más de lo que crece la productividad, en el largo plazo se tiene que resentir y tendrá que crecer menos, porque no puede financiar ese ritmo", explicó.
"Debieran considerarse factores por separado o bien no debieran darse alcances que no tiene a esta variable", resaltó Rossana Costa. Según experta, la productividad debiera definirse como cuánto contribuye una hora adicional de trabajo a la producción. "En el fondo, se trata de saber cuánto aumenta el producto del sector, cada vez que aumento una hora adicional de trabajo. Eso es lo que en verdad es productividad", explicó. "Entonces, tratar de medir con el promedio de producto por trabajo, es un salto tremendo", destacó.
Revelaciones Universitarias
Prácticamente, no hay estudios recientes que arrojen claridad en el tema de la productividad. El estudio más cercano es uno titulado "Estudio de los Tiempos Improductivos en las Obras de Construcción", ejecutado por un grupo de ingenieros civiles de la Universidad Católica, publicado en1989.
"Existen muchas causas que producen tiempos improductivos en las obras de construcción, lo que a su vez generan ineficiencias en la administración de los recursos involucrados y en la dirección general de las obras", advirtió este equipo de trabajo, integrado por Juan Pablo Cobarruvias, Luis Felipe Martínez, José Miguel Santana, Alberto Ureta, Patricio Varela y Rodrigo Verbal.
Estos expertos identificaron las siguientes categorías:
-Trabajo Productivo: Se define como aquella actividad que aporta en forma directa a la producción.
-Trabajo Contributorio: Se entiende como aquel trabajo que debe ser realizado para que pueda realizarse el trabajo productivo en términos de apoyo a la producción.
-Trabajo no Contributorio: Se definen como todas aquellas actividades realizadas que no son consideradas en las dos anteriores.
Entre 1987 y 1989, se estableció que en las obras de la Región Metropolitana el trabajo no contributorio era de 24%, en promedio, entendiendo como parte de esa clasificación, entre otras actividades, el caminar con las manos vacías, conversar sin hacer nada, dormir, escuchar radio sin hacer nada o esperar para recibir el sueldo, cosa que los estudiosos consideraron que debe realizarse fuera del horario del trabajo.
"El 24% de trabajo no contributorio implica que se está desperdiciando un cuarto de los recursos de mano de obra, además de una serie de efectos negativos indirectos producidos por esta ineficiencia. Llegar a pensar en 0% de trabajo no contributivo es algo totalmente utópico. El cuerpo y la mente humana no pueden trabajar mucho tiempo sin detener su actividad para tomar un descanso. Lo anterior es crítico para una actividad de tanto desgaste físico como lo es el trabajo de la construcción. Por eso es interesante poder estudiar el mínimo porcentaje de trabajo no contributorio aceptable", propuso el estudio.
Con el fin de mitigar, los tiempos muertos, en lo que se refiere a las necesidades básicas de los trabajadores, manifestaron la necesidad de que las firmas habiliten baños químicos, repartidos por la obra; guardarropías, comedores, agua potable y elementos auxiliares para eventualidades climáticas.
Hicieron notar que un trabajador es más productivo, si a lo largo del día se le permite descansar entre 10% y 15% del tiempo que dura la jornada.
"Descansos bien manejados, a media mañana y a media tarde, pueden de hecho aumentar la productividad global", sostuvieron.
Conclusiones
Se podría concluir entonces, que realmente no se puede decir de forma taxativa que la actividad de la Construcción en Chile tenga baja Productividad. Esto se advierte a partir de la poca claridad de los propios ejecutores en la elaboración del índice. Habría que definir, primero, cuáles son las áreas productivas del sector que deben ser incluidas en el cálculo. Si partimos de la base que actividades propias del área, como la elaboración de paneles y hormigón, deben ser consideradas en la industria, obviamente, que el aporte tecnológico no influirá, de ningún modo, en el nivel de productividad del sector.
Por eso habrá que esperar los cambios del Banco Central que introducirá en la matriz insumo producto y que el Centro Nacional de Productividad revise sus procedimientos para saber, con mayor exactitud, nuestra realidad en esta importante materia. Por su parte, tanto la Cámara Chilena de la Construcción, como la CDT y otras entidades públicas y privadas orientarán su accionar al desarrollo de este tema.
Ajuzgar por un nuevo ranking de los países de mayor desarrollo informático del mundo, muchos jefes de estado latinoamericanos deberían gastar menos tiempo en propiciar revoluciones políticas, y más tiempo en lograr que sus países entren en la revolución tecnológica del siglo XXI.
En momentos en que cada vez más presidentes latinoamericanos están proponiendo asambleas constituyentes para cambiar sus constituciones, o proponiendo otros cambios políticos que según ellos traerían la prosperidad a sus países, muchos en otras partes del mundo se están concentrando de lleno en modernizar sus tecnologías de la información. Y les está yendo cada vez mejor.
Según el nuevo Reporte Global de la Tecnología de la Información dado a conocer la semana pasada por el Foro Económico Mundial, con sede en Suiza, América Latina - aunque mejor situada que el año pasado - tiene un desempeño bastante pobre. No hay un solo pais latinoamericano o caribeño entre las 30 naciones más avanzadas en tecnologías de la información y la comunicación, aún a pesar de que Brasil y México están entre las 12 economías más grandes del mundo.
El ranking de 122 países está encabezado por Dinamarca, seguida por Suecia, Singapur, Finlandia, Suiza y Estados Unidos. Unos pocos lugares más abajo se encuentran Hong Kong (12), Taiwán (13), Israel (18), Corea del Sur (19), Estonia (20), Irlanda (21), Malasia (26), Emiratos Arabes Unidos (29) y Eslovenia (30).
Recién entonces aparece el primer país latinoamericano, Chile, clasificado en el lugar 31 del mundo. Más abajo están Barbados (40), Jamaica (45), México (49), Brasil (53), Costa Rica (56), Uruguay (60), El Salvador (61), Argentina (63), Colombia (64), Perú (78), Venezuela (83), Ecuador (97) y Bolivia (104).
La buena noticia es que, según el reporte, la mayoría de los países latinoamericanos subieron posiciones el año pasado, lo que ``pinta una fotografía alentadora para la región en general, sugiriendo que se está reduciendo la brecha digital que la separa de otras regiones con niveles similares de desarrollo que han sido más exitosas, como Asia o Europa del Este.''
Sin embargo, Irene Mia, la autora principal del reporte, dijo en una entrevista telefónica desde Ginebra que América Latina ''está mostrando resultados bastante pobres'' en varios frentes. Mia señaló los siguientes problemas:
-Excesiva regulación gubernamental: aunque se necesitan sólo 3 trámites burocráticos para abrir una empresa de tecnología - o cualquier otra empresa - en Dinamarca, se requieren 17 trámites para abrir la misma empresa en Brasil, y 16 trámites en Venezuela, según un reciente estudio del Banco Mundial. Eso no hace más que desalentar las inversiones.
-Sistemas educativos deficientes: los países latinoamericanos están muy por detrás de los europeos y asiáticos en la educación primaria, así como en la graduación de científicos e ingenieros. En Argentina, por ejemplo, hay casi cinco veces más estudiantes de sicología que de ingeniería en la Universidad de Buenos Aires, propiedad del estado, y la más grande del país.
-Muy poca investigación y desarrollo: los países de América Latina invierten un promedio de 0.5 por ciento de su Producto Interno Bruto en investigación y desarrollo, comparado con cerca del 2 por ciento que se invierte en Corea del sur, Japón y los Estados Unidos, según la Comisión Económica de Naciones Unidas para América Latina y el Caribe.
-Falta de capital de riesgo, impuestos excesivos, y pocas garantías de respeto a la propiedad intelectual, lo que hace difícil que los emprendedores abran compañías de alta tecnología.
-Un rol demasiado reducido del sector pivado en la investigación y desarrollo: mientras que en Estados Unidos, Europa y Asia la mayor parte de la investigación y desarrollo de nuevos productos es realizada por el sector privado, en América Latina están a cargo de los gobiernos. ''El sector privado es más eficiente en la creación de vínculos entre las universidades y las empresas para la producción real de bienes'', dijo Mia.
En América Latina, hay mucho debate político, y muy poco debate tecnológico.
Cambiar las constituciones - como lo ha hecho Venezuela, o lo están tratando de hacer Ecuador y Bolivia - puede a ayudar a sus presidentes a perpetuarse en el poder, pero difícilmente hará mucho por el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. (Venezuela ha tenido 28 Constituciones, y sin embargo sigue siendo un país rico repleto de gente pobre).
Y tener presidentes que se concentran en temas políticos, mientras dejan que sus viceministros se ocupen de temas tecnológicos, como ocurre en otros países de la región, tampoco ayudará mucho.
En lo que fue un triste reflejo de las prioridades de muchos países de la región, la mayoría de los periódicos latinoamericanos de la semana pasada tenían en sus primeras planas titulares sobre los escándalos políticos del día, mientras que la noticia del ranking tecnológico estaba enterrada en las páginas interiores. Debería haber sido al revés.
Cinco lecciones que América latina debe aprender de la India
El intelecto le gana a la materia prima
NUEVA DELHI.- Durante mi visita de dos semanas a India, les hice a varios altos funcionarios la misma pregunta: ¿qué está haciendo India para crecer casi dos veces más rápido que América latina y para reducir la pobreza mucho más que los países latinoamericanos? Las respuestas que recibí fueron sorprendentemente francas, y acertadas.
Antes de entrar en detalles, recordemos que la economía india ha crecido a un ritmo constante durante los últimos 15 años, con tasas del 8% anual en los últimos dos años. En comparación, América latina ha crecido alrededor del 4,5% en los últimos dos años.
Y también dejemos en claro que en India hay cosas que pocos querríamos emular en América latina, como el sistema de castas -que aunque prohibido por las leyes sigue vigente-, su costumbre generalizada de realizar "matrimonios arreglados" por los padres o los reportes de 10 millones de abortos de mujeres en las últimas dos décadas por parte de padres que sólo quieren tener hijos varones.
Sin embargo, hay varias lecciones que América latina podría extraer del rápido desarrollo indio, que ha ayudado al país a cuadruplicar su clase media y a sacar de la pobreza a más de 100 millones de personas en los últimos 20 años.
Primera lección: la continuidad rinde frutos. A diferencia de muchos países latinoamericanos que cambian sus políticas económicas con cada nuevo gobierno, India ha mantenido el rumbo de sus reformas.
Desde 1991, ha abierto la mayoría de los sectores de su economía -incluyendo aerolíneas, ferrocarriles y compañías telefónicas- al sector privado, sin generar grandes resistencias.
Aunque India es una democracia ruidosa, existe un consenso general de que la estabilidad genera inversión y de que no hay crecimiento sin inversión.
Hasta los comunistas de India se han vuelto promotores de las inversiones. Este mes, el gobierno comunista del estado de Bengala Occidental acaparó los titulares al otorgarle tierras rurales a la multinacional Tata Motors para que construya una planta automotriz, pese a violentas protestas por parte de agricultores y campesinos locales.
Segunda lección: hay más de una manera de privatizar. A diferencia de lo que ocurrió en varios países latinoamericanos, que vendieron monopolios estatales a inversionistas privados, India ha permitido sobrevivir a varias empresas estatales, pero las ha obligado a competir con nuevas firmas privadas.
Eso ayudó a reducir la oposición social a las privatizaciones.
"Hace 10 años, las telecomunicaciones eran un monopolio del Estado", me comentó Montek Singh Ahluwalia, el ministro de Planificación de India. "No privatizamos todo el sistema de telecomunicaciones estatal, como lo hizo Brasil, sino que abrimos el sector a empresas privadas. Les permitimos participar, cosa que antes no podían hacer."
Tercera lección: el gradualismo rinde frutos. A diferencia de lo que hicieron muchos países latinoamericanos, que privatizaron las empresas estatales de la noche a la mañana, India abrió su economía gradualmente, en el transcurso de los últimos 15 años.
Cuarta lección: invertir en la educación da resultados. Gran parte del actual crecimiento económico de India se debe a la próspera industria informática del país, que genera ingresos de 23.000 millones de dólares al año. Las compañías multinacionales más grandes del mundo han establecido sus centros de software en Bangalore y en Hyderabad.
Acuden ahí para aprovechar la producción de más de 300.000 ingenieros al año en India, que ofrecen sus servicios por sueldos mucho más bajos que en los países industrializados.
Tomando como punto de partida el legado educativo del imperio británico, India recién independizada creó, en 1951, el Instituto Tecnológico, una universidad estatal con estándares de admisión más estrictos que los de Harvard (tiene 130 candidatos para cada puesto de alumno, contra 10 candidatos por alumno en Harvard).
Quinta lección: la meritocracia tiene sus méritos. Mientras que la educación en India es en gran parte gratuita, el país estableció un sistema escolar meritocrático, en el que los estudiantes tienen que aprobar rigurosos exámenes de ingreso y egreso de la secundaria, cuyas calificaciones determinan a qué universidad asistirá.
La competencia empieza en el jardín de infantes, tanto que la Suprema Corte tuvo que intervenir recientemente para poner un alto a los exámenes en ese ciclo. La Corte dictaminó que los exámenes de admisión en el jardín de infantes estresaban a los niños a una edad demasiado temprana.
Mi opinión: muchos países latinoamericanos harían bien en seguir algunos ejemplos de India. En la economía de la información del siglo XXI, en que las exportaciones de software y otros productos del intelecto se cotizan mucho más que las materias primas, las políticas económicas estables, el gradualismo y un sistema educativo basado en la competencia han demostrado ser efectivos para elevar los estándares de vida del país.
Por Andrés Oppenheimer