La falta de seguridad vial está relacionada con algunos acontecimientos resaltantes que cambiaron a Lima. Estos están vinculados con la aparición del terrorismo y apertura de importaciones. El primero de estos, que se vivió en gran escala en los años 80, ocasionó que miles de campesinos se trasladaran a Lima en busca de paz. Consecuencia de esto es el fuerte crecimiento demográfico que empezó a tener la capital en los años 80. Esto último ocasionó problemas a la movilidad pública, ya que el parque automotor no era la suficientemente grande como para atender a tal magnitud de gente con comodidad. “Recuerdo las largas colas que había que hacer en los paraderos para hallar un espacio, no un asiento, un espacio en la lata de sardinas en la que se convertía el bus, atestado de tal manera que las puertas, cerrarse era imposible” (MEJIA 2003: I). En los 90, se abrieron las importaciones en el Perú. Esta situación causó que se trajeran infinidad de unidades de transporte. No obstante, esta creó solo por un momento la impresión de haber terminado con el caos vehicular, ya que tiempo después, surgió la cultura “combi”, que con el tiempo se conocería popularmente como “combis asesinas”. Las combis asumieron como función principal competir entre ellas con gran velocidad por la toma de pasajeros, sin importar que ocasionen accidentes y generaran la falta de seguridad vial que se vio en Lima.
Las causas directas de la falta de seguridad son dos: sociales y políticas. En lo social, nos referimos a lo que la gente común hace para estar involucrada en este fenómeno, por ejemplo, en el plano de los choferes, conducir a excesiva velocidad o cruzar, en el de los peatones, la pista por donde no debe; en general se aprecia a que muestran una clara falta de educación vial, la cual podría costar una o más vidas inocentes. En lo político, la aún escasa capacidad de las instituciones cuyo propósito es aplicar formas eficientes de aminorar la falta de seguridad vial, como la Policía de transito y de Carreteras, para solucionar el problema. Además, la corrupción en el país ha llevado a que mafias entreguen licencias de conducir sin considerar la ley. Con ello, se incrementa la inseguridad del ciudadano limeño, que se aprecia en el riesgo que toma el usuario, por ejemplo, al subirse a un bus diariamente. “¿Qué hace la Policía de Transito y de Carreteras para frenar los cotidianas infracciones que cometen los temerarios choferes? ¿Qué pasa con las revisiones técnicas, proyecto que, al parecer, ninguna autoridad quiere inaugurar?” Son las preguntas que la mayoría de limeños nos hacemos.
En síntesis, causas como irresponsabilidades por parte del ciudadano limeño, llevan a los accidentes de tránsito, que refleja una falta de reforzamiento en educación, ya sea en el conductor como en el peatón. Esperamos ver pues, que el gobierno tome medidas drásticas a este tipo de conducta impulsiva.

Bibliografía:
BAMBAREN, Celso
2004 “Perfil de seguridad vial” Ministerio de Salud
www.minsa.gob.pe/ogdn/esp/pdf/Perfil%20de%20Seguridad%20Vial%20-%20Peru.pdf
MEJIA, Luis
2003 Crónicas desde Lima.
http://www.buscoeditor.com/arch031.html








