09/02/12: Ideas sueltas sobre los libros de texto

Ambas perspectivas tienen parte de razón. Los precios exagerados y las corruptelas de las editoriales son inaceptables y tienen que acabar, pero el asunto de fondo es que en un país pobre como el nuestro, con los niveles de pobreza que tenemos, los libros deberían pertenecer a las bibliotecas de los colegios para que puedan ser usados muchas veces durante varios años por más de un niño, o debería existir un sistema de banco de libros, o de re-venta de libros usados, como se hace en muchas universidades de los Estados Unidos donde uno compra un libro nuevo o usado y al año siguiente puede venderlo a la librería de la universidad, la que lo re-venderá a su vez a otro estudiante. Es un buen sistema, pero lamentablemente en muchos de nuestros colegios no hay bibliotecas ni existe la posibilidad de contratar a un bibliotecario para implementarlas. Y tampoco tienen librerías.
Claro, León Trahtemberg tiene razón en un punto: con lo que plantea el proyecto para frenar el abuso de las editoriales, lo que va a pasar es que se desincentive el uso de los libros por parte de los niños. Si bien esto no tendría por qué ser así, en bastante probable que ocurra porque lamentablemente muchos profesores no tienen el criterio suficiente para interpretar estas medidas teniendo como objetivo el bien superior del niño y no las normativas vigentes, el control autoritario o el miedo a la sanción. Conozco un colegio con una lógica perversa: si el profesor daba un libro de texto a los niños, y estos lo perdían, SE LO DESCONTABAN DE SU SUELDO AL PROFESOR. Si el profesor queria reponerlo, tenia que ser original, el colegio no aceptaba una fotocopia. Los profesores debían encargar a alguien en Lima (porque el colegio estaba en Ayacucho) que los buscara en Amazonas, o simplemente resignarse a pagar (igual les descontaban las sillas o las cortinas rotas, sobre todo a los profesores que no eran nombrados...). Con unas consecuencias así... ¿quién se va a atrever a utilizar los libros?
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Parece que en México no han leído o no han entendido a Martha Nussbaum ni a ningún otro autor que defienda las humanidades y su rol esencial en la construcción de ciudadanía. Una pena: la Secretaría de Educación Pública de México (SEP) ha aprobado una reforma educativa que literalmente prescinde de la filosofía. Ver noticia aquí.
Como bien dice el autor de la nota, esto no se pudo haber hecho sin la complicidad de una sociedad que ve a las humanidades y especialmente a la filosofía como materias irrelevantes, una pérdida de tiempo que aleja a los jóvenes de lo verdaderamente importante: los cursos técnicos y todo aquello que los lleve a ganar plata rápido y fácil, por los medios que sea.
Los que no conozcan la postura de Nussbaum sobre este tema deberían leer Sin fines de lucro para entenderla. No puede haber democracia sin humanidades, ni ciudadanos verdaderos sin filosofía. Por carecer de formación filosófica tenemos jóvenes que creen que hay que admirar a Abimael porque fué "consecuente con sus ideas" (como si la naturaleza de tales ideas no fuera importante), o que no se dan cuenta que defender y justificar muertes "porque las personas consideradas individualmente no valen, lo que vale es la sociedad" (ver aquí la noticia completa) no es una idea que pueda sostenerse en una sociedad que se dice civilizada.
Hay fuerzas enormes que están detrás de esta corriente de desestimación de la filosofía y las humanidades porque ellas son contrarias a los intereses de los más poderosos. Si bien esto se entiende desde la defensa del poder y los propios intereses económicos, es una lástima que haya educadores que, con poco juicio crítico, caigan en el juego de plantear que estas disciplinas son prescindibles y que deben reducirse en las propuestas educativas. De hecho, las horas dedicadas a la enseñanza de la historia o la educación cívica en la curricula escolar de nuestro país son mínimas si las comparamos por ejemplo, a las que muchos colegios dedican a la enseñanza del inglés. Es importante el inglés, por supuesto, pero no debería enseñarse a costa de eliminar horas de otras materias que son tan o más esenciales. Y en la educación superior, muchas "universidades" incluso hacían su propaganda diciendo a los jóvenes que allí no se perdía tiempo con "astrología, filosofía y tonterías por el estilo".
A esto me refería en este post cuando critico a aquellos que opinan que los fines educativos deben estar planteados por el mercado, pues el mercado no tiene mayor interés que el económico, e incluso ese muchas veces está mal entendido. Estoy segura de que en algún momento el péndulo irá hacia el otro lado y los Mexicanos corregirán su error; el tiempo y la experiencia se encargarán de mostrárselo. Algo así está pasando con nosotros: ahora, confrontados por lo contundente de la realidad de las cosas (MOVADEF y etc.), todos hablan de la importancia de la memoria, de la necesidad de enseñar historia reciente y de la trascendencia de la educación ciudadana, a pesar de que durante mucho tiempo casi nadie le dio pelota a estas materias, ni siquiera el propio Ministerio de Educación. Y es muy bueno que así sea.
Como bien dice el autor de la nota, esto no se pudo haber hecho sin la complicidad de una sociedad que ve a las humanidades y especialmente a la filosofía como materias irrelevantes, una pérdida de tiempo que aleja a los jóvenes de lo verdaderamente importante: los cursos técnicos y todo aquello que los lleve a ganar plata rápido y fácil, por los medios que sea.
Los que no conozcan la postura de Nussbaum sobre este tema deberían leer Sin fines de lucro para entenderla. No puede haber democracia sin humanidades, ni ciudadanos verdaderos sin filosofía. Por carecer de formación filosófica tenemos jóvenes que creen que hay que admirar a Abimael porque fué "consecuente con sus ideas" (como si la naturaleza de tales ideas no fuera importante), o que no se dan cuenta que defender y justificar muertes "porque las personas consideradas individualmente no valen, lo que vale es la sociedad" (ver aquí la noticia completa) no es una idea que pueda sostenerse en una sociedad que se dice civilizada.
Hay fuerzas enormes que están detrás de esta corriente de desestimación de la filosofía y las humanidades porque ellas son contrarias a los intereses de los más poderosos. Si bien esto se entiende desde la defensa del poder y los propios intereses económicos, es una lástima que haya educadores que, con poco juicio crítico, caigan en el juego de plantear que estas disciplinas son prescindibles y que deben reducirse en las propuestas educativas. De hecho, las horas dedicadas a la enseñanza de la historia o la educación cívica en la curricula escolar de nuestro país son mínimas si las comparamos por ejemplo, a las que muchos colegios dedican a la enseñanza del inglés. Es importante el inglés, por supuesto, pero no debería enseñarse a costa de eliminar horas de otras materias que son tan o más esenciales. Y en la educación superior, muchas "universidades" incluso hacían su propaganda diciendo a los jóvenes que allí no se perdía tiempo con "astrología, filosofía y tonterías por el estilo".
A esto me refería en este post cuando critico a aquellos que opinan que los fines educativos deben estar planteados por el mercado, pues el mercado no tiene mayor interés que el económico, e incluso ese muchas veces está mal entendido. Estoy segura de que en algún momento el péndulo irá hacia el otro lado y los Mexicanos corregirán su error; el tiempo y la experiencia se encargarán de mostrárselo. Algo así está pasando con nosotros: ahora, confrontados por lo contundente de la realidad de las cosas (MOVADEF y etc.), todos hablan de la importancia de la memoria, de la necesidad de enseñar historia reciente y de la trascendencia de la educación ciudadana, a pesar de que durante mucho tiempo casi nadie le dio pelota a estas materias, ni siquiera el propio Ministerio de Educación. Y es muy bueno que así sea.
Hay cosas que me preocupan mucho y me hacen dudar de que el sistema educativo tenga remedio. Una de estas cosas es haber escuchado recientemente a dos dirigentes juveniles del MOVADEF hablar sobre Abimael Guzmán en una entrevista con Patricia del Río.
Realmente, el fracaso educativo asusta. Como es posible que una persona de 26 años, que es además estudiante universitaria y que obviamente pasó por la escuela y recibió clases de historia, de ciudadanía y de filosofía (se supone), pueda decir cosas como esta: “Para mí, Abimael Guzmán no es un terrorista. Es un político, un ideólogo, consecuente con sus principios y que hizo la revolución en el Perú". Y peor aun, que no sean capaces ni ella ni él, de responder congruentemente a las preguntas que les hacía una alterada Patricia del Río, o de argumentar con sensatez algo que vaya más allá de intuiciones y/o frases clichés.
En estos enlaces se pueden escuchar las ideas de estos jóvenes dirigentes (la que cito está en el segundo video, que es el más largo):
Con justa razón Rocío Silva ha pedido incluir en la curricula escolar la historia de Sendero Luminoso (ver noticia aquí). Apoyo la idea por supuesto, pero esto no es ni remotamente suficiente pues incluir la historia de tal o cual período en la curricula escolar no garantiza que los profesores vayan a abordar el tema críticamente. El problema es mucho mayor a solamente incluir contenidos en la curricula.
Decir que Abimael Guzman es "un ideólogo consecuente con sus principios" es tener una falla profunda en la estructura del juicio moral que impide reconocer que lo importante no es ser consecuente con los "principios" que cada uno arbitrariamente establece para si, sino que estos principios sean justos, razonables, valiosos y dignos. Los nazis fueron sumamente consecuentes entre lo que pensaban de los judíos (que eran la lacra de Europa, la causa de todos sus problemas económicos, una sub - raza indigna y demás), lo que sentían por ellos (asco, probablemente) y lo que hicieron con ellos en la acción concreta (eliminar a 6 millones, más o menos), pero esa consecuencia entre pensamiento, sentimiento y acción no nos lleva a admirarlos. Que estos chicos no se den cuenta de esto indica, para mi, que no les han enseñado a pensar ni a reconocer las contradicciones de los discursos propios y ajenos, que no les han ayudado a desarrollar las capacidades críticas, ni les han enseñado a canalizar sus frustraciones, su capacidad de indignación o su deseo de hacer algo por el país de manera inteligente y constructiva, y, sobre todo, significa que su estructura moral presenta hondas grietas de las cuales ellos no están conscientes.
Todo esto tiene que ver con la enseñanza de la historia, especialmente de la historia reciente, pero también con la formación ciudadana y con la capacidad filosófica, siendo esta última disciplina una gran ausente en muchas escuelas.
En otro post abordaré estas ideas con mayor amplitud, pues hablar del rol que cumple la historia en la consolidación de la democracia, o del papel de la filosofía en la formación ciudadana requiere de tiempo y espacio. Ahora solamente quería expresar mi enorme descontento, preocupación y decepción con que personas como estas sean el producto de un sistema educativo que pasa por agua tibia materias curriculares y procesos de pensamiento fundamentales. Aquí tienen el patético y lamentable resultado.
Actualización
En la misma línea que yo, Augusto Alvarez Rodrich aquí
Realmente, el fracaso educativo asusta. Como es posible que una persona de 26 años, que es además estudiante universitaria y que obviamente pasó por la escuela y recibió clases de historia, de ciudadanía y de filosofía (se supone), pueda decir cosas como esta: “Para mí, Abimael Guzmán no es un terrorista. Es un político, un ideólogo, consecuente con sus principios y que hizo la revolución en el Perú". Y peor aun, que no sean capaces ni ella ni él, de responder congruentemente a las preguntas que les hacía una alterada Patricia del Río, o de argumentar con sensatez algo que vaya más allá de intuiciones y/o frases clichés.
En estos enlaces se pueden escuchar las ideas de estos jóvenes dirigentes (la que cito está en el segundo video, que es el más largo):
Con justa razón Rocío Silva ha pedido incluir en la curricula escolar la historia de Sendero Luminoso (ver noticia aquí). Apoyo la idea por supuesto, pero esto no es ni remotamente suficiente pues incluir la historia de tal o cual período en la curricula escolar no garantiza que los profesores vayan a abordar el tema críticamente. El problema es mucho mayor a solamente incluir contenidos en la curricula.
Decir que Abimael Guzman es "un ideólogo consecuente con sus principios" es tener una falla profunda en la estructura del juicio moral que impide reconocer que lo importante no es ser consecuente con los "principios" que cada uno arbitrariamente establece para si, sino que estos principios sean justos, razonables, valiosos y dignos. Los nazis fueron sumamente consecuentes entre lo que pensaban de los judíos (que eran la lacra de Europa, la causa de todos sus problemas económicos, una sub - raza indigna y demás), lo que sentían por ellos (asco, probablemente) y lo que hicieron con ellos en la acción concreta (eliminar a 6 millones, más o menos), pero esa consecuencia entre pensamiento, sentimiento y acción no nos lleva a admirarlos. Que estos chicos no se den cuenta de esto indica, para mi, que no les han enseñado a pensar ni a reconocer las contradicciones de los discursos propios y ajenos, que no les han ayudado a desarrollar las capacidades críticas, ni les han enseñado a canalizar sus frustraciones, su capacidad de indignación o su deseo de hacer algo por el país de manera inteligente y constructiva, y, sobre todo, significa que su estructura moral presenta hondas grietas de las cuales ellos no están conscientes.
Todo esto tiene que ver con la enseñanza de la historia, especialmente de la historia reciente, pero también con la formación ciudadana y con la capacidad filosófica, siendo esta última disciplina una gran ausente en muchas escuelas.
En otro post abordaré estas ideas con mayor amplitud, pues hablar del rol que cumple la historia en la consolidación de la democracia, o del papel de la filosofía en la formación ciudadana requiere de tiempo y espacio. Ahora solamente quería expresar mi enorme descontento, preocupación y decepción con que personas como estas sean el producto de un sistema educativo que pasa por agua tibia materias curriculares y procesos de pensamiento fundamentales. Aquí tienen el patético y lamentable resultado.
Actualización
En la misma línea que yo, Augusto Alvarez Rodrich aquí
16/01/12: El mercado y la educación (actualizado)
¿Cómo alguien en su sano juicio, y peor aun autodenominándose "especialista en educación", puede plantear que la agenda educativa debe estar dictada por el mercado? Miren lo que dice en su página de facebook un tal Walter Puelles, "especiaista" en educación:
"El mercado prodiga un cúmulo de conocimientos “valiosos”. Esta es la principal característica del tipo de conocimiento que el mercado prodiga: su valor. Tienen valor porque están ligados a una relación de cambio (precio) que refleja la importancia que la gente asigna. Difícilmente se puede edificar exitosamente un sistema educativo desvinculado del mercado, asignando prioridades arbitrarias que afectarán la economía y la sociología de una comunidad".
Luego dice que los programas educativos del Ministerio de Educación están desvinculados del mercado, y que no cuentan ni con la información ni con los incentivos necesarios para caminar por el "sendero correcto" (comillas añadidas por mi). En el campo privado la cosa funciona porque "si tú no das lo que la gente quiere, corres el riesgo de quebrar y ser sustituido por otro".
A estas ideas, muchos comentaristas añaden que las metas y fines de la educación deben ser 100 % potestad de los padres, es decir, que son ellos los que deben decidir lo que desean para sus hijos y los que estos deben recibir en la escuela, porque (copio a un comentarista del señor Puelles) "el niño, bajo su condición de niño, es como un animalito, no razona, y es por ello que el papel del padre es crucial".
En esta entrada de Facebook se pueden ver estos y otros comentarios, al igual que en esta otra entrada de Daniel Salas, en la que yo misma he comentado.
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"El mercado prodiga un cúmulo de conocimientos “valiosos”. Esta es la principal característica del tipo de conocimiento que el mercado prodiga: su valor. Tienen valor porque están ligados a una relación de cambio (precio) que refleja la importancia que la gente asigna. Difícilmente se puede edificar exitosamente un sistema educativo desvinculado del mercado, asignando prioridades arbitrarias que afectarán la economía y la sociología de una comunidad".
Luego dice que los programas educativos del Ministerio de Educación están desvinculados del mercado, y que no cuentan ni con la información ni con los incentivos necesarios para caminar por el "sendero correcto" (comillas añadidas por mi). En el campo privado la cosa funciona porque "si tú no das lo que la gente quiere, corres el riesgo de quebrar y ser sustituido por otro".
A estas ideas, muchos comentaristas añaden que las metas y fines de la educación deben ser 100 % potestad de los padres, es decir, que son ellos los que deben decidir lo que desean para sus hijos y los que estos deben recibir en la escuela, porque (copio a un comentarista del señor Puelles) "el niño, bajo su condición de niño, es como un animalito, no razona, y es por ello que el papel del padre es crucial".
En esta entrada de Facebook se pueden ver estos y otros comentarios, al igual que en esta otra entrada de Daniel Salas, en la que yo misma he comentado.
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Es el colmo que ocurran cosas como esta, reportada hoy en El Comercio:
Camuflan antena de telefonía móvil
A esta cosa a la que Juan Infante llama "energía empresarial maravillosa" hay que ponerle un freno cuando se convierte en una fuerza letal, trasgresora, violenta y delictiva.
El corrupto se las ingenia siempre para sacarle la vuelta a la ley. El problema es que las sanciones en nuestro país son muy débiles con estas cosas (fíjense qué ridículos quedan los 3,650 soles frente a la contundencia de esta trasgresión) y eso no ayuda a revertir este tipo de conductas. Pedirles que "regularicen su situación" es también una burla. Ojalá que la legislación permitiera cerrar esta empresa, y punto. Dado que las personas no tienen principios éticos con los cuales funcionar, las sanciones deben ser duras y darle a la gente (y a las empresas) dónde más es duele: en sus bolsillos. Hay que ser skineriano aquí: no hay otra forma de hacer que una rata que no piensa con autonomía modifique sus malas prácticas.
A la par está la educación, pero ese es un camino de largo plazo. He querido poner esta noticia aquí para llamar la atención sobre cómo El Comercio oculta el nombre de la empresa trasgresora. Eso es precisamente lo que no se debe hacer: el nombre hay que decirlo, y bien alto, para que la gente conozca quienes están detrás de estas prácticas. Y por favor, profesores: lleven estas noticias al aula. Discútanlas con sus alumnos, analícenlas desde todos los ángulos posibles, hagan una lectura ética de ellas. Solo así iremos formando la conciencia ciudadana de nuestros estudiantes, muchos de los cuales tendrán empresas en el futuro y podrán, ojalá, actuar con más decencia.
Camuflan antena de telefonía móvil
A esta cosa a la que Juan Infante llama "energía empresarial maravillosa" hay que ponerle un freno cuando se convierte en una fuerza letal, trasgresora, violenta y delictiva.
El corrupto se las ingenia siempre para sacarle la vuelta a la ley. El problema es que las sanciones en nuestro país son muy débiles con estas cosas (fíjense qué ridículos quedan los 3,650 soles frente a la contundencia de esta trasgresión) y eso no ayuda a revertir este tipo de conductas. Pedirles que "regularicen su situación" es también una burla. Ojalá que la legislación permitiera cerrar esta empresa, y punto. Dado que las personas no tienen principios éticos con los cuales funcionar, las sanciones deben ser duras y darle a la gente (y a las empresas) dónde más es duele: en sus bolsillos. Hay que ser skineriano aquí: no hay otra forma de hacer que una rata que no piensa con autonomía modifique sus malas prácticas.
A la par está la educación, pero ese es un camino de largo plazo. He querido poner esta noticia aquí para llamar la atención sobre cómo El Comercio oculta el nombre de la empresa trasgresora. Eso es precisamente lo que no se debe hacer: el nombre hay que decirlo, y bien alto, para que la gente conozca quienes están detrás de estas prácticas. Y por favor, profesores: lleven estas noticias al aula. Discútanlas con sus alumnos, analícenlas desde todos los ángulos posibles, hagan una lectura ética de ellas. Solo así iremos formando la conciencia ciudadana de nuestros estudiantes, muchos de los cuales tendrán empresas en el futuro y podrán, ojalá, actuar con más decencia.
28/10/11: Neuro-todo

Yo soy crítica de estas aproximaciones no porque no las considere valiosas, que lo son en un contexto y para ciertos objetivos, sino porque creo que, tal como se han llevado al campo de la psicología, no son sino evidencia de una moda que yo encuentro bastante hueca y que, pienso, será pasajera.
La verdad, he revisado materiales en esta línea y los programas de algunos eventos, cursos y diplomados y no he encontrado nada que no se haya dicho ya desde otras perspectivas, incluso algunas que las personas consideran (equivocadamente) que están ya obsoletas. No hay nada nuevo bajo el sol, y pienso que el enfoque excesivamente cerebral de esta tendencia aleja al psicólogo de su verdadero quehacer. Creo además, y por sobre todo, que el prefijo neuro añadido a procesos que son psicológicos (no biológicos) y que por lo tanto deberían entenderse como tales trae por lo menos dos problemas graves a nuestra disciplina:
1) Supedita el status de la psicología al de la neurología, biología y ciencias afines. Que el prefijo neuro vaya adelante no es casualidad. Para algunos, solo lo “neuro” le da rigor científico a la psicología y esa premisa yo simplemente no puedo aceptarla.
2) Confunde el campo de acción del psicólogo con el de otros especialistas y lo aleja de lo que debería ser su principal objeto de estudio.
A mí, salvo como cultura general y como curiosidad científica, no me interesa saber si el gen X o Y tiene que ver con la moral o con la creatividad, o qué áreas del cerebro están trabajando y se encienden cuando los niños estudian, ríen o lloran. No necesito tampoco poner electrodos a los niños para saber que cuando aprenden también se involucran las áreas del cerebro vinculadas con la emoción, porque ya la psicología demostró esto hace muchísimos años y ver que efectivamente el área X del cerebro se pinta cuando el niño estudia no me añade nada nuevo a lo que ya sé. No soy neuróloga, ni bióloga y ese (el cerebro como estructura física) no es mi objeto de estudio. Es obvio que todo comportamiento humano tiene una base genética, pero decir que el altruismo o el egoísmo (o lo que fuera) están genéticamente programados es demasiado simplista. La cuestión, para nosotros como psicólogos, debería estar en entender que tanto podemos formar a las personas en una dirección u otra, de qué manera podemos intervenir para sensibilizarlas y hacerlas crecer y desarrollar como mejores seres humanos. Y en esta tarea a mí las neuro-cualquier cosa realmente no me sirven mucho.

Esto me hizo pensar en lo siguiente: una mamá me contó hace poco que al ver el accidente del avión chileno en la Isla Juan Fernández en el que murió, entre otras personas, el animador de televisión Felipe Camiroaga, su hija de 5 años -que no entendía por qué su mamá hablaba bajito y conmovida sobre el tema- le dijo muy resuelta: "a mi no me da pena porque no los conozco".
Es absolutamente normal, evolutivamente hablando, que una niña de 5 años tenga dificultades para tomar la perspectiva del otro y sentir "su pena" como si fuera propia. Muchos niños no pueden hacerlo a los 5 años, como la niña de la historia que cuento, y es labor de los padres y de la educación en su conjunto ayudarlos a transitar el difícil camino del descentramiento, es decir, ayudarlos a construir un punto de vista social y una perspectiva ética y moral de la vida que les permita conmoverse por la situación de los otros aun sin conocerlos. En esta historia la sorprendida mamá solo atinó a decirle a su niña un "¡tiene que darte pena!", como si sentir compasión o empatizar con alguien pudiera lograrse por mandato. Hubiera sido quizá más efectivo aprovechar la situación para tratar de descentrar a la niña y hacerle ver el sufrimiento del otro por comparación con el propio (imaginate qué hubiera pasado si en ese avión estuviera una persona que tú quieres mucho ¿como te hubieras sentido? Y entonces ¿como crees que se sienten los hijitos, o las mamás, de los que estaban en el avión?...) Uno se va a encontrar muchas veces con niños que no logran ponerse en el lugar del otro o que encuentran divertidas las desgracias ajenas, pero alli debería estar el adulto para corregirle al niño su percepción, conectar sus sentimientos, darle quizá un vocabulario nuevo y ampliar su punto de vista para integrar el de los demás. Una niña que conozco, muy pequeñita, decía por ejemplo que era gracioso que alguien no tuviera ni papá ni mamá. Ese comentario pudo quedar allí, pero su mamá tuvo la sensibilidad suficiente como para decirle a su hija, con mucho cariño, que eso no era gracioso, que era triste, porque esa persona quizá quería abrazar a sus padres y no podía y que seguramente eso le daba pena. Y las penas de la gente nunca pueden ser graciosas.
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21/09/11: El patio estaba colonizado por los niños

Fíjense en este contundente artículo de Patricia del Río, este otro de Javier Torres, y luego escuchen las declaraciones de este señor, al que me dan ganas de comparar con un cavernícola.
La verdad es que me resulta indignante. Y me pregunto qué se está haciendo desde la educación que no se logra romper, aunque sea un poquito, por encima siquiera, estas relaciones opresivas de género. ¿Qué sucedió con este sujeto (Victor Ulloa me parece que se llama) que su paso por la escuela no le permitió cuestionar, por mínimamente que sea, su sistema de creencias? Creo que los profesores no están siendo del todo conscientes de esta problemática. Más allá de como se representa lo masculino y lo femenino en los libros de texto, que es algo que felizmente sí ha sido estudiado y denunciado y sobre lo que creo que hay, por ello mismo, un poco más de conciencia, existen muchas prácticas sociales a las que la escuela parece haberse acostumbrado pero que son tremendamente reveladoras de las relaciones de poder y las inequidades de género. Solo hace falta agudizar la mirada y poner algo de atención.
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Fíjense en esta noticia, y sobre todo en los comentarios de los lectores. Daniel Salas tiene razón cuando pregunta en el facebook por qué es delito estar en contra de la manera de hacer las cosas que tienen las compañías mineras. Copio su comentario:
Me asusta esta noticia y la mayoría de los comentarios. Me asusta porque parece que todavía no entendemos en el Perú qué es la democracia y la legalidad. Nadie puede ser calificado de antipatriota o terrorista por discrepar de la política minera. Si un congreso a favor de la minería es legal, ¿por qué un congreso anti minero sería ilegal? Que alguien me lo explique.
La noticia claramente está sesgada a favor de las mineras, como si tener cuestionamientos hacia la política minera o reunirse en asambleas comunales significara ponerse al margen de la ley. Nuevamente el cuento del perro del hortelano y la prepotencia de pensar que hay (y que debe haber) una única visión del desarrollo.
Y si alguien creyó que habíamos avanzado algo en relación a la educación ciudadana y la democracia, los comentarios se encargan de hacerle pisar la realidad. Van en la línea de los que circularon en la web en el tiempo de las elecciones insultando y maldiciendo a todos aquellos que votaban por Ollanta Humala. Son comentarios agresivos, autoritarios, racistas, violentos... La verdad es que la educación ha fracasado completamente en formar la conciencia ciudanada y ética de la gente, y el resultado es de terror. Estos comentarios son una muestra palpable y lamentable de este fracaso (y no menciono las faltas de ortografía, se que hay gente que piensa que eso no es importante pero a mi sí me choca ver palabras tan pero tan mal escritas, sobre todo cuando son adultos quienes las escriben. Esta es por supuesto otra falla de nuestro sistema educativo).
Me asusta esta noticia y la mayoría de los comentarios. Me asusta porque parece que todavía no entendemos en el Perú qué es la democracia y la legalidad. Nadie puede ser calificado de antipatriota o terrorista por discrepar de la política minera. Si un congreso a favor de la minería es legal, ¿por qué un congreso anti minero sería ilegal? Que alguien me lo explique.
La noticia claramente está sesgada a favor de las mineras, como si tener cuestionamientos hacia la política minera o reunirse en asambleas comunales significara ponerse al margen de la ley. Nuevamente el cuento del perro del hortelano y la prepotencia de pensar que hay (y que debe haber) una única visión del desarrollo.
Y si alguien creyó que habíamos avanzado algo en relación a la educación ciudadana y la democracia, los comentarios se encargan de hacerle pisar la realidad. Van en la línea de los que circularon en la web en el tiempo de las elecciones insultando y maldiciendo a todos aquellos que votaban por Ollanta Humala. Son comentarios agresivos, autoritarios, racistas, violentos... La verdad es que la educación ha fracasado completamente en formar la conciencia ciudanada y ética de la gente, y el resultado es de terror. Estos comentarios son una muestra palpable y lamentable de este fracaso (y no menciono las faltas de ortografía, se que hay gente que piensa que eso no es importante pero a mi sí me choca ver palabras tan pero tan mal escritas, sobre todo cuando son adultos quienes las escriben. Esta es por supuesto otra falla de nuestro sistema educativo).
02/09/11: Los que destruyen monumentos

¿Pero son las personas las únicas culpables? Fíjense por ejemplo en esta noticia. Aunque por supuesto es de lamentar que la gente tenga este tipo de comportamiento, yo no se si llamaría a estos chicos "desadaptados". Los medios (y en general la opinión pública) siempre quieren colocar el problema en el individuo, como si se tratara de una patología de conducta de personas a las que les falla algo. Nunca o casi nunca ponen el ojo en la deficiente educación recibida, la que no ha formado en estas personas las sensibilidades y valoraciones que ahora se les reclaman. Por supuesto, no estoy exonerando a la gente de la agencia y voluntad personal, uno siempre es responsable de lo que hace, no tengo dudas sobre esto. Pero nadie nace amando su patrimonio, apreciándolo, queriendo conservarlo. Al contrario, hay que trabajar mucho, en la familia y en la escuela, para que estos valores las personas puedan ponerlos por encima de necesidades fundamentales insatisfechas (como no tener un lugar para vivir), del afán de lucro personal (como querer negociar con los terrenos), de la presión de pares (como es común entre adolescentes) o simplemente del placer irresponsable de pasar un buen rato con los amigos y perennizarse dejando huella (el nombrecito grabado, en este caso) en algun lugar.
He tocado estos temas antes, aquí por ejemplo en relación al ataque a Chan-Chan. Recuerdo que en esa ocasión me buscaron de un periódico local para que opinara sobre el caso, y los periodistas me insistieron hasta el cansancio para que yo diagnosticara el "tipo de problema de personalidad" que tenían esos muchachos. Obviamente me negué, porque el problema para mi es fundamentalmente de socialización, no de patología individual o de tipo de personalidad, pero quiero resaltar que el percibir a estos chicos casi como delincuentes o como poseedores de algún rasgo psicopático que los hacía diferentes a los demás fué la inclinación del periodista, quien se mostró realmente resistente a enfocar el problema como uno de fracaso educativo.
No se respeta el patrimonio por decreto. Lo he dicho antes en este blog. Estos chicos no son desadaptados sino un producto lamentable de nuestro sistema educativo.








