
Tenemos nuestros propios problemas y eso hace que las noticias de los países hermanos pasen desapercibidas, pero no debería ser así. Yo por lo menos tengo esta situación particularmente presente; he estado en Monterrey y en esa ciudad se fundó REMCI, nuestra Red Latinoamericana de Educación Moral y Ciudadana. Dos de sus integrantes son de allí.
Traigo esta breve reflexión a propósito de un correo de nuestro querido Abraham Magendzo en el que, además de solidarizarse con lo que allí ocurre, nos invoca a no perder la fe en la educación moral. Como bien dice Abraham, " si atendemos la violencia en los niños desde edades tempranas podremos contribuir a la pacificación". Uniéndose a la solidaridad, desde Colombia José Alberto Mesa nos recuerda que fueron los políticos con intereses educativos, además de personas de buena voluntad, los que vieron en la educación una manera de desarmar a la población y de buscar soluciones al conflicto que vive su país. Bogotá y Medellín se convirtieron, por obra de sus alcaldes, en ciudades donde la educación fue la prioridad.
No se trata de ser ingenuo, es obvio que la violencia de cualquier tipo tiene causas que no se van a resolver solamente con lo educativo, pero coincido con Abraham cuando dice que la educación moral es la herramienta que nosotros tenemos, y de la que podemos disponer. Y es una herramienta muy poderosa cuando se utiliza bien.
Actualización:
Un enlace reciente, aquí
04/05/12: La falta de ciudadanía va sobre ruedas

Si hay algo que me produce una mezcla de profunda pena y mucha indignación es ver a personas adultas comportándose de manera cuestionable, casi delincuencial, y sintiendo orgullo por hacerlo.
Hoy en la mañana vi un volkswagen rojo bastante más destartalado que el de la foto, manejado por un energúmeno que, muerto de risa, llevaba a un niño de unos cuatro años en las piernas. El que manejaba era el niño, que dicho sea de paso lo hacia muy mal y el auto iba dando Ssss (eses) en plena Av. La Mar, en Miraflores, a una hora punta. Y al lado iba una mujer a la que seguramente le parecía muy normal y divertido que el niño ocupara el asiento del piloto, pues estaba de lo más tranquila sin cinturón de seguridad sentada como copiloto.
Yo iba en auto con una amiga y las dos tratamos de llamarles la atención sobre lo peligroso de lo que hacían, señalándoles además que estaba prohibido llevar niños en las piernas al manejar, pero todo fué en vano: ambos adultos se rieron de nosotras, la mujer nos miró con cara de pocos amigos, como si la estuviéramos importunando y el hombre que llevaba al niño en las piernas hasta se permitió hacernos un gesto burlón con la mano. Por supuesto, la policía brillaba por su ausencia.
Estos comportamientos me indignan y me confrontan con los bajísimos niveles de formación ciudadana y de desarrollo moral que tenemos en el país. ¿Cómo un adulto puede tener comportamientos tan infantiles, tan primitivos, tan faltos de conciencia? ¿Por qué no se siente mal cuando se le llama la atención? ¿Por qué se siente ganador por burlar la norma, poner en peligro a su hijo, a ellos mismos y a todos los que circulaban junto con él por esa avenida? ¿Cuál es la satisfacción psicológica de comportarse así? Hay un problema evidente, para mi, en la formación del self de esas personas, y los procesos educativos son por lo menos en parte responsables de ello. La verdad es que el espectáculo que daba esa persona era triste, y quedé muy confrontada por todo lo que nos queda aun por trabajar en la formación moral y ciudadana en el país.
Nota: imagen tomada de aquí.

Estas son las últimas de esta semana. Una estudiante me cuenta que en el colegio donde practicaba, las profesoras están obligadas a llevar tacos. Si, zapatos con tacos! Prohibidos los zapatos planos. La alumna, intentando darle un sentido a esta norma absurda y aberrante, me decía que la habían planteado para "cuidar la imagen del colegio", como si el tipo de zapatos que calzan las maestras tuviera algo que ver con eso. Hay que agradecer que hubo alguien medianamente lúcido que exoneró de esta norma a la profesora de educación física...
En ese mismo colegio, el director se da el trabajo de inspeccionar rutinariamente las aulas y hacer ponerse de pie a los profesores que están sentados. Más aún, en alguna ocasión dejó las aulas sin silla para el docente pues está prohibido hacer clase sentado, los profesores tienen que estar siempre de pie. ¿La lógica detrás de esto? La ignoro pero la intuyo: una profunda falta de respeto a la persona del profesor, un mal entendido sentido de autoridad y la idea absurda de que el que está de pie (el profesor) está por encima de los que están sentados (los estudiantes) y puede controlarlos mejor. En resumen, el afán de vigilar y castigar, como diría Foucault.
Como si esto fuera poco, en esa misma institución las parejas de enamorados tienen prohibido caminar juntos por el patio. Y no me refiero a cogerse de la mano o besarse. Simplemente caminar, ir al kiosko, dar una vuelta pro el jardín. Los profesores los vigilan, por turnos. Por absurda y limitante con la estupidez, esta práctica la dejo sin comentarios.
La verdad es que se necesita de mucha formación personal para que los maestros entiendan que este tipo de cosas no solamente no tienen sentido y son antipedagógicas sino que reflejan valoraciones antidemocráticas, son injustas y demuestran un desprecio muy grande por las personas. Y esto no va a cambiar con capacitaciones, se necesita de un proceso continuo de acompañamiento que nadie quiere iniciar porque -según los que toman decisiones de políticas educativas- resulta demasiado costoso. Lo lamentable es que mientras las autoridades se dan cuenta de que el acompañamiento cercano y sistemático a los docentes resulta fundamental, a los profesores les siguen quitando su silla...
08/04/12: Para mi, esta combinación es nefasta

Vuelvo a tocar el tema porque la UPC acaba de sacar un libro que recopila escritos de Marcos Gheiler sobre educación y psicoanálisis, y me pican las manos de las ganas que tengo de leerlo y ver por dónde van los así llamados "aportes" de este señor a la educación. Aun no lo tengo pero espero revisarlo pronto.
En mi experiencia, cuando el psicoanálisis ha entrado a la escuela lo único que ha hecho es legitimar procesos que más bien deberían reflexionarse y tornarse conscientes, analizarse a la luz de un orden superior, digamos, los derechos de los niños o las responsabilidades de los profesores para con ellos. He tenido experiencias con maestros que tratan sistemáticamente mal a un determinado niño y que avalan o justifican su comportamiento con conceptos tales como la transferencia o la contratransferencia, el edipo, o el hecho de que hay "sentires", o afectos primarios y profundos que hacen que uno experimente determinada emoción frente a algunas personas, y que eso es humano y hay que validarlo y acogerlo porque esas emociones "son nuestras". En este discurso, por supuesto, no hay ni el mero atisbo de una conciencia crítica sobre cómo afecto yo con mi comportamiento a un niño en crecimiento, cuales son mis responsabilidades hacia él o ella en mi rol de maestro, o de que manera puedo hacerme más consciente de mis estados emocionales y mediarlos más efectivamente con cogniciones más apropiadas.
En fin, se me podrá decir que eso no es psicoanálisis sino una mala práctica y un uso silvestre de sus ideas y conceptos, pero yo estoy convencida de que hay algo instrinsecamente negativo en la corriente en si misma cuando se lleva a la escuela.
Habrá que leer el libro de Gheiler para ver que dice.
¿Cuándo se va a entender que con medidas de fuerza y criminalizando el bullying, este no se va a resolver? Ver esta noticia del diario El Comercio.
Imagino que cómo no se sabe ni por donde empezar con este tema, lo más fácil es sacar leyes y decretos que den la apariencia de que se está poniendo "mano dura". La verdad es que esto me preocupa. Está bien que se garantice la presencia de un psicólogo en la escuela (aunque esto, ya lo dije antes en este blog, tampoco va a resolver el problema), pero condenar al director porque el problema persiste me parece demasiado. Hay directores que se hacen los que no ven, es cierto, pero hay otros que hacen todo lo que pueden, y aun así el problema persiste.
No hay especialistas asesorando a los que toman decisiones, me resulta evidente...
Imagino que cómo no se sabe ni por donde empezar con este tema, lo más fácil es sacar leyes y decretos que den la apariencia de que se está poniendo "mano dura". La verdad es que esto me preocupa. Está bien que se garantice la presencia de un psicólogo en la escuela (aunque esto, ya lo dije antes en este blog, tampoco va a resolver el problema), pero condenar al director porque el problema persiste me parece demasiado. Hay directores que se hacen los que no ven, es cierto, pero hay otros que hacen todo lo que pueden, y aun así el problema persiste.
No hay especialistas asesorando a los que toman decisiones, me resulta evidente...
05/03/12: La tortura de comprar textos escolares

A Paulo le han pedido un libro de inglés de Special Book Services, y ha resultado, una vez más, un infierno ir a comprarlo. En primer lugar, a pesar de tener sucursales por alguna razón que desconozco solo venden los textos escolares en su local de la Av. Angamos. Un solo punto de venta para una ciudad de más de 10 millones de habitantes es un despropósito y una falta de respeto a los clientes. Yo he ido cuatro veces a la librería (felizmente vivo cerca), y siempre he encontrado unas colas enormes. A cualquier hora.
Hoy pasé por allí camino a la Universidad y como era la hora en que abrían decidí parar, con la esperanza de encontrar poca gente por ser temprano en la mañana. Falso, ya la cola salia hasta la calle, pero la hice de todos modos. El asunto es que el local es muy pequeño y la gente no cabe, y los empleados que intentan ordenar la cola parece que se estresan y tratan con cierta rudeza a las personas, o son por completo inútiles porque se pasean por alli pero no hacen nada que sirva o ayude. Nadie avisa si los libros están o se han agotado, uno tiene casi que darse con la sorpresa luego de haber hecho media hora o más de cola, al llegar al mostrador y pedirlos. Allí le dicen a uno que no los tienen, a no ser que por casualidad un empleado se haya acercado a la cola, a uno se le haya ocurrido preguntar y el empleado se haya dignado responder. Eso me pasó a mi, luego de 20 minutos de cola pregunté por el libro que quería comprar y me dijeron que llegaba recién la próxima semana.
¿Por qué no organizan mejor las cosas? Todos los años es lo mismo en esta librería, que es la única en Lima que vende estos textos. No puedo entender por qué no se preocupan por hacer las cosas un poco mejor, de manera más organizada y con más respeto para sus clientes. ¿Por que no hacen un sistema de envio de los libros a los colegios? Algo, alguna fórmula que descentralice y desatore este caos. Pero parece no importarle a nadie.... ¿o es falta de capacidad para gerenciar de manera más eficaz y razonable? Me parece el colmo y solo voy a volver porque el libro que le piden a Paulo se encuentra alli. Pero ganas de pisar nuevamente esa tienda no me queda ninguna.
28/02/12: Pedidos que NO proceden...

Además de dar referencias de psicoterapeutas a quien me las han pedido, cuando he podido he enviado artículos a gente que me los ha solicitado (incluso en versión física, por correo postal), he leído trabajos de personas desconocidas y les he dado sugerencias, he servido de juez para instrumentos de medición, he opinado sobre cursos, he escrito algunos ensayos y/o artículos para páginas web, he dado referencias de textos, artículos e instrumentos, he pasado datos de otros especialistas que podrían ayudar, y varias otras cosas más. Todo esto lo hago con mucho gusto, más aun si se trata de estudiantes o de personas que tienen un interés genuino.
Sin embargo, todo tiene un límite. A veces recibo pedidos que simplemente no puedo, ni quiero, ni creo que sea correcto satisfacer. Por ejemplo, fíjense en estos cinco, que son los que he recibido últimamente:
"Necesito que me de una prueba para evaluar el desarrollo moral, mándemela a mi correo"
"Deme un instrumento para medir la autoestima"
"Estoy haciendo mi tesis y le pido por favor que cuelgue en su blog un marco teórico que me sirva"
"Tengo que hacer un trabajo en la universidad. ¿Podría responderme a un cuestionario? Me han dejado el cuestionario pero no encuentro nada para responderlo. Para hoy por favor. Es urgente!!!"
"Tengo que hacer mi tesis y no se que tema trabajar. ¿Podría plantearme un buen problema para investigar?"
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09/02/12: Ideas sueltas sobre los libros de texto

Ambas perspectivas tienen parte de razón. Los precios exagerados y las corruptelas de las editoriales son inaceptables y tienen que acabar, pero el asunto de fondo es que en un país pobre como el nuestro, con los niveles de pobreza que tenemos, los libros deberían pertenecer a las bibliotecas de los colegios para que puedan ser usados muchas veces durante varios años por más de un niño, o debería existir un sistema de banco de libros, o de re-venta de libros usados, como se hace en muchas universidades de los Estados Unidos donde uno compra un libro nuevo o usado y al año siguiente puede venderlo a la librería de la universidad, la que lo re-venderá a su vez a otro estudiante. Es un buen sistema, pero lamentablemente en muchos de nuestros colegios no hay bibliotecas ni existe la posibilidad de contratar a un bibliotecario para implementarlas. Y tampoco tienen librerías.
Claro, León Trahtemberg tiene razón en un punto: con lo que plantea el proyecto para frenar el abuso de las editoriales, lo que va a pasar es que se desincentive el uso de los libros por parte de los niños. Si bien esto no tendría por qué ser así, en bastante probable que ocurra porque lamentablemente muchos profesores no tienen el criterio suficiente para interpretar estas medidas teniendo como objetivo el bien superior del niño y no las normativas vigentes, el control autoritario o el miedo a la sanción. Conozco un colegio con una lógica perversa: si el profesor daba un libro de texto a los niños, y estos lo perdían, SE LO DESCONTABAN DE SU SUELDO AL PROFESOR. Si el profesor queria reponerlo, tenia que ser original, el colegio no aceptaba una fotocopia. Los profesores debían encargar a alguien en Lima (porque el colegio estaba en Ayacucho) que los buscara en Amazonas, o simplemente resignarse a pagar (igual les descontaban las sillas o las cortinas rotas, sobre todo a los profesores que no eran nombrados...). Con unas consecuencias así... ¿quién se va a atrever a utilizar los libros?
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Parece que en México no han leído o no han entendido a Martha Nussbaum ni a ningún otro autor que defienda las humanidades y su rol esencial en la construcción de ciudadanía. Una pena: la Secretaría de Educación Pública de México (SEP) ha aprobado una reforma educativa que literalmente prescinde de la filosofía. Ver noticia aquí.
Como bien dice el autor de la nota, esto no se pudo haber hecho sin la complicidad de una sociedad que ve a las humanidades y especialmente a la filosofía como materias irrelevantes, una pérdida de tiempo que aleja a los jóvenes de lo verdaderamente importante: los cursos técnicos y todo aquello que los lleve a ganar plata rápido y fácil, por los medios que sea.
Los que no conozcan la postura de Nussbaum sobre este tema deberían leer Sin fines de lucro para entenderla. No puede haber democracia sin humanidades, ni ciudadanos verdaderos sin filosofía. Por carecer de formación filosófica tenemos jóvenes que creen que hay que admirar a Abimael porque fué "consecuente con sus ideas" (como si la naturaleza de tales ideas no fuera importante), o que no se dan cuenta que defender y justificar muertes "porque las personas consideradas individualmente no valen, lo que vale es la sociedad" (ver aquí la noticia completa) no es una idea que pueda sostenerse en una sociedad que se dice civilizada.
Hay fuerzas enormes que están detrás de esta corriente de desestimación de la filosofía y las humanidades porque ellas son contrarias a los intereses de los más poderosos. Si bien esto se entiende desde la defensa del poder y los propios intereses económicos, es una lástima que haya educadores que, con poco juicio crítico, caigan en el juego de plantear que estas disciplinas son prescindibles y que deben reducirse en las propuestas educativas. De hecho, las horas dedicadas a la enseñanza de la historia o la educación cívica en la curricula escolar de nuestro país son mínimas si las comparamos por ejemplo, a las que muchos colegios dedican a la enseñanza del inglés. Es importante el inglés, por supuesto, pero no debería enseñarse a costa de eliminar horas de otras materias que son tan o más esenciales. Y en la educación superior, muchas "universidades" incluso hacían su propaganda diciendo a los jóvenes que allí no se perdía tiempo con "astrología, filosofía y tonterías por el estilo".
A esto me refería en este post cuando critico a aquellos que opinan que los fines educativos deben estar planteados por el mercado, pues el mercado no tiene mayor interés que el económico, e incluso ese muchas veces está mal entendido. Estoy segura de que en algún momento el péndulo irá hacia el otro lado y los Mexicanos corregirán su error; el tiempo y la experiencia se encargarán de mostrárselo. Algo así está pasando con nosotros: ahora, confrontados por lo contundente de la realidad de las cosas (MOVADEF y etc.), todos hablan de la importancia de la memoria, de la necesidad de enseñar historia reciente y de la trascendencia de la educación ciudadana, a pesar de que durante mucho tiempo casi nadie le dio pelota a estas materias, ni siquiera el propio Ministerio de Educación. Y es muy bueno que así sea.
Como bien dice el autor de la nota, esto no se pudo haber hecho sin la complicidad de una sociedad que ve a las humanidades y especialmente a la filosofía como materias irrelevantes, una pérdida de tiempo que aleja a los jóvenes de lo verdaderamente importante: los cursos técnicos y todo aquello que los lleve a ganar plata rápido y fácil, por los medios que sea.
Los que no conozcan la postura de Nussbaum sobre este tema deberían leer Sin fines de lucro para entenderla. No puede haber democracia sin humanidades, ni ciudadanos verdaderos sin filosofía. Por carecer de formación filosófica tenemos jóvenes que creen que hay que admirar a Abimael porque fué "consecuente con sus ideas" (como si la naturaleza de tales ideas no fuera importante), o que no se dan cuenta que defender y justificar muertes "porque las personas consideradas individualmente no valen, lo que vale es la sociedad" (ver aquí la noticia completa) no es una idea que pueda sostenerse en una sociedad que se dice civilizada.
Hay fuerzas enormes que están detrás de esta corriente de desestimación de la filosofía y las humanidades porque ellas son contrarias a los intereses de los más poderosos. Si bien esto se entiende desde la defensa del poder y los propios intereses económicos, es una lástima que haya educadores que, con poco juicio crítico, caigan en el juego de plantear que estas disciplinas son prescindibles y que deben reducirse en las propuestas educativas. De hecho, las horas dedicadas a la enseñanza de la historia o la educación cívica en la curricula escolar de nuestro país son mínimas si las comparamos por ejemplo, a las que muchos colegios dedican a la enseñanza del inglés. Es importante el inglés, por supuesto, pero no debería enseñarse a costa de eliminar horas de otras materias que son tan o más esenciales. Y en la educación superior, muchas "universidades" incluso hacían su propaganda diciendo a los jóvenes que allí no se perdía tiempo con "astrología, filosofía y tonterías por el estilo".
A esto me refería en este post cuando critico a aquellos que opinan que los fines educativos deben estar planteados por el mercado, pues el mercado no tiene mayor interés que el económico, e incluso ese muchas veces está mal entendido. Estoy segura de que en algún momento el péndulo irá hacia el otro lado y los Mexicanos corregirán su error; el tiempo y la experiencia se encargarán de mostrárselo. Algo así está pasando con nosotros: ahora, confrontados por lo contundente de la realidad de las cosas (MOVADEF y etc.), todos hablan de la importancia de la memoria, de la necesidad de enseñar historia reciente y de la trascendencia de la educación ciudadana, a pesar de que durante mucho tiempo casi nadie le dio pelota a estas materias, ni siquiera el propio Ministerio de Educación. Y es muy bueno que así sea.
Hay cosas que me preocupan mucho y me hacen dudar de que el sistema educativo tenga remedio. Una de estas cosas es haber escuchado recientemente a dos dirigentes juveniles del MOVADEF hablar sobre Abimael Guzmán en una entrevista con Patricia del Río.
Realmente, el fracaso educativo asusta. Como es posible que una persona de 26 años, que es además estudiante universitaria y que obviamente pasó por la escuela y recibió clases de historia, de ciudadanía y de filosofía (se supone), pueda decir cosas como esta: “Para mí, Abimael Guzmán no es un terrorista. Es un político, un ideólogo, consecuente con sus principios y que hizo la revolución en el Perú". Y peor aun, que no sean capaces ni ella ni él, de responder congruentemente a las preguntas que les hacía una alterada Patricia del Río, o de argumentar con sensatez algo que vaya más allá de intuiciones y/o frases clichés.
En estos enlaces se pueden escuchar las ideas de estos jóvenes dirigentes (la que cito está en el segundo video, que es el más largo):
Con justa razón Rocío Silva ha pedido incluir en la curricula escolar la historia de Sendero Luminoso (ver noticia aquí). Apoyo la idea por supuesto, pero esto no es ni remotamente suficiente pues incluir la historia de tal o cual período en la curricula escolar no garantiza que los profesores vayan a abordar el tema críticamente. El problema es mucho mayor a solamente incluir contenidos en la curricula.
Decir que Abimael Guzman es "un ideólogo consecuente con sus principios" es tener una falla profunda en la estructura del juicio moral que impide reconocer que lo importante no es ser consecuente con los "principios" que cada uno arbitrariamente establece para si, sino que estos principios sean justos, razonables, valiosos y dignos. Los nazis fueron sumamente consecuentes entre lo que pensaban de los judíos (que eran la lacra de Europa, la causa de todos sus problemas económicos, una sub - raza indigna y demás), lo que sentían por ellos (asco, probablemente) y lo que hicieron con ellos en la acción concreta (eliminar a 6 millones, más o menos), pero esa consecuencia entre pensamiento, sentimiento y acción no nos lleva a admirarlos. Que estos chicos no se den cuenta de esto indica, para mi, que no les han enseñado a pensar ni a reconocer las contradicciones de los discursos propios y ajenos, que no les han ayudado a desarrollar las capacidades críticas, ni les han enseñado a canalizar sus frustraciones, su capacidad de indignación o su deseo de hacer algo por el país de manera inteligente y constructiva, y, sobre todo, significa que su estructura moral presenta hondas grietas de las cuales ellos no están conscientes.
Todo esto tiene que ver con la enseñanza de la historia, especialmente de la historia reciente, pero también con la formación ciudadana y con la capacidad filosófica, siendo esta última disciplina una gran ausente en muchas escuelas.
En otro post abordaré estas ideas con mayor amplitud, pues hablar del rol que cumple la historia en la consolidación de la democracia, o del papel de la filosofía en la formación ciudadana requiere de tiempo y espacio. Ahora solamente quería expresar mi enorme descontento, preocupación y decepción con que personas como estas sean el producto de un sistema educativo que pasa por agua tibia materias curriculares y procesos de pensamiento fundamentales. Aquí tienen el patético y lamentable resultado.
Actualización
En la misma línea que yo, Augusto Alvarez Rodrich aquí
Realmente, el fracaso educativo asusta. Como es posible que una persona de 26 años, que es además estudiante universitaria y que obviamente pasó por la escuela y recibió clases de historia, de ciudadanía y de filosofía (se supone), pueda decir cosas como esta: “Para mí, Abimael Guzmán no es un terrorista. Es un político, un ideólogo, consecuente con sus principios y que hizo la revolución en el Perú". Y peor aun, que no sean capaces ni ella ni él, de responder congruentemente a las preguntas que les hacía una alterada Patricia del Río, o de argumentar con sensatez algo que vaya más allá de intuiciones y/o frases clichés.
En estos enlaces se pueden escuchar las ideas de estos jóvenes dirigentes (la que cito está en el segundo video, que es el más largo):
Con justa razón Rocío Silva ha pedido incluir en la curricula escolar la historia de Sendero Luminoso (ver noticia aquí). Apoyo la idea por supuesto, pero esto no es ni remotamente suficiente pues incluir la historia de tal o cual período en la curricula escolar no garantiza que los profesores vayan a abordar el tema críticamente. El problema es mucho mayor a solamente incluir contenidos en la curricula.
Decir que Abimael Guzman es "un ideólogo consecuente con sus principios" es tener una falla profunda en la estructura del juicio moral que impide reconocer que lo importante no es ser consecuente con los "principios" que cada uno arbitrariamente establece para si, sino que estos principios sean justos, razonables, valiosos y dignos. Los nazis fueron sumamente consecuentes entre lo que pensaban de los judíos (que eran la lacra de Europa, la causa de todos sus problemas económicos, una sub - raza indigna y demás), lo que sentían por ellos (asco, probablemente) y lo que hicieron con ellos en la acción concreta (eliminar a 6 millones, más o menos), pero esa consecuencia entre pensamiento, sentimiento y acción no nos lleva a admirarlos. Que estos chicos no se den cuenta de esto indica, para mi, que no les han enseñado a pensar ni a reconocer las contradicciones de los discursos propios y ajenos, que no les han ayudado a desarrollar las capacidades críticas, ni les han enseñado a canalizar sus frustraciones, su capacidad de indignación o su deseo de hacer algo por el país de manera inteligente y constructiva, y, sobre todo, significa que su estructura moral presenta hondas grietas de las cuales ellos no están conscientes.
Todo esto tiene que ver con la enseñanza de la historia, especialmente de la historia reciente, pero también con la formación ciudadana y con la capacidad filosófica, siendo esta última disciplina una gran ausente en muchas escuelas.
En otro post abordaré estas ideas con mayor amplitud, pues hablar del rol que cumple la historia en la consolidación de la democracia, o del papel de la filosofía en la formación ciudadana requiere de tiempo y espacio. Ahora solamente quería expresar mi enorme descontento, preocupación y decepción con que personas como estas sean el producto de un sistema educativo que pasa por agua tibia materias curriculares y procesos de pensamiento fundamentales. Aquí tienen el patético y lamentable resultado.
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En la misma línea que yo, Augusto Alvarez Rodrich aquí








