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Por: Paula Mendiola Romero

El pasado 19 de noviembre, día de los comicios municipales y regionales, el periodista y candidato de Unidad Nacional, Juan Castillo salió electo Alcalde de Villa María del Triunfo con el 26.1% de los votos, dejando en segundo lugar al tres veces Alcalde del distrito, Washington Ipenza con el 13%.

El saliente Alcalde Washington Ipenza empezó su carrera en la vida política cuando salió electo Alcalde de VMT en las elecciones del año 1982, después de que su periodo culminara en el año 1986, Ipenza se alejó del sillón municipal por alrededor de 20 años. En 1998 reaparece como candidato del partido Somos Perú, con el cual logra alcanzar la alcaldía por segunda y tercera vez.

Su segundo mandato (1999 – 2002) tuvo mucho reconocimiento por parte de la población, ya que con la ayuda de capital extranjero y privado se pudieron hacer muchas mejoras al distrito como el abastecimiento de agua potable a más de 20,000 personas, la construcción de más de 450 obras entre parques, jardines, veredas, pistas y más de 80 escaleras. En contraposición a este exitoso mandato está el caótico periodo municipal del 2003 – 2006 en el cual se pudo ver la falta de desarrollo de un plan distrital ya que la ciudad actualmente está en caos en relación a la limpieza pública y a los altos índices de delincuencia.

A pesar de que su último periodo no fuera nada productivo, Washington Ipenza volvió a presentarse como candidato de Somos Perú para el periodo 2007 – 2010. Dentro de las propuestas que presentaba para este tercer mandato consecutivo planteaba mejorar la infraestructura urbana y el medio ambiente, así como la creación del “Gran Centro Cultural – Casa de la Juventud - Coliseo”, además del incremento de las unidades de serenazgo, la adquisición de seis compactadotas al PREBAM, la gestión y promoción del Parque Industrial de Tablada y la creación de talleres productivos y la eliminación del analfabetismo.

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Por: Ana Vergara

A menos de un mes de las elecciones municipales, el primer sondeo sobre la intención de voto en cuatro distritos elaborado por APOYO por encargo de El Comercio, mostró resultados que afirmaban que los actuales alcaldes de Jesús María, San Isidro y SJL lideraban las encuestas.
Sin embargo, esto no significa que se hubiera descartado una competencia reñida entre los candidatos. Sino que, durante la mayor parte del tiempo, los actuales alcaldes llevaban la delantera aunque sea por poco. Por esta razón, fue una total sorpresa, por lo menos en el distrito de SJL, que quien se encontraba tercero en las encuestas haya resultado el ganador.

Hacia el 22 de octubre en San Juan de Lurigancho ya se veían preferencias divididas; sin embargo, estas lo eran entre el candidato y actual alcalde Mauricio Rabanal, de Somos Perú, quien recibía el 32% de votos de los 303 encuestados, y su antecesor Ricardo Chiroque, de la agrupación Sí Cumple, quien recibía el 31%.

Los encuestados también respondieron al mayor problema que ellos creen se percibe en los distritos en cuestión. De aquí que, el punto en común entre el distrito más pequeño de la capital, Barranco, y el más grande del país, San Juan de Lurigancho, es la creciente presencia de pandillas en ambas jurisdicciones.

En el distrito del cono este el 71% de los encuestados afirmó que su principal problema es el pandillaje (tema que se ha buscado desarrollar durante este semestre en el trabajo grupal). Ello responde, quizás, a que no hay una vigilancia permanente al no tener un cuerpo de Serenazgo –aunque los funcionarios municipales entrevistados afirmaron que es insostenible y peligroso implementarlo- y al tener un déficit de 4000 policías para el patrullaje de sus diversas zonas –que uno de los entrevistados afirmó sólo era de 2000 policías.

Más a allá de las diversas opiniones sobre cómo atacar el problema del pandillaje en el distrito de SJL, el ambiente previo a las elecciones no parecía fomentar opiniones radicalmente divididas sobre las obras y, por tanto, la reelección del alcalde Rabanal. »Leer más
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Por: PEDRO RODRIGUEZ OSORIO

Al igual que en algunos otros distritos en los que Somos Perú gozaba de significativa presencia municipal, reflejada en las últimas encuestas de lima metropolitana, en Villa María del triunfo (VMT) tampoco pudieron contener el arrastre de la candidatura de Unidad Nacional al sillón de Lima, en beneficio de sus demás candidatos distritales.

Para las pasadas elecciones municipales del 19 de Noviembre, el alcalde y candidato de Somos Perú Washington Ipenza Pacheco tenía ya en su haber tres gestiones municipales e intentaba su tercer período consecutivo (su cuarta postulación). El actual período 2003-2006 no había sido tan auspicioso como el inmediato anterior; el malestar por la insuficiencia en el recojo de basura, la inseguridad ciudadana, el desempleo juvenil, y la no convocación al presupuesto participativo del presente año, entre otros temas, hacía que las ‘losas y escaleras’ de Castañeda brillaran sobre su candidato de VMT.

Tendencias y Resultados

El alcalde de VMT, Washington Ipenza, trató de mantener su liderazgo inicial en las encuestas (Publicación Sábado, noviembre 11, 2006. Washington Ipenza 18%; Segundo Juan Castillo 13 %. Fuente no tradicional presagiaba la reelección: para más detaller ver aqui), al típico estilo de quien lleva la ventaja, evitando declaraciones públicas o choques con sus opositores. Para julio del presente año el ranking de la gestión de los alcaldes de lima metropolitana (Barómetro realizado por CPI), ubicaba su gestión en el puesto 17 con una aprobación de 56.2 % (de muestra de 300 y con un margen de error de +- 5.8).

Sin embargo, esto duro sólo hasta la semana previa a las elecciones, pues el candidato de UN Juan Castillo (periodista deportivo de RPP) que marchaba segundo pasó a liderar las preferencias electorales en toda última encuesta posible de realizar; el resultado que lo ubicaba primero se mantuvo en las elecciones del domingo 19 de Noviembre donde obtuvo la victoria con una votación del 26.1% contra un 13% del saliente alcalde.

El repunte y triunfo del candidato Juan Castillo de UN por VMT, en el último tramo de la campaña electoral, puede explicarse en tres hechos: Su constante presencia en las zonas menos atendidas por el municipio; la pasiva campaña por parte del saliente alcalde; y el arrastre que pudo generar la figura de Castañeda Lossio, quien tenía buena aceptación en el distrito por haber construido varias losas y escaleras ‘solidarias’. »Leer más
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Por: Miguel Mendez

San Juan de Lurigancho es el distrito más poblado de Lima con 812,656 habitantes y con una población electoral de 470,354 según los registros de la RENIEC.

En estas últimas elecciones municipales el distrito de San Juan de Lurigancho eligió como su nuevo Alcalde al candidato de Unidad Nacional: Carlos Burgos, en un ambiente plagado de denuncias por irregularidades y guerra sucia hecho por las bases de ‘Sí Cumple’ y ‘Somos Perú’. Coincidentemente estas dos agrupaciones fueron las que encabezaban las encuestas de intención de voto; revisemos el ambiente previo a las elecciones del 19 de Noviembre.

Según la encuesta del Instituto de Opinión Pública PUCP (ver aquí) realizada del 27 al 28 de Octubre del 2006 a un universo de 461 personas en el distrito, el 38% votaría por el actual alcalde Mauricio Rabanal de ‘Somos Perú’, mientras que 24% votaría por el ex alcalde Ricardo Chiroque de ‘Sí Cumple’ y por último sólo 15% votaría por Carlos Burgos de ‘Unidad Nacional’.

Asimismo una encuesta realizada por el Grupo de Opinión Pública U. de Lima (ver aquí) realizada del 4 al 6 de Noviembre del 2006 a un universo de 400 personas en el distrito demuestra que el 29% votaría por el actual alcalde Mauricio Rabanal de ‘Somos Perú’, mientras que 24% votaría por el ex alcalde Ricardo Chiroque de ‘Sí Cumple’ y por último sólo 17% votaría por Carlos Burgos de ‘Unidad Nacional’.

Podemos ver que en ambas encuestas las tendencias registradas demuestran que el candidato de ‘Somos Perú’ tenía la mayor intención de voto en el distrito, aunque el candidato de ‘Unidad Nacional’ no se alejaba de las intenciones de voto en el distrito. Asimismo la encuesta revela que el alcalde Mauricio Rabanal tenía un nivel de aprobación que alcanzaba el 57% contra un 38% que lo desaprobaba. Un índice aceptable que le valió estar a la cabeza de las encuestas. »Leer más
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Por Andrés Figallo

En este breve ensayo pretendo alzar unas preguntas y quizá alguna hipótesis sobre el por qué de la contundente victoria del alcalde y excandidato a la alcaldía de Lima, Luis Castañeda. Mi intención es analizar los resultados de las elecciones municipales en Lima Metropolitana que tuvieron lugar el 19 de noviembre y contrastarlos con algunos datos, principalmente con los proporcionados por una encuesta llevada a cabo por el Instituto de Opinión Pública (IOP) entre los días 20 y 22 de octubre. Además comentaré sobre una serie de percepciones que son, a mi parecer, muy influyentes a la hora de elegir o no a un candidato.

Desde que empezó la contienda electoral por el sillón municipal, esta se ha caracterizado por no crear gran polémica respecto a las propuestas de los candidatos ni por despertar grandes pasiones. De hecho, Luis Castañeda, quien desde un inicio mantuvo una intención de voto a su favor bastante constante y de lejos superior (en octubre registraba un sólido 62.24%) respecto a sus once opositores, se limitó básicamente a posponer el debate lo más que pudo y a mencionar los logros alcanzados durante su gestión como alcalde de la ciudad. Como respuesta y a manera de provocación, los otros candidatos no demoraron, desde un inicio, a enfilar baterías contra Castañeda intentando deslegitimar aquellos logros que el exhibía argumentando que en realidad eran gastos frívolos, como las piletas que instaló en el Gran Parque de Lima, o que únicamente se concentraba en hacer obras de cemento mientras dejaba de lado los problemas más graves de Lima como el del transporte público y el de la delincuencia especialmente.

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Por Mauricio Flores Ruiz

Según la última encuesta realizada en octubre por el Instituto de Opinión Pública de la PUCP, el 54 % de los limeños afirma que la situación económica del país permanece igual que hace un año, mientras que el 24.87% piensa que está algo mejor y el 14.86% algo peor. Es de notar el porcentaje de personas que manifiesta haber mejorado en algo su situación se concentra, en primer lugar, en el sector C (28.81) y en el sector A/B (27.52). Por otro lado, el porcentaje de personas que manifiesta haber desmejorado algo económicamente se concentra, sobre todo, en el sector D/E (20.05%). Esto vendría a ser una constante ya que en Diciembre del 2005 el porcentaje de los que consideraban estar algo peor económicamente se concentraba también en el sector D/E (27%).

Según la encuesta realizada en Diciembre del 2005 por esta misma institución el 39% de los limeños consideraban que su situación económica era mala. Así mismo, otro 39% sostenía que su situación económica era regular. En este sentido, podríamos pensar que la situación económica de la mayoría de limeños continua siendo regular o mala. A pesar de ello la aprobación del presidente García es de 56.7%. Esto puede responder a que los 100 días transcurridos desde el inicio del gobierno aprista no son suficientes como para mostrar cambios sustantivos en las condiciones de vida de las personas.

Será interesante ver como evoluciona los índices de aprobación presidencial en la medida que las políticas sociales tengan éxito o no, ya que en líneas generales, el programa económico del APRA no presenta diferencias sustanciales con el modelo desarrollado durante el gobierno anterior. Actualmente, la percepción de los limeños con respecto al futuro económico del país es más optimista con respecto a la víspera de las elecciones presidenciales pasadas. En Diciembre del 2005 el 34 % de los limeños esperaba que su situación económica mejorara algo en el lapso de un año. En octubre del 2006 el 52.05% de los limeños espera que su situación mejore en algo durante el próximo año. A pesar de no existir diferencias sustantivas es de notar que esta expectativa de mejora se presenta principalmente en el sector C con un 56.88%. Esto puede responder a que existe en las clases medias una mayor expectativa con respecto a las posibilidades de movilidad social. Así, mismo en el sector A/B existe una mayor tendencia a pensar que su situación permanecerá igual (32. 79%).

Las expectativas sobre mejoras de la situación económica familiar y particular tienen una correlación con las expectativas de mejora económica del país. Así, el 51.34% de los limeños piensa que la situación mejorara en algo. De igual manera, las mayores expectativas de mejora se concentran principalmente en el sector C (58.15%), mientras que en el sector A/B se concentra la mayor disposición a pensar que las cosas continuarán igual (34.18%). Las medidas hasta ahora adoptadas por Alan García, así como los altos índices de crecimiento económico han generado una gran expectativa con respecto a la posibilidad de experimentar una mejora en la situación económica de los limeños. La baja aprobación del gobierno anterior se basó, principalmente, en la existencia de una disonancia entre el crecimiento económico del país y las carencias que la mayoría de peruanos experimentaron, y aún experimentan, con respecto a su calidad de vida. En la medida en que el tiempo transcurra y el periodo de gracia que la opinión pública le está otorgando a García se vaya extinguiendo, podremos ver cual será la estrategia para poder salvar las profundas brechas que surcan a la sociedad peruana. Aquí las políticas sociales pueden jugar un rol fundamental en la construcción de la ilusión de un modelo que, por fin, se muestra más inclusivo, ya que, hasta el momento, el actual mandatario no ha dado muestras sustanciales de querer cambiar los lineamientos generales de las recetas económicas que vienen aplicando desde el gobierno fujimorista.
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Por Mariel Paz y Mino Lay

El instituto de opinión pública de la Pontificia Universidad Católica del Perú realizó una encuesta de opinión en Lima Metropolitana el pasado mes de octubre centrándose en los temas municipales.

Los resultados de esta encuesta están divididos según el sexo, grupos de edad y nivel socioeconómico.

En este artículo me centrare en analizar los resultados obtenidos en el grupo de edad que va de los 18 a 29 años de edad con relación a la participación política y la nueva ley que la fomenta.

La Ley N° 28869 busca renovar la política promoviendo la participación de los jóvenes en las listas de regidores provinciales y municipales por medio de la discriminación positiva. La Ley del Concejal Joven establece que el 20% de los candidatos a regidores provinciales y distritales debe tener menos de 29 años de edad.

No es novedad para ninguno que hay poca participación y desinterés por medio de los jóvenes hacia la política, entonces esta ley busca que la juventud no vea a la política como algo lejano a ellos. De este modo, se quiere disminuir la desigualdad representativa de los jóvenes votantes (Considerándose los ciudadanos de 18 a 29 años)

Ante la pregunta ¿Cuán interesado está usted en la política? Los jóvenes respondieron: Muy interesado (6.52%), Algo interesado (27.74%), Poco interesado (37.0%) Nada interesado (28.29%. Esto quiere decir que más de la mitad (65.29%) de los jóvenes votantes no tiene interés en la política lo cual es preocupante tomando en cuenta que forman el 32.85% de la población electoral en el Perú. (Fuente: Diario de debates del Congreso de la Republica, 10 de agosto del 2006)

Habría que realizar un sondeo con indicadores diferentes para ver que sentimientos en concreto despierta la política en los jóvenes y de este modo establecer una tipología en función a sus posturas. Por ejemplo: desinterés, indiferencia, escepticismo, desprecio, rechazo, entre otros. Ya que el desinterés por la política como fruto de las frustraciones es diferente al desinterés producto a la desinformación y tomando en cuenta las diferencias se encontrarán soluciones mas adecuadas.

El desinterés hacia la política es de algún modo reflejo de la ineficacia que existe para corregir problemas de distintos tipos. Cuando se les preguntó ¿Y cómo cree que estará la situación económica de usted y su familia dentro de un año? Respondieron de la siguiente manera: Mejorará mucho (6.80%), Mejorará algo (61.38%), Permanecerá igual (23.71%), Empeorará algo (4.89%), Empeorará mucho (0.44%. Estos resultados muestran que la mayoría de los jóvenes encuestados (68.18%) piensa que su situación económica mejorará el próximo año. Pero vale preguntarse: ¿Cuáles son los criterios que los llevan a pensar así? ¿En que o quien esta depositada esa confianza?

Estos resultados varían al enfocar la misma pregunta a un contexto macro. Cuando la pregunta cambia a ¿Y como cree que estará la situación económica del Perú dentro de un año?: Mejorará mucho (4.53%), Mejorará algo (55.29%), Permanecerá igual (29.10%), Empeorará algo (5.09%), Empeorará mucho (0.45%. Entonces podemos afirmar que más de la mitad (59.82%) de los jóvenes encuestados cree que la situación económica del Perú va a mejorar.

Al contrastar los resultados obtenidos en las dos ultimas preguntas mencionadas podemos decir que un 8.36% de los jóvenes no creen que la mejora en su situación económica familiar se deba necesariamente a una mejora en la situación económica del Perú.

Dejando de lado el tema de la situación económica, los jóvenes ante la pregunta ¿Cuál es el problema que a usted le afecta más en su vida cotidiana? Respondieron la delincuencia (50.66%) como tema más importante, seguido por el transporte publico (17.22%) y otros problemas que no alcanzaron el 10%

Con relación a la violencia y la delincuencia un 44.95% considera que su barrio o comunidad es un lugar muy seguro o más o menos seguro contra un 55. 05 % que considera que vive en un lugar poco o nada seguro. Siendo los tres problemas que más afectan a su barrio o comunidad: Robos en las viviendas (24.35%), robos callejeros (25.12%) y presencia de pandillas (18.94%) Y cuando se les pregunta ¿En cual de las siguientes instituciones confía usted más? Responden: En ninguna de las dos (31.64%), En las dos por igual (30.53%), En la Policía Nacional (26.32%), En el Serenazgo (10.62%.

Cuando se les pidió señalar quién tiene la mayor responsabilidad de enfrentar los problemas de la seguridad ciudadana en Lima Metropolitana respondieron: La policía nacional (32.64%), Los municipios distritales (29.42%), El gobierno central / Ministerio del interior (25.74%), La municipalidad provincial (10.41%), no sabe / no precisa (1.78%)

Con respecto al tema de las elecciones regionales y municipales y su relación con la seguridad ciudadana se preguntó: ¿Cuál de los siguientes candidatos tiene mejores propuestas para solucionar los problemas de seguridad ciudadana en Lima Metropolitana?: Sorprendió el porcentaje obtenido en: No sabe / No responde (24.73%) y Ninguno de ellos (13.83%. Si unimos estas dos categorías tenemos que un tercio de los jóvenes encuestados (38.56%) muestra desinterés, desconfianza o indiferencia hacia las propuestas de los candidatos, lo cual es preocupante si tomamos en cuenta que esta encuesta fue realizada un mes antes de ejecutarse las elecciones mencionadas.

En la pregunta ¿Qué tan de acuerdo o en desacuerdo está usted con la siguiente opinión: A los limeños/as son incumplidos con sus obligaciones? Muy de acuerdo (6.96%), De acuerdo (60.17%) En desacuerdo (27.44%) Muy en desacuerdo (1.22%) y No precisa (4.22%) Entonces un 67.13% de los jóvenes considera que son incumplidos con sus obligaciones. En este punto cabria preguntarles si ellos se incluyen al momento de responder dentro de la categoría o precisar que tipo de obligaciones son las que se toman en cuenta.

A manera de conclusión, podemos decir que la ley por si sola no va a cambiar el rostro de la política. Esta ley es simplemente un instrumento que si bien es positivo, no va a resolver la falta de participación política de los jóvenes que ha estado presente durante décadas.

Este es un proceso largo ya que de un momento a otro los jóvenes votantes no van a empezar a interesarse por la política y sobretodo porque ninguna ley que se promulgue va a eliminar la desconfianza que sienten los jóvenes hacia los representantes políticos. Más importante será enfrentar el problema de la economía y la seguridad ciudadana para así lograr que los jóvenes empiecen a tener fe en la política y verla como una herramienta eficaz para el progreso del país.

08/11/06: ¿respetuosos?

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Opinión Pública: Trabajo
Cuadro # 113: ¿Los limeños son respetuosos con los demás? Difícil compare
por el Alumno: Flavio Calmet Olano 19983613

Ya que la encuesta se basó en las opiniones de la gente limeña sobre las elecciones municipales del próximo 19 y sobre los problemas que tal vez conciernen al alcalde . Y quiero comenzar con este aviso publicitario ¿logo del candidato de Unida Nacional?: `Lima, ciudad para todos ´. Esto implica que hay una apertura a recibir a personas foráneas o del interior del país, pero no solo de visita, sino para quedarse (eso es lo que yo entiendo). Entonces estaríamos hablando de una ciudad de respeto y ayuda para con el otro (el recién llegado). Pero, como ver una ciudad que en casi toda su existencia ha expulsado al migrante que llega del interior del país y ve que las instituciones centrales les cierran las puertas y tiene que asentarse en la periferia de la ciudad viviendo una vida de exclusión y marginación y tiene que crear redes sociales (lazos de compadrazgo), así como idear estrategias (comercio informal por ejemplo) para subsistir en esta ciudad, base del progreso. Pero no solo las instituciones rechazaron al nuevo poblador, sino también los nativos pobladores limeños . Estos se fueron retirando cuando los nuevos limeño se asentaban cerca de su propiedades o fueron cercando sus viviendas en contra del (supuesto) nuevo enemigo ¿le tenían miedo? miedo a la masa popular que desborda, como diría Matos Mar. Entonces, no hay un respeto al otro, sino más bien se lo ve como el cuco, se le tiene miedo y se le discrimina.

Ahora, aboquémonos al cuadro 113 ¿son los limeños respetuoso con los demás?
Pareciera que los jóvenes se han dado cuenta que no es así, ya que en su mayoría (de los consultados de 18 a 29 años) menciona estar en desacuerdo con esta pregunta. O sea, los limeños no son respetuoso con los demás (51.23% de los jóvenes). Así también, los hombres son los que mas perciben esto (casi 3% en mayor cantidad que las mujeres), así como para este cuadro no hay diferencia entre los sectores A; B, C o D, ya que un muy alto porcentaje (48 a 49%) está en desacuerdo. De allí que pareciera que se ve al limeño como una persona sin valores. La institucionalización de la corrupción, de subirse en als combis y no ceder el asiento, de que los cobradores a montón pasajeros en un carro que a lo mucho puede llevar 12 pasajeros, sin importar que al gente se golpee o vayan como sardinas, la choleada cuando se maneja y le meten el carro, el decir, ¡sabes con quien estás hablando! como ínfulas de poder, el gritar o insultar a las empleadas domésticas , a un vendedor, a guachimanes, el rechazo a las minorías, etc. Hay una idea de desconfianza que se siente en el ambiente. La gente pareciera que es insegura y por ende desconfían del otro. Y por otro se sienten con más poder sobre el otro por el cargo que desempeñan o el cargo que desempeña la otra persona como un vigilante o un trabajador manual no merece respeto. Hay muchos complejos en esta sociedad limeña.

De allí, que llama la atención que en los sectores D y E se encuentre el más alto porcentaje (43.93%) de considerar a los limeños como respetuosos. Pero ¿Cómo? ¿Que, acaso ellos no son los que tiene que sobrevivir, el vivir el día a día para tratar de salir de situación decadencia y exclusión? Ellos son los más afectados por ver los canales institucionales cerrados para conseguir un empleo o ser bien remunerados de acuerdo a sus capacidades. Entonces, ¿por qué ellos sienten que el limeño es respetuoso con los demás? La mayor cantidad de personas que se encuentra acá de seguro son migrantes, no se de que generación, pero puede que los que son de segunda generación y se consideren limeños (pero como se vio en la clase pasada, muchos migrantes hasta de segunda generación no se considera limeño ye s porque, tal vez cataloguen de mala manera al nativo capitalino ) y asuman la pregunta como si ellos son respetuosos con los demás. Por otro lado, también cabría la posibilidad de que empresas estatales o privadas u organizaciones no gubernamentales trabajen con ellos en potenciar capacidades, búsqueda de oportunidades, etc. y ellos sean vistos como gente respetuosa porque les ayudan para que salgan de su situación (aunque creo que esta situación abarcará a un grupo reducido del sector E, no a todos por eso creo que es un poco tirada de los pelos, pero todo está dentro de lo posible). La idea de compromiso social para con el desfavorecido es lo que subyace acá.

Los sectores A y B sostienen en su mayoría que los limeños no son respetuosos con los demás (43.93%). Creo que no es por que hayan sufrido el irrespeto de otros, sino porque ellos mismos no son respetuosos con los demás. Creo que esta pregunta la podríamos traducir por ¿eres respetuoso con los demás? Y es que al tener poder (o, al presentar una situación económica privilegiada) se podría decir que ellos son merecedores a que los traten con respeto, pero ellos no tratarán con respeto a otros a menos que este a su nivel o a un nivel mayor de jerarquía socioeconómica.

Por otro lado, vemos que la mayor proporción que están muy en desacuerdo son las mujeres y los señores de 45 años a más. Acá hay otro símbolo del poder. Ellas creen que por ser mujeres se les deben tratar con más cordialidad y respeto y los adultos mayores tal vez crean que por su condición de haber vivido más tienen que ser tratados con más respeto que el común denominador de la gente.

La idea que subyace al final es que al tener una posición (sea económica, política, socioeconómica, etc.) se cree tener un poder a ser tratado con respeto y además pasa tratar con respeto al otro por el cargo que desempeña o por tener un alto nivel académico, o por ser mayor, etc. Todas estas variables varían y pareciera que uno tiene que tratar con respeto a unos y ser tratado con respeto por otros (por ejemplo uno tratará con respeto a su profesor, y esperará que la empleada doméstica lo trate con respeto a uno, por citar un magro ejemplo). Entonces, hay posiciones que deben ser respetadas. Ahora, si la mayoría de gente percibe que no hay respeto. Uno es porque ellos mismos no respetan y lo otro sería porque estos respetos mutuos institucionalizados están perdiéndose. Entonces, por citar otro ejemplo, ahora los jóvenes ya no le cederán el asiento ala anciana en la combi, o se silbarán a las chicas así estén acompañadas por su enamorado, o dirán apodos a gente desconocida para quedar bien con el grupo, etc. Esto puede representar un periodo de cambio o también que los limeños sean considerados irrespetuosos y se institucionalice el no dar importancia a los demás. Como sea lo bueno de un problema y de cambiarlo es el ser conscientes que existe este problema. Por que por lo demás, lo cortes no quita lo valiente.

Nota: Escogí esta pregunta porque no sabía donde había dejado las demás hojas, solo me quede con esta hoja. Tengo que ser más ordenado.

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Por Karina Maceda

El sondeo de opinión del Instituto de Opinión Pública de la PUCP, llevado a cabo entre el 20 y 22 de octubre en la ciudad Lima Metropolitana, apunta a dos grandes temas: las elecciones locales del presente mes y la situación general del país, en cuanto al desempeño del gobierno, de las instituciones y de la economía.

En esta encuesta se evidencia que los problemas que más afectan a los limeños son: la delincuencia (48.03 %), el transporte público (16.10 %), la contaminación ambiental (10.06 %), el monto de los arbitrios públicos e impuestos municipales (8.90 %), la limpieza pública y la acumulación de basura (6.65%), entre otros problemas de menor importancia.

Respecto a la contaminación ambiental, los limeños señalan que Lima es una ciudad muy contaminada (76.03 %) y que la principal causa de contaminación corresponde a la ocasionada por el transporte público (58.15 %), seguida por la basura que la gente arroja en las calles (22.81 %) y por la contaminación provocada por las fábricas y las industrias (17.22 %). Sin embargo, lo que es aún más preocupante es que, para los limeños, las autoridades municipales otorgan muy poca o ninguna importancia al grave problema de contaminación ambiental (81.64 %).

A pesar que existe un reconocimiento de que el transporte público es la causa principal de la contaminación ambiental en Lima, los ciudadanos consideran que los principales problemas relacionados al transporte público son: en primer lugar, la falta de respeto a las normas de tránsito (21.38 %); en segundo lugar, la congestión vehicular (20.53 %); en tercer lugar, el mal estado de las calles y pistas (19.57 %); y en cuarto y quinto lugar, la contaminación causada por las unidades de transporte público (14.01 %) y el tiempo que se pierde al movilizarse en la ciudad (11.19 %) respectivamente. Cabe resaltar que, según el Banco Mundial, el parque automotor no solo es responsable de la creciente contaminación ambiental en la ciudad, sino que este problema –en cifras globales- representa alrededor de 500 millones de dólares al año por pérdida de tiempo y consumo excesivo de combustible. Además, si se sumaran los daños a la salud de una ciudad que vive fuertemente estresada debido al caos vehicular, los números se multiplicarían.

De acuerdo con la jerarquía de los problemas que demandan los ciudadanos, tenemos que las propuestas de los candidatos a la alcaldía de Lima carecen de una propuesta sólida y viable respecto a la amenazante situación de contaminación ambiental de la ciudad. De modo que la gestión municipal no contempla entre sus medidas prioritarias la implementación de una política ambiental eficiente, que –entre otras necesidades básicas- disminuya la incidencia de enfermedades producto de la polución del medio ambiente.

Según el Centro de Investigación y de Asesoría del Transporte Terrestre (CIDATT), la polución ambiental provoca más muertes anuales que los accidentes de tránsito: cada año fallecen por enfermedades derivadas de la polución unas 13 mil 381 personas, de las cuales 2 mil 696 son niños menores de cinco años; mientras que los accidentes de tránsito sólo provocan al año unas tres mil muertes. “Eso es responsabilidad directa del 63% de los vehículos importados de segunda mano que ingresaron al parque automotor de nuestro país, de la importación de motores que usan diesel y a la política de favorecer el precio de este combustible con un alto contenido de azufre (considerado uno de los mayores agentes contaminantes del mundo)” afirma Juan Tapia, presidente de CIDATT. Entonces, la mala calidad del combustible es uno de los principales factores para que los peruanos consuman aire contaminado principalmente con azufre y plomo que afecta su salud provocándoles enfermedades bronquiales, cardiovasculares, dermatológicas y hasta, en algunos casos, cáncer.

Respecto a la limpieza pública y a la basura en Lima, casi la mitad de los encuestados consideran que Lima es una ciudad poco o nada limpia (48.22 %), y que en los últimos cuatro años la situación de limpieza pública en Lima está algo o mucho mejor (60.19 %) y que en cuatro años mejorará aún más (66.39 %). Si bien es cierto, el gran parque automotor peruano (que en promedio tiene 18 años de antigüedad) es el responsable de agudizar la contaminación atmosférica en las principales ciudades del país; sin embargo, como señalan estudios ambientales, también contribuyen a la polución ambiental otros factores como: el 30 % de la basura que va a los botadores clandestinos y el enorme déficit de áreas verdes que tiene la capital y que no son suficientes para contrarrestar “naturalmente” la polución.

En suma, a pesar de que la cuestión ambiental no es rentable para las campañas electorales debido a que existen otras demandas de mayor urgencia e interés para los ciudadanos, una de las tareas pendientes para la próxima gestión municipal sería mejorar la calidad de vida de los ciudadanos a través de la implementación de estrategias de descontaminación del medio ambiente.

De acuerdo con el Centro Panamericano de Ingeniería Sanitaria y Ciencias del Ambiente (CEPIS), la descontaminación atmosférica genera beneficios no sólo en la salud humana, en forma de la reducción de ciertas formas de morbilidad y mortalidad prematura, sino que también lleva a otros beneficios, los más importantes de los cuales son: el incremento en la productividad humana, la disminución de los costos de la producción (sobre todo en la agricultura), beneficios ecológicos (un aumento de la productividad y salud de los ecosistemas), la reducción de daños en materiales (en edificaciones y otra infraestructura), y beneficios estéticos (como por ejemplo el mejoramiento de la visibilidad). No obstante, en las áreas urbanas, los beneficios en la salud humana representan la mayor parte de los beneficios totales provenientes de la descontaminación de la atmósfera. Por lo tanto, con la finalidad de poner en marcha una estrategia ambiental eficiente, son esos últimos los que se deben evaluar con mayor urgencia.
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Por Claudia Vergara

La Opinión Pública es un tema considerado desde diferentes disciplinas como la sociología o la psicología; así también diferentes perspectivas se han acercado al tema, algunas con posiciones extremas como la que afirma que finalmente no existe y es una construcción retórica, y otras que señalan la preponderancia de la influencia de los grupos de poder y/o las élites.

De las diferentes afirmaciones que giran en torno a este tema, me parece fundamental tener en consideración la preposición proveniente de la perspectiva psicológica: El ser humano es extremadamente complejo, los procesos psicológicos de formación de actitudes muestran toda una serie de caminos alternativos que no derivarían en la consistencia entre actitudes y opiniones. Factores psicosociales alterarían esta consistencia; y los métodos de opinión pública, muchas veces demasiado rígidos y superficiales, no caen en cuenta de la flexibilidad de estos mismos procesos.

Subestimar al individuo, sin considerar que este finalmente podría hacer un cambio de su comportamiento y sus opiniones, o presentar una serie de contradicciones superficiales que no alteran creencias, limita al investigador. Es necesario para éste ver que más hay detrás. De igual forma hay que considerar que la opinión pública representa el punto de ebullición en el que se encuentran factores de influencia, receptores de la misma, y los resultados que emanan de los procesos de interacción.

Teniendo en consideración lo mencionado nos podemos detener frente a una cuestión presente en la mayoría de encuestas de opinión que giran en torno a las próximas elecciones municipales. Superficialmente existiría una contradicción entre los niveles de aprobación de la gestión municipal, como institución, y los niveles de aprobación de la gestión del alcalde, como persona natural, Luis Castañeda Lossio. Esta contradicción se repetiría en varios casos al contraponerse la información referente a la gestión institucional y aquella de la persona que la representa, de ahí la importancia de considerar este tema.

A la pregunta ¿Usted tiene mucha, alguna, poca o ninguna confianza en el Municipio Provincial? El porcentaje de encuestados con mucha o alguna confianza es de 43.23%, frente al 51.38% de encuestados que señalan tener poca o ninguna confianza en el Municipio Pronvincial. Frente a esto sin embargo, a la pregunta ¿Diría usted que aprueba o desaprueba la gestión del alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio? Encontramos un 76.39% de encuestados aprueban la gestión, frente un 18.93% que la desaprueban, tengamos en consideración que las diferencias de sexo, grupo de edad o nivel socioeconómico no muestran mayores variaciones de estos niveles de aprobación o desaprobación.
Como datos extras podríamos mencionar que la actitud de los encuestados ante la candidatura de Luis Castañeda se presenta como sigue, el 74.78% de los encuestados presentan una actitud favorable ante la candidatura en tanto podrían votar por él o definitivamente votarían por él. Frente a esto, sólo un 22.84% de la población encuestada de ninguna manera votaría por él. Ante la pregunta sobre intención de voto, Luis Castañada cuenta con una intención de voto del 62.24% del total de encuestados.

A partir de estos resultados, como señalamos anteriormente, podríamos caer en una primera percepción de contradicción entre las opiniones acerca de la gestión municipal y las opiniones acerca de la gestión del alcalde. Aún peor una contradicción entre una desfavorable opinión, pero una acción (intención de voto) favorable.
Al analizar estos resultados hemos de empezar diciendo que son numerosas las variables que podemos tentar como explicativas a esta cuestión.

Consideremos en primer lugar la tradición cultural que históricamente ha regido por mucho tiempo las diversas elecciones para representantes políticos en nuestro país. Somos un país con un fenómeno social fuertemente interiorizado: el caudillismo, la predominancia de líderes carismáticos ha estado siempre presente. Estas personalidades acceden al poder a partir de un endiosamiento de su persona, del cultivo de sus cualidades carismáticas, como diríamos hoy en día, del maketing de su imagen.

Pese a que el sistema de gobierno democrático representativo tiene entre sus postulaciones centrales la elección de un representante de los intereses de la mayoría, representante en el que cae las responsabilidades de la gestión administrativa de la institución política. En muchos casos parecería existir una incisión entre la gestión institucional y la calificación del representante elegido para el desarrollo de ésta. Personalmente, me arriesgo a señalar que una de las razones de esta incisión se encuentra en la tradición política caudillista de nuestro país.

La tradición caudillista permitiría que la actitud de los encuestados en relación a Castañeda Lossio se concentre en la personalidad del mismo, esta actitud responde al marketing en torno a una imagen, a la información acerca de esta personalidad. Téngase en cuenta que esta “información” no necesariamente giraría alrededor de un conocimiento verdadero de la gestión, sino alrededor de una serie de opiniones generales sean propias o infundadas. Como señalaría Sartori, información, desinformación, lo verdadero, lo falso, todo está en un mismo saco.

Además hemos de considerar, tal como señalaba Glynn, que existe una diferencia entre las creencias y las actitudes; las creencias poseen una mayor cuota de información cognitiva, mientras que las actitudes como las intenciones (en este caso de voto) responden más a nuestros gustos, a valoraciones más emocionales. Las actitudes favorables en torno a Castañeda Lossio guardan mayor relación con la presentación de su personalidad, finalmente la información acerca de la personalidad de un individuo es de carácter más emocional.

Entrecruzando la perspectiva psicológica y la lógica política de nuestro país predominantemente caudillista, se entiende un poco más de cerca la incisión entre institución y personalidad.Sin embargo, no es la única respuesta que podríamos tentar si nos centramos por ejemplo en la tesis de Sartori sobre la subinformación y la desinformación.

Si existe un alto porcentaje favorable a Castañeda en lo que intención de voto se refiere, esto respondería también por la falta de información verdadera acerca de lo que gestión del Municipio se refiere. ¿Por qué Castañeda se mantiene sólido en la intención de voto a pesar de los diferentes problemas que atraviesa la ciudad y que son reconocidos por la mayoría de los encuestados?

Dejemos de lado por un momento la incisión entre institución y personalidad, y centrémonos en la desinformación de la población. Frente a las preguntas acerca de las problemáticas de la ciudad, el 48.03% de los encuestados opina que el problema que le afecta más en su vida cotidiana es la delincuencia y un 16.10% opina que es el transporte público, sin embargo al preguntárseles acerca de las instituciones que tienen la responsabilidad de enfrentar el problema existiría una desinformación acerca de quiénes deben afrontar tales responsabilidades.

Las encuestas expresarían una serie de opiniones, que como señala Sartori, se mueven más entre nociones generales carentes de veracidad que entre información cognitiva verdadera. Respecto a la delincuencia, el 31.28% de los encuestados opina que la responsabilidad del problema recae en el gobierno central, el 27.93% opina que recae en la policía nacional, el 25.57% opina que recae en los municipios distritales, y un 12.02% opina que recae en la municipalidad provincial.

Esta situación no sólo reduciría la responsabilidad de la municipalidad provincial y del alcalde de Lima, sino que además al entrecruzarse con lo que generalmente se atribuye como responsabilidad del alcalde, obras, ornato, sensibilidad social, etc. asegura una mano menos firme al exigir y asegura además la estabilidad de la intención de voto para el candidato en busca de la reelección.

La desinformación, o la información de sólo lo que se puede mostrar, en relación con las categorías psicosociales con las que calificamos la personalidad de un individuo, pueden hacernos caer en un error de comprensión de lo que finalmente y en algunos casos “simplemente” se denomina intención de voto. Existiría mucho más detrás de las cifras y aquellas contradicciones que percibimos sólo superficialmente.