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¡80 mil dólares por cada canción!

What? ¿Estoy leyendo bien? No se refiere al sueldo mensual de un político mexicano (que quizá gane todavía más). Tampoco es lo que un organismo de cultura pueda invertir en una película en este país… ni es mucho menos mi sueño de ganar la lotería… Es la multa impuesta a una mujer norteamericana por tratar con música “ilegalmente”.

Esta mujer hizo su crime of the century colocando en su fólder de compartir, ¡nada menos que 24 canciones! Gracias a esta decisión “tan aberrante” su deuda personal ahora raya los dos millones de dólares, una cantidad que para alguien como yo es inimaginable (quizá deba acudir con algún narco de esta ciudad y preguntarle cuántos días tarda en ganar y gastar algo así).

Ok, la víctima se llama Jammie Thomas-Rasset y su instrumento de maldad fue el Kazaa, un downloader que dicen “baja de todo” (o sea, todo… ya me entiendes), y si bajas archivos es que alguien los comparte… y precisamente ella puso esos 24 temas para que the rest of the world los tuviera a su alcance.

Imagen de internet
Ella es….

Ella viene a ser la primera “criminal” que es atrapada gracias a la campaña de la RIAA contra los usuarios que comparten archivos de música y cuya cruzada inquisitoria se inició desde el año 2003. La RIAA (que en verdad no sé qué significan estas siglas… “¿reaccionarios intolerantes amargados amenazantes?”) pudo presentar evidencia que esta señora puso a disposición libre para todos nada menos que ONCE canciones con derechos de autor protegidos (y ahora no sé dónde quedaron los otros temas, pero en fin)… Un crimen inaudito, algo así comparable al de los 46 infantes muertos cuando se quemó su corrupta guardería en México… o tan grave como las dos docenas de policías asesinados en Bagua en Perú.

Pero qué curioso se me hace el perfil de esta criminal; mujer, madre soltera… la víctima perfecta de un sistema sádico y perseguidor. Bueno, al menos no me parece un perfil tan “beligerante” o digno de ser adversario de una querella de impacto mediático internacional y donde se manejen millones de dólares. Como el caso de Peter Sunde (de the Pirate Bay, un sitio de torrent). Este sueco en cambio sí pudo anular una demanda en contra de él y colegas (¡¡¡ellos no manejan 24 canciones sino millones de torrent!!!) al argumentar que el mismo juez que los condenó formaba parte del grupo defensor de los derechos de autor y que por lo tanto no le tocaba juzgarlo… o sea, es obvio que Peter sabe defenderse (y sospecho que él además tiene algo de fortuna). Pero sigo cuestionando, ¿por qué contra una mujer se lanza esta campaña tan agresiva?

Mientras hago de lado este pensamiento ahora debo pensar qué tengo en mi fólder compartido… ¿habrá canciones que yo mismo ripié –volver mp3- de mis discos originales… o simplemente lo mismo que he descargado y que por lo tanto dejo allí para los demás… al menos hasta que mi disco duro no soporte tantos datos?

De cualquier manera no creo que Jammie sea capaz de pagar dos millones de dólares y que tarde que temprano su pena se derogue… pero el morbo de mi ser muere por conocer cuáles fueron esas 24 canciones tan “valiosas”… porque nomás en el día de hoy he descargado 5 discos completos de músicos IMPRECINDIBLES en mi ser… y para mí su música vale tanto –pero la cual acá en verdad NO se puede conseguir aunque quisiera pagarla- … pero su valor no lo cotizo en dólares sino en aprecio personal.

Ahhh, y ya indagué qué era la RIAA= Recording Industry Asociation of America (Asociación de la Industria de la Grabación en los EUA)

Imagen de internet
La RIAA, un logo irónico. Quiere decir: Jodiendo a los artistas y la gente desde 1952.

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Compartir es de humanos: La piratería y los derechos de autor

Cada día es más común leer en los medios artículos que tocan el dilema de la piratería (tan extendida en el mundo) y su supuesto atentado contra los derechos de autor. En este artículo pretendo exponer algunas ideas relacionadas con la virtud de compartir, de conseguir preciados productos culturales inasequibles de otra manera y la conciencia moral que implica hacer esto…

Punto uno: Una época de compartir

Estamos viviendo en un nuevo paradigma que nos mueve a todos a poner los bienes (digitales) que poseemos a disponibilidad de otros que los deseen. Las lejanas épocas donde uno presumía sus acervos físicos y donde miserables individuos se negaban a prestar e inclusive se molestaban si se les pedía que nos hicieran una grabación en caset de algún disco o película están casi extintas. Ahora sólo basta instalar algunos de los abundantes programas P2P (peer to peer o de par a par) para con esto comenzar a conocer las nuevas propuestas culturales, o recuperar las remotas nostalgias que se niegan a morir en la mente dada a los recuerdos.

Aparte de los programas, una nueva herramienta digital que viene a ser el blog (web-log-in) permite a ciertas personas colocar en un sitio determinado los enlaces a cierto repositorio donde se han “subido” archivos para descargarlos. Sino fuera porque el blog informa exactamente sobre el archivo de datos sería casi imposible conocer que allí se encuentra y decidir bajarlo.

Ahora el mérito no es poseer y negarse a compartir; sino Poseer y Ofrecer a una comunidad que sabe que el liderazgo lo ofrece esta bondad.

Pero, ¿se comete algún tipo de crimen haciendo esto? (Sigue leyendo los otros puntos)…

Unos de los blogs de música que me gusta frecuentar:

La Música de Abel, Johnny, Clara y Cía. Compartiendo arte…

Melómano

Imagen tomada de internet

Punto dos: Menciona tus fuentes

Este nuevo paradigma de compartir tanto y facilitar las posibilidades de crear nuevos conocimientos se está expandiendo tanto que otros aspectos antes considerados secretos (herencia medieval sin duda, tantos años atrás parecía haber quedado el oscurantismo) están dejando de serlo. Una tesis por ejemplo, ahora es tan común publicarla de inmediato en la web y ya no limitarla a llenarse de polilla en un rincón de un librero de una escuela mediocre; los contenidos curriculares de los estudios de las prestigiosas universidades o filosofías y planes de crecimiento de alguna organización reconocida…

El miedo a la imitación está quedando atrás, la confianza en las capacidades propias es una tendencia mundial actual. Sin embargo, de manera colateral las mentes pérfidas intentan plagiar mientras las mentes honestas desarrollan habilidades que les permiten detectar los plagios… Una lucha maniquea, que la verdad siempre ha existido, simplemente se ha refinado.

Anécdotas:

***La prestigiosa PUCP compró el servicio de un programa que es capaz de detectar todas las posibilidades tomadas de Internet en un trabajo escrito. Su costo al mes lo desconozco, pero forma parte de la campaña anti-plagio que esta universidad siempre ha promovido.

***En más de alguna ocasión pude leer en diarios menores de Lima artículos tan curiosos y tan parecidos a alguna entrada publicada en mi blog, ¿pensamos lo mismo en el mismo momento? No lo creo, mis raras ideas siempre las publiqué cuando menos un par de días antes… total. Los diarios menores no me preocupan, se enfocan en lectores mediocres.

Punto tres: Cruzada contra piratas o contra internautas

En algunos países aún se discute la legislación a favor de los derechos de autor. ¿Quién infringe realmente las leyes? ¿Quién descarga los productos o la persona que los digitalizó y los colocó en alguna parte de la Web World para disposición de los otros? ¿Y qué tanta culpa llevan los creadores de los programas y los servidores mismos que permiten esto? Un análisis muy complejo multidimensional implica este asunto.

Sin embargo creo que será una tarea imposible detectar a los unos de los otros, y aun con ello no considero a esto todavía como un crimen…

¿Quién es más delincuente? ¿Quién va a El Hueco o Polvos Azules, a Lagunilla o Tepito a comprar sus satisfactores culturales o de entretenimiento, o toda la organización que se encargó de tener a la inmediata disposición estos productos? Como yo voy y compro para mí será más fácil decir “Son los otros los chicos malos”, pero cuando voy y compro sé que estoy comprando productos que violan una propiedad intelectual… mas una propiedad intelectual que considero injusta.

Punto cuatro: Beneficiando al que lo merece

Peter Sunde es uno de los cofundadores de La Bahía Pirata (http://thepiratebay.org/) que viene a ser un sitio donde se localizan millones de torrent. Él hizo los comentarios siguientes que me parecen muy centrados…

“Las leyes de propiedad intelectual no son el mejor medio para remunerar al artista. Muy pocos artistas se hacen de dinero con los derechos de autor”.
“No creo que ignorar una ley es lo mismo que violarla, porque cuando tú violas una ley lo haces activamente. Ignorarla es simplemente no pensar en eso, no tienes que hacer nada.”
“Nosotros no discutimos las leyes de propiedad intelectual porque no benefician a la sociedad y hay que cambiar eso. Tenemos que discutir lo que la sociedad necesita, no lo que las grandes compañías necesitan.”

Nosotros no discutimos las leyes

Punto cinco: Estoy completamente de acuerdo con Peter…

Imagen tomada de internet

Diferencias entre las redes P2P y el uso de los Torrent

Tomado de: ¿Qué es el Torrent? tomado de: Bitácora Personal de Beco

Breves Antecedentes
Las redes P2P (usuario a usuario) creadas por programas como el Napster (cuando salió), pasando por el Kazaa y Kazaa Lite, LimeWire (primeras versiones), eMule, etc., vivian de usuarios conectados con archivos disponibles para ser descargardos por otros, utilizando diferentes protocolos y puertos de comunicación. Esto implicaba que el usuario publicara ciertos directorios de su computadora donde fuera posible que dicho programa buscara para enviar resultados y posteriormente mandar archivos. En este caso, se dependía al 100% de lo que los usuarios quisieran o permitieran compartir. De esta forma se creaba una red P2P: los archivos no son guardados en ningún servidor, sino que literalmente se comparten entre usuarios.

Torrent en sí
Pues bien, el torrent es en sí, otro protocolo para compartir archivos con (principalmente) una regla de oro: todo lo que descargas por este medio, durante el transcurso de su descarga, estará siempre disponible para ser descargada por otro sin que (en teoría) se pueda hacer algo para evitarlo. De esta forma se crean micro-redes de file-sharing con la característica de ser justas.

Este protocolo en particular es ideal para descargar archivos grandes (+100MB) como programas de televisión, series completas, conciertos (casi todos los de pearl jam ), películas, discos enteros, libros (compendios), juegos, programas para PC/MAC, etc. Incluso algunas distribuciones de linux proveen sus parches y paquetes por este medio. En realidad podemos descargar un archivo de más de 3 gigas en algunas semanas cerrando y abriendo el programa sin ningún problema, pues todo lo va guardando en disco duro.
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