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Epidemias de Gordura: ¿Estás loco?

• Me encontré con Benjamín y su gigantesco vientre. Me preguntó qué hacía para –al menos- no verme obeso. Mi respuesta lo sorprendió al extremo; “No como ni pan ni tortillas”… “¿¡Estás loco!?” Fue su expresión.

• Jairo trabaja donde yo. Desde hace un año le detectaron principios de diabetes, nada raro para la tremenda obesidad que siempre le he conocido. De hecho, su hijo que es estudiante de medicina inició una campaña para prevenir la obesidad juvenil. Ni Jairo ha dejado de beber sus tres o cuatro gaseosas por día (la mitad son, según, Diet) y siempre lo he visto comer más que generosamente. Por su parte, su hijo nunca integró a su propio padre en sus eventos orientadores de la calidad de vida; de hecho, me parece que este incipiente médico NO ve la obesidad de su propio padre.

• Alberto tiene quince años. Él es esbelto y fuerte de cuerpo. Es buen futbolista y estudiante. Pero en su familia, todos los miembros mayores que él (padre, madre, herman@s) tienen una figura demasiado “redonda”. Parece ser que será cosa que abandone su competitividad temporal de este deporte para seguir ese paradigma… el cual me atrevo de definir sociocultural antes que de salud y calidad de vida.

• Elvira, cuando les mostraba unas fotos de los balnearios de Nicaragua que visité en vacaciones, me preguntó que por qué todos allá estaban “desnutridos”. La verdad esos individuos, sobre todo los varones, tenían un cuerpo por demás atlético con un porcentaje de grasa sorprendentemente bajo… así me pude ver yo hace veinte años… nunca los llamaría desnutridos, pero Emilia vive en un contexto donde ese físico no es común y hasta resulta raro.

• Voy a la bodega de la esquina por un garrafón de veinte litros de agua. Salvo dos o tres cosas todo lo que allí se vende es comida chatarra de poderosas empresas mexicanas que mueven un respetable capital en ventas.

• Salgo a la calle y en verdad l@s obes@s abundan. Cuando paso por la plaza del pueblo miro a una mujer con un vientre desproporcionadamente enorme, ella sin complejo contempla su reflejo en un vidrio… y entra a la paletería a pedir un cono de helado.

• México es el país que más gaseosas consume. Pero y por lo tanto es el que más botellas bota a la basura; casi no hay reciclaje: mares y ríos pagan por el negocio de la Coca Cola Company.

• El Negrito Bimbo solía ser uno de mis dulces favoritos. Hace una semana leí del poderoso efecto casi adictivo del azúcar en el organismo. El Negrito Bimbo tiene cantidades elevadas de azúcar industrializada. Es un bocadillo común y hasta recomendado en las escuelas (por el mismo Bimbo claro, y autorizado en las escuelas al menos por los directivos). Bimbo es mexicana.

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¡Ahhh qué rico pastelito!

• Hace quince años las unidades deportivas y los gimnasios estaban llenos. Había que buscar la hora o el local menos concurrido. Ahora no. Parece que todos andan bebiendo cocas y comiendo tortillas mientras andan con su celular, i-pods o sus laptops.

Pero en Nicaragua están desnutridos…. ¿Estás loco?

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Mi “desnutrido” amigo nicaragüense Franciso, que es tan alto como yo pero pesa veinte kilos menos… ¿Estoy gordo?
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Los Frapuccinos o la depravación cafetera

Es el invento yankee; hacer un preparado saturado de sabores diversos y calóricas grasas batidos con mucho hielo, ¡y aquí está! La bebida inventada por el país que no sabe de café y que ha ganado enorme popularidad en tantas partes.

Esas esporádicas tardes en que voy al café. Es decir, esas rarísimas tardes donde quiero intentar charlar con alguien que tenga ideas concretas y breves y mirar a los transeúntes pasar con premura o con aparente calma por la calles de la ciudad, decido ir a beber un americano.

Ya en la mesa, a ratos sin más clientes alrededor, a ratos llegando en grupos, tengo tiempo percibiendo que cada vez es menos frecuente ver que ellos pidan una bebida como la mía, o un exprés… o quizá un exprés doble. No, no, no. Los frapuccinos son la moda, la predilección y la ignorancia cafetera (a pesar de lo tolerante que yo puedo ser, esto me molesta).

Imagen de José Zavala

Aquí está todo. Sólo hay que agregar agua en el más simple de los casos, porque ni siquiera el café tiene que ser obligado.

Me gusta el café. Me gusta como tal; por su ligera acidez, por su olor, por su sabor dado por el tipo de grano (origen, altitud) con el tueste determinado… esta es la magia del café, ¿por qué entonces esa mezcla de grasas, aditivos y saborizantes para generar algo tan opuesto se vende tanto?

Bueno, me dice Juan, “al cliente lo que pida”.

Esto me parece triste, pero lo entiendo. Pero esa ignorante clientela simplemente ingiere -en una bebida que ni a café sabe- hasta la cuarta parte de las calorías necesarias por el cuerpo humano en un día. Y con esta moda que crece y crece, comienza a devenir un serio problema de salud.

Imagen de José Zavala
Basta revisar la cantidad de calorías por medio de las grasas (seguro trans) y “algo” de sodio.

En algunos lugares, como en el que voy, su dueño y barista le agregará un shot de café siquiera para darle un toquecito de sabor auténtico. Pero también en la carta se ofrecen además “sabores extras” como los naturales rompope y cajeta (dulces mexicanos) junto con las esencias importadas que también son otro menjurje químico.

El mercado objetivo de este tipo de bebidas (madeinusa, no creo que los europeos siempre tan exquisitos en sus cafeteadas hayan inventado esta tontería) son generalmente mujeres y jóvenes, hasta ahora en esa misma cafetería en la que muy esporádicamente me refugio nunca he visto algún maduro -como yo- con esas ocurrencias.

La mejor puntada contemplada por mi voyeurismo fue cuando un tipo pidió un “ristreto doble”. Yo mismo me quedé sorprendido de semejante petición… sólo le faltó decir que “inyectado intravenoso”…

Pero bueno, no soy nadie para evitar los caprichos del cliente que quiere pagar tanto por un frapuccino hipercalórico. Si esta “exquisita y conocedora” clientela consume tantas calorías es porque deben ser nadadores de élite, o ciclistas tour-de-France, o maratonistas africanos y nada malo les podrá hacer que cada dos días vayan por la tarde a meter a sus lentos y pasivos organismos entre 350 y 600 calorías, y luego vayan a sus casas a cenar frugalmente. Total.

Pero si los organismos de salud comienzan a preocuparse, por algo será…

Café helado, más calorías que una cena

Próxima entrega del Café: Las medidas jurásicas y la moda starbucks 1 de agosto de 2008 Sigue leyendo

Epidemias de gordura: Más y más acotaciones

En este ensayo abordo otros factores y dimensiones que dejé de lado en mi ya muy célebre artículo Epidemias de gordura: ¿ya te diste cuenta de tu situación? Este tema gana interés, no cabe duda, pero difícilmente se perciben acciones para evitar el avance de la obsesidad y sedentarismo. He aquí mis ideas -y a manera de festejo de superar las 10 mil visitas de mi idea original-.

Salgo a la calle y me quedo más asombrado: ser obeso se vuelve lo normal. Ni siquiera he llegado a la esquina tan cercana y ante mí pasan un regordete niño y su todavía más corpulenta madre. Apenas doblo por la calle cuando me encuentro a dos maduros con considerable sobrepeso platicando calmadamente.

En el resto de la ciudad el cuadro no cambia en nada. Al contrario, se sigue presentando como la media, lo común… De una pizzería salen tres individuos, uno de ellos es mujer; los tres sobresalen por su talla y excesiva grasa corporal. El más alto debe medir un metro con ochenta y cinco, y calculo que 130 kilos de peso, ¿cuántos de esos kilos están demás?

De las filas del supermercado vienen saliendo dos individuos gordísimos y rojos con sus carritos repletos de cajas de cerveza. Es evidente que les espera una gran fiesta, quizá ellos sean eso nada más; animales de fiesta. (También sospecho que los almacenes dan la cerveza a mejor precio que la misma agencia o depósito, llevan su líquido embriagante en cantidades de mayoreo.)

Me coloco en la fila para pagar mis peculiares y raquíticas compras. Delante de mí la Familia O (una gran O por lo redondo) vacía un carrito atiborrado de comida (la mayoría comida procesada, la no procesada se concentra en carnes rojas). Con esa dotación de comida calculo se podría alimentar a una aldea africana completa, pero esta familia apenas se compone de dos tan jóvenes como glotonísmos padres, y de tres hijitos sacados como del mismo molde: unos 320 kilos de carne humana como total familiar (mexicana y blanca… y otra aldea africana de onda canibalística podría sobrevivir un par de semanas con estos individuos), donde por cierto el padre termina pagando lo equivalente a 200 USD de comida en efectivo, trayendo otro tanto disponible… ¿quién se atreve a salir con esas cantidades en México? ¿Será este gordito algún narco? Al menos tiene ese aire estereotipado…

1 ¿De quién es este problema de salud?

Me dice Silviano, un setentón que desde los doce años nunca ha dejado de hacer ejercicio, que Papá Gobierno está ofreciendo infraestructuras en las diversas colonias donde se podrán practicar deportes y otras actividades culturales que induzcan a la actividad física: breves gimnasios, clases de aeróbicos, de bailes y danzas así como clubes de fútbol. Me lo dice él, no tengo por qué no creerle… pero soy escéptico.

Me dice Jaime, el prefecto de mi escuela, que conoce una directiva de gobierno que se implantará el siguiente ciclo escolar (dentro de tres meses). Que por orden directa de la Secretaría o Ministerio de Educación ya no se permitirá “de ninguna manera” vender alimentos procesados (entiéndase chatarra tipo Sabritas y Coca-Cola, ni siquiera botellas de yogur) sino que ahora tendrán que ser elaborados. Nuestra escuela eso ya lo hacía; pero por irresponsabilidad, rencor y deseo de lucro se obvió esa indicación –que por cierto venía de la parte sindical- para poder “obtener recursos” con los cuales la escuela pudiera resolver sus necesidades más elementales. Si la Coca-Cola y la Sabritas “ofrecen” beneficios de por otra parte no llegan, ¿puede ser verdaderamente posible que las escuelas prescindan de los productos chatarra? Jaime me lo dice; no tengo por qué no creerle… pero no lo hago.

Hace años, ir al gimnasio a media tarde era una tortura. Siempre lleno, una lucha por ganar los bancos y equipos. Ahora, ir a media tarde es estar en un lugar tan calmo y solitario que se vuelve una experiencia de meditación mística. ¿Dónde está la gente?

Salir en la bicicleta los sábados y domingos para realizar recorridos de decenas de kilómetros es otro capricho en extinción. En la extinción de la conciencia de otros, no en la mía. Pero antes era tan común encontrarse con tantos, e inclusive provocarse carreras o piques deportivos. Esto ha devenido tan calmo, pero por lo mismo tan peligroso…

2 ¿Dónde se esconden los obesos?

Si ahora los gimnasios tienen mejores equipamientos, las bicicletas tienen menor peso y multiplicaciones más poderosas, las zapatillas para correr son más cómodas y ligeras… ¿por qué la gente se ha alejado de toda esta pasión del deporte?

Un posible viso de respuesta se puede hallar en la incorporación de lo multimedia en nuestras vidas.

En mi caso personal antes, mucho antes, mirar un par de horas de televisión me era simplemente demasiado. Sin embargo, ahora, dos horas de Internet ni siquiera me bastan para “comunicarme”; y después de contestar comentarios de mis blogs, correos y un breve chat con algún familiar o amigo lontano siempre me doy un rato de morbo en general… qué exquisitos discos descargables, qué pornovedades nuevas ¡y free! así como las noticias tan desagradables que en México y demás países ocurren. El Internet y su dimensión multimedia han determinado definitivamente un nuevo paradigma en nuestra vida, uno tremendamente sedentario.

3 ¿Qué distrae ahora a los obesos?

El Internet cohabita además con I-pods, i-phones, mensajes de texto, llamadas telefónicas… ¿antes necesitábamos tanto tiempo para esto?

Las ofertas televisas han crecido con los tiempos. No era lo mismo en los setentas cuando Fink Floyd en su Comfortable Numb decía “tengo 13 canales de mierda para escoger” a tener los 100 canales actuales, y que siguen siendo en su mayoría de pésima calidad pero logran detener a las personas al menos, para curarlas de su soledad.

Y así como la oferta televisiva también existen otro tipo de sobre ofertas de la abundancia. Los precios de muchos alimentos (por llamar así a todo aquello deglutible y digerible) han bajado de precio, o son productos que se han vuelto en verdad asequibles, ¿cuántos tipos de licor, marcas de gaseosa o bebida pseudodeportivas eran posibles de comprar hace cinco, diez o quince años? ¿Cuánto cuesta un litro de leche, de gaseosa, de agua embotellada, de cerveza o de vino tinto?

4 ¿Cómo se justifica esto culturalmente?

A finales de los setentas y comenzados los ochentas era tan común ver en las películas o programas televisados gente delgada. De manera paralela los vestuarios se diseñaban para gente con estas características; pantalones entubados y jerseys ajustados… y qué mejor que combinarlos con abundantes cabelleras.

En los ochentas vinieron llegando los cuerpos muscularmente voluminosos, y con esto cierto peligro. Fue una década donde se llevaron los físicos al extremo, inclusive justificando el uso de esteroides y drogas; entre más poderosos era mejor. Los Juegos Olímpicos de estos años fueron tristemente famosos (bueno, más). Se dejó la delgadez y se pasó a la búsqueda de más cuerpo, y el paradigma cambió nuevamente. Verse delgado era verse mal, además fue la época de la aparición del VIH…

Desde finales de los noventa ya era común ver personajes obsesos (y no necesariamente bajo el estereotipo bonachón y bondadoso) de cualquier raza y color, y paralelamente las tallas de ropa comenzaron a aumentar. Hacía quince años no era posible encontrar un pantalón de mezclilla talla 40, ahora la oferta –sobre todo USA- maneja como normal el rango de 38 a 42, y aparte están las tallas extras… ¿se está promoviendo la gordura o es una mera consideración humanitaria para los obesos de parte las transnacionales del vestido?

5 El temor del Estado y los Sistemas de Salud

Es curioso. Tengo una amiga cinco años más joven que yo y ya tuvo un problema de circulación; una pequeña falla en su corazón le hizo retomar dietas y ejercicio. Conozco un pariente de mi misma edad, que ya fue intervenido para destapar sus arterias. Un ex compañero de estudios ha padecido tres microinfartos con apenas 40 años. Un par de colegas de mi trabajo se mantienen constantemente en cuestiones médicas y, cuando realizan una mínima actividad física terminan jadeando horriblemente… Esto es lo que yo, sin ser experto en salud percibo muy pero muy fácilmente. ¿Qué diagnóstico tendrá el sistema de salud mexicano sobre su población?

En los diarios y noticias se menciona el incremento de obesidad de la población, se enfatiza que la obesidad infantil comienza a destacar, se habla que los problemas de diabetes y de circulación se han vuelto tan comunes… digamos que por información no queda. ¿Pero realmente qué se está haciendo?

¿Qué será de la población mexicana dentro de cinco años –por dar un periodo no tan lejano-? Aunado a otras patologías que también comienzan a destacar en esta realidad como problemas mentales, frustraciones existenciales y el miedo cotidiano de vivir en un país violento y corrupto, el cocktail de salud será un pandemonio…

6 El reino de la Coca-Cola

México es, indiscutiblemente, el país donde más refrescos (sodas, gaseosas) se consumen. Por supuesto que la marca líder viene a ser la Coca-Cola, en ningún otro país esta marca tiene la aceptación que acá goza. Un vecino mío, cuya mitad de sus ingresos los obtiene atendiendo una pequeña tienda toda la tarde, me comenta que de cada diez cosas que vende siete pudieran ser botellas de Coca-Cola… después, botanitas y pan…Por lo tanto no es nada raro conocer a individuos que se beben de dos a tres botellas de 600 mililitros… ¡casi dos litros de bebida negra! Unas mil quinientas calorías sin valor nutritivo al día. Existe un reciente estudio que asegura que el consumo de gaseosa de Cola atrofia los músculos.

Nada complicado entonces imaginar (apuesto a los cinco años) las futuras poblaciones como obesas y carentes de tejido magro… con problemas cardiovasculares e hiperdiabéticos. Los hospitales llenos de pacientes en estado crítico; cantidad de incapacitados en los centros de trabajo y familias afectadas por sedentarios diabéticos hipertensos consumidores de comida basura. Mientras tanto la Coca-Cola reina con total autoridad.

A la manera de “El ángel exterminador” de Buñuel, donde todos quedan inexplicablemente congelados, este video ironiza el sedimentarismo que se ha instlado en nuestra vida.

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