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Napoleón Dinamita o el “cine de culto de los idiotas”

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La película no es reciente (2004). Nunca la pude ver en exhibición en mi país. No me di cuenta, o no llegó. Nunca en mis expediciones a los locales de video la pude ver. Quizá se me pasó con el tiempo, lo olvidé… pero creo que más bien no fue un título que haya interesado al mercado.

Tenía meses que no iba a ese almacén. Cuando de pronto yo estaba comprando en sus pasillos fui a su discreto “botadero” de películas y allí estaba. Finalmente vería una película que había generado tantos comentarios, en su mayoría positivos, después de haber sido exhibida en un festival de cine de los USA (en el Sundance de Robert Redford). Pero también recordaba otros comentarios, muchos menos, donde advertían que la película no tenía valor alguno. Me tocaría a mí decidirlo.

Napoleon D. imagen de internet

He aquí mis opiniones sobre un film que tarde que tarde que temprano pude mirar:

• No puedo negar que es una historia demasiado rara. Unos personajes muy freak en un contexto campesino de Idaho; cada uno más patético que el otro que se interrelacionan hablando de sus peculiares maneras de ver el mundo.
• “Todos tenemos habilidades especiales; la tuya es tener bigote. Eres el único de la escuela que lo tienes y por eso puedes llegar a ser el Presidente Escolar.” Una onda así es la que le dice Napoleón al mexicano Pedro (cuyo actor es pocho –nacido de mexicanos- en Los Angeles, doble rareza protagónica; o sea, que hasta en Idaho tan subdesarrollado, un “casi mexicano” puede ganarle a los rubios y ser presidente).
• Un tipo madurón obsesionado en su pasado que nunca lo consagró y le dejó un hueco existencial, compra una “máquina del tiempo” que da descargas eléctricas en la cabeza y los testículos… y la usa… ¿más turbadora puede ser la historia?
• La “abuelita” del Dinamita era una anciana que practicaba los deportes extremos, pero esto lo mantenía en secreto a sus nietos.
• La mascota de la abuelita era una llama andina, amarrada en un patio (¿?).
• Entra otras abominables “habilidades” de Napoleón eran hacer dibujos algo desquiciados, como un “liger” (prunúnciese “layger” porque es un león con manchas de tigre); tomar clases de baile disco mirando videos o pegarle a una pelota amarrada a un poste como super solitaria habilidad física.
• El vestuario del rubio Napo; un traje con evidentes reminiscencias setentaras funk/disco aunado a unos tenis o zapatillas con influencia astronáutica…
• … y con todas estas adversidad Napoleón Dinamita triunfa en su papel en semejante historia

Reflexiones:

Jamás la consideraría cine de culto; jamás. De hecho no hay trama, sino una serie de sucesos que se van dando casi incidentalmente.

En mi percepción, hay una gran carencia de simbolismos.

Como la mayoría de las películas USA, su sonido y fotografía son muy aceptables consecuencia de un país que valora la industria cultural y de entretenimiento como un generador de enajenación (necesaria para la vida de sus habitantes) y riqueza nacional.
Pero a pesar de este montón de excentricidades cinematográficas, la película no es precisamente aburrida… pero tampoco me arrebató alguna sonora carcajada, que se llega a salir cuando las cosas son en verdad buenas.

Pero lo más fuerte para mí es la influencia que la película… o el personaje de la película llegó a tener entre muchas personalidades USA. Basta dar una revisión en YouTube para encontrar tanto imitadores de la manera de hablar como de bailar de esa coreografía –que está a millones de años luz de una jacksoniana-. Me quedo pensando…. ¿un personaje así realmente viene a ser digno de imitación?
Es decir, yo sé que un Tony Montana (Scarface de Al Pacino, por muy narcocriminal que sea) es icónico, culturamente emblemático… pero para que Napoleón llegue a estas alturas, solamente en la sociedad yankee se puede permitir. Otra apología a la estupidez.

Créditos:

Dirección: Jared Hess
Actores: Jon Heder, Efren Ramirez, Jon Gries, Aaron Ruell, Tina Majorino
Año: 2004

Baile final homenajeado no sé donde:

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