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Lima: Lo Bueno, Lo Malo y Lo Feo (vísperas de su Aniversario)

En un breve video del periódico web El Comercio (17 de enero 2009), aludiendo el cercano aniversario de la Ciudad de Lima, se entrevista a curiosos personajes sobre lo que para ellos representa Lo Bueno, Lo Malo y Lo Feo de Lima. Sus opiniones me parecieron tanto acertadas como disparadas –y esto es lo bueno; no necesariamente estar de acuerdo-, así que aprovecharé este relato para emitir mis controversiales puntos de vista (debo aclarar que la música chicha escogida para el video, además de mi bebida sabatina fueron los detonantes de esta entrada).

Ellos dijeron:

Que lo bueno era: La gente es “chévere”. Está cambiando la ética. Mejoras en la ciudad, todo es más vistoso. En el Centro de Lima hay orden. El clima. Hay conciencia para tratar al turista.

Por otra parte, lo malo pudiera ser: El tráfico vehicular; la violencia generada pandilleros, rateros, pirañas y delincuentes (y el desconocimiento que esto genera internacionalmente); la Administración del Estado.

Y lo feo de Lima recayó en: Injusticia (asesinatos inclusive de policías); Chuponeos; Falta del mismo amor hacia la ciudad de Lima (lo poco que se hace lo deterioran); Las pistas rotas; Fuera de Lima es feo.

Imagen de José Zavala
Parque Universitario, foto con mi ex cámara reflex hace 4 años

Yo les objeto:

Que en mi vivencia personal lo más complicado de Lima eran sus habitantes; muchos pero muchos de ellos (es decir, una gran mayoría rayando la totalidad) son seres sumamente acomplejados y desconfiados; por lo tanto su tendencia a las mentiras y la agresividad me pareció extrema. Pero reconozco, que en esta ínfima minoría existen de las personas más maravillosas que yo pude tratar.

Que la ética comienza a cambiar me parece algo interesante… pero no dijo si para mucho peor o cierta mejorita chiquita y augusta.

El clima de Lima siempre me ha gustado –aunque su humedad a veces afecta la salud en época de frío-; aparte que es tan diferente a lo que yo pude haber vivido antes, la ciudad en sí tiene abundantes microclimas durante todas las épocas.

Y sí, de repente se procedió a darle su “maquilladita” a la ciudad construyendo estructuras vistosas por encima de lo funcional, que si bien a muchos esto los ha llenado de orgullo a mí no me parecen tan adecuadas…

De lo malo, ¿qué decir? Efectivamente, el tráfico –a consecuencia de tantas obras “maquillantes” y simultáneas ha deteriorado la ciudad (pero sobre todo su clima de vivir) a un extremo inaudito. Todas estas situaciones cobran factura en la salud de los habitantes, y para mí era evidente el grado de estrés y frustración de una buena parte de la población limeña solamente por el mero tráfico de autos. Recuerdo que en mis últimos días hubo taxistas que no quisieron llevarme a mi destino porque tenían que cruzar un área de remodelación que era caótica. Y si entonces las pistas (así se les llama a las calles y avenidas) ya estaban dañadas, pues con esto seguro que ahora parecerán trocha.

El caso de la delincuencia me llama mucho la atención. Porque poco a poco deja de ser esa delincuencia pobretona de jóvenes marginados hiperviolentos para ceder a grupos organizados que secuestran y asesinan a sangre fría y con cierto sistema logístico que permite la identificación y seguimiento de las víctimas. En este aspecto Lima (y el Perú) se están mexicanizando.

Es una pena que el Estado no se percate de todo esto: que cada situación se va sumando y va afectando a los habitantes paulatinamente (por eso yo no creería en eses cambios de ética y menos de la salud de sus habitantes)… y esto además tiene un impacto fuera de lo nacional (basta pensar en cuántos países del mundo podrán ver este video).

Pero bueno, ahora viene la parte propositiva de esto; que es eso que yo considero Lo Bueno, Lo Malo y Lo Feo de Lima

Imagen de El Comercio
Imagen del Diario El Comercio (escaneada por mí)

Primeramente, Lima es una de las ciudades más emocionantes y divertidas del mundo. Aburrirse aquí no es un pecado, es una estupidez. Las opciones de entretenimiento (así las quiero llamar porque abarcan desde lo cultural, lo gastronómico, el mero vicio banal y alcohólico, lo intrincado de lo urbano y el mosaico humano tan complejo) son excesivas.

Lo malo lo enfoco a moverse dentro de la ciudad, tanto por el pésimo servicio de transporte urbano como los embotellamientos y calles deterioradas.

Y lo feo, para mí seguirá siendo la mentira limeña y ese orgullo sin razón de ser para despreciar(se) a diestra y siniestra: en Lima ser aceptado es un albur, una moneda al aire… y en ambas con alta probabilidad de perder.

Pero lo mejor mejor de Lima pudieran ser: Ángel, César Honorio, Carmen e Yrene… por mencionarlos porque lo merecen.

Imagen de José Zavala

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