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Reggaeton: Pasiones y Odios

Era el año de 2003 cuando en la radio y los puestos de productos piratas aparecía el disco de Don Omar, The Last Don. La canción de Pobre Diabla sorprendía por su cadencia y contagioso ritmo, acompañada de una letra llena de nostalgia:

Pobre diabla se dice que se te
ha visto por la calle vagando llorando
por un hombre que no vale un centavo
pobre diabla llora por un pobre diablo…
que sólo te utilizó
y hasta te embarazó.

Y mis alumn@s adoraron la novedad –sobre todo las jovencitas- y se entregaron a una nueva moda, seguramente conmovidas por el mensaje tan cotidiano aún para su realidad con ese agraciado ritmo.

El origen del reggaeton

Me avocaré a escribir esta palabra así, sin acento y sin una u que cambie el sonido de la g. Si bien, la Santa Madre Wiki atribuye un debate al origen de este subgénero musical, que si Puerto Rico o Panamá. Precisamente yo por esos años tuve la oportunidad de hacer un par de viajes a la Cintura de América y pude percibir una pasión por un género al que llamaban “reggae” -que pronunciaban “régue”y que para mí no era el reggae jamaiquino que conocía- sino algo más hipopeado. “Yo no quiero mariquitas en el foqui danzar, los manos Jackson son five y hay que matar a esos five” parecía decir una pegajosa letra principalmente en español aunque con buenos aportes en inglés (después de la guerra They don’t fuck with us).

He aquí al menos la música, acompañada de imágenes más bien de culto al hip-pop.

Entonces en Panamá (y no sé ahora) había cantidad de cantantes como Rookie y tantos que no recuerdo sus nombres ya.

Más recuerdos como anécdotas (O mis anécdotas son meros recuerdos)

** Recuerdo que me subí a un taxi conducido por un moreno y le pregunté quién cantaba lo que traía en su poderoso estéreo y me dio una cátedra de reggae.

** En la Isla de Ometepe en medio del Lago Nicaragua íbamos en un Tracker que nos llevaría a las faldas del Volcán Maderas cuando el chofer me preguntó si conocía a Pesadilla (que según entiendo es un proyecto de cantantes reggae panameños) y juntos cantamos la de Yo no quiero mariquitas. Sin embargo la fiebre Pesadilla al menos no llegó a las zonas donde vivo y trabajo.

Claro que ese tiempo y esos viajes no me iba a poner a reflexionar sobre el contenido violento, discriminatorio y racial de las letras. Eran días de viajar y conocer, la digestión vendría después.

Yo soy tu maestro fue uno de los temas que más me agradaron, ¡por ser maestro precisamente!

Entonces, ¿cuál es el origen del reggaeton?

¿Puerto Rico o Panamá? Basta revisar un mapa y ver que entre ambos países caribeños no existe mucha distancia, y justo en medio quedan otros gigantes de la música rítmica como Colombia y República Dominicana.

La música reggaeton considero es un subgénero del dance reggae (ver los pasos iniciales de Don Omar en el video siguiente) y por supuesto de la bachata (y en estos países el gusto hacia estos géneros es enorme) retocado los inevitables arreglos afrolatinos pandilleriles del hip-pop y los sampleos rappers Yankees que se han colado por todo el orbe.

Sin embargo, Panamá que es en verdad una enorme potencia musical (como alguna vez mencioné en mi ensayo La cumbia, ¿música sin seriedad?) no dispone de fuerzas marketeras de la talla de Puerto Rico, que desde hace más de treinta años genera y vende música a los USA, México y el resto de América.

Pregunta de reflexión: ¿Quiénes son los músicos más famosos de Panamá? Y difícilmente alguien podrá mencionar siquiera cinco (fuera de El General y La Factoría).

Entonces, ¿por qué la gente ama al reggaeton?

Bueno, me refiero a “cierta gente”, porque este subgénero tiene sus seguidores, y al estar emparentado con el género más comercial del planeta (que es el hip-hop), no puede ser de consumo minoritario.

El ritmo reggaetonero parece único. Es decir, el bajeo y percusión llegan a parecer el mismo en la mayoría de las canciones, y esto antes que ser considerado como una falta de creatividad musical yo lo veo como un elemento que vuelve a esta música la más fácil de bailar, so catchy!

Los países caribeños son pícaros, alegres y sensuales por naturaleza, así que integrar bailes atrevidos es parte de ellos… pero por otra parte, por sus afluentes oscuros de los rappers y hip-pop; ambos en sus inicios, clandestinos y marginales, posteriormente siempre provocadores. Un cierto descaro transgresivo sexual fue el distintivo heredado al subgénero: El reggaeton y el perreo se dieron entonces la mano.

Fue precisamente el grito en el cielo de las mentes conservadoras en contra. Tanto descaro sexual levantó la alarma, pero ni siquiera esto era una novedad. Hace veinte años había ocurrido un fenómeno semejante, en esa ocasión se llamaba lambada y venía del Brasil.

Respuesta a la pregunta dejada: Hace cinco años los ídolos musicales panameños eran Rubén Blades (clásico y venerado como siempre, y Honor merece), Sammy y Sandra Sandoval (típico), Los Rabanes (engendros rock pop de los Estefan), Os Almirantes (reggae rock), Iván Barrios (rock pop ligerito) y Ulpiano Vergara (típico)

Las nuevas mafias de la droga

Hay que tener en cuenta la carga de rechazo y frustración que el rap manifiesta en contra de los contrastes sociales, y entender porqué esta música tenía letras plagadas de jerga callejera vulgar. El rap se estiliza y se vuelve bailable a manera del hip-pop. De los sectores marginales (negros y latinos) que vivían en la pobreza, los nuevos iconos musicales comenzaron a hacerse empresarios independientes del tráfico de drogas. Los símbolos de poder económico comenzaron a hacerse notar en sus mensajes cuestionablemente poéticos y muy visuales: Joyas (exagerados ornamentos de oro); enormes relojes de marca, vestuario de diseñadores nuevos, bizarros y del mismo origen urbano, la pasión por los Chevy y sus arreglos mecánicos que hicieran saltar a esas máquinas… pero sobre todo, voluptuosas hembras dispuestas al sexo y la droga a la mano para su consumo o venta inmediatos.

El reggaeton también hereda eso, y cada nuevo cantante adopta la imagen o impostura de ser un nuevo operador de drogas de alguna barriada negra o latina de los muchos países que ahora viven con ello. Inclusive, sus nombres artísticos tienen que ver con estos supuestos negocios delincuenciales callejeros: ¿Cuántos de ellos se hacen llamar Don? Pero no es un Don de Donaciano o Donaldo. Es el Don del Capo Mayor de la mafia; del Padrino y de los Sopranos. El mismo nombre del disco de Don Omar, The Last Don es un homónimo de la novela de Mario Puzo y trata lo que sus novelas anteriores trataron, las mafias italianas controlando drogas.

Todo ese salvaje look mara (de las peligrosísimas pandillas de Centro América) se sutiliza y poco a poco deviene el nuevo look reggaetonero que caracteriza a Wisin y Yandel, Daddy Yankee y muchos más. Ahora los tatoos son menos y más estéticos; la importancia se le da a las nuevas modas como FuBu, Timberland, Cat y muchas más y los autos deben ser tipo Pimp my ride o recurrir a los imposibles modelos Ferrari o Lamborghini, que para un vendedor de droga después de poco tiempo se vuelven asequibles.

La identificación marginal

Vivimos en un mundo muy complejo. Vivir sin un sentido claro puede hacer que las personas devengan frustradas y agresivas. De hecho, este fenómeno ya lo percibo en demasiados lugares sin importar el estrato social. Hay muchos ejemplos en todas partes que dan un mensaje peligroso; No es necesario estudiar y llevar una vida apegada a las leyes para lograr el éxito.

Es inegable que hora parece ser más común encontrar personajes inmorales en la cima del éxito. Los políticos dirigentes de las naciones coquetean abiertamente con la pederastia y el narco ante la pasividad de la población (caso de México). Cualquier joven que desee acceder a la “vida loca” puede recurrir a los diversos “dirigentes” del crimen para ser contratado. Ser joven, atrevido violento basta para tener todos los lujos que con un esfuerzo laboral enorme y una disciplina moral demorarían décadas. ¿Qué importa morir joven cuando se tuvo el “amor” de mil mujeres y un par de autos deportivos del año?

¿Quiénes odian al reggaeton?

Esta música no implica de manera directa toda la filosofía criminal que he expuesto. Pero tampoco la implica de manera tan indirecta, la denotación existe, la connotación es mayor. Entonces el reggaeton llega a ser interpretado por personas sin mayor juicio como un riesgo de perversión para sus “inocentes” hijos, que pueden caer en una degeneración sexual o manos de la droga. Entiéndase con esto que acabo de decir, NO estoy satanizando esta música –de la cual algunas canciones las he bailado a rabiar-, pero me queda claro que la identificación social puede ser más intensa en las clases más emergentes y necesitadas de aceptación y reconocimiento… y que son vulnerables a identificarse con los símbolos en cuestión ya mencionados. (Nótese en el video de Pobre Diabla el furor en Viña del Mar, lugar cosmopolita de élite social en la próspera nación chilena quienes también se entregaron al reggaeton.)

Entonces, ¿qué se puede hacer?

Analizarlo, discutirlo, hablarlo abiertamente y entender que esta música no es una amenaza directa o ninguna enfermedad, sino una manifestación más de un mundo que cada día deja de sorprender por tantas sorpresas.

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La música de los ochentas (y el por qué de su pasión)

En octubre de 2007, a manera de ironía, escribí un breve artículo donde ironizaba la pasión desmedida de escuchas limeños por una muy limitada variedad de canciones ochenteras que invadían la radio- Imagino ahora que las mismas canciones lo siguen haciendo en la capital del Perú. Esa opinión del 2007 la llamé Lima, la ochentera y a pesar que nunca lo consideré como un texto serio, me ha logrado más de cinco mil visitas en mi blog; pero sobre todo, es una de mis entradas con más participaciones de los visitantes.

Lima la ochentera en: http://blog.pucp.edu.pe/item/15577

A manera de festejo por las 200 mil visitas a mi humilde blog (y a descarada manera de imitarme a mí mismo e intentar otro montón de visitas al mismo) considero necesaria la revisión de este fenómeno de la música ochentera tan peculiar en sí. Si bien mi primer artículo lo hice con una intensión de provocar justificando un trauma limeño en el gusto musical, esta provocación no fue tomada tal cual por los miles de lectores ya que su pasión por esta categoría musical era por demás enorme. Y es justo ese punto algo que me llama mucho la atención, la música 80’s es tan variada y disímil que me parece increíble se haya vuelto una “categoría” musical para una serie de escuchas –muchos de ellos- sin un sólido criterio musical. “Música 80’s” es en mi parecer una frase incoherente, pero tan común (y no solamente en Lima) que me hace necesaria la revisión de este tema. Finalmente aquí lo ofrezco.

¿Por qué la música ochentera es tan famosa?

En esta ocasión analizaré meramente la música a partir de ciertos músicos y agrupaciones que tuvieron un éxito comercial.

Introducción

Si bien la década 80’s tenía sus inicios de manera muy simbólica –y no seré ortodoxo en decir si comenzaría en 1980 ó 1981, de hecho muchos éxitos radiofónicos de estos años eran más bien de finales de la decena anterior-; la muerte de John Lennon y su disco póstumo (en ese momento, luego se supo que había otro) catapultó a una muy insulsa y simplona Woman como un himno pop, los Rolling Stones proponían una serie de gritos horrendos en su Emotional Rescue, y aún en la radio se seguían escuchando canciones curiosas. Ciertos grupos de antaño se degradaban al extremo mientras que aparecían otros más formales; la insoportable Last train to London (1979) nomás no paraba de aburrir con ese bajeo tan repetitivo que era su gran aporte y terminaba con el magnífico pasado de una E.L.O. que se pudo iniciar como una banda de rock experimental, sinfónico y pletórico de simbolismos oscuros. Por otra parte una propositiva pieza de una agrupación relativamente nueva, Toto, daba qué hablar a pesar del año de existencia que ya tenía dicho tema.

En otros ejemplos, Billy Joel se alejaba un poco de su música para piano-jazz-bar para experimentar con un rock simplón y descaradamente comercial con Glass Houses (1980) y hasta Donna Summer se mantenía vigente a-rock-eando su “disco sound” mientras otras cantantes post-Donna surgían con fuerza (Laura Branigan, como mejor ejemplo). Los nuevos años no serían estériles definitivamente.

Primer elemento

1.- El pop más pop

Recuerdo una cancioncita super pop prehistórica, simpática, atrapable y realmente inocente llamada Sugar Sugar (1969) de la banda The Archies (que en ese tiempo pude pensar que realmente eran las representaciones terrenales de los personajes del cómic yankee). Si bien la canción tuvo un éxito rotundo en esa muy lejana época en definitiva no sería ese tipo el pop que pudiera gustar una década después.

La década 80’s fue prolífica en este movimiento musical; de hecho, el pop adquirió la talla de POP debido a grandes iconos que llegaron a dominar el mercado de la música de manera avasallante. Las razones pudieron ser diversas:

Las canciones ofrecían arreglos emocionantes apoyados por el boom tecnológico que la misma década ofrecía. Yo considero como aspectos peculiares muy del tiempo; teclados sintetizadores con sonidos sorpresivos (consecuencia del desarrollo que estos tuvieron en los setentas), micrófonos especiales que podían hacer cantar a no cantantes (como el caso de Rick Astley) o ayudarlos a lograr coreografías al mismo tiempo.

Se dio también un nuevo boom de creación de estudios de grabación que integraban tecnología de punta que pudiera permitir hacer los masters y arreglos posteriores complementarios, y además a un precio accesible para las nuevas estrellas.

Y en cuestiones más terrenales, sobre todo relacionadas con “the look”, se ofreció una imagen provocadora, que pudiera compensar la ingenuidad letrística o musical. El movimiento ochentero tuvo toda la rienda suelta para buscar distintivos nuevos y originales; vestuarios con pretensiones futuristas (que ahora parecen ridículos), peinados antigravitatorios (el gel se convirtió en uno de los grandes inventos de la humanidad, dejando la brillantina para los decadentes), los tintes no tenían reglamentación (un pelo de varios colores era respetado), los músicos se volvieron por lo tanto también protagonistas on stage y también iban al salón de belleza para exagerar las melenas.

Y en una década donde las telecomunicaciones tuvieron enorme auge, el video se volvió tan importante (¡o más!) como la misma producción musical. Un video clip de producción ambiciosa (o cuando menos original) podía lograr la venta masiva de un producto que quizá era mediocre. Así pues, si la música ochentera tiene una deuda esta es con el canal de música MTV principalmente.

Enormes pilares de este movimiento son sin lugar a dudas:

Michael Jackson que iniciaba con Off the wall (1979) con un sonido más fresco y novedoso; logró lo imposible con el legendario Thriller (1982) y siguió explorando caminos peculiares con Bad (1987).

Hay que tomar en cuenta que Thriller apareció en los primeros años de la década, y por lo tanto fue una producción que marcó nuevos estándares de creación (y todo lo que ello traiga). Si Thriller se hubiera demorado unos años seguro que todavía hubiera sido un éxito monstruoso, pero el pop ochentero por su parte no hubiera despegado con esa fuerza.

Cindy Lauper no era una mujer convencional ni desconocedora de la música. Tampoco era, según los estándares de belleza hegemónicos, una mujer bella. Ella intentó hacer carrera en un camino difícil del rock más compllicado y casi abandona la música. Entonces el POP le ofreció una nueva doble opción. She’s so unsual (1983) inició su rotundo éxito con una canción llamada Las chicas sólo quieren divertirse vestida de los más estrafalarios atuendos. Sí, entonces en esta década había suficiente espacio para las mujeres sin importar que hermosas o no tanto.

El resto del primer disco de Cindy ofrecía canciones hermosas (que difícilmente una primeriza en la música hubiera podido concebir de pronto); luego vino True Colors (1986) donde ahora ofrecía una fuerte carga de espiritualidad; y más tarde para cerrar la década de apoteósico éxito un madurazo disco POP para gente adulta (A night to remember, 1989). El pop ya no era cosa de ingenuos, ni de varones… ni de gente vestida mediocremente.

Madonna. Madonna. Hablar de Madonna es innecesario; una fría, inteligente, calculadora, manipuladora, mala cantante, regular bailarina, hermosa mujer con una visión de estratega militar que se propuso dominar el mundo. Su fórmula se basó en principios de Management seguramente; saber adaptarse, poder cambiar cada vez que fuera necesario, rodearse de gente tan creativa que pudiera entender lo que era deseable… o inventar las nuevas quimeras de la humanidad: Imponer gustos y cánones.

Borderline y Everybody fueron sus primeras canciones (ya quisieran muchos músicos lograr esas piezas después de 10 años). Luego llegó su más indiscutible sello de la década con la Chica material que se las daba de virgen, que se vestía supremo y entraba en la onda (Material girl, Like a virgin, Dress you up, Into the groove). Madonna desde entonces ha sido incombustible en creatividad y ella supo que debía nutrirse y desenvolverse no solamente dentro del ámbito musical.

Imagen de internet

1.1.- Los hispanos también hacían Pop

Si el mainstream de MTV determinaba los gustos en ritmos, vestimenta y sobre todo calidad de videos; esto no tuvo que inspirar a los emuladores de éxitos, dispuestos a imitar cualquier propuesta que saliera –porque en los ochentas esto era considerado moda y no plagio ni falta de originalidad-.

De pronto también al sur de los USA ya estaban los jeans deslavados (focalizados o decolorados, cada región les llamaba diferente), las chamarras o casacas de solapas exageradas, las mallas de licra, los suéteres sueltos… a la vez, una revolución en el calzado se iniciaba en todo el mundo: Vans, Nike y Reebok eran las zapatillas más deseadas, bastaba ver los videos de todos los grupos pop para ver que eran elementos inevitables en el look tan ingenuo de estos años (hasta en la película Aliens de James Cameron usaban este calzado).

La creciente tecnología abarató los costos de los estudios de grabación (de hecho como antes mencioné, en esta década surgieron nuevos y grandes estudios en diferentes países), así que Miguel Bosé podía ir a Londres a crear sus sofisticadas producciones como Bandido (1984), Salamandra (1986) y XXX (1987) –nótense las fechas de producción, apenas posteriores a las emblemáticas producciones yankees-.

Grupos tan pop en México, como las Flans –que descaradamente imitaban a las españolas Objetivo Birmania ante el desconocimiento de sus seguidores ya que Televisa les garantizaba la “legitimidad” de los espacios al aire- inclusive se iban a grabar a Europa, para impregnar a su sonido elementos más sofisticados y degustables (tipo Eurodisco), Alma Gemela (1988) -y que siempre disfruté- fue grabado en estudios italianos (Bologne).

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1.2.- Ser gay en los ochentas

Entre todo lo nuevo que ofrecía este género (que en verdad considero el gran aporte ochentero a la música) hay otro distintivo que me ha llamado mucho la atención: la capacidad inclusiva y tolerante del pop ochentero. No recuerdo antes a alguien manifestara un lema como “soy gay, hago canciones gay y soy adorado por muchos no gay” abiertamente en una forma de ser. En los ochentas ocurre:

Boy George y Culture Club lanzan Do you really want to hurt me? (1982). Bella canción influenciada por el reggae pero cantada por un travesti, algo completamente nuevo en el mercado musical. (Debo aclarar algo, que si bien a George y el Club lo pueden catalogar algunos como rock new romantic, yo me refiero a muchos de los cantantes de estos años bajo el muy genérico término pop por lo sencillo, gustable y políticamente poco comprometidas canciones de todos estos representantes.) Mientras tanto, Prince bisexualeaba abiertamente y Madonna bailaba entre negros hiperflexibles y cuasi fisiculturistas pero de actitudes tan féminos como ella.

Imagen tomada de internet

A media década surge Erasure (pareja homo en la vida real) con un ex integrante de ni más ni menos que ¡Depeche Mode! Y un año después surgen otros iconos de la homosexualidad y verdaderos creadores de música techno synth pop antrero; los Pet Shop Boys.

Así que, a pesar del miedo que se le tenía al VIH en esos años y entonces dolencia atribuida en su mayoría al género homo, ser gay en los ochentas nunca fue precisamente negativo; eran tiempos inclusivos.

Cierre de la primera parte

Segundo elemento

2.- El Heavy Metal conoce al Glam

Los estridentes sonidos de las guitarras disto, el doble pedal y el retumbante bajo característicos del heavy metal surgido unos 15 años antes también se transforman en la década de las posibilidades. Quiero decir, los grandes bastiones del poder de la guitarra no cambiaron en sí (o quizá lo hicieron más sutilmente), sino los sonidos agresivos y virtuosos de este género oscuro supieron adaptarse a una década que necesitaba alegría y ritmo, moda e identificación –y por eso insisto en que el análisis del contexto internacional puede aportar fundamentos para entender estos años, como lo pude mencionar en “Lima, la ochentera”-.

Y Black Sabbath, Led Zeppelin y Deep Purple dieron paso a nuevos iconos más chic, más fashion (de hecho mucho más), más guapitos (o menos feos) porque era la época post-reagan, los años de los baby boomers. Y así salieron del sótano Ratt (Out of the cellar, 1984), de New Jersey (lugar de perdedores) ni más ni menos que la melena suavizada de Jon Bon Jovi con sendos álbumes (tercero y cuarto trabajo: Slippery when wet y New Jersey). De las islas del whiskey entraron muy duros y precisos Def Leppard con magistrales trabajos (High’n’Dry, 1981; Pyromania, 1987; Hysteria, 1987). O sea, el panorama no pintaba nada mal para los escandalosos musicales.

Sin embargo una buena dosis de grupos eligieron el camino fácil, al que defino como Glam (apócope de glamorous); un tendencia rock más preocupada por el look y el sonsonete pegajoso que por una propuesta sólida. Aún recuerdo grupos ridículos y mediocres como Poison y Autograph que nunca hubieran podido existir antes o después de los permisivos ochentas.

2.1.- El rock se quita las cadenas

Cosas curiosas pudieron pasar. Si bien Kiss se hubo adelantado un año (su instinto mercadotécnico ya preveía el futuro) y en 1979 sacaron su Dynasty con vil descarado sabor a música disco, en los ochentas se remueven el maquillaje y se hacen finalmente mejores músicos buscando nuevos guitarristas que le dieran fuerza-

Una banda fantástica (y una de mis favoritas por muchos años) fue Judas Priest, que inició la década pero a mucho mucho torque con un supremo British Steel (1980). Dos años después superan su logro con un impecable Screaming for vengance (1982). Y de repente ante el encanto seductor de la tecnología ochentera, los Judas se vuelven synth y se botan con Turbo (1986), disco curioso que no puede ser criticado… eran los ochentas.

Imagen de José Zavala

Deep Purple no se queda atrás y sofisticó su sonido a partir de excelentes teclados y se adaptó al gusto imperante con Perfect Strangers (1984). Y es más, es cosa de rastrear a muchos grupos y escuchar sus propuestas en estos años; hicieron ajustes para comercializarse ante las mieles de la fama del video, como Yes y su 90125 (1983) y Queen, que empezó los 80’s con el soundtrack de la fallidaza Flash Gordon, saca The Works y It’s a kind of magic (donde la programación del radio logró el hastío de los otrora admiradores de una banda sementera virtuosa que ahora habían inventado la soporífera e infantil I want to break free –que en castellano pudiera decir “La Freddy quiere volverse loca”)-.

2.2.- Hijos de Kiss y de Alice Cooper

Los Kiss y el gran Alice se quitaron el maquillaje (bueno, Cooper desde antes pero regresó a él) en estos años, y curiosamente montones de émulos decidieron someter a su epidermis facial a constantes abrasiones por este producto envejecedor. Unos muy simpáticos eran los Twisted Sister cuya We’re not gonna take it fue un éxito en las discos (¡háganme favor!).

Quiero mencionar a Cinderella como un caso interesante. Si bien so look era bien Glam su música en cambio era muy blues. Su Long Cold Winter (1989) era un disco muy completo, pero que pecaba en lo que finalmente terminó siendo la herencia del heavy metal; las intensas baladas metal. Así pues, además del look muy in, del make up muy uff se necesitaba la balada muy ahhhh y ¡listo! La santísima trinidad heavymetalera de los ochentas.

Una de las preferencias más aberrantes de la equivocada etiqueta de “música 80’s” es encasillar en este genérico a John Cougar con una sola canción: It hurts so good, una pieza de rock que combinaba elementos hard con matices folk y que además tenía un pegajoso ritmo que podría ser bailado por cualquier limitado motriz. Sin embargo el Sr. Puma era mucho más que eso. Si bien su American fool de 1982 (disco del que sale su “tema ochentero”) comenzó a pegar en la radio ingenua, sus mejores discos y temas estarían por llegar en los subsiguientes trabajos (U-hu, 1983 y el super social y rocker Rain on the scarecrow, 1995)… y afortunadamente para la música ninguno de esos temas fue radiado dentro de esta onda. Hasta estos días John Mellencamp (renunció a su mote de Cougar) sigue haciendo trabajos de calidad ignorada por lo necios.

Reflexión: ¿Cuántas de esas añoradas canciones que encasillan con el genérico música 80’s son baladitas insulsas? En lo personal More than words (1990, pero la encajonan ochentera también) me parece aburridísima e innecesaria.

Si bien hubo un enorme apogeo de bandas de hard rock que devinieron famosas como Dokken, Kix, Skid Row y otras tantas (a veces creo que surgieron como champiñones entre las piedras en estos años). Pero todas ellas simplemente sucumbieron de pronto, cuando un enorme meteorito cayó en Seattle comenzando los noventas… y la enorme ola del grunge los extinguió.

2.3.- Evoluciones o transformaciones

Para mantenerse vigente se debe cambiar. Pero ciertas adaptaciones pudieran ser ridículas; otras, un poco más congruentes:

o Queen y su I want to break free (1984), un descarado bajón.
o David Bowie y Queen proponen Under Pressure (1981) generando sorpresa.
o David Bowie se olvida por completo que era Ziggy Stardust o El hombre que cayó a la Tierra y se bota con el Let’s Dance (1983), super ochentero.
o Kiss sin maquillaje y más hard, aceptable.
o El Aeroplano de Jefferson y su onda fumona de los sesentas pasó a Jefferson Starship… en los ochentas adiós Jefferson. Starship tuvo dos sonadísimos éxitos como We built this city y Sara (ambos Top One! en los charts). No me atrevo a criticar un puesto de primer lugar.
o Los mismísimos Iron Maiden lanzaron un trabajo matizado con nuevos sonidos tech titulado Somewhere in time (1986).
o The Cure es una magnífica banda musicalmente capaz de muchas cosas. Si bien llegó a ser hasta punk en sus inicios son idolatrados por los dependientes de nostalgia por sus discos ochenteros, que a pesar de sus atmósferas góticas y oscuras, tienen ritmos muy discotequeros (y hasta la misma banda hizo su homenaje a los 80’s justo en 1990 con su Mixed up –una manera bastante intensa de bailar sus canciones del Disintegration-, … pero si se escucha el Wild Mood Swing de 1992 se ve otra metamorfosis musical excelente).
o U2 logra su consagración definitiva y a la vez entrada al mundo comercial sin demeritar siquiera su calidad musical con un album con densas atmósferas y ciertamente oscuro; The Joshua Tree (1987). Su tema With or without cautivó al gusto ochentero y la colocaron de inmediato con un éxito hasta bailable… ninguna otra canció de ese disco sufrió –afortunadamente esa terrible suerte, aunque ya eran éxito 80’s el tema de New Year’s Day).
o La cálida y atrapable música bailable se aleja de la onda Donna Summer y encuentra otro tipo de forma de ser como Laura Branigan, Tiffany, Martika… pero Donna regresa a finales con algo diferente: Another place and time.

3.- Entre lo cursi y lo virtuoso

Uno de los sellos más destacados de la década se caracterizó por la tendencia de incorporar elementos muy complejos y elaborados a productos musicales cuya manufactura finalmente fuera muy accesible y garantizara el éxito comercial masivo.

Quincy Jones en su producción de Thriller no tuvo descaro en llamar como músicos invitados a virtuosos de otros grupos (como Eddie Van Halen para los requintos y Jeff Porcaro -de Toto- para la batería entre otros músicos). Bajo esta lógica no solamente se arreglaban las canciones, sino se creaban agrupaciones.

Asia tuvo en su album debut (1982) un despliegue de canciones musicalmente perfectas que venían de muy elaborados y difíciles afluentes del rock progresivo, pero cuyo resultado era en apariencia muy pop. Heat of the moment con sus síncopas musicales fue un suceso radiofónico, y Only time will tell ofrecía una celestial entrada a partir de teclados insinuándose como las mismísimas trompetas del Paraíso.

Imagen de José Zavala

Ejemplos así se volvieron comunes. Foreigner (que muchos ignaros pronunciaban como “forínller”) ofrecía una hard-rock muy degustable que hasta se le llegó a considerar como un nuevo género dirigido a sofisticado gusto para adultos, y en esta banda de cantante desconocido había un integrante de King Crimson. Toto, un magnífico icono de principios de la década, era una agrupación de educadísimos músicos de estudio capaces de innovar diversas vertientes musicales en sus sorprendentes pero pegajosos arreglos y lograron crear varias canciones emblemáticas de esa época (Hold the line, I’ll supply the love, 99 Rosanna, Africa, I won’t hold you back, Stranger in town, Hollyana, Endless, Leah, Don’t leave me now por mencionar sólo unas pero ni siquiera esta breve lista se radiodifundió en su totalidad).

Journey y la voz de Steve Perry; REO Speedwagon; los fresísimas y empalagosos de Air Supply (dueto anglo-aussie) eran tan comunes, y aquí aparece otro distintivo.

3.1.- Desde allá abajo

¿Qué tienen en común AC/DC, Midnight Oil, The Church, INXS, Crowded House, Divinyls y Men at work por mencionar algunos?

Las telecomunicaciones, la demanda de consumo de entretenimiento televisado, la incorporación del video como una parte esencial de la música le abrieron la puerta a otros mercados que hasta cierto se mantenía aislados. Y la gran ex colonia británica de allá abajo (Down Under) irrumpió con toda su música (que curiosamente era de una impecable manufactura y si de presentaciones en vivo se trataba… ¡No tenían iguales!).

Si bien la década comenzó con unos imitadores mediocres (que tuvieron un afortunado primer disco) de The Police, los Men at Work no pudieron mantenerse (su éxito de Down Under, o sea, Australia –the Land of Plenty-). En cambio los ruidosísimos AC/DC marcaron época con esa Gibson Eponymus en las manos de Angus Young y una voz quemada por el aguardiente de Brian Jonson (en lugar del fallecido Bon Scott). Back in black (1981) una innegable obra maestra.

Un caso magistral fueron los Midnight Oil, que eran una muy energética banda con serios y fuertes compromisos sociales y ecológicos que no se cansaban de criticar el neoliberalismo australiano. Si bien tenían una larga trayectoria musical no fue hasta que sus “camas ardieron” que tuvo su reconocimiento mundial. Su disco anterior Blue Sky Mining, sin embargo, era un trabajo rocker más auténtico y con más y mejores sorpresas.

3.2.- ¿Y de Europa? Londres sí, ¿el resto no?

También padeció la epidemia decadente de la década, pero más centralizado en Londres de donde se intentaba inundar los mercados con productos comerciales. Por lo tanto muchos engendros del momento no perduraron, como ejemplos espontáneos tenemos a London Beat, Fine Young Cannibals, Rick Astley que siempre son incluidos en las cuestionables compilaciones de música.

Ahora bien, un enorme segmento musical de elevadísima calidad no le entró (o no se pudo encasillar en esta onda mediocre) y en muchos países europeos generaron sus propias estéticas musicales por encima de cualquier “onda marketera mtviana”.

Italia muy metida en su pop con sabor muy propio, con intérpretes como Dalla, Tozzi, Giannini, Oxxa, Rossi, Fossati y muchos más. Dentro del rock italiano quizá hubo pocos –Pierluigi dixit- como Le Orme o Banco del Mutuo Socorso que desde años ya existían. Fue sin embargo el italodisco lo que invadió la radio ingenua de este lado del mundo con sus canciones rítmicas con otro sabor (Vamos a la playa, Marinero, Disco Band, Happy people, Tarzan Boy y varios más).

En Francia ya existían monstruos de la canción como Goldman, Cabrel, Souchon así como grupos de rock experimental y progresivo como Ange o Atoll.

3.3.- Caso español

Como mencioné antes, si bien había propuestas originales aunque bañadas en Pop como las de Bosé (que venía a refrescar después de tanto Raphael y Camilo Sesto ahora con ondas más frescas y bailables, y mientras pero muy sutilmente comenzaban a crecer en su propio campo una camada de cantantes y autores más serios, maduros y poéticos muy reprimidos por el franquismo), en España surgía La Movida (una evidente onda recontrapop contracultural y antifranquista. Es decir, si Sudamérica y su gigante musical castellano como es Argentina (en terrrenos rock y pop) tuvo sus efectos inundantes por la herida de las Malvinas, en España también tuvo su origen fresucón como rebelión a tanta represión.

Alaska y los Pegamoides, Alaska y Dinarama, El Gabinete Caligari, Nacha Pop, Radio Futura, El Último de la Fila, Danza invisible… inclusive algunos colocan a Mecano como dentro de esta onda y al mismísimo Joaquín Sabina –que terminaría consagrándose totalmente en la década siguiente-.

3.3.- Caso mexicano

En México había una expectativa de consumo e imitación de lo que pudiera ocurrir en otros lares. Cualquier canción simplona con evidente éxito comercial radiofónico yankee entraba a los charts. Los cantantes y grupos locales también intentaban surgir, pero con propuestas bizarras; imitando a otros principalmente y proponiendo teen bands por otra. Los ochentas con su sello intenso se dieron hasta finales, ya que al principio de la década en México seguía la Parchi-onda, la Menudomanía, la Timbirichada, el Pandorismo –¡patético escenario!- y algunos cantantes como Emmanuel quienes se decían ser la verdadera propuesta y que se apoyaban mucho de los éxitos que bien se pudieran haber cocinado en Italia sobre todo.

Justo a finales de la época entra la fiebre del Rock en tu idioma, emblemáticamente encabezado por Soda Stereo y montones de bandas sudacas y españolas que habían inundado el mercado con un rock pop en castellano que todo mundo cantaba (Charly García, HIT, Virus, Nito Mestre, Los Cadillacs, La Torre y Patricia Sosa, Los Abuelos de la Nada y Andrés Calamaro).

(Un disco de esta época que me tocó el corazón de una manera nueva fue el de Los Encargados -con Daniel Melero-. Un synth pop oscuro y experimental con baladas extrañas y letras surreales -una recomendación que les hago, yo la bajé del e-mule-.)

4.- Otros ejemplos sobresalientes de los 80’s

Ok, asegurar que la música de estos años era mala es imposible. Hubo muchos músicos, grupos y tendencias musicales que nacieron en estos años -sino en orígen cuando menos en consagración-, algunos ya los he mencionado. A continuación sólo comentaré de manera breve algo relativo a estos:

The Kinks (Muswell Hill, Londres): Esta agrupación británica –para mí uno de los grandes ignorados del rock- iniciaron esta década con magníficas canciones como la levantamuertos Destroyer (1981), la romantiquísima Don’t forget to dance (1982) y la dulcemente bailable Come dancing (1982); y más vale tarde que nunca porque apenas daban frutos un par de tremendas canciones de finales de los 70’s, A rock’n’ roll fantasy (1978) y (I wish I Could fly like) Superman (1979).

Imagen de José Zavala

REM (Athens, Georgia, USA). Por más de veinte años (a partir del inicio de los ochentas) se mantuvieron como una de las bandas más sólidas y respetadas del mundo.

U2 (Dublín, Irlanda). La banda de rock más auténtica y congruente de los últimos 30 años.

Midnight Oil (Sidney). Fuerza y energía con discursos políticos y sociales como pocos.

The Church (Sidney). El secreto mejor guardado de Allá abajo (a pesar de su muy comercial pero digno trabajo de Starfish, 1988).

Peter Murphy (Northampton, Inglaterra). Desde Bauhaus ya traía su onda bien dark que sin embargo no fue tan emulada como la de Robert Smith.

The Cure (Sussex, Inglaterra). Esta gran banda inglesa empezó con una onda trío rock elemental de mucha fuerza; pero fue su transición a lo supuestamente dark a partir de soberbios teclados y bajeos que, aunados a las melenas despeinadas y ropa oscura que se le hizo el culto total. Soda Stereo.

Roxette (Suecia así nomás). Llegaron desde Estocolmo a finales de la década con un rock pop suficientemente fresco y original para gustar y ser adorados por audiencias de todo el mundo. Su influencia se mantuvo en la siguiente década. Serían fresas, pero a mí me encataban (Tourism es mi favorito).

Imagen de José Zavala

A-ha (Noruega así nomás). Encasillar a a-ha con Take on me ha sido un error general entre muchas audiencias. Si bien su primer disco tenía verdaderas y respetables joyas del synth pop ochentero como The sun always shines on t.v., Love is reason y Living a boy’s adventure tale, fue su segunda producción un trabajo impecable (Scoundrel Days, 1986) del que poco o nada se habló después.

Imagen de José Zavala

Fleetwood Mac (UK, USA). Les toca en esta década consagrarse con su nueva alineación internacional ahora radicados en el glamor USA. Buckingham está a cargo de la batuta creativa y en esta década propone trabajos muy interesantes pero incomprendidos como Tusk (1979 con efectos en los 80’s, así como su mágico Live doble en vivo), Mirage y el muy comercial y polémico –pero agradable en exceso- de Tango in the night.

5.- La ayuda del cine en la promoción ochentera de música

Yo creo que la promoción comercial de las canciones de esta época tuvo un apoyo enorme por parte de la industria del cine, con sus soundtracks que poco a poco en sí se volvieron discos a escalar los charts. Si bien la década comenzó todavía con los efectos cinematomusicales de Saturday Night Fever (1977) y Grease (1978) inicia de inmediato con Fame (1980). Luego en orden sucesivo fueron apareciendo:

1983: Flashdance y Risky business

Imagen de internet

1984: Streets of fire, Beverly Hills Cop, Against all Odds, Purple Rain, Woman in red, The Karate Kid, Metropolis –reconstruida- y la más exitosa de este año musicalmente hablando, Footloose.

1985: To live and to die in LA, The Goonies, Wierd Science, The breakfast club, Back to the future, Saint Elmo’s fire, Vision Quest y el debut fílmico de Madonna con su respectivo score de cine, Desperately seeking Susan.

Imagen de internet

1986: Pretty in Pink, Highlander (con música de Queen), Out of bounds (una apología a la superficialidad de los ochentas) y el mayor éxito comercial de un soundtrack ochentero (según yo, ¡y eso pesa!) Top Gun (con la aburridísima y deprimente Take my breath Hawai, la única canción que evito en dicho disco).

1987: Dirty dancing

1988: Young Einstein (con un super score bien aussie de excelentes canciones)

Es decir, todas las películas anteriores traían una producción en su score musical con canciones que pegaron en la radio como una manera de ayudar a la película. Es decir, en estos años se aprovechaba la sensibilidad cursi de alguna balada cantada por un “wannabe” de la música y ¡zaz!, éxito para su carrera y para la película. Pero debo aclarar que entre estos discos siempre había sorpresas que era interesante escuchar y conocer novedades. En lo personal me quedo con tres; The Breakfast Club, Footloose y Top Gun (a pesar de Tangerine Dream en Risky Business).

Reflexiones finales

A lo largo del ensayo pude exponer una serie de características que pudieron haber determinado “el sello” ochentero que ha generado una pasión por este tipo de música. Quiero señalar a manera conclusoria una serie de puntos finales:

• La etiqueta de música 80’s no cabe en un género musical único. Se ha generalizado como tal a una enorme gama diversa de música que incluye entre otros al pop, rock –hard, glam, heavy, urbano y más-, variantes del disco y baladas (muchas del heavy metal) en general entre otros.

• Esto pudo darse principalmente porque precisamente son los años posteriores a una serie de géneros más duros que existían, y en los ochentas estos comenzaban a “evolucionar” (o aceptar cambios necesarios para su continuidad). Estos (ante-ochenteros) géneros fueron entre otros: soul, funk, disco music, heavy metal, la salsa e inclusive las orquestarles baladas en idiomas latinos.

• La falsa etiqueta de “música 80’s” inclusive tampoco respeta un criterio rígido de temporalidad ya que muchas veces consideran algunas canciones de finales de los setentas e inicios de los noventas.

• El auge enorme que tuvo –a pesar de ciertas carencias de calidad en muchos ejemplos- puede entenderse considerando el contexto tecnológico de la época: el surgimiento de una generación electrónica cuyos efectos se dieron en instrumentos musicales, estudios de grabación, accesorios y dispositivos musicales, difusión masiva vía video musical y apoyo comercial en cine.

• Esta década también tuvo cualidades peculiares en la música en español; la fiebre castellana del “Rock en tu idioma” tuvo efectos comerciales que pretendían seguir el éxito en los países anglo. Argentina inundó con su rock “post Malvinas” a América, México tuvo una fiebre de pop de manufactura Televisa y en España se cocinó La Movida, otra fiebre musical comercial.

• Esta década se caracterizó por su tolerancia y su hambre de entretenimiento continuo sin importar que fuera ingenuo. Esto se puede entender analizando los sucesos en los años anteriores; una serie de crisis políticas y económicas con efectos intensos en muchas latitudes.

• Y hablando de tolerancia, en los ochentas pudo permitirse un espacio para minorías que antes no se daba; los gays, los afros, lo latino tenía todo el derecho de cotizarse… y muy alto. Por primera vez un cantante o bailarín (sin importar siquiera que fuera pedófilo) podía ser rey por un momento. Un individuo no caucásico estaba en igualdad de condiciones de aparecer por varios minutos en la t.v. Una canción de dudosa tendencia podía funcionar sin importar que fusionara tanto sin lógica alguna. En la década de la magia el mismísimo Billboard pudo ceder sus primerísimos puestos a canciones en otro idioma fuera del hegemónico idioma del verdadero Dios (es decir; drogas, armas, sexo y dinero) sino pregúntele a Falco (alemán) o Kaoma (portugués, que si bien llegó un poco cuando la fiesta terminaba yo lo aseguro como válido).

Algo que en verdad sí añoro de estos años es que cualquiera podía andar con su montón de LPs bajo el brazo, y si te encontrabas con alguien no tenías ninguna vergüenza de mostrárselos: Judas Priest, Cindy Lauper, Saxon, U2, Flans, Miguel Bosé, Falco, Nena Hagen, Black Sabbath, Peter Schilling, The Kinks, Emmanuel, Hall & Oates, Mike Oldfield y Juan Gabriel.

Conclusión definitiva:

En muchos individuos existe dormido, en su zona oscura (según Yohari) una parte de indefinido, de gay, de ignorancia ecléctica, de admirador de lo high-tech, amante de la televisión –y pendiente de ella-, esa especie es precisamente aquella que no permitirá que los ochenta mueran (aunque ni siquiera los vivieron, por no haber nacido o por padecer guerras o terrorismo). Si ese grupo humano asegura que los ochentas no tuvieron madre… entonces no se les tiene que negar dicho capricho…

Let the eighties live forever in our miserable hearts!!!

Imagen de José Zavala
Howard Jones irrumpe en los ochentas con dos producciones synth-pop impecables. En pocas partes la radio insiste en la buena calidad de este gran músico tan pop como sublime.

Acerca de mí:

*Nací en 1965, por lo tanto entré de 15 años a los 80’s. Con esa edad le entras a todo. Mi autoridad sobre música me la da, de manera formal –porque no creo que sea lo contrario- mis más de 33 años de escuchar, analizar y poseer música.

**Fui productor y conductor de radio con un programa (Libertaria, por 2 ½ años) que causó admiración en la pequeña y conservadora ciudad narcomexicana donde vivo –y me trajo gratis cientos de enemigos y detractores que siguen dando lástima con sus mismas ideas retrógradas y cerradas-.

***Jamás volvería a hacer radio, porque para mí la radio murió (si fuera chofer, empleado de almacén o vendedor informal pudiera pensar lo contrario). En esta era de las comunicaciones y los respaldos virtuales se llegan a tener acceso a miles de canciones y discos que nunca imaginé llegar a conseguir (y no escuchar la misma basura que alguna estación o mediocre locutor escojan porque ni tienen ni conocen más).

****Soy docente y dicente a la vez…. Y tengo estudios de post grado en mi universidad predilecta, la Católica del Perú.

¿Alguna duda? Escríbeme entonces.

Nuevo post: Música Ochentas (80’s): Mi Top 25 (Algunas canciones que he topeado, a manera lúdica) http://blog.pucp.edu.pe/item/50295

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