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Cosas ocurrentes por comentar

Crisis de bloguero

Ya no sé qué escribir, ni para quién.

Sigo teniendo algunos cientos de visitas… pero tengo más de mil entradas. Aunque la época de los blogs ya es mera historia.

He dejado temas pendientes en entradas pasadas… nadie pide la continuidad.

Bergoglio vino a México… ¡y nada cambió!

Las amenazas que inundan las redes sociales, son pura farsa, llega el sábado y todo es fiesta y borrachera.
No vi Batman vs. Superman… no porque no me interesara, sino porque donde vivo no hay cine (¡qué prehistoria!) y nunca hallé un horario adecuado a mi viaje. Ahora la Guerra Civil euforiza la plebeyada… y no me pareció mala.

Todo huele mal, apesta… pero eso es una realidad tan global.

¿Reseño cine? Pero, ¿sirve de algo?

¿Recomiendo música? Soy retro, vivo de otras décadas…. Nadie parece estar en mi sintonía.
Mi blgo sigue teniendo visitas, cada vez menos… ¿qué seguirá?

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Las cenizas del cóndor (sobre cómo pude conocer a Fernando Butazzoni

Febrero del 2008. Vagaba yo por una de las principales avenidas de Montevideo cuando divisé una gran librería. En cada viaje que pude hacer, adquiría productos culturales como recuerdos que asegurasen más su perennidad conmigo.
Le pregunto al empleado: “Recomiéndame algo del Uruguay, algo de verdad bueno”. Vaya pregunta ingenua, lo sé, preguntarle eso a un empleado que vende algo es una oportunidad para ofrecer lo más vasto e infeliz que pueda haber. Pero en este caso el joven empleado me ofreció dos textos; Perfumes de Cartago (¡que no he leído y lo tengo bien guardado en alguna parte lejos de mí!), y El profeta imperfecto, de Fernando Butazzoni.
El empleado me dijo: “Esta novela, si bien no fue la que ganó el Premio Planeta, se imprimió como reconocimiento, ¡y es en verdad muy buena!”
Meses después, instalado nuevamente en México, pude leer a Butazzoni quedando maravillado con su historia tan alucinante como divertida. Y compartí el libro con otras personas más, que estuvieron de acuerdo conmigo de la magia de esa historia de un incógnito joven Noé en Montevideo.
Noviembre del 2015. Comienzo mi recorrido en la Feria Internacional del Libro en el stand de Perú, donde por cierto hay demasiados pocos libros y más bien están en exhibición (¡qué cojudez!), pero aun así, encuentro un título publicado por una universidad donde un ex amigo sigue siendo director académico. Para mi fortuna, sí está en venta y lo adquiero.
Apenas a unos metros de Perú puedo ver a Uruguay, y de diez zancadas llego al nuevo territorio. El stand no es grande, pero tiene buen surtido de libros y ellos sí están en venta. Un empleado muy sonriente me aborda y, de inmediato, le digo que conozco Montevideo y a El profeta imperfecto.
– ¡Butazzoni! Mmm, sí, por aquí tengo algo… – y encuentra un gran “tabique” que ciertamente me intimida.
– Oye, ¿y sí es bueno? O sea, mejor que El profeta…- pregunta idiota dirigida a un vendedor, pienso otra vez, pero ver el calibre de esa novela me desconcierta algo.
– ¡Es mucho mejor!- responde muy animado.
– ¡Está bien!- ¿Qué otra cosa le iba decir cuando en este país (México) ninguna librería ha vendido nunca algo de este escritor uruguayo?- ¿Cuánto cuesta?-
– Deja y veo… trescientos pesos.
Para un libro de 750 páginas de una editorial sólida como lo es Planeta, y estando en México, me pareció más que una ganga (y de ganga en ganga ese día salí con ocho títulos y más de dos mil pesos invertidos).
Marzo de 2016. Disfrutando mis inmerecidas vacaciones de Semana Santa por fin comienzo a leer la novela y en cuestión de dos horas me siento irremediablemente atrapado en una historia de dictadores militares, presos y fugitivos políticos, policías torturadores, espías extranjeros (todo esto en el año 1974) mientras que en el año 2002 un periodista arma esta investigación de la historia del Uruguay y sus conexiones con la historia de la Argentina y de Chile.
En cuestión de pocos días con un promedio de dos horas de lectura al día termino la fascinante novela, dándole la razón al empleado: “Es mejor”, o quiero decir; “muy diferente”.
Un diluvio de cuestiones me han venido a la mente a lo largo de la lectura de esa obra; asuntos que quizá postee algún día. Mi admiración por esta pluma montevideana aumenta así como mi indignación que sus libros NO SEAN conseguibles en México. ¿A qué se debe esto? Este será otro tema de reflexión en mi blog.

Portada salvajemente fetichista de Las cenizas del cóndor.

cencondor1Portada de estética soft de Las cenizas del cóndor

Punto de Quiebre (2015), Hollywood a la baja, el Estado Islámico y las salas de cine en México

Por supuesto que vi y adoré Point Break (1991), así como otra soberbia película de la misma mujer (preciosa artista plástica y directora de cine, estadounidense y, en cierto momento, esposa de Mr. Movies James Cameron). La temática de esta película de hace veinticuatro años ha sido tan original que eso le ha dado su respeto y vigencia por más de dos décadas. Pero dejaré de lado cualquier elemento de esta clásica versión.

Cada vez va menos gente a los cines. Antes, ir en sábado o domingo apenas entrada la tarde era llegar a ver las colas de gente ganosa de ver alguna película. Hace tres años todavía era posible ver gente; ahora, cada vez menos. Ir entre semana a una función es sentarse en medio de una sala para trescientas personas rodeado de nadie. Ideal para ver algo de terror… si es que todavía hacen películas de este género. ¿Qué está pasando entonces?

¿Que porque es muy caro? ¿Que por las descargas? ¿O la piratería? ¿Netflix o Cinépolis Klick? ¿O de plano la inseguridad en un país como México tiene a la gente encerrada en casa? Se podrán buscar mil razones para explicar esto, pero pocos hablan de la más importante. Ir al cine es un juego de azar, un albur; las películas que se exhiben, en su mayoría, son pésimas. Más de lo mismo, o lentas o superrápidas, o mal actuadas, o guiones absurdos, o el sello Disney como antirrey Midas volviendo mierda todo lo que toca. ¿De cuántas películas me he salido sin haber llegado a la mitad? ¡Uff! Y de ellas varias han sido “superproducciones”. La industria del cine ha saturado a la población dándole mediocridad en exceso en una frenética carrera de recaudar fortuna muy, pero muy por encima de ofrecer algo que mueva, que conmueva, que deje tocado al público con ganas de regresar otra y otra vez a una sala de cine.

Los “jóvenes de hoy” (frase tan ridícula) jamás sabrán lo que era ir a una gran sala de cine (no multisalas) mirar un afiche de una auténtica y verdadera película y tener que esperar meses para poder verla. Ahora, cada semana sale una veintena de producciones solamente en los E.U.A., de las cuales algunas “serán las escogidas” para llegar a las salas de México. ¿De qué sirve que en una ciudad mexicana haya  sesenta salas en siete u ocho complejos si son diez películas las que están en juego? Y de esas diez películas quizá ninguna valga la pena.

Me metí a ver Summer camp (producción española, hablada en inglés) para hacer tiempo y volver a ver Point Break en 3D. Me ocurrió algo que deviene costumbre: quedé asqueado de tanta idiotez y mejor salí al estacionamiento a pasar el tiempo. De hecho, tuve que adelantar la función hora y medio y renunciar a esa rara tecnología que me parece cuestionable en casi todas las películas (pero con contadas excepciones extraordinarias).

Punto de Quiebre era de nuevo mi meta. La había visto unos días antes y la había disfrutado enormemente, a pesar de sus evidentes falencias. Pero era una extraña película que después de cinco días no se quería salir de mi cabeza.

La vi de nuevo y mi adoración por ella aumentó… aunque ahora sí le noté los efectos (la tecnología 3D es un maravilloso maquillaje) y constaté que la “conversión” de Johnny Utah es ilógica… ¡pero qué importa eso! Las secuencias de deporte extremo quitan la respiración, la música otorga una ambientación preciosa, los paisajes son inimaginables, los escenarios cuidadosamente seleccionados la hacen un producto que vale la pena. Entretenimiento único con enormes dosis de retos culturales (¿Realmente es posible ver tsunamis desde un yate? ¿Cuál es la ola surfeable más grande alguna vez registrada? ¿Hay edificios de cien pisos en Bombay? ¿Puedes entrar en paracaídas de manera vertical en La cueva de las golondrinas –que no son ni golondrinas siquiera pero que se encuentra en México-? ¿Cuánto les toma a cuatro chicos subir ellos solos al Everest… para de allí saltar en paracaídas? ¿Desde qué altura se puede brincar al agua sin matarse?).

Yo le perdono todos los defectos ante tantas virtudes. Y me queda claro que los sitios donde escriben “reseñistas expertos” son solo una farsa vil. Nunca voy olvidar cómo en Birdman (ganadora del Óscar, del mexicano González I.) ese personaje, una mujer que es la crítica de teatro más mierda de Broadway le dice al protagonista “¿Cómo pensaste que ibas a triunfar sin antes haber hablado conmigo?). Las reseñas de cine me dan risa.

FireShot Capture 1 - Point Break (2015) - Rotte_ - http___www.rottentomatoes.com_m_point_break_2013_

A los personajes secundarios les faltó tiempo y diálogo. No crecieron, aunque ni era necesario. Todos ellos (tres varones más una mujer) de extraña belleza: actores suecos, noruegos, alemanes… ella australiana y Él: ¡venezolano! ¿No es hermoso ver en los créditos el nombre de Édgar Ramírez y, además, escrito con sus respectivas tildes? Dos sílabas en la pila y tres en el apellido… la verdad, ya estaba harto de leer imbéciles monosílabos (como Will Smith).

Entonces, estas hermosas personas, jóvenes, sonrientes y llenas de vida; adoradoras de los paisajes y del cuidado físico (la secuencia de nado por la noche es maravillosa) tienen una filosofía poderosísima. Todos estos personajes son movidos por una fuerza interna monstruosa, y un sentimiento de obligación hacia la misma Tierra; la religión más pura que puede haber. Y, guiados y motivados por esta fuerza (¡porque esta sí es fuerza, no la estupidez Jedi!) robarán, destruirán y matarán sin contemplaciones a quien se les ponga enfrente. El problema, en esta historia, es que afectaban intereses norteamericanos y ¡con ellos nadie se mete! Bueno, entonces entra el Estado Islámico. ¿No es justo el perfil y la manera de sentir de este grupo religioso extremista y radical?

Los miedos del mundo terminan plasmándose en el cine. Esa es una característica única de este arte. Y Point Break ofrece una visión poética de este ejemplo.

 

P.S. No es perfecta mas se acerca, a lo que simplemente soñé (P. Milanés).

La conspiración Lostie

No puedo evitarlo. Estoy volviéndome adicto a Lost… aunque apenas voy en el capítulo 17 de la segunda temporada. Y es que esta serie (producto comercial muy USA) propone varios aspectos que al menos no recuerdo en otros programas de la televisión… Pero justo ayer vi algo en la web, que a su vez me hizo recordar una anécdota antiboliviana… y las paranoias comploteras y manipuladoras de los Losties (se les llama así a estos personajes, los cuáles no sé si decirles náufragos o supervivientes isleños), sus peleas internas, sus complejos no superados y todas esas cualidades psicológicas que los llevaron a esa isla misteriosa que quizá sea un purgatorio en sí.

Pero resulta que acaba de terminar la quinta temporada de esta serie. Un mérito sobresaliente sin lugar a dudas, ya que otras –en mi parecer- excelentes producciones no llegaron tan lejos (como los 4400 o Jericho). Además, Lost anuncia que llega a su término precisamente en la sexta temporada, que saldrá al aire en los primeros días del 2010. Ha sido una saga televisada que se dará el lujo de tener un fin (porque en otras sólo se anunció su salida del aire y, ¡ni modo!).

Imagen de MSN

Lost es una serie muy costosa. No sé decir si es la más cara o qué tanto más que cualquier otra. Pero basta ver la cantidad de personajes de varios colores y sabores que viven en una isla hawaiana para ver que la nómina por las actuaciones es bastante cara. Tener a un nigeriano de dos metros, una coreana de metro y medio, ingleses, canadienses, australianos, norteamericanos (y un par de orígenes hispanos allí colados) conviviendo juntos (¡ah, y un perro!) debe generar serios gastos de combinar comida oriental con tequila con tonic…

Además, tiene abundantes FX (efectos especiales) ya que por su temática transversaliza algunos géneros como la misma ciencia ficción, las aventuras y todo el sociodrama humano que puede generar un grupo de personas elegidas por sus histerias (nacidas por sus historias) de vida conflictiva. Y bueno, los efectos para simular la partición del avión en el aire (ojo con este detalle), los pedazos en llamas caer en la isla, los monstruos que no son monstruos, el humo negro que viaja causando explosiones, los jabalíes, los osos polares… (qué bueno que en esa isla tropical no hay ni una serpiente ni araña porque sino el reparto ya estaría en el verdadero Limbo) y las imágenes por computadora no se limitan a concebir criaturas sino escenarios completos… como los asolados pueblos iraquíes de donde Sayid (y no Saïd) tiene sus orígenes.

Por si fuera poco, la acción no se limita a la paradisíaca isla que con su sonido arrullante de las olas hace a uno soñar apoyado de la calma del enorme y aturquesado Pacífico (y quizá en el subconsciente humano esta sea la razón de la atracción de la serie), sino que en cada flashback uno regresa a conocer las tormentosas vidas de los Losties en sus diferentes países: la estrella del rock inglés, la fugitiva, el estafador de Talahasee, el hijo del pescador coreano devenido sicario, la rubia australiana que iba dar en adopción a su bebé, el inválido que dejó de serlo cuando se cayó el avión… y el obeso chico norteamericano que se ganó 160 millones de dólares al jugar la lotería.

No me sorprende ver que cada disco viene con subtítulos en varios idiomas, algunos de los cuales ni siquiera conozco… es decir, la audiencia de la serie es enorme, sólo así se justifica la inversión

Claro que Lost tiene una cantidad de incongruencias que no son pecado. El trabajo del guión es extremadamente complejo y sería de no-humanos no olvidar detalles… pero quiero mencionar algunos que me llaman la atención:

¿Cómo es posible que Jack, el afamado médico fantástico que parece representar en su manera de ver el mundo y actuar en él a la sociedad norteamericana –se hace lo que él dice y punto-, que se levanta en el mismo primer capítulo entre un sembradío de bamboos vestido totalmente de Armani… tenga los hombros y brazos tatuados como vil preso de una cárcel tercermundista? Claro que no dudo que los guionistas le vayan a generar un par de capítulos para justificar esta vulgaridad… total, pero seguro serán emocionantes como todos los capítulos hasta aquí, donde voy yo.

En una ocasión John Locke se quitó sus zapatos y pude ver sus medias deportivas blancas… nada mal para alguien que llevaba 50 días en una isla sin servicio de lavandería. O las uñas bien cortadas de casi todos los personajes y sin tierra en ellas. La ropa tampoco parece acabarse, el sol no les bruñe la piel, y mejor aún; las incipientes barbas de los machos alfa (Jack, Locke y Sawyer… ninguno de ellos quiere perder alguna disputa ni por accidente) de la serie no son tan dañinas para quitarles un solo suspiro de masculinidad… en cambio, el look de Michael -el negro- no importa tanto; ni su rostro ni su cuerpo cotizan siquiera.

Las féminas nada mal tampoco: Kate es sin lugar a dudas, hermosa; Sun, pues sin carnes pero de bello rostro… en la temporada dos vinieron a reforzar con firmes senos y torneadas caderas nada menos que la machofóbica de la Rodríguez y un psicóloga clínica inglesa (o en verdad no sé si enferma mental) llamada Libby.

Algo que le falta a esta serie para acercarla a la perfección sería ver a este reparto ambisex tan bien seleccionado bañarse en reducidos atuendos en alguna cascada de la misteriosa isla de la fantasía que es casi un triángulo de las Bermudas.

Pero bueno, ahora lanzo mi interrogante… ¿no les parece raro, curioso o demasiado casual que, justo después de hacer ruido blanco porque los ignaros bolivianos no conocían Lost –ni medio mundo, a pesar de su rating- se anuncie que viene el esperado final para el años 2010?

Ver en mi mismo blog: Los bolivianos no conocen Lost

Imagen de MSN

Me da por pensar que, como los Losties, a alguien se le ocurrió que una compañía de televisión o noticiero latinoamericano (y donde La Isla sea de baja audiencia) cayera en una trampa mediática para “motivar” a esa población y a todos aquellos que se parezcan mucho (aunque lo nieguen) – le dediquen tiempo y dinero… y puedan pertenecer al mundo de la cultura de entretenimiento comercial con cierto orgullo.

Claro que es una hipótesis muy Lostie, y por lo tanto quizá sea… correcta.

Bueno, yo me anoté en la “prueba de conocimientos” y he aquí mi resultado….

Imagen de MSN
Este artículo ocurrente está dedicado a Karla, mi sobrina Lostie…

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