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Música de aquí y allá

David Bowie, Glenn Frey y la epidemia de la muerte prematura

Hace poco, una antropóloga que trabaja en Harlem (¡hasta dónde se lee mi blog!) me preguntó si me había afectado la muerte de David Bowie. Justo, a principios de año había descargado una nueva antología de sus éxitos (de los cuales, muchos temas de su primera época siguen siendo perfectos) y su último disco Blackstar (lo escuché un par de veces encontrándolo de muy buena calidad; lo tengo para más adelante).

Bueno, la respuesta a la pregunta debe reflexionarse con calma. ¿Me afectó su muerte? No lloré ni me embriagué, pero me fui al trabajo escuchando Rareza espacial, El hombre que vendió al mundo, Vida en Marte y Hombre de las estrellas entre otras llegando al trabajo casi en lágrimas. Bowie fue un prodigio de los setentas; un artista mítico sin límites definibles… y murió con “apenas” 67 años.

Digamos, su muerte me fue inesperada pero no me afectó a un nivel estructural… días después se anuncia la muerte del Eagle Glenn Frey….

Y entra nuevamente la cuestión de edad.

Me puse a recordar mi historia con los Eagles… ese disco 45 rpm que traía de un lado Hotel California con toda su duración y, del otro lado, ¡El nuevo chico del pueblo! Pocas veces en mi vida pinché y pinché (eso de “reproducir” como sería la forma más aceptada en el español de mi país no me cuadra) tantas veces un pequeño acetato. 1977 fue el año en que conocí a estos temas gracias a este disco que me regalaron y esta banda ya tenía cuatro LP en su haber. Poco después, a la radio llegarían “Tristezas esta noche”, Ojos mentirosos, Tómalo con calma y Lo mejor de tu amor (entrecomillé la de tristezas porque su traducción no me sigue gustando) y comenzando la década ochentera, esta famosísima banda se desintegraría y sus músicos harían interesantes trabajos en solitarios.

“La verdad esos músicos casi no pegaron” me dijo un amigo. Pero recordé que él es diez años menor que yo. Pudo vivir la música en los ochentas y, el rock con matices folk y country se dio, mayoritariamente, en los setenta. Dos LP de Eagles llegaron a vender entre ellos casi 100 millones de copias, y eso que “casi no pegaron”.

Frey era el más reventado de los Eagles. Él fue el autor de la letra de Hotel California, uno de los textos más perturbadores que se hayan hecho hasta entonces y una de “las más letras más estudiadas” en la música… pero seriamente tocada por la poesía de William Blake (nada raro, los Héroes del Silencio hicieron lo mismo). Y, Felder y Henley se llevaron los créditos de la música… que es muy pero muy parecida a un tema de Jethro Tull… y con todo esto, la canción pegó como pocas en la historia.

Glenn Frey murió muy joven; 67 años. ¿Por qué los buenos se van antes? Es una cuestión que sigo preguntándome.

Glenn, vocalista de este tema eagle; uno de mis favoritos.

Escuchar sin prejuicio: de este tema de Jethro Tull salió la música de Hotel California.

Mi tributo a Gustavo Cerati

Los años pasan, cada año el número que representa mi edad biológica aumenta y se luce desesperanzador. Si bien es algo que me hace reflexionar aunque sin preocuparme mucho. Es por otra parte, la vertiginosa pérdida de iconos culturales de mi juventud lo que me deja sorprendido.

Hace un par de días terminó de morir Cerati (llevaba años en un estado de forzado sueño). Yo supe de él y de Soda Stereo hace unos treinta años, cuando escuché a los comentaristas del festival de Viña del Mar sobre cómo este grupo argentino, de estrafalario vestuario y vampiresco maquillaje, conquistó a toda la audiencia llevándolos al clímax. Eran los principios de los años ochenta.

Después de una inexplicable Guerra de las Malvinas con su respectiva prohibición en Argentina de la música en inglés, el rock es en español llegó para inundar la radio, las tiendas de discos y el gusto de los latinoamericanos. Hacer rock dejó de ser mérito anglo, y uno de los más sólidos, constantes y creativos grupos de esos años fue Soda (con Cerati).

Ocurrió algo muy curioso entonces. A México lo azotó un desbastador terremoto y justo en ese mismo año de 1985 Soda Stereo saca su segundo LP (Nada personal) donde el tema Cuando pase el temblor fue rabiosamente acogido por todos los jóvenes de mi país. No había relación alguna entre el fenómeno destructor ni el tema musical, pero en el inconsciente colectivo sí hubo alguna conexión.  Desde entonces, pudimos entender, que la nueva música en español tendría una serie de novedades tanto musicales, como letrísticas, como subliminales y de imagen. Soda y Cerati eran expertos en demostrar estas cualidades.

La década de los ochentas tuvo su pilar en español, y uno muy sólido. Y es en el año de 1986 y luego en 1988 donde Soda y Cerati ofrecen al mundos dos LP que terminan volviéndose más míos que de ellos; Signos y Doble Vida.

Pude así conocer que Buenos Aires era la ciudad de la furia (ya antes llamaba a Nueva York y después supe de su art nouveau), hubo entonces otra capital de la música más allá de New York y de LA, y en esta se hablaba español.

Cerati cayó dormido trágicamente, y pidió desde antes ser despertado al pasar el temblor. Mejor lo dejaron dormir, los temblores desde ese terremoto mexicano no han terminado de pasar ni en México, ni América ni en el Mundo.

¡Adiós, Gustavo!

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Sobre las Diez Peores Canciones de los 80’s

Todos ustedes, si es que me han leído, saben que no soy propiamente un fan de esta década. Una década que de alguna manera me trajo muchas satisfacciones (y penas) pero, que al fin y al cabo, disfruté plenamente. Por eso mi vida ha ido más allá de los años ochenta.

Mis artículos antiochenteros han sido virales (dentro mi humildad bloguera que cada día deviene a menos), y si bien, muchas veces he sido severamente criticado. Pero no es el asunto (mis críticos son entes inferiores que ni blog tienen).

Ha salido una lista con las diez peores canciones de los 80’s (según alguien). Y, como, algunos temas son de mi agrado, me veo obligado a responder. Mientras que mis idiotas y furiosos críticos quedan callados porque no son nadie para replicar…

1.- Wake me up before you gogo es una simpleza muy gay donde George Michael ya mostraba su verdadera cara. A pesar de lo super homo del tema, cuando yo tenía diecinueve años… podía bailarla sin complejo alguno. Así que, la considero un tema dos-dos… pero para ponerlo como lo peor ¡NO CREO!

2.- Never gonna give you up. La voz de este mesero fue fenómeno. Claro que los ingleses de Phillips le hicieron un micro ad-hoc para explotarla más. Digo, también se podía bailar: LA PERDONO.

3.- Puttin on the Ritz (Taco). Nunca había escuchado esta mariconada ultra y, ahora que lo hice, la considero LA PEOR CANCIÓN GAY DE TODOS LOS TIEMPOS. ¡Guillotina!

4.- Mickey. No me lo tomen a mal, pero sin Micky, Paula Abdul nunca hubiera existido. El tema es del 81 u 82 y la neta que era prendido. ¡Mal pedo de esos críticos amargados de querer opacarlo!

5.- Don’t worry be happy. Jajajaja, la neta, no te aburras no te amargues. Muy idiota la verdad.

6.- Rock me Amadeus. VERGÜENZA LES DEBERÍA DAR TOCAR UN TEMA SAGRADO. Falco fue un gran aporte a esta década. Un austriaco proponiendo cosas alternativas. El tema y su video son de culto. Esa xenofobia de los USA apesta. Falco vivirá por siempre en mi corazón.

7.- Safety dance. Fue un tema adorable, icónico. Su onda conceptual quizá no fue aceptada pero el disco es bueno y el segundo (Pop goes the world) mejor. No merece este trato.

8.- Lady in red. Buen tema para dormir. Canción de cuna cuando tienes veinte años.

9.- The Final Countdown. Fue prendidazo en mi época, no le veo defecto aún… pero Cherokee es más poderoso… y Carrie más apasionado.

10.- We built this city. Nada que ver con Sarah ni con nada previo a Jefferson (como Airplane o como Starship).

Conclusión: No mameyes en tiempo de melones.
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¡Tenían que ser chilenos! (Música Libre: tributo a Silvio)

Estaba en la preparatoria, tenía unos diecisiete años, cuando fui a una obra de danza contemporánea de un grupo cubano en mi ciudad (extensión del actual degenere alcohólico-sexual y nada cultural llamado Festival Internacional Cervantino). Para finalizar la propuesta de danza, el grupo de impresionantes negros “paquetones” y bellísimas morochas, se movía psicóticamente al ritmo de una melodía cantada… Quedé como drogado.

Unos días después, mi amigo El Robin (chico maravilla, pero ni recuerdo por qué a ese muchacho lo bautizaron así) me dijo que el tema de esa danza, ese que me dejó estúpido en el mejor sentido del concepto, era Testamento de Silvio Rodríguez. Tenía yo diecisiete, ahora casi 46… desde entonces Silvio ha estado en mi vida.

Robin, o sea; Armando Pedroza, me prestó como cuatro o cinco discos o casets de Silvio (estábamos en los años 81-83) y comencé a tratar de descifrar esa poesía absoluta, esa música perfecta. Si Dylan fue considerado alguna vez a Premio Nobel, Silvio también merecía ese Honor… pero es cubano, ¡qué pena!

Y sí, eso es. Conozco Cuba, y Cuba sin Silvio no es nada. Bueno, prostitución, una educación sobrevalorada (de la cual me cago en verdad), un ron que no es mejor que el nica o el venezolano… una nación llena de gente frustrada (claro que ellos no tienen la culpa… pero para fantoches se pintan solos). Fui a Cuba una vez y juré no volver, y menos a ese Congresito Internacional de Pseudoeducación Pop/Light…

Pero dejemos el Trauma Cubano (así se le llama a la trova cubana) y volvamos con Silvio. El Don Rodríguez, privilegiado del sistema castrista (con estudio de grabación y toda la cosa) simplemente es uno de los músicos más grandes de todos los tiempos; así, sin exagerar.

Poesía… total. Perfecta.

Música… demoníaca. Solo algo del infierno puede ser tan seductor.

No conozco músico alguno que con una sola guitarra acústica y su voz lleve a orgasmos a miles. No me viene otro a la cabeza.

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Pero solo a un grupo de rock medio hip, medio beatle, se atrevería a hacerle un tributo. Coverear sus temas y hacerlos rockcitos y popitos.

Tenían que ser chilenos¡Y de Conce! (Ese orgullo nacional que nunca visité) Hijos de la Parra. Hijos de Allende (de Isabel, claro está).

Pero claro, lo hicieron en México (acá donde solo La Ley tuvo su lapso de gloria, porque ni Los Tres ni nadie más conoce algo de Chile… nada).

Creo que un Tacubo produjo semejante discazo… así que, gracias chilenos, gracias a Silvio y pinche disco, el original no lo hallé en ninguna tienda en la ciudad, pero total; LO DESCARGUÉ SIN PROBLEMAS.

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¡¡¡¡GRANDIOSO!!!!!!
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Hasta las Deidades Envejecen (Tom Petty desde el Sound Stage)

Entro al “súper” buscando sobre todo comida, y, a pesar que esa bodega no es mi favorita me dirijo a la minúscula, triste y apagada sección de películas y videos.

No me sorprende hallar tan poquísimos títulos. De hecho, esa bodega tiene una oferta tan discreta en todos sus departamentos que me sorprende se mantenga abierta teniendo semejante espacio y sus respectivos gastos.

Pero entre esos pocos DVDs distingo un rostro en dibujo artístico y un Nombre dentro de la Música (y del rock, del blues): Tom Petty.

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Amazon.com

Un DVD doble, un solo concierto con un precio equivalente de seis dólares (setenta pesos mexicanos).
Una oferta así NO se puede perdonar y lo agrego a mi carrito de compras que, hasta ese momento NO llevaba nada aún.

Dos horas después en casa, con una copa de tinto coloco el DVD en la platina de mi equipo y enciendo la pantalla. Casi NO me gusta ver conciertos en video. Suelen los camarógrafos concentrarse en asuntos que yo no valoro… o en otras (y peores) veces, un grupo termina decepcionándome al no poder igualar su interpretación de estudio o no ser capaz de hacer “perfomances” en el escenario.

Sale el Señor Petty con un grupo de músicos tan viejos como el whiskey de Tennessee. Quedo estupefacto, la Edad es algo que aún me aterra y que no me defino como lidiar… me aproximo a los cincuenta años con discreción… Entonces, comienzan a tocar

Tom Petty y los Heartbreakers no sufren con la edad, ¡son simplemente magníficos! (El viejo whiskey de Tennesse es bueno precisamente por viejo –y por whiskey-).

http://www.youtube.com/watch?v=b45ak13QWs4

Doy gracias a una Entidad Suprema de haberme puesto ese DVD en mi destino. Más tarde reviso por internet la mejor tienda de la ciudad y, el mismo concierto doble… ¡cuesta cuatro dólares solamente! En definitiva, debo enseñarme a hacerme viejo

http://www.youtube.com/watch?v=sL4ThLS7F94

Más de Petty y de mí mismo: Conoces a Tom Petty

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Música Detectada (o el magnífico disco del adiós de Deep Forest)

Sanchez y Mouquet son los apellidos de los miembros del dueto francés Deep Forest (en lugar de La foret profonde). Dos músicos, el primero estudioso tanto de lo clásico y lo etno y el otro arreglista techno que, a partir de cierto acervo de la UNESCO del que consiguieron permiso para utilizar y modificar, lograron una propuesta musical original… al menos para esos años noventa.

Su debut fue algo enorme: Sweet Lullaby fue un bellísimo tema de 1992 acompañado de un impecable video a lo Gaudí. Sin embargo, como disco opera prima no lo considero tan impactante. En cambio, Boheme (1995) resultó ser una obra musicalmente impecable: tanta armonía alcanzando niveles espirituales y nostálgicos.

Con Comparsa (1998) Deep Forest se ganó en definitiva mi corazón. Un disco muy alegre a pesar de la evidente carga religiosa que para mí era de celebración… pero el pop ya era inminente en la propuesta de los franceses. Ana Torroja daba voz en uno de los temas más álgidos del disco… Comparsa es un disco bello, y no sé si por los elementos mexicanos mezclados con malgaches y todas las sorpresas que estos músicos se encargaban de samplear para generar propuestas…

Y sin hablar de recopilaciones o de soundtracks finalmente Deep Forest sacó su último disco (al menos que yo tengo conocimiento) en 2002.

Música detectada

La sorpresa fue enorme. Eric y Michel modificaron su fórmula de manera más que sensible… y eso fue polémico. Si bien yo buscaba conocer un nuevo tipo de música, otros extraños idiomas agregarían a los coros o a los temas principales la sorpresa fue otra. Sus matices new age, ambient, étnico y electrónico en esta nueva ocasión se enriquecían con elementos rock (guitarras y baterías mucho más fuertes de los esperable), chill out y ¡dance! (Digo, a veces me pregunto si no abuso de las etiquetas y realmente sé qué viene a ser cada uno de estos géneros). Además que, recurrieron al idioma inglés para componer sus letras

Debo admitir que la primera vez que escuché el disco quedé muy afectado… decepcionado de hecho, cuestionándome qué había pasado con ese concepto que este dueto francés había creado. En definitiva, pensaba que su Music Detected era una vergüenza y el ocaso de ese concepto “étnico”-pop que ellos habían lanzado.

Pero cuán equivocado estaba. La Música Detectada se convirtió en un breve lapso de tiempo en mi disco deepforestiano favorito sin lugar a dudas, y precisamente por las innovaciones inesperadas que introdujeron. He aquí una serie de impresiones:

El primer tema llamado India sorprende, por el hecho de ser tan diferente a todo lo anterior. Si bien es impactante no termina de gustarme del todo. El segundo llamado Especies en extinción cae en un rollo bien dance ingenuo y termina siendo desagradable (hasta ahora insisto en ello). Cuarto tema Soul Elevator y el quinto Computer Machine son otros raos intentos por proponer un sonido nuevo y desafiante con todos esos acoples musicales nuevos… pero que no logran la sorpresa y el deleite.

Pero el asunto mayor viene del quinto al decimosgundo tema. Seis producciones impecables (digo seis y no siete porque uno es una transición de minuto y medio), sorpresivas, mágicamente desarrolladas, alucinantemente arregladas y sobre todo, muy distintas a lo anterior. En ellos suenan las ácidas guitarras eléctricas, la furiosa batería, las voces computadorizadas que emulan un canto de robots femeninas aunado a muchos otros elementos previamente explotados por el Bosque Profundo. Sin lugar a dudas este disco es el más demandante de un equipo de muy alta fidelidad para apreciarse bien… audífonos o equipos convencionales de casa NO pueden reproducir tanta magia.

Es decir, hablo de seis temas seguido (six in a row)… seis magníficas (cuando hay miles de discos que con tres canciones o cuatro mediocres se vuelven inolvidables), seis consecutivas… o sea, los Deep Forest no se lanzaron al vacío con los ojos cerrados… sabían lo que hacían adónde llegarían.

Yuki song, Beauty in your eyes, Elemental, Far Fast, Will you be ready, (In the evening) y Dignity…

Y bien, de esos seis temas que en lo personal me llevan a un éxtasy, no hay defecto alguno en ellos. Hasta escogí precisamente al quinto (Yuki’s song) que viene a ser un blues con rarísimos arreglos como uno de mis temas predilectos… este tema será precisamente la siguiente entrada de mi blog al referirme a mis 100 canciones.

Deep Forest NO terminó su trayectoria con este curioso disco. No. Sino que sus músicos decidieron partir por nuevos caminos para producir o proponer nuevos asuntos, que definitivamente no han llegado a ser tan comerciales.

Y si bien, no pienso que la etiqueta de la UNESCO que celebra que ellos son defensores de la música étnica en sí (y eso me significa mucha de la bella música de los pueblos muertos de hambre y azotados por otro tipo de calamidades) pero no que es niego esa ocurrencia, ese talento y ese sentido estratégicos de comenzar un nuevo camino musical –que si bien ya existía- gracias a ellos se desarrolla una nueva etiqueta musical.

Aquí te ofrezco el disco en cuestión… pero en definitiva, sugiero, que busques todos los otros.

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Nueva y Triste Experiencia: Gin Blossoms (Mis ídolos del Rock Vol. 3)

Los Gin Blossoms fueron (o son) una banda de músicos rock power pop de Arizona, formada a finales de los ochentas. Si bien su alineación original no duró un año, ya consolidados como grupo debutan en 1989 con un disco llamado Dusted. En 1993 sacan un afortunado EP llamado Up & Crumbling… pero justo el siguiente trabajo es ese gran disco que termina siendo uno de mis grandes favoritos de todos los tiempos…

Nueva y Triste Experiencia

Con un sonido de guitarras a lo Byrds y con un toque muy a lo REM las canciones del New Miserable Experience comenzaron a sonar y sonar a lo largo de un par de años. Toda la sorpresa la inició Hey Jelousy, pero tuvo bastantes temas seguidores de calidad que llegó al gusto de los escuchas de esa década donde la música se reconstruye cabalmente.

Found about you, Lost Horizons, Cajun song, 29, Allison Road, Mrs. Rita, Pieces of the Night y Until I Fall Away son los temas que me parecen contundentes en el disco… o sea, casi todos. Y es que son caracterizados por una carga de frustración y nostalgia enorme… canciones para escuchar en un bar de traileros junto a una carretera a la media noche… decepciones, desamores, todo lo que pudo ser…

Claro que detrás de esta magnífica colección de temas perfectamente interpretados hay historias personales de alcoholismo y muerte.

En 1997 el grupo ya no existía, y si bien, como todo ido tiene que volver llegaron a reunirse para dar un concierto en X tiempo y sacar un disco posterior (Major Lodge Victory).

Pero the real thing, el Disco, los Temas, las penas que se tragan mejor con alcohol y soledad; esos, todos esos temas son del Impecable New Miserable Experience que por cierto está fuera de catálogo ya (un nuevo en Remastered Edition cotiza en 100 USD mínimo en Amazon). Pero San Torrentz siempre está para los necesitados.

Esta tarde será tarde de Gin Blossoms (que por cierto es el nombre de una nada simpática enfermedad de la piel).

Enlaces:

http://en.wikipedia.org/wiki/New_Miserable_Experience

http://new.music.yahoo.com/gin-blossoms/biography/

www.twitter.com/jzavalaz

18/mayo Dado el “éxito” de esta entrada aquí les ofrezco el disco:
http://www.mediafire.com/?yytzn5nolet

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¿Por qué el rechazo hacia Arjona?

No es la primera vez que leo que músicos argentinos manifiesten una querella contra Arjona, el guatemalteco que vive en México. Parece que quieren degradarlo como músico, parece que algo les duele a estos argentinos entre los cuales está uno que considero un verdadero monstruo/genio/pilar indiscutible de la música: Fito Páez. Y es precisamente que me preocupa que Páez declare cosas ciertamente inmaduras… Arjona o los argentinos… esa es la cuestión.

Yo no soportaba a Arjona, hace algunos años. Su tema de Mujeres se me hacía de lo más ridículo, más machista y menos sensible y tenía muchas características para hacerlo hit de radio… sí, pero de la radio que escuchan en lugares de mal gusto y sin mucho criterio musical.

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Luego, y para colmo, sacó la de Jesús es verbo y de plano me llevó a tildar a este músico como “el poeta de las sirvientas”. Un mote que ganó las simpatías de mis amigos que, andaban en ondas musicales como la mía.

Pero con el tiempo fui dejando algunos prejuicios y poco a poco me fui permitiendo escuchar otros temas de Ricardo Arjona.

Ayúdame Freud viene a ser el éxtasis ar-jó-nico en mi parecer, un tema sutilmente jazzeado que me agrada en exceso. Con eso bastaba para perdonarlo, o mejor dicho, disculparme por haberlo prejuzgado inmaduramente.

Su disco Santo Pecado me pareció bastante completo y disfrutable, su Galería Caribe tiene buenas sorpresas, Adentro tiene un par de temas contundentes… e Historias sigue siendo un inevitable clásico.

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Ahora bien, Ceratti me gustaba cuando yo tenía 22 años, hace más de quince que NO lo soporto y el “regreso” de los Soda me pareció una ridiculez. Charly García ha sido sin duda el Frank Zappa del rock en español y tiene obras espléndidas… pero su época ha pasado… Sólo Páez me parece un músico total y vigente… además sus temas, son muy pero muy superiores a los de Arjona y Ceratti y muchos del Charly….

Así que, ¿por qué viene este disgusto pues?

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Boston (Disco 1 y 2): Mis ídolos del Rock 3

Si hay un disco primero de una banda capaz de electrificar por completo la existencia de alguien, ese disco es Boston (I, disco homónimo). Y si hay un segundo e inmediato disco que complete el orgasmo musical original… ese es Don’t look back. He aquí mis impresiones.

Si bien conocí primero el segundo disco, majestuoso y sonoramente mágico “Don’t look back” quedé fascinado del poder de las guitarras y voz (y claro, todo un potencial armónico generado detrás le daba un toque único y determinativamente distinguible). Boston fue una banda… de Boston (qué curioso), liderada por un chico de Ohio, genio de la electrónica y con postgrado en el M-I-T (el prestigioso Tec de Massachutes, en Boston), que no le bastó ser un genio académico, sino que también tenía el don de Apolo.

Tom Scholz (y este apellido hasta me suena judío), en su propio estudio construido en el sótano de su casa hizo los demos, grabó los tracks y creó uno de los conceptos rockers más sólidos y virtuosos que yo recuerdo… pero a la vez tan uno tan efímero como lo fue la banda Boston. Si bien, inicialmente él tocaba los teclados, aprendió con facilidad el arte y la magia única de la guitarra, y reclutó al mago de las cuerdas Barry Goudreau, a la hermosísima voz de Bradley Delp, a Fran Sheehan y John “Sib” Hashian en la base rítmica. Toda una excepcional agrupación que, con creces, pudo sacudir al mundo de la música con apenas sus dos primeros discos.

Boston I (1976) y II (Don’t look back, 1978) son obras maestras indiscutibles. Sonido majestuoso, virtuosismo musical, letras positivas, requintos contundentes, timbre vocal de ensueño…. Todo lo que un buen concepto de rock siempre aspiró a ofrecer.

Desgraciadamente, el genio detrás de la banda, Mr. Scholz tenía otras ideas demasiado perfeccionistas que no permitieron trascender en un tiempo más prolongado a esta magnífica agrupación. Su Third Stage con apenas dos de los miembros originales… y peor aún, su Walk On con la soledad de Scholz, no sirvieron para forjar a una verdadera leyenda musical, capaz de apagar las pretensiones de cientos de otras frívolas bandas que pudieron sonar a través de los años con más producciones pero remotas en cuanto a esa calidad si se comparaban con Boston.

Estos dos emblemáticos temas de su primer disco.

Imagen de Internet

Dos increíbles muestras de la segunda producción. Sigue leyendo