Archivo de la categoría: México en decadencia

El faraónico nuevo aeropuerto: Un pulso de fuerzas políticas

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Mucha expectativa está causando la declaratoria del día de ayer del presidente electo de México –que se comporta mejor que si estuviera en funciones- Andrés López Obrador en cuanto a cancelar el nuevo aeropuerto de México.

De inmediato el peso perdió valor, ¡qué raro! Estamos tan acostumbrados a este fenómeno que ya es cotidiano y a nadie asusta. Pronto que tarde periodistas comprados con el erario público a precios exorbitantes se lanzaron furibundos en contra del futuro gobernante para descalificarlo… Creo que el drama generado se entiende con esta breve descripción.

Siempre se supo que este proyecto calificado de “faraónico” por los costos que tendría, los recursos que movería y las increíbles ventajas que ofrecería al desarrollo del país traería. Al menos eso fue lo que el presidente mexicano más corrupto, débil y falso de los últimos tiempos dijo a los mexicanos.

Y desde el inicio las voces de oposición sonaron de inmediato de todas partes; era un vil negocio del grupo de poder: de esa élite que viene a ser el mero vértice de una estructura piramidal donde este grupo económico, al cual pertenece Peña Nieto –y de hecho fue colocado por estos precisos intereses- pensaban generar un mecanismo centenario que les daría opulencia extrema a ellos y sus futuras generaciones.

Un negocio inmobiliario, para el cual los aspectos de no rentabilidad, de ecocidio, de violación de derechos humanos y de inventar ventajas inmediatas a través de la voz de Estado, así como de mentir en cuanto a su propia razón de ser… pero lo presentaron enmarcado como la gran obra del sexenio. Un sexenio que no ofreció beneficio alguno a los ciudadanos, sino una pérdida enorme de poder adquisitivo, de seguridad y paz social y de desaparición de servicios de salud, entre otros asuntos.

Ahora este proyecto se declara sin futuro… pero Peña Nieto tiene un mes más de nefasto ejercicio presidencial y si durante seis años se dedicó a afectar a los mexicanos, no creo que se dé un descanso en estos últimos días.

Imagen tomada de internet

El proyecto faraónico

Monstruos y Caníbales (en Ecatepec, estado de México)

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La noticia del mentado “monstruo de Ecatepec” está sonando mucho en los medios porque reúne elementos propios de una nota roja recontra amarilla: un psicópata, casado con otra psicópata, que entre ambos eran toda una empresa feminicida –aunque no sé si realmente el concepto de feminicidio aplique cabalmente en este caso-, que mataron a una veintena de mujeres jóvenes (algunas madres solteras), que tuvieron sexo antes (e incluso después) de asesinarlas, que se las comieron, que las destazaron, que alimentaron a sus perros son su carne, que botaron los restos a un terreno baldío, que vendieron algunos de sus huesos a un brujo practicante de artes oscuras… y un ETCÉTERA gigantesco.

Sin embargo, esa noticia puede que ni siquiera sea tan novedosa… y, posiblemente a pocos asuste.

En esta singular región del país más terrorífico de América ocurren cientos de asesinatos de mujeres al año; cientos, y, la policía poco ha hecho –si es que algo hubiese hecho-. Así que capturar finalmente a una pareja que participó en solamente veinte muertes no viene a significar nada de peso para la inflado y mortal estadístico; nada. De hecho, la mediatización de esta noticia puede afectar el interés por atrapar a las decenas de otros criminales que, solos, en pareja, en pandilla, en organizaciones o en el mismo Estado mexicano se dediquen a este diabólico acto. Una exaltación mediática para este par de caníbales se está llevando todas las atenciones, atenciones que ahora sí existen, pero que -siendo honestos- antes a nadie en el estado de México, a nadie, le importaba, porque este estado mexicano es propiedad del PRI y su clan de empresarios que nunca se han preocupado por ofrecer bienestar a sus votantes comprados.

Que quede claro que a estos asesinos antropófagos los atraparon por mero accidente; sin investigación de por medio, como suele suceder en México; pura chiripa.

Ahora bien, en uno de mis últimas publicaciones (antes de otro de mis comunes recesos que desde hace años me tomo sin decir nada) me referí a una película –increíblemente mexicana contextualizada en la ciudad de México, y, por qué no; en el mismo Ecatepec-: Somos lo que hay. En este post, hice la siguiente reflexión:

La película me pareció una crítica sociológica tremenda, aunque bien ingenua. Asuntos que trata son de lo más común en mi país, aunque haya quienes se indignasen. Hay escenas de sangre, que no me conmovieron; este es un pinche país bien sangriento donde eso que sale no es nada, y cada día deviene menos. Pero sobre todo, el susto que tuve fue por reconocer que hay situaciones que pueden ser posibles en este rompecabezas dantesco que vive el país… ¿Algunos de los miles de desaparecidos son por causa de un canibalismo común callado por la inepta policía?

Y, este cuestionamiento, al parecer, ahora es más válido que nunca.

Goya

Saturno devorando a su hijo

Enrique Peña Nieto o la pesadilla de un gobierno mal habido

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En México el mandato de un presidente dura seis años. Demasiado tiempo. Una exageración temporal en la que Peña Nieto, considerado el primer telepresidente del país, con todas las vergüenzas que esto conlleva (de imagen metrosexual, casado por interés con una actriz de Televisa) ha dejado al país en un nivel de lástima y de pena increíbles. Aunque él insista que “toda su extensa labor fue con el fin de dejar a México listo para crecer de manera exponencial y alcanzar niveles tan altos como los europeos”. Lo cierto es que nos ha dejado en niveles equiparables con los africanos y de algunos otros países como Haití, Honduras o Nicaragua.

Me atrevo a decir que todas las decisiones que tomó fueron totales imposiciones, a nadie nos preguntó sobre el derrotero a tomar; implementó leyes estructurales que llevarían al país a desarrollarse como nunca y dichas leyes fueron concebidas por su élite de gobierno, por cierto, funcionarios corruptos que tenían intereses personales por encima de la visión de Estado. A un poco más de un mes del esperadísimo fin de su mandato, sus reformas no trajeron ningún beneficio a la mayoría de los mexicanos; al contrario, tenemos que pagar mucho más por la gasolina, por cualquier servicio, y por otros aspectos en donde antes no sucedía esto. Esto mencionado es solo un aspecto de la negatividad de este ejercicio presidencial.

El crimen organizado creció todavía más, como plaga infernal por todo el país. No hay lugar donde no tenga presencia; no hay lugar donde haya crímenes cotidianos, que, hablando en números dan cifras de terror. ¿Quién dice que Caracas es realmente peligrosa? ¡Por favor! En Zamora, Michoacán hay un promedio de dos a tres muertes por día y, esta al ser una ciudad con apenas un cuarto de millón la pondría en un primer lugar… pero durante el sexenio de Peña “de las cosas malas no se hablaría… por decreto” …. Y si con todo y leyes se habla de las calamidades existentes imagínense. El Gobierno contra el crimen no actuó, pero qué tal contra los maestros cuando les impuso su reforma educativa; allí sí se mostró bravo.

Leyes peñanietistas brotaron como alfaguaras. Solo que ninguna era para beneficio de su población, sino de su élite política que viene a ser la misma élite empresarial e inclusive criminal; porque los políticos hacen leyes para apropiarse de aquello que deja dividendos. El sur de México de las playas caribeñas está privatizado; mexicano que quiera bañarse en esas aguas tiene que pagar. Los recursos acuíferos también ya entraron al mercado de oferta y demanda, justo cuando el fracking quiere invadir el país…. ¡ah, pero uno bien verde! ¡Mexican fracking que no contamina nada, nada nadita!

Cada ley que Peña promovía generaba cientos de agraviados, y esto nunca le importó… hasta cierto momento; el de las elecciones.

Su escándalo de su casa blanca (porque la casa siempre fue de él, porque él era quien beneficiaba a esas empresas contratistas que se la construyeron y se le vendieron a precio de súper amigos forever besties!) fue su primer gran escándalo; uno rosa, al que luego se le aunó uno rojo y allí dejó de ser “ese político joven y triunfador que llevaba a México al éxito”, y allí comenzó la espiral descendente hacia el fracaso estando acompañado de un equipo de funcionarios soberbios hasta la rabia (y ya no digo corruptos porque c’est déjà  dit).

Sus funcionarios dijeron que “no gobernaban para la gradería”. ¿A qué imbécil se le ocurre declarar esto? A Aurelio Nuño, afeminado hombrecito que aspiraba a mucho y terminó repudiado por su propio partido.

Pero bueno, yo no necesito catarsis para ponerme hablar de cada fracaso político de este presidente y de cada uno de sus funcionarios. Llegó el día de las elecciones y el mismo Nuño declaró: “Tenemos nuestras propias encuestas” pensando que arrasarían con todos los votos, porque se las aplicaron a sus abuelitas, primas y hermanas, y, este día (glorioso, por cierto) lograron el mayor ridículo histórico que se le recuerde al sempiterno PRI.

Faltan cuarenta días aproximadamente para que Peña se vaya, y está dejando a un país acabado, humillado y lastimado. Un país al que ahora le toca lidiar con los negocios sucios de un súper aeropuerto que nadie pidió, del crimen organizado metido en cada rincón, de desvíos inauditos de dinero de parte de los gobernadores de este con el total amparo de todo el Gobierno, de instituciones colapsadas por su corrupción interna, y, para colmo, con una crisis centroamericana que amenaza con afectar más al país.

Peña Nieto, serás recordado como lo peor en la Historia de México; simplemente lo peor, y yo no lo digo: lo decimos miles… seguramente millones.

El presidente de México Peña Nieto dice:

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Demasiadas tonterías. Como una figura mediática acabada por tanta promesa rota, desesperada por la falta de reconocimiento (que amenaza con la continuidad de su corruptísimo partido político) y ridiculizada por su falta de inteligencia sociocultural declarando barbaridades esperando que su horrible sexenio termine… justo como él terminó con un sinnúmero de condiciones de bienestar para los mexicanos.

Que México ahora tiene índices muy elevados que antes no tenía… seguramente se refiere a número de crímenes, secuestros, feminicidios, reporteros asesinados, políticos perseguidos por corrupción (y la mayoría -los de su partido político- y, para colmo, protegidos desde el nivel federal). O quizá se refiera a el servicio de salud que prácticamente ha dejado de existir para los mexicanos. O a lo mejor a que en ningún país de América Latina (y de muchas otras partes del orbe) los políticos y funcionarios de gobierno de México tienen los sueldos más altos y a pesar de ello roban el dinero a destinarse, propiamente, a beneficio del país.

Que hay logros que la gente no ve… porque no queremos o porque estamos ciegos. Como su mega residencia llamada la Casa Blanca que es bien difícil de ver en la revista española Hola, o las casas de sus funcionarios (todos ellos sus amigos desde hace décadas que han hecho una cadena de bienes inmobiliarios tanto en este país como en el del norte gracias a los arreglos que hicieron con las empresas contratadas por el Gobierno). Logros que debemos aplaudir; como el costo del litro de gasolina de a un dólar por litro y ha hecho que desplazarse adónde sea resulte carísimo y sea una limitante elemental.

Tomada de Aristegui Noticias

Que las instituciones de México son del PRI… y debemos entender que, si gana la presidencia alguien que no sea su desangelado y pasivo títere (el canalla Meade), dichas instituciones NO van a funcionar y llevarán con todo el dolo al país a una venezualización. ¡Uy, qué miedo! Si desde hace diez años vivimos colombianizados por los altísimos índices de narcoviolencia… y también estamos brasileñizados por los alto consumos de droga que se dan entre una enorme parte de la población mexicana… Una nueva condición no quita el sueño.

Que México es un país ingenierizado porque el Instituto Politécnico Nacional (universidad especializada en diversas ingenierías) se fundó hace 40 o 50 décadas… ¿Habría sido Hernán Cortez su primer rector académico? ¿O Bartolomé de las casas su decano?

Tomada de internet

En fin,  entre todas las estupideces que EPN anda diciendo sin parar no dice que será recordado como un presidente que llegó de la mano del manejo de su imagen “metrosexualizada” de la mano de una mujerzuela de telenovelas para promover pactos y proponer leyes que atentaran contra el bienestar de todos los mexicanos… porque los seleccionadísimos grupos empresariales favorecidos, de ninguna manera pueden representar a la población mexicana; esa población que vivimos en las calles llenas de huecos, en las zonas urbanas o semiurbanas donde asaltan y matan al por mayor, esos los que pagamos la gasolina que consumimos porque no gozamos de vales de gobierno, esos los que nos desplazamos sin guardias de seguridad para que nos protejan a cualquier hora del día, esos otros los que cobramos a la semana o a la quincena un salario que viene a ser hasta la quincuagésima parte de lo que sus funcionarios cobran por jodernos cada día… esa pandilla que vino a desproteger a todo un país en beneficio de un grupo económico de amigos.

¡Ya cállate Peña! ¡Ya cállate!

Lord Audi (patologías mexicanas en la era de Peña Nieto)

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En México, se le suele llamar “lord” a algún desgraciado (jueputa) que irrumpe en los medios (porque depende de las redes sociales y de los mass media) como protagonista de un hecho donde, este personaje; o abusa de una posición, o alardea de algo imaginario, o se exhibe imbécilmente… todo esto mientras viola los derechos de otros, o las leyes mexicanas (que poco valen).

Hace poco, un gran idiota fue nombrado Lord Audi. Lo de “lord” ya lo saben, lo de Audi, pues por traer un automóvil de lujo (pero comprado a una aseguradora porque un dueño original no pudo seguir pagándolo).

Este tipo (el gran estúpido, el prepotente absurdo), aparte de agredir a un ciclista que iba por la ciclovía, hizo cosas peores que agredir a un ciclista que iba en la ciclovía: Rebajar a un policía bancario (y pelearse con él) que fue el único que salió en defensa del ciclista, y exhibirse como “gran personaje” en una discusión donde tenía absolutamente todo por perder y, además de ponerse agresivo, pidió que “llamaran a su papá”…. ¡un auténtico macho! Casi casi Terminator cuando se enfrentaba a Connor (en la primera versión original).

lordaudi

O sea que, aparte de ganarse el odio nacional por el efímero lapso de una semana, metió al pendejete y mal padre a su pelea etílica afectada por su instinto psicópata de superioridad… y todo esto, según, por ser “empresario”… esa clase social que conjuntamente con Peña Nieto y el PRI creen que deciden cómo saquear al país.

Cuando se peleó con el policía hizo poses que envidiarían Stallone y VanDamme mostrando esa careta de tipo rudo de los ochentas y noventas, pero sorpresivamente entonces, huyó como nena asustada de los dos miles… luego, pude leer su Face y ¡uta, madre! ¡No pude ver tipo más pendejo!

Bueno, Rafael Márquez Gasperín, mejor conocido como “rafagay no te tardes mariquín”, se ganó un espacio en mi blog, esto con la intención que no sea olvidado tan rápido como Lord Walmart (otro gran enfermo, casado con una psicópata de su calaña, de la que ya no sabemos nada).

La Purga 3 o el México de Peña Nieto

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Con un muy posible efímero retorno, regreso a mi blog por razones inspiradas en algunos eventos. Comienzo con el primero:

Acabo de ver la última entrega de una película que tuvo suerte de volverse trilogía: La Purga (o también conocida como La noche de las bestias o La noche de la expiación). La primera entrega, desde que la vi me causó muy grata sorpresa (y no solamente por la bella Lena Headey actuando como protagonista), sino porque esa salvaje premisa de que en una sociedad distópica una vez por año durante doce horas todo tipo de crimen se vuelve permitido. Porque, precisamente cuando la vi, en el mismo lugar donde ahora vivo, me cuestioné si esa situación fuese realidad, ¿qué (me) pasaría?

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Mi primera impresión fue que realmente nada, porque no convenía provocar eventos generadores de (más) rencores sociales y personales… pero, como en la película original ocurre, ¿qué tanta envidia o resentimiento manejamos real, sana o psicóticamente en nuestras vidas?

La verdad, estoy seguro que hay gente que me odia. Y, la verdad, no soy un alma inocente dispuesta a ser sacrificada así nomás, sin mostrar mis recursos de ataque y defensa… así que, si el permiso de las doce horas existiera, yo y varias personas de este barrio hubiéramos terminado nuestra existencia entre el jugo de nuestro propio cariño mutuo y bien correspondido. Cómico, ¿no?

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Si darme cuenta hace un día, La Purga 3 (Año de elecciones) se me apareció en internet. Fue una grandísima sorpresa ya que su fecha de estreno en México no es aun. La bajé de inmediato, HD, en inglés y con subtítulos en mandarín (esto último es lo único que no puedo asegurar)… y la vi.

La mejor de las tres, sin duda, en mi opinión. La más violenta, sin la menor duda. Y la que me hizo compararla con México de manera intencional (de parte del director) y personal. Ojo: el resto de mi texto contiene spoilers.
He aquí mis reflexiones:

1.- “El mexicano” de la película (que efectivamente tiene toda la cara y fisonomía chichimeca aunque sea nacido en L.A. Ca) dice (¿o creí escuchar? Pero, la verdad, mi inglés es muy bueno) que en Juárez, la purga ocurre todos los días.

Es decir, que en México hay realidades donde no son únicamente doce horas por año donde cualquier crimen es permisible, legal, o no perseguido por las autoridades (que al parecer no existen en este país), sino siete por veinticuatro por 365. Asombroso, pero así es.

Juárez es el ejemplo más cliché, pero al parecer Torreón ha sido tierra de nadie desde hace unos diez años, Hermosillo, Culiacán, todo el estado de Guerrero, la tierra caliente de Michoacán, Ecatepec (Edomex), zonas de Oaxaca, colonias de la CdMx como Iztapalapa, Neza (Edomex), Tamaulipas… en fin, México tiene territorios cedidos al crimen organizado, donde el Estado no se mete porque, al parecer, negoció no meterse a cambio de la continuidad del gobierno priista… ejemplos, sobran.

2.- Las tipas negras que en un minisúper intentan hacer sus caprichos me parecen acertadas analogías de la epidemia de sociópatas que, como consecuencia de una nación que no tiene ni rumbo ni es capaz de ofrecer esperanza a su población, inundan al país.

Para ejemplos de esto hay que buscar en youtube a: Lord Ferrari, Lord Walmart, Lord Cachiporra, Lord Rolls Royce, Lady Profeco (muy cercana a EPN, por cierto) y varios más (de hecho, un chingo)… pero el más émico de todos un tipo llamado Miguel Sacal Smeke (cuyo apellido, obviamente, ni mexicano es).

3.- A lo largo de la purga, o noche de la expiación, el director ofrece una serie de imágenes pertubadoras de cómo las personas son capaces de agredir a sus prójimos. Cuando vi una escena donde sobre el capó de un auto van tres civiles amarrados, amordazados y sufrientes me vinieron en mente las exhibiciones cada vez más ritualizadas que el narco-crimen ofrece en México, ante la total indiferencia de las autoridades (¿o miento, Chinito Chong?).

4.- El personaje que justifica la historia nueva es una senadora que propone cambiar un régimen (decidido quién sabe por quién, no recuerdo ese dato) y que es, digamos, considerada una “populista” y, por lo tanto, todo el aparato de poder hará lo posible por frenarla. ¿Alguna coincidencia con lo que pasa en este país? Porque los que tienen el poder solo piensan en su continuidad (de negocios, de privilegios, de fuero constitucional).

5.- El mero villano de la película (al que le hallé mucha semejanza con EPN ofrece un discurso que hallé muy similar a los priistas que intentan mantenerse en el gobierno (para enriquecerse más que los de Emiratos Árabes y dejar al resto de la población igual o peor que la de Haití).

En fin, La Purga 3 me convenció… de que fue inspirada en la realidad mexicana, y por lo tanto, su mérito consiste en saber utilizar imágenes tan perturbadoras como estéticas, y no tanto la trama, que, insisto, para los mexicanos, es vil cotidianidad.

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México y su gobierno: La construcción de paranoias

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Un martes, en la capital del estado comienzan los mítines y bloqueos de carreteras por parte de grupos descontentos con las políticas del gobierno. Me doy cuenta porque vía whatsapp (WA) me lo comunican. Reviso los diarios, apenas se dice algo.

Ese mismo martes, en la región sur del estado comienzan bloqueos con quema de vehículos y varios enfrentamientos a tiros; muertos incluidos.

El miércoles, un grupo de individuos aterran la segunda ciudad más importante del estado. Queman algunas tiendas, tiran bala en las avenidas y la paranoia es total. Vía WA algunas personas comunican esto a sus conocidos en ciudades próximas. (Por la noche, antes de apagar mi cel, recibo un mensaje intimidatorio que se está corriendo en las redes sociales.)

Yo vivo en una ciudad próxima. Me llegan las noticias el jueves (es decir, las leo vía WA) y personas allegadas a mí me preguntan que qué sé. Mi respuesta desanima. Poco. Casi nada. En eso, comienzan a entrar llamadas a mis colegas de trabajo de parte de sus familiares: grupos armados se enfrentan y hay persecuciones en una ciudad muy próxima a donde estamos. Comienza el miedo en nuestra zona.

Ya con el mensaje WA en miles de celulares, a los noticieros no les queda más que dar un poco de información. Los desmanes se multiplicaron en varias ciudades bajo el mismo patrón: quema de vehículos (“oficiales y de empresas”), tiroteos y, (dicen que pocos) muertos.

Entonces, por la noche comienzan a circular imágenes vía WA de un decapitado muerto en un tiroteo. Yo pregunto: “¿Quién me dice que ese desafortunado era criminal y estuvo precisamente en los hechos mal habidos?”

Peor aún, siendo fotógrafo al mirar esta con curiosidad entrenada descubro una pequeña marca en ella. La foto tiene un autor que quiere ser reconocido. ¿Quién? ¿El Gobierno?

El mensaje recibido vía WA días antes dice que no salgamos después de las once, que viene una carnicería, que todos serán torturados y asesinados, que el apocalipsis llegó.

Hay gente que se lo cree y ahora teme.

Hay gente que toma postura soberbia y dice que dará enfrentamiento, pero no dicen cómo.

Pero, ciertamente, las calles se ven demasiados solas por la noche. Por el momento.

Los noticieros seguirán sin decir mucho.

Así es México ahora… en caso que no lo sepan.

psycho

La epidemia callada (¿la visita del Papa?)

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Esto comenzó hace más de dieciocho días. Toda la población dentro de un radio de sesenta kilómetros comenzó a enfermarse de las vías respiratorias (me refiero a la realidad que yo conozco). Yo fui uno de ellos.

Según, dispongo de un servicio médico gratuito, y como casi todo el mundo, ¡ni por accidente lo uso! Ya sabemos que su cuadro básico de medicamentos son antinflamatorios irritantes y antibióticos de poca monta. Fui, como suelo hacerlo, con un médico particular.

Infección viral y bacteriana al mismo tiempo; doble toma de medicamentos. De preferencia no ir a trabajar dos días. Lo malo del médico particular es que no te puede incapacitar… y aun así me las arreglé para no ir.

¡Todo el mundo enfermo! Yo falté dos días, luego, otros… y otros. La epidemia era evidente.

Un médico de uno de los institutos del Estado fue informado de la situación en una reunión “interna”: que era muy delicado el asunto y llevaba un elevado riesgo de convertirse en neumonías masivas. Los contagios iban en aumento geométrico, las farmacias vendiendo medicina a diestra y siniestra (con o sin recetas) y, la respuesta del Estado… ¡Nunca se dio de manera formal!

Jamás organismo alguno avisó a la población. No hubo visitas a escuelas o centros de trabajo. No hubo noticias locales, menos estatales.

Han pasado casi veinte días que esto comenzó. Las farmacias se armaron de la medicina adecuada para este caso extraordinario. Los más afortunados vamos –apenas- de salida de la enfermedad pero aun así se ven cientos de enfermos que no dejan de toser. Se sabe que cientos de escuelas tomaron la decisión de condicionar la entrada de alumnos solo con cubrebocas y regresar a los que se mostraban enfermos. En otros centros de trabajo hubo también incidencias…

Y el Gobierno SIN DECIR NADA.

cubrebocas

p.s. Ya hay quienes aseguran que todo comenzó con la visita del Papa, que hay una historia detrás de esto. Para mí, la única historia es el Silencio Oficial.

Un pueblo herido (y las autoridades mexicanas son cómplices)

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Cuando ellos llegaron de ese estado del norte, nunca pensamos que serían malas personas. Los dejamos instalarse, vivir aquí, formar parte de nuestra comunidad.Con el tiempo, comenzaron a hacer cosas extrañas, hasta que este pueblo se convirtió en un infierno.
Un habitante

Pueblo X. Sin historia formalizada, ni tradiciones auténticas… como muchos pueblos de la región y de país. Con una sola característica a mencionar; sus “gloriosas” fiestas de inicio de año (como muchos otros pueblos las celebran).

Quince días de fiesta, de borracheras y de despilfarros. La razón de vivir de la comunidad se da solamente por dos semanas al año. Todos quieren escuchar a los grupos de música, encontrar nuevo romance, sentirse grandes a pesar de lo minúsculo e insignificante de su existencia.

Cabecera municipal, las comunidades aledañas también acuden por las noches porque quieren formar parte de las festividades.
Una noche, un grupo de jóvenes de otro pueblo, cercano pero tan distante (en ese poblado el poder fáctico es un grupo criminal rival al poder fáctico local).

La policía (¡Sí!, la policía municipal, la autoridad que forma parte del aparato estatal, de Gobierno, del país, de la nación, de la ciudadanía) arresta a los seis jóvenes bajo el cargo de “escándalo en vía pública” (pero, como dije antes; en esos días todo mundo quiere andar borracho y sacar su ignorancia). Los sube a su camioneta que ostenta el escudo de la policía, del municipio, de la nación… y se dirige a un lugar cercano.

Allá, los esperan los auténticos jefes; los criminales que gobiernan al Gobierno, los delincuentes que deciden el destino del país; la vida y la muerte. Reciben a los seis detenidos… y los matan (detalles desconozco, pero como es lo “normal”, seguro una larga sesión de tortura, desmembramientos filmados, alardes de psicópatas por parte de esas bestias). La policía regresa orgullosa al pueblo que sigue ebrio de necedad.

Una semana después, una de las leyes de Newton se cumple; la reacción es idéntica. Otros seis individuos mueren en circunstancias igual de macabras. Ahora, los otros fueron los que vinieron a cobrárselas.

Un desperdicio monstruoso de vidas inocentes. El encargado de la policía delincuencial fue removido a otro cargo: más discreto, en otra parte. Ningún cargo en su contra. Como todo funcionario de Gobierno: es inocente aunque se le demuestre lo contrario.
El pueblo que solo vive en enero ha quedado catatónico, quizá por el resto del año, hasta la nueva fiesta.

pueblo

Mientras tanto, el Presidente del país estrenando avión, viajando al Medio Oriente y anunciando impresionantes logros (en su beneficio personal).

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No voy hablar de los crímenes masivos que ocurren por doquier este país y terminan siendo declarados oficialmente robos, venganzas pasionales y vicisitudes cotidianas (pero bien, curiosamente, las víctimas son en su mayoría periodistas, activistas sociales y líderes indígenas), sino me referiré a un hecho infinitivamente más banal: los aconteceres cotidianos de ir a beber a un bar familiar.

Siete treinta de la noche (¿tan temprano es la hora del vampiro?), unos señores cincuentones bien borrachos coronan su día laboral extenuante y mal pagado escuchando a Leo Dan (el más mexicano de los extranjeros) y al inigualable Camilo Sesto (hijo de la famosa Mama Sesta). En la barra, Pedro (un robusto treintañero que trabaja para una gasera) platica con Edgar (mesero en su día de descanso). Afuera, una mesa con cinco empleados de una empresa del agro socializan muy tranquilamente… a un lado de ellos: YO, cliente consuetudinario del bar más open del lugar donde vivo.

De pronto, llegan tres imponentes camionetas de la policía federal, de ellas se bajan diez trogloditas uniformados hasta los dientes y armados de poderosos rifles… y nos apañan.

  • ¡Revisión de rutina!- dice el jefe (el menos indio cuya sonrisa parece decir “chinguen a su madre todos”.
  • Yo vengo diario y NUNCA ha pasado esto- le respondo exagerando un poquitito porque no voy diario sino cada dos días, y en verdad, nunca ha pasado esto.
  • ¡Pues alguien no ha estado haciendo bien su trabajo!- exclama indignado mientras se mueve protagónicamente.

¿Pues cuál trabajo? ¿Hay un trabajo que consista en ir a molestar clientes en un bar familiar?

La orden es clara y no hay excepciones; todos fuera del bar mirando la pared y las manos arriba recargadas. Me levanto y tomo mi collarín ortopédico, el cual me he quitado para que la cerveza resbalara fluidamente por mi garganta, y aviso que por mi gravísimo problema de salud No puedo levantar las manos. Y se la creen los muy imbéciles. Pero me toca estar de pie, mirando el patético show.

La política de miedo: los policías nos criminalizan por el hecho de estar bebiendo, por el hecho que son necios sin criterios que devengan la tercera parte de lo que nosotros ganamos, por el hecho que los ricos están tragándose a todo el país y no se quiere gente que levante la voz en protesta… y de pronto, ¡su victoria!

 

Hacer bien su trabajo

Hacer bien su trabajo

A los señores beodos –los de más edad y retronostálgicos- se les encuentra una bolsita con mariguana, ¡dos dólares de mercancía! Ni su borrachera o sus canas les salvan de ser llevados a la patrulla por semejante y abominable crimen. Entonces, el cara de no indio se le deja ir a la dueña y la saca del radio de vigilancia de las cámaras que hay en el bar, y le dice:

  • Ya nos dijeron que tú vendes droga.
  • ¿Que yo qué?- responde asustadísima, sus hijos están jugando cerca del local.
  • ¿Cuánto nos vas a dar para no molestarte?- cuestiona con total descaro el jefe de esa tribu de criminales uniformados y legitimados por un gobierno que apesta por corrupción e ineptitud.

Afortunadamente, llega el dueño que no es un caramelo suave, y como no hallan nada más y todos los autos estacionados afuera del bar tienen su documentación en regla. Molestos y frustrados, ese grupo de hijos de puta –que en otra geografía serán personas de respeto y confianza cuyo trabajo consiste en ayudar a la población- se suben a sus imponentes vehículos y continúan por la noche buscando víctimas, porque ellos “sí hacen bien su trabajo”. A unas cuadras de allí, todas las “tienditas” del pueblo venden la droga controlada por las verdaderas autoridades, quienes si consideran que esos uniformados se atreven a tocarlos los desaparecen en menos de cinco minutos y, con alguito de suerte, sin dejar rastro.

Y el presidente del país, de vacaciones, porque se las merece…