Archivo de la categoría: Cinemanía

Comentarios cine

La caída de Iko Uwais

[Visto: 353 veces]

Iko Uwais saltó a la fama de la mano de Gareth Evans, un director galés que fue a Indonesia a realizar un documental sobre un arte marcial regional llamado “pencak silat”. En su investigación realización para este trabajo conoció a un grupo de magistrales exponentes de este arte donde el más joven y con cara de niño bueno –y seguro el más dócil como persona- fue Iko.

La primera película que hizo con este atlético chaparrito (1.65 mts.) y que ya tiene 35 años, aunque poco se le noten, fue Merantau en el 2009. Una película de muy bajo presupuesto, de historia ingenua y cuyo personaje antagónico es otro monstruo de este estilo marcial; Yayan Ruhian. En esta historia, que peca de exaltación de nobles valores provincianos y de exageración de perversos intereses globalizantes, Iko se enfrenta con Yayan y es inevitable hacer las comparaciones físicas y técnicas entre ambos.

Merantau fue un éxito inesperado en su respectiva y modesta escala y Gareth pudo proyectar su siguiente film donde además se apoyaría de más artistas marciales indonesios. La redada (2011) se apoya en una historia japonesa que ya existía, que resulta ser la misma que la de Juez Dredd (2012) e insisto, este argumento fue publicado una década antes a manera de manga (aparece en el material extra del bluray).

La redada resultó toda una sorpresa de violencia y adrenalina a pesar de su presupuesto, Iko se luce de manera increíble junto al soberbio Yayan, que por feo y más pequeño de estatura vuelve a ser escogido como malo, muy pero muy malo. En esta película destacan algunos efectos y trucos visuales que resaltaron de manera increíble las secuencias de acción a pesar de no ser costosos. La redada fue éxito comercial y también fue película de culto de manera instantánea.

Tres años después, llegó La redada 2: Berandal (2014) que continúa justo donde la primera termina y, en este nuevo film, Gareth Evans ofrece dos horas y media de acción frenética, violencia extrema, coreografías extensas y villanos súper estilizados: todo un coctel de alto octanaje. Iko tocaba el cielo, y el mundo caía rendido ante este muchacho y sus dotes disciplinados. Hasta aquí todo iba bien.

La redada 2: Berandal

El problema es que Gareth dejó de trabajar con este equipo de artistas marciales para atender otros proyectos, y, de manera lógica, Iko y compañía empezaron a aparecer en otras películas del mismo género que no tenían el mismo cuidado en su realización.

Iko y Yayan aparecen en un bodrio norteamericano de ciencia ficción llamado Beyond Skyline (2017) que nunca me atreví a ver debido a su absurda primicia de una invasión extraterrestre con batallas en Asia. Headshot (2016) estoy seguro haberla visto, pero no recuerdo nada de ella; así de fofa y predecible debió estar. Milla 22 (2018) no me ha interesado en absoluto por contar con Mark Wahlberg y porque las críticas la redujeron prácticamente a nada. En cambio, sí vi La noche viene por nosotros (2018) que me resultó patética por varios aspectos: su director indonesio toma descaradamente algunos trucos vistos en Las redadas e incorpora un par de villanas muy estilizadas evocando la propuesta de la segunda parte, además, en sus secuencias de acción-violencia agrega sin contemplación asuntos gore que terminan molestando por su exceso de brutalidad. Pero el máximo error es darle un papel demasiado ambicioso en actuación a un chico que solo sabe pelear; el resultado es una película de violencia injustificada, de coreografías no creíbles y un Iko haciéndola de malo, cuando su cara de niño bueno no da para más.

Solo queda preguntar por qué Triple Heat (2018, donde comparte créditos con el mismísimo Tony Jaa y Tiger Chen se ha tardado, una película con un reparto tipo Legión de superhéroes de un lado y con otra legión de hipervillanos del otro, parece una historia difícil de cuajar… y sobre todo, esa esperada La redada 3 que en los créditos de la 2 se prometió.

Aplausos a una película india (Padmaavat, 2018)

[Visto: 232 veces]

Para mí, una película me llega cuando pasando días de haberla visto algunas de sus escenas o su historia sigue permaneciendo en mi mente de alguna manera.

Pocas logran esto, pero afortunadamente las que lo pueden tampoco son tan raras. Llegan a ser de cualquier género y puede ser, también, que eso que me cimbró sea desde algún escueto detalle hasta toda una estructura de sucesos o recursos.

Cuando vi “la última película de superhéroes”, pasando los 90 minutos (y con casi 60 más por venir) saqué de mi bolsillo el celular y activé los datos: inequívoca señal que esa película no daba para más. Pero, bueno, al parecer fui el único decepcionado, y como estamos en la postmodernidad y habiendo disfrutado y participado en foros de teorías explicativas de mi serie favorita (GOT), tuve que relajarme y no criticar todo lo que se escribió y se divulgó de esa extraña historia sin gracia ni emoción donde un montón de personajes tan disímbolos convergen en un momento imposible, aún para el universo cómic de su somero origen.

Mientras esta Senility War (¡excuse my irony!, pero Downey y Ruffalo se ven tan tercera edad) “sigue rompiendo récords” recordé un tremendo y apasionado ensayo que leí de Frédéric Martel: Cultura Mainstream (Taurus Santillana, 2011) donde cuestiona la hegemonía norteamericana del cine. Él dice que una película gringa que recaude una cantidad exagerada en taquillas está lejos de ser considerada como una película vista por mucha gente. Da como ejemplo la realidad fílmica de la India, potencia en cine (¡Bollywood, papá!), donde una película diseñada para ser éxito será vista por un alto porcentaje de la población de este país que anda alrededor de… ¡1,300 millones! (Sin olvidar un vecino históricamente muy cercano con casi otros 200 millones). Y, bueno, mientras los Ancianoides rompen récords, Bollywood ni se inmuta y algún día sus películas serán aceptadas en países con mentalidades tan norteamericanamente adictas y dependientes como las mexicanas.

Hace tres días vi Padmaavat (2018) y quedé con el ojo cuadrado, con más de algún esfínter dilatado y con hambre de más… 2:40 horas de una historia medieval donde dos reyes cuya sabiduría y personalidad devienen antagónicas y resultan catalizados por la belleza de una mujer. Una historia de amor, traición, envidia y poder, enmarcada en un ambiente bélico y donde, como en toda película india, ocurren dos coreografías: una de mujeres celebrando la coronación de su reina, y otra del sultán compartiendo con sus soldados un dolor de amor.

Como 100 minutos de esta película siguen estando en mi mente. He visto una de las coreografías una veintena de veces. Y sigo admirando las actuaciones de los reyes y la reina oriental… ¿Qué más puedo decir sin ser parcial? ¿Apaga a Marvel y ábrete a más?

¡Naaaa!, eso seguro estoy: ¡nunca lo harás!

Buscando una película: whatismymovie

[Visto: 274 veces]

Navegando por la red, y como siempre, descubriendo novedades. No cabe duda que las dimensiones humanas del ocio y la nostalgia mueven intereses y gustos y tarde que temprano saldrá alguna ocurrencia simpática que tarde o temprano pudiera ofrecer la versión “Premium”.

La primicia que yo he hallado (que quizá más de alguno ya la conozca) fue un sitio en internet donde a partir de palabras descriptoras relacionadas con una película, su motor de búsqueda puede dar con lo que uno busca.

https://www.whatismymovie.com/

Bueno, con la cualidad que por el momento solamente en inglés recibe las entradas no me fue mayor problema intentar buscar una película que vi cuando tenía dieciséis años y que aprecié mucho. Claro que con esa edad y en los años nirvanos muchas cosas se podían apreciar. El asunto es que nunca pude recordar su nombre. Y hace algunos meses encontré un sitio donde estaban subidas centenares de películas de ciencia ficción de esta década y durante dos horas la busqué en vano. Así que ingresé:

Sci-fi, 80´s, un villano llamado Underdog…

 

¡Y listo! ¡Se llamaba Cazador del espacio: aventuras en la zona prohibida… ¡sííííí!

Luego, lo que seguía. ¡Y de nuevo listo!

¡Esta noche será de nostalgia!

Richard, la cigüeña y Sahara: dos animaciones bastante deleitables

[Visto: 267 veces]

Desde hace dos años renuncié a toda la basura Disney y Pixar (que es lo mismo y es igual) harto de sus mensajes de propaganda de valores norteamericanos (donde ningún otro tipo de sociedad y valores caben).

Como el mundo de las animaciones es grande, y, afortunadamente, existen otras opciones a pesar que estas no llegan a las salas mexicanas poseídas por el Imperio Disney y su ideología enajenante.

Mis últimos dos descubrimientos (es decir, filmes colocados en mi plataforma favorita de descargas -pirata, si se mira desde ese enfoque…  y HD-) fueron dos películas: Richard, la cigüeña (o Una cigüeña en apuros, o Richard, Misión África), una producción multinacional europea y Sahara, un film francocanadiense. ¡Bien! Al no ser basura yankee en primer lugar, y venir de Europa, en segundo: Garantía de un mensaje diferente.

No quiero spoilerear a mis lectores, no voy a decir nada, solamente que en ambas hay personajes más allá de los principales protagonistas que hicieron mis delicias con sus personalidades y ocurrencias. Si bien, Richard merece un análisis más psicológico, Sahara sorprende con su música, danzas y sucesos.

¡Y no digo más! Enjoy!!!!!

Somos lo que hay: ¿A qué se le llama terror en el cine?

[Visto: 459 veces]

Pues ayer vi esta película del 2010. Yo ni sabía de ella. La conexión fue que El País (edición Latinoamérica) hizo un recuento de películas de terror para este Halloween… por una parte, ¡qué idiotez! Por otra, sirvió para conocer productos culturales que ignoraba.

Una historia de caníbales chilangos (defeños, de la ciudad de México)… allí me quedo. El canibalismo es un asunto que siempre me ha entusiasmado… por miedo o por tabú.

Hace dieciocho años, un otrora amigo me dijo que en este país habíamos sido tremendamente caníbales, y eso quedó en la memoria histórica en el gen mexicano… pero como ya no era posible serlo, esa pasión se desvió al cerdo, lo más parecido al hombre y, por eso, en la ciudad donde vivíamos (Zamora, Michoacán), los tacos de cerdo eran el platico predilecto.

Extraña idea, pero con una fuerte dosis de duda…

Bueno, la mejor película de caníbales que he visto ha sido Voraz (Ravenous, 1999, de Antonia Bird, coproducción de varios países y con actores asombrosos)… y una escena antropófaga que me dejó helado ocurrió en La nave de la muerte (Event Horizon, 1997, USA).

Así que me tomé hora y media en ver Somos lo que hay, caníbales mexicanos… y, pues, lejos de criticarla me cuestiono… ¿a qué se le llama terror en el cine?

La película me pareció una crítica sociológica tremenda, aunque bien ingenua. Asuntos que trata son de lo más común en mi país, aunque haya quienes se indignasen. Hay escenas de sangre, que no me conmovieron; este es un pinche país bien sangriento donde eso que sale no es nada, y cada día deviene menos. Pero sobre todo, el susto que tuve fue por reconocer que hay situaciones que pueden ser posibles en este rompecabezas dantesco que vive el país… ¿Algunos de los miles de desaparecidos son por causa de un canibalismo común callado por la inepta policía?

Película no sobresaliente, quizá mala a medias, o media apenas… o no sé, pero que era necesaria al fin de cuentas.

somos_lo_que_hay_7448

La Purga 3 o el México de Peña Nieto

[Visto: 1212 veces]

Con un muy posible efímero retorno, regreso a mi blog por razones inspiradas en algunos eventos. Comienzo con el primero:

Acabo de ver la última entrega de una película que tuvo suerte de volverse trilogía: La Purga (o también conocida como La noche de las bestias o La noche de la expiación). La primera entrega, desde que la vi me causó muy grata sorpresa (y no solamente por la bella Lena Headey actuando como protagonista), sino porque esa salvaje premisa de que en una sociedad distópica una vez por año durante doce horas todo tipo de crimen se vuelve permitido. Porque, precisamente cuando la vi, en el mismo lugar donde ahora vivo, me cuestioné si esa situación fuese realidad, ¿qué (me) pasaría?

purge3

Mi primera impresión fue que realmente nada, porque no convenía provocar eventos generadores de (más) rencores sociales y personales… pero, como en la película original ocurre, ¿qué tanta envidia o resentimiento manejamos real, sana o psicóticamente en nuestras vidas?

La verdad, estoy seguro que hay gente que me odia. Y, la verdad, no soy un alma inocente dispuesta a ser sacrificada así nomás, sin mostrar mis recursos de ataque y defensa… así que, si el permiso de las doce horas existiera, yo y varias personas de este barrio hubiéramos terminado nuestra existencia entre el jugo de nuestro propio cariño mutuo y bien correspondido. Cómico, ¿no?

purge33

Si darme cuenta hace un día, La Purga 3 (Año de elecciones) se me apareció en internet. Fue una grandísima sorpresa ya que su fecha de estreno en México no es aun. La bajé de inmediato, HD, en inglés y con subtítulos en mandarín (esto último es lo único que no puedo asegurar)… y la vi.

La mejor de las tres, sin duda, en mi opinión. La más violenta, sin la menor duda. Y la que me hizo compararla con México de manera intencional (de parte del director) y personal. Ojo: el resto de mi texto contiene spoilers.
He aquí mis reflexiones:

1.- “El mexicano” de la película (que efectivamente tiene toda la cara y fisonomía chichimeca aunque sea nacido en L.A. Ca) dice (¿o creí escuchar? Pero, la verdad, mi inglés es muy bueno) que en Juárez, la purga ocurre todos los días.

Es decir, que en México hay realidades donde no son únicamente doce horas por año donde cualquier crimen es permisible, legal, o no perseguido por las autoridades (que al parecer no existen en este país), sino siete por veinticuatro por 365. Asombroso, pero así es.

Juárez es el ejemplo más cliché, pero al parecer Torreón ha sido tierra de nadie desde hace unos diez años, Hermosillo, Culiacán, todo el estado de Guerrero, la tierra caliente de Michoacán, Ecatepec (Edomex), zonas de Oaxaca, colonias de la CdMx como Iztapalapa, Neza (Edomex), Tamaulipas… en fin, México tiene territorios cedidos al crimen organizado, donde el Estado no se mete porque, al parecer, negoció no meterse a cambio de la continuidad del gobierno priista… ejemplos, sobran.

2.- Las tipas negras que en un minisúper intentan hacer sus caprichos me parecen acertadas analogías de la epidemia de sociópatas que, como consecuencia de una nación que no tiene ni rumbo ni es capaz de ofrecer esperanza a su población, inundan al país.

Para ejemplos de esto hay que buscar en youtube a: Lord Ferrari, Lord Walmart, Lord Cachiporra, Lord Rolls Royce, Lady Profeco (muy cercana a EPN, por cierto) y varios más (de hecho, un chingo)… pero el más émico de todos un tipo llamado Miguel Sacal Smeke (cuyo apellido, obviamente, ni mexicano es).

3.- A lo largo de la purga, o noche de la expiación, el director ofrece una serie de imágenes pertubadoras de cómo las personas son capaces de agredir a sus prójimos. Cuando vi una escena donde sobre el capó de un auto van tres civiles amarrados, amordazados y sufrientes me vinieron en mente las exhibiciones cada vez más ritualizadas que el narco-crimen ofrece en México, ante la total indiferencia de las autoridades (¿o miento, Chinito Chong?).

4.- El personaje que justifica la historia nueva es una senadora que propone cambiar un régimen (decidido quién sabe por quién, no recuerdo ese dato) y que es, digamos, considerada una “populista” y, por lo tanto, todo el aparato de poder hará lo posible por frenarla. ¿Alguna coincidencia con lo que pasa en este país? Porque los que tienen el poder solo piensan en su continuidad (de negocios, de privilegios, de fuero constitucional).

5.- El mero villano de la película (al que le hallé mucha semejanza con EPN ofrece un discurso que hallé muy similar a los priistas que intentan mantenerse en el gobierno (para enriquecerse más que los de Emiratos Árabes y dejar al resto de la población igual o peor que la de Haití).

En fin, La Purga 3 me convenció… de que fue inspirada en la realidad mexicana, y por lo tanto, su mérito consiste en saber utilizar imágenes tan perturbadoras como estéticas, y no tanto la trama, que, insisto, para los mexicanos, es vil cotidianidad.

purge32

Ya le entendí a González Iñárritu (The grey)

[Visto: 306 veces]

Anoche vi The Grey (Un día para sobrevivir, Infierno blanco, no sé qué otra opción), uno de los referentes de la tan comentada nueva película de Alejandro González ya que también toca el tema de supervivencia, ataques de animales, ríos de agua helada y abismos de alturas.

Liam Neeson in The Grey

En efecto, aunque el contexto de las historias es muy diferente, convergen en los aspectos anteriores.

Entonces recordé todo el “misticismo grandilocuente” de Alejandro y sus productores; de filmar en locaciones reales, con luz natural, sometiendo a los actores a estrés máximo (y solo así se podría ganar un óscar), y por eso The grey me llamó la atención.

Todo se veía tan digital (los lobos, ¡los peores que he visto!), el accidente, los paisajes, la nieve cayendo (era evidente que bastaba hacer click a un botón para que esa nieve deviniera lluvia tibia tropical o el paisaje gélido ardiente desierto). Y peor aún, con un final abierto pero quedando claro que era uno trágico inspiracional.

The grey me pareció una peli totalmente olvidable. No creo que la recuerde en un año… pero no creo que El renacido la vea diez años después y me vuelva emocionar –como lo asegura su creador-.

In medio virtus, dice una máxima. Salvo por la fotografía con luz natural (y cámara con un súper sensor) me parece exagerado la postura pretenciosa de uno, y los recursos banalmente digitalizados del otro.

Liam Neeson de pronto, y a su edad, lo volvieron un absurdo héroe de acción (si bien fue Darkman y formó parte de la ridícula Fuerza Delta). Yo lo recuerdo en una obra maestra llamada Michael Collins, así como en La misión… eran otros tiempos. DiCaprio, por su parte, creo que sigue fiel a su talento.

leonardo-dicaprio-the-revenant

 

Punto de Quiebre (2015), Hollywood a la baja, el Estado Islámico y las salas de cine en México

[Visto: 368 veces]

Por supuesto que vi y adoré Point Break (1991), así como otra soberbia película de la misma mujer (preciosa artista plástica y directora de cine, estadounidense y, en cierto momento, esposa de Mr. Movies James Cameron). La temática de esta película de hace veinticuatro años ha sido tan original que eso le ha dado su respeto y vigencia por más de dos décadas. Pero dejaré de lado cualquier elemento de esta clásica versión.

Cada vez va menos gente a los cines. Antes, ir en sábado o domingo apenas entrada la tarde era llegar a ver las colas de gente ganosa de ver alguna película. Hace tres años todavía era posible ver gente; ahora, cada vez menos. Ir entre semana a una función es sentarse en medio de una sala para trescientas personas rodeado de nadie. Ideal para ver algo de terror… si es que todavía hacen películas de este género. ¿Qué está pasando entonces?

¿Que porque es muy caro? ¿Que por las descargas? ¿O la piratería? ¿Netflix o Cinépolis Klick? ¿O de plano la inseguridad en un país como México tiene a la gente encerrada en casa? Se podrán buscar mil razones para explicar esto, pero pocos hablan de la más importante. Ir al cine es un juego de azar, un albur; las películas que se exhiben, en su mayoría, son pésimas. Más de lo mismo, o lentas o superrápidas, o mal actuadas, o guiones absurdos, o el sello Disney como antirrey Midas volviendo mierda todo lo que toca. ¿De cuántas películas me he salido sin haber llegado a la mitad? ¡Uff! Y de ellas varias han sido “superproducciones”. La industria del cine ha saturado a la población dándole mediocridad en exceso en una frenética carrera de recaudar fortuna muy, pero muy por encima de ofrecer algo que mueva, que conmueva, que deje tocado al público con ganas de regresar otra y otra vez a una sala de cine.

Los “jóvenes de hoy” (frase tan ridícula) jamás sabrán lo que era ir a una gran sala de cine (no multisalas) mirar un afiche de una auténtica y verdadera película y tener que esperar meses para poder verla. Ahora, cada semana sale una veintena de producciones solamente en los E.U.A., de las cuales algunas “serán las escogidas” para llegar a las salas de México. ¿De qué sirve que en una ciudad mexicana haya  sesenta salas en siete u ocho complejos si son diez películas las que están en juego? Y de esas diez películas quizá ninguna valga la pena.

Me metí a ver Summer camp (producción española, hablada en inglés) para hacer tiempo y volver a ver Point Break en 3D. Me ocurrió algo que deviene costumbre: quedé asqueado de tanta idiotez y mejor salí al estacionamiento a pasar el tiempo. De hecho, tuve que adelantar la función hora y medio y renunciar a esa rara tecnología que me parece cuestionable en casi todas las películas (pero con contadas excepciones extraordinarias).

Punto de Quiebre era de nuevo mi meta. La había visto unos días antes y la había disfrutado enormemente, a pesar de sus evidentes falencias. Pero era una extraña película que después de cinco días no se quería salir de mi cabeza.

La vi de nuevo y mi adoración por ella aumentó… aunque ahora sí le noté los efectos (la tecnología 3D es un maravilloso maquillaje) y constaté que la “conversión” de Johnny Utah es ilógica… ¡pero qué importa eso! Las secuencias de deporte extremo quitan la respiración, la música otorga una ambientación preciosa, los paisajes son inimaginables, los escenarios cuidadosamente seleccionados la hacen un producto que vale la pena. Entretenimiento único con enormes dosis de retos culturales (¿Realmente es posible ver tsunamis desde un yate? ¿Cuál es la ola surfeable más grande alguna vez registrada? ¿Hay edificios de cien pisos en Bombay? ¿Puedes entrar en paracaídas de manera vertical en La cueva de las golondrinas –que no son ni golondrinas siquiera pero que se encuentra en México-? ¿Cuánto les toma a cuatro chicos subir ellos solos al Everest… para de allí saltar en paracaídas? ¿Desde qué altura se puede brincar al agua sin matarse?).

Yo le perdono todos los defectos ante tantas virtudes. Y me queda claro que los sitios donde escriben “reseñistas expertos” son solo una farsa vil. Nunca voy olvidar cómo en Birdman (ganadora del Óscar, del mexicano González I.) ese personaje, una mujer que es la crítica de teatro más mierda de Broadway le dice al protagonista “¿Cómo pensaste que ibas a triunfar sin antes haber hablado conmigo?). Las reseñas de cine me dan risa.

FireShot Capture 1 - Point Break (2015) - Rotte_ - http___www.rottentomatoes.com_m_point_break_2013_

A los personajes secundarios les faltó tiempo y diálogo. No crecieron, aunque ni era necesario. Todos ellos (tres varones más una mujer) de extraña belleza: actores suecos, noruegos, alemanes… ella australiana y Él: ¡venezolano! ¿No es hermoso ver en los créditos el nombre de Édgar Ramírez y, además, escrito con sus respectivas tildes? Dos sílabas en la pila y tres en el apellido… la verdad, ya estaba harto de leer imbéciles monosílabos (como Will Smith).

Entonces, estas hermosas personas, jóvenes, sonrientes y llenas de vida; adoradoras de los paisajes y del cuidado físico (la secuencia de nado por la noche es maravillosa) tienen una filosofía poderosísima. Todos estos personajes son movidos por una fuerza interna monstruosa, y un sentimiento de obligación hacia la misma Tierra; la religión más pura que puede haber. Y, guiados y motivados por esta fuerza (¡porque esta sí es fuerza, no la estupidez Jedi!) robarán, destruirán y matarán sin contemplaciones a quien se les ponga enfrente. El problema, en esta historia, es que afectaban intereses norteamericanos y ¡con ellos nadie se mete! Bueno, entonces entra el Estado Islámico. ¿No es justo el perfil y la manera de sentir de este grupo religioso extremista y radical?

Los miedos del mundo terminan plasmándose en el cine. Esa es una característica única de este arte. Y Point Break ofrece una visión poética de este ejemplo.

 

P.S. No es perfecta mas se acerca, a lo que simplemente soñé (P. Milanés).

Finalmente, la decadencia de Meryl Streep

[Visto: 235 veces]

Considerada una diosa del cine (y razones sobran), este mito hollywoodense ya tiene 66 años y, para su edad, no se ve mal… pero 66 son 66.

Nominada más que nadie, ganadora como pocas, su capacidad histriónica es legendaria, pero el día llegó…. Y más triste me pongo al ver cómo veo llegar los días de los otros.

Su última película, Nicki and the Flash, dirigida por Jonathan Demme me hizo volver a revisar que ella protagonizó films de mito y leyenda como Kramer vs. Kramer, y El francotirador, y Manhattan… ahora, la he visto en el film más débil y patético de su vida.

Con otra leyenda caduca como el aussie Rick Springfield, Meryl, haciéndola de una rockera (bien jodida) que además es cajera de una tienda bien american, vuelve a su primer matrimonio a salvar a sus hijos tocando rock… ¡La peor pendejada de la historia del cine!

No pierdan el tiempo en mirarla, no vale la pena.

nicki

Nos vemos pronto.

Cuando Dolph se encuentra con Tony

[Visto: 253 veces]

Imagen de internet

Afiche de la película.

Acabo de ver Skin Trade (2014) la cual descubrí por mera casualidad. Hacía tiempo que no escuchaba nada de Tony Jaa –salvo que aparecería en La Redada 3, ¡Dios mío!- y, mi búsqueda, dio un extraño resultado. Ong Bak se encontraba con Iván Drago… y bueno, el gato debía matar la curiosidad.

Me encontré con una historia llena clichés, siguiendo la tendencia actual de mezclar lo yankee con lo asiático ya que ese mundo oriental también hace cine de primerísimo nivel y tiene millones de espectadores.

Una historia “humana”, dice el productor, que es el mismísimo sueco, para denunciar un hecho tan común. Qué mejor pretexto que llevarse la trama a Tailandia y Cambodia… aunque la verdad, nunca llegué a emocionarme ni por las peleas y menos por la historia.

Mi parte sensible, por otro lado, se vio afectado por la nostalgia pura de alguien de mi edad. Ver a Dolph mostrando un físico demasiado trabajado para alguien de casi sesenta años (¿será que Mr. Steroids Stallone le dio buenas ampolletas mientras filmaban la ahora fallida franquicia de The Expendables?), o como me dice un amigo; Dolph finalmente se curó de una adicción a la cocaína y heroína y cualquier otra droga típica de la gente del cine.

La historia se la comparten equitativamente el sueco y el thai, pero para acariciar mi fibra nostálgica salen de reparto Pearlman (ex fetiche de Jeunet en su mejor época, aunque también del Toro lo supo trabajar), Weller (sin su atuendo robocópico), el morenazo de Spawn (después de ir al infierno) y Cary-Hiroyuki Tagawa (ese elegantísimo villano de videojuego que organizaba el Mortal Kombat), y si bien, ni Tony Jaa me convence tanto después de diez años esta película tiene méritos afectivos por encima de los marciales.

¿Sobre la historia qué puedo decir? Digo, viviendo en México y viendo esa problemática tan cotidiana… ojalá que tuviéramos actores y artistas marciales para darnos noventa minutos de esperanza contra criminales rusos, cuando en mi realidad los auténticos mafiosos son mexicanos y pertenecen al mismo Gobierno. ¡Total!