Vivir, como en el cine, los tiempos de contingencia

[Visto: 120 veces]

No tengo idea de hace cuánto que no publico, ni siquiera me interesa saberlo porque me retiré cuando comprendí que la letra impresa (aunque sea metáfora digital) ya no tiene lectores y la función de mi blog pudo haber cumplido con mi intención y cerrado cabalmente su etapa.

Sin embargo, una cosquilla me ha nacido por vivir los miedos del coronavirus… quiero decir, los tiempos.

Entro de lleno a mi reflexión.

1.- Un amigo de China

Desde enero, un ingeniero de treinta años, profesor de matemáticas y de inglés al que conocí hace un año porque él compartía la revista National Geographic en Español mediante torrents, me dijo que la situación sanitaria en su país se había puesto crítica y con ello la censura roja al acceso a las redes. En febrero, ya me hablaba de ciudades donde estaba prohibido salir a la calle.

Luego comenzó a darse a conocer por el mundo este virus Made in China, como la mayoría de las cosas actuales. Mientras esto pasaba, yo recordaba, sobre todo, a la película Contagio (2011) donde se mostraba un escenario exageradamente parecido al que ahora tenemos en la mitad del mundo.

Solo que Contagio no era el único film “visionario”. En 28 días después (2000), la película da inicio con una de las escenas más aterradoras que hasta ese tiempo yo había visto; las calles de la popular Londres en total soledad. En Gripe (Flu, 2013, Corea) un virus respiratorio se gesta en un contenedor donde decenas de personas asiáticas son traficadas y se libera en las periferias de Seúl generando una epidemia inmediata. Desde 1971, en The Andromeda strain y en 1976, El cruce Cassandra esta historia ya se estaba escribiendo y proyectándose hasta este hoy.

Mientras yo recordaba estas películas y momentos vividos en alguna sala de cine o en la sala de micasa, en enero y febrero, ante los oídos sordos de Trump, quien por cierto desconoce el peligro del calentamiento global, este todavía no creía en la ciencia ni en la naturaleza llevadas al extremo de la presión humana.

Ahora, ya estamos viviendo encerrados en casa.

Imagen de internet: Flu (2013)

2.- Pandemia doble; virus y tonterías virales

Las “redes” ya son utilizadas por todo mundo, han dejado de ser un distintivo de jóvenes inquietos que saben acceder a ellas. Lo malo es que la mayoría de sus usuarios no tienen un criterio analítico formado con educación y experiencia. Las redes se volvieron un universo de ocurrencias donde la mayoría son falsas y aun así tienen un gran público que las recibe sin filtro alguno y peor; se creen todas las tonterías allí vertidas.

Hace dos semanas, recibí en mi whatsapp un segmento de una conferencia de Noam Chomsky, el filósofo de la conspiración, quien con su discurso me hizo recordar el argumento de Resident Evil al hablar de virus prefabricados y dirigidos a un segmento exclusivo mundial y varias estupideces más.

Peor, unos días después, me enviaron otro de una “influencer” (¡válgame Dios! ¿A qué ingenuos influencian los influencers?) cuyo perfil era: modelo, venezolana y “con muchos seguidores que quieren saber su opinión”. Pues no vi el video a pesar de la insistencia quien me lo envió, porque decía, al final de su sermón sin sentido, que los EUA harían una vacuna que nos mataría a todos… obvio: es modelo… y venezolana, ¿qué se puede esperar de su reflexión?

El cierre de esto lo dio un amigo que me envió un artículo de Playboy de cómo tener sexo en contingencia… ¡ni hablar!

Imagen de internet: ¿Vale la pena escucharlos siquiera?

3.- ¿Encerrados en casa? (Se retoma el punto)

Sí, el presidente de México lo dijo… “ustedes sigan saliendo, no pasa nada”. Luego, le atribuyeron que aseguró protegerse con objetos mágicos. No faltó quien comparó su actitud con aquellas cuyas respuestas fueron responsables; Macron, Trudeau, del fanático de Boris Johnson y del mismo Trump. Pero, por favor, ¿desde cuándo hay comparación de un país donde solo Pedro Infante y El Chavo pudieron haberse concebido con estas otras naciones del mundo desarrollado.

Retomando la soledad de las calles londinenses de la película de Danny Boyle, esa situación yo la pude vivir, para mi enorme sorpresa, en Lima en octubre de 2007, cuando por motivos del censo nacional se le pidió a la población no salir de sus hogares… ¡y acataron la orden!

Mi sorpresa se dio a que eso, en México, jamás hubiera pasado.

Retomando la soledad de las calles londinenses de la película de Danny Boyle, esa situación yo la pude vivir, para mi enorme sorpresa, en Lima en octubre de 2007, cuando por motivos del censo nacional se le pidió a la población no salir de sus hogares… ¡y acataron la orden!

Pues ese jamás ya llegó, trece años después, al menos a la zona central del país, donde los casos se están manifestando. Yo, como nací provinciano y he vivido provinciano, en la ciudad donde resido apenas comienza cierto temor que sigue lejos de paralizar la vida, aunque yo me mantenga más o menos aislado y esto me esté ocasionando algunos comportamientos anómalos que no me ponen en riesgo, aún.

Imagen de internet: Una imagen que aterra por sus condiciones.

Un amigo de Buenos Aires me maneja una situación similar a la de Perú. Ya les llamé por teléfono para calmarme un poco, ya que me aseguraron que no hay escasez de víveres, al menos y por el momento. En Perú, sin embargo, van a seguir un modelo panameño de dividir a la población por género en su día de poder salir a surtir despensas alimentarias, mera cuestión de control de salidas.

Hace tres semanas que no cumplo mis funciones laborales in situ. Tres semanas en las cuales he gozado de mi sueldo sin problema… asunto que muchos otros no…

4.- El servicio de salud en tiempos neoliberales

Siendo trabajador del Estado, gozo de un servicio gratuito el cual siempre he evitado. Sin embargo, recuerdo con orgullo, cuando era niño, cómo admiraba sus instalaciones y la atención que allí se nos daba… ahora es un asco.

Quizás asco no sea la palabra más precisa, es decir, aparte de la pésima atención no tienen equipo, ni medicina… ni recursos en general.

Así lo dictaron los cánones neoliberales; había que quitarle al Estado el compromiso de “gastar tanto en algo no productivo”. Un funcionario de salud que gana cuatro mil dólares al mes declaró en mi ciudad natal: “Estamos listos para afrontar la epidemia” mientras un empleado del sistema de salud dijo “no tenemos ni guantes ni mascarillas”. ¡Ah! Él gana trescientos dólares mensuales.

Un país sin médicos ubicados en las diversas regiones, sin hospitales equipados, sin ambulancias, sin camas, sin mascarillas, ¡mucho menos respiradores! ¿Dónde quedó el dinero destinado a la salud “del pueblo”? Basta ver las casas de los ex funcionarios de Gobierno; ellos pueden pasar años sin salir de allí; súper-cuarentenas.

5.- Otros apocalipsis por venir

Cada día reviso las noticias y no niego cierto temor y resignación de esta condición que nos rebasa a todos. Ya dijeron la fecha del máximo pico de contagios en mi país… faltan quince días. ¿Cómo será mi región en esas fechas? Ni idea. Nadie lo sabe; hay gente nerviosa y gente planeando reuniones con amigos para comer carne asada. Así es México; tan imprudente como diverso.

Como docente, en teoría acabo de comenzar mi periodo de vacaciones de Semana Santa que constan de diez días hábiles. Este año, no se declararon como tales; no hay vacaciones, uno debería quedarse en casa… y con esto va cambiar toda la organización de Gobierno. ¿Terminará el año escolar cuando suele terminar? ¿Habrá clases por más tiempo fuera del calendario oficial?

Ya escucho a los maestros una vez pasada esta etapa; no van aceptar nada. Van a exigir sus periodos oficiales y peor aún; su bono del día del maestro y su aguinaldo navideño. ¿Podrán las prestaciones laborales soportar dos meses de descenso de actividad? La industria turística y de transporte aéreo seguramente ya está en crisis. Mis planes de tener mi aguinaldo para pagar deudas ya debo de considerarlos acabados… y apenas es abril… ¡Vaya situación!

Pero, ¿y los otros millones de personas de este país y del continente?

Imagen de internet: Médicos mexicanos exigiendo condiciones elementales para su trabajo.

Está reflexión posiblemente sea continuada…

Puntuación: 0 / Votos: 0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *