La caída de Iko Uwais

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Iko Uwais saltó a la fama de la mano de Gareth Evans, un director galés que fue a Indonesia a realizar un documental sobre un arte marcial regional llamado “pencak silat”. En su investigación realización para este trabajo conoció a un grupo de magistrales exponentes de este arte donde el más joven y con cara de niño bueno –y seguro el más dócil como persona- fue Iko.

La primera película que hizo con este atlético chaparrito (1.65 mts.) y que ya tiene 35 años, aunque poco se le noten, fue Merantau en el 2009. Una película de muy bajo presupuesto, de historia ingenua y cuyo personaje antagónico es otro monstruo de este estilo marcial; Yayan Ruhian. En esta historia, que peca de exaltación de nobles valores provincianos y de exageración de perversos intereses globalizantes, Iko se enfrenta con Yayan y es inevitable hacer las comparaciones físicas y técnicas entre ambos.

Merantau fue un éxito inesperado en su respectiva y modesta escala y Gareth pudo proyectar su siguiente film donde además se apoyaría de más artistas marciales indonesios. La redada (2011) se apoya en una historia japonesa que ya existía, que resulta ser la misma que la de Juez Dredd (2012) e insisto, este argumento fue publicado una década antes a manera de manga (aparece en el material extra del bluray).

La redada resultó toda una sorpresa de violencia y adrenalina a pesar de su presupuesto, Iko se luce de manera increíble junto al soberbio Yayan, que por feo y más pequeño de estatura vuelve a ser escogido como malo, muy pero muy malo. En esta película destacan algunos efectos y trucos visuales que resaltaron de manera increíble las secuencias de acción a pesar de no ser costosos. La redada fue éxito comercial y también fue película de culto de manera instantánea.

Tres años después, llegó La redada 2: Berandal (2014) que continúa justo donde la primera termina y, en este nuevo film, Gareth Evans ofrece dos horas y media de acción frenética, violencia extrema, coreografías extensas y villanos súper estilizados: todo un coctel de alto octanaje. Iko tocaba el cielo, y el mundo caía rendido ante este muchacho y sus dotes disciplinados. Hasta aquí todo iba bien.

La redada 2: Berandal

El problema es que Gareth dejó de trabajar con este equipo de artistas marciales para atender otros proyectos, y, de manera lógica, Iko y compañía empezaron a aparecer en otras películas del mismo género que no tenían el mismo cuidado en su realización.

Iko y Yayan aparecen en un bodrio norteamericano de ciencia ficción llamado Beyond Skyline (2017) que nunca me atreví a ver debido a su absurda primicia de una invasión extraterrestre con batallas en Asia. Headshot (2016) estoy seguro haberla visto, pero no recuerdo nada de ella; así de fofa y predecible debió estar. Milla 22 (2018) no me ha interesado en absoluto por contar con Mark Wahlberg y porque las críticas la redujeron prácticamente a nada. En cambio, sí vi La noche viene por nosotros (2018) que me resultó patética por varios aspectos: su director indonesio toma descaradamente algunos trucos vistos en Las redadas e incorpora un par de villanas muy estilizadas evocando la propuesta de la segunda parte, además, en sus secuencias de acción-violencia agrega sin contemplación asuntos gore que terminan molestando por su exceso de brutalidad. Pero el máximo error es darle un papel demasiado ambicioso en actuación a un chico que solo sabe pelear; el resultado es una película de violencia injustificada, de coreografías no creíbles y un Iko haciéndola de malo, cuando su cara de niño bueno no da para más.

Solo queda preguntar por qué Triple Heat (2018, donde comparte créditos con el mismísimo Tony Jaa y Tiger Chen se ha tardado, una película con un reparto tipo Legión de superhéroes de un lado y con otra legión de hipervillanos del otro, parece una historia difícil de cuajar… y sobre todo, esa esperada La redada 3 que en los créditos de la 2 se prometió.

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