Archivo por meses: noviembre 2018

Queen everywhere!

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To George

May & Co. diéronse cuenta que sus fortunas se habían adelgazado producto del pasar de los años y del olvido de su banda de parte de las nuevas generaciones. Y, como en su tiempo, tuvieron la visión de desarrollar una estrategia que les diera todo el aire actual: ¡un biopic de su front-man!

Es hora de sincerarme. Soy rockero. Lo he sido por cuarenta años, lo seguiré siendo por el resto de mi vida. Yo conocí a Queen cuando tenía doce o trece años y era radiado constantemente, tanto con sus éxitos comerciales más recientes como sus primeros discos. Rapsodia Bohemia no era más aceptada que Estoy enamorado de mi carro, y, cuando salió Otro más que muerde el polvo la apoteosis de popularidad se había alcanzado; una canción que, para mí, no representaba ese Queen que yo amaba. Luego, es decir, pocos años después surgieron temas como Radio GaGa o Quiero ser libre que definitivamente me alejaron para siempre de esa banda.

Para mí, insisto, el reinado de La Reina (o sea, Freddy, aunque May era esencial) duró apenas tres años; desde su surgimiento 1973 con su epónimo hasta mi favorito Un día en las carreras (1976). Después de este efímero lapso, lo que siguió fueron sencillos donde más que uno me alucinó y no lo voy a negar. Pero es por esa brevedad y la consiguiente incoherencia que los críticos de la música –donde yo me considero uno- nunca han puesto a esta banda en el Cielo del Rock; y su razón de sobra tienen.

Pero hoy, todos aman a Queen. No, quiero decir; todos escuchan Rapsodia Bohemia, aunque no saben ni qué es una rapsodia ni dónde queda la Bohemia. Total. Es la moda… y la moda jala imbéciles.

Queen (epónimo) es un buen disco, donde, en mi parecer, ningún tema saca 10, pero todos son de 8 lo que lo hace un disco bastante sólido. Queen II, ya da miedo. Sheer heart attack es una feria de patadas mortales. Una noche en la ópera tiene mis adoradas 39, Muerte en dos piernas, Enamorado de mi auto, Eres mi mejor amigo, La canción del profeta y, como postre, la Rapsodia… Claro que el postre es mero lujo, ciertamente innecesario. Un día en las carreras simplemente me parece un disco huérfano (¡sin madre!). De lo que siguió, si fue mucho o poco, la verdad no me toca juzgarlo; nunca me tocó alguna fibra emocional.

Pero ahora, todos aman a Queen, a Freddy y ya millones miraron su película y escuchan su jugo de hits en Spotify.

¡Pobres diablos! ¡Jamás han sido rockeros, libertarios, ni indomables!

La caída de Iko Uwais

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Iko Uwais saltó a la fama de la mano de Gareth Evans, un director galés que fue a Indonesia a realizar un documental sobre un arte marcial regional llamado “pencak silat”. En su investigación realización para este trabajo conoció a un grupo de magistrales exponentes de este arte donde el más joven y con cara de niño bueno –y seguro el más dócil como persona- fue Iko.

La primera película que hizo con este atlético chaparrito (1.65 mts.) y que ya tiene 35 años, aunque poco se le noten, fue Merantau en el 2009. Una película de muy bajo presupuesto, de historia ingenua y cuyo personaje antagónico es otro monstruo de este estilo marcial; Yayan Ruhian. En esta historia, que peca de exaltación de nobles valores provincianos y de exageración de perversos intereses globalizantes, Iko se enfrenta con Yayan y es inevitable hacer las comparaciones físicas y técnicas entre ambos.

Merantau fue un éxito inesperado en su respectiva y modesta escala y Gareth pudo proyectar su siguiente film donde además se apoyaría de más artistas marciales indonesios. La redada (2011) se apoya en una historia japonesa que ya existía, que resulta ser la misma que la de Juez Dredd (2012) e insisto, este argumento fue publicado una década antes a manera de manga (aparece en el material extra del bluray).

La redada resultó toda una sorpresa de violencia y adrenalina a pesar de su presupuesto, Iko se luce de manera increíble junto al soberbio Yayan, que por feo y más pequeño de estatura vuelve a ser escogido como malo, muy pero muy malo. En esta película destacan algunos efectos y trucos visuales que resaltaron de manera increíble las secuencias de acción a pesar de no ser costosos. La redada fue éxito comercial y también fue película de culto de manera instantánea.

Tres años después, llegó La redada 2: Berandal (2014) que continúa justo donde la primera termina y, en este nuevo film, Gareth Evans ofrece dos horas y media de acción frenética, violencia extrema, coreografías extensas y villanos súper estilizados: todo un coctel de alto octanaje. Iko tocaba el cielo, y el mundo caía rendido ante este muchacho y sus dotes disciplinados. Hasta aquí todo iba bien.

La redada 2: Berandal

El problema es que Gareth dejó de trabajar con este equipo de artistas marciales para atender otros proyectos, y, de manera lógica, Iko y compañía empezaron a aparecer en otras películas del mismo género que no tenían el mismo cuidado en su realización.

Iko y Yayan aparecen en un bodrio norteamericano de ciencia ficción llamado Beyond Skyline (2017) que nunca me atreví a ver debido a su absurda primicia de una invasión extraterrestre con batallas en Asia. Headshot (2016) estoy seguro haberla visto, pero no recuerdo nada de ella; así de fofa y predecible debió estar. Milla 22 (2018) no me ha interesado en absoluto por contar con Mark Wahlberg y porque las críticas la redujeron prácticamente a nada. En cambio, sí vi La noche viene por nosotros (2018) que me resultó patética por varios aspectos: su director indonesio toma descaradamente algunos trucos vistos en Las redadas e incorpora un par de villanas muy estilizadas evocando la propuesta de la segunda parte, además, en sus secuencias de acción-violencia agrega sin contemplación asuntos gore que terminan molestando por su exceso de brutalidad. Pero el máximo error es darle un papel demasiado ambicioso en actuación a un chico que solo sabe pelear; el resultado es una película de violencia injustificada, de coreografías no creíbles y un Iko haciéndola de malo, cuando su cara de niño bueno no da para más.

Solo queda preguntar por qué Triple Heat (2018, donde comparte créditos con el mismísimo Tony Jaa y Tiger Chen se ha tardado, una película con un reparto tipo Legión de superhéroes de un lado y con otra legión de hipervillanos del otro, parece una historia difícil de cuajar… y sobre todo, esa esperada La redada 3 que en los créditos de la 2 se prometió.