Aplausos a una película india (Padmaavat, 2018)

[Visto: 86 veces]

Para mí, una película me llega cuando pasando días de haberla visto algunas de sus escenas o su historia sigue permaneciendo en mi mente de alguna manera.

Pocas logran esto, pero afortunadamente las que lo pueden tampoco son tan raras. Llegan a ser de cualquier género y puede ser, también, que eso que me cimbró sea desde algún escueto detalle hasta toda una estructura de sucesos o recursos.

Cuando vi “la última película de superhéroes”, pasando los 90 minutos (y con casi 60 más por venir) saqué de mi bolsillo el celular y activé los datos: inequívoca señal que esa película no daba para más. Pero, bueno, al parecer fui el único decepcionado, y como estamos en la postmodernidad y habiendo disfrutado y participado en foros de teorías explicativas de mi serie favorita (GOT), tuve que relajarme y no criticar todo lo que se escribió y se divulgó de esa extraña historia sin gracia ni emoción donde un montón de personajes tan disímbolos convergen en un momento imposible, aún para el universo cómic de su somero origen.

Mientras esta Senility War (¡excuse my irony!, pero Downey y Ruffalo se ven tan tercera edad) “sigue rompiendo récords” recordé un tremendo y apasionado ensayo que leí de Frédéric Martel: Cultura Mainstream (Taurus Santillana, 2011) donde cuestiona la hegemonía norteamericana del cine. Él dice que una película gringa que recaude una cantidad exagerada en taquillas está lejos de ser considerada como una película vista por mucha gente. Da como ejemplo la realidad fílmica de la India, potencia en cine (¡Bollywood, papá!), donde una película diseñada para ser éxito será vista por un alto porcentaje de la población de este país que anda alrededor de… ¡1,300 millones! (Sin olvidar un vecino históricamente muy cercano con casi otros 200 millones). Y, bueno, mientras los Ancianoides rompen récords, Bollywood ni se inmuta y algún día sus películas serán aceptadas en países con mentalidades tan norteamericanamente adictas y dependientes como las mexicanas.

Hace tres días vi Padmaavat (2018) y quedé con el ojo cuadrado, con más de algún esfínter dilatado y con hambre de más… 2:40 horas de una historia medieval donde dos reyes cuya sabiduría y personalidad resultan antagónicas resultan catalizados por la belleza de una mujer. Una historia de amor, traición, envidia y poder, enmarcada en un ambiente bélico y donde, como en toda película india, ocurren dos coreografías: una de mujeres celebrando la coronación de su reina, y otra del sultán compartiendo con sus soldados un dolor de amor.

Como 100 minutos de esta película siguen estando en mi mente. He visto una de las coreografías una veintena de veces. Y sigo admirando las actuaciones de los reyes y la reina oriental… ¿Qué más puedo decir sin ser parcial? ¿Apaga a Marvel y ábrete a más?

¡Naaaa!, eso seguro estoy: ¡nunca lo harás!

Puntuación: 0 / Votos: 0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *