Sobre homofobia, cine gay y la realidad mexicana (Película Caída libre, 2013, Alemania)

Es una anécdota curiosa. Leía uno de los diarios que sigo fielmente (independientemente de su posición política), cuando un columnista refiriéndose al conflicto magisterial y al asunto de la ejecuciones extrajudiciales en México (¡así estamos!) hizo referencia a “una bella película alemana que hablaba del entrenamiento de policías para enfrentar manifestaciones” llamada Caída Libre. Así lo recuerdo.

Siendo cinéfilo, y siendo además adicto a la red descargué la película en un santiamén y corroboré venía en su idioma original (Deutsche) y con el archivo de subtitles… ¡perfecto! Y, al día siguiente me hice el espacio para ver esta historia y para descubrir vínculos entre la realidades actuales (sabiendo de antemano que quizá ni uno encontrase)…

Policías entrenados en academia. En una academia con instalaciones de una universidad de élite. Policías atletas expertos en contención de masas enardecidas… ya con esto la primicia detecté “no vínculos”: los policías que veo en esta región, además de estar en un rango de edad considerablemente alto, y un sobrepeso aún más no pudieron haber terminado el nivel básico de educación que es la secundaria (y que en México es solamente de tres años).

En esta película, los policías alemanes tienen automóviles propios de modelos recientes y obviamente alemanes, viven en casas amplias con jardines o con diseños arquitectónicos cool… en México, los policías de bajo rango ganan el salario mínimo, y los de alto rango unos 700 dólares por mes, que realmente no sirven de mucho… y en serio, no creo que algunos de ellos tengan estudios y si hace años anunciaron la escolarización para “polis” esta debe ser una forma de lo más ligera y adecuada para personas sin muchos atributos cognitivos… ni físicos…. (Creo que hoy amanecí muy sarcástico.)

Pero, ¿por qué sería importante el asunto de la escolaridad? Yo, siendo profesor, estoy en un sistema donde solamente vale mi título de docente (los posgrados son caprichos personales que ni siquiera afectan en mi sueldo ni me permiten moverme dentro del sistema a otros cargos). ¿Por qué es importante que en México se vaya a la escuela si hasta el presidente (ese inepto llamado Enrique Peña Nieto) se plagió muy buena parte de su tesis y el titular de Educación dijo que “eso no era importante”.

Bueno, una vez comparado el asunto de policías me queda bien claro que en Alemania jamás harán ejecuciones extrajudiciales con los supuestos delincuentes… ¿o estarán matando musulmanes con intenciones terroristas?

Pues mirando esta “bella y maravillosa” película en cuestión de media hora salió la esencia; era una película gay…

No tengo nada contra este tipo de cine, pero no me gusta. Salvo Happy Together que cuando la vi me pegó muy duro (y también es muy dramática) y hasta me motivó monstruosamente para conocer las cataratas de Iguazú y la ciudad de Buenos Aires, las otras que pude ver me aburrieron o me deprimieron, esta no fue la excepción… pero el columnista del diario cuando se refirió a ella como “bella y maravillosa”, ¿no era porque tocaría el asunto de los policías en situaciones sociales críticas? No entiendo porque la sugirió en su publicación (y por más que la busco no la encuentro, diariamente leo varias cosas en diversas fuentes). Una traición del inconsciente de parte suya.

Los protagonistas de la película son dos hombres jóvenes, rubios ojiazules, atléticos y de cierto nivel socioeconómico, que además, se formaron en una seria academia de policías. Con esto, queda claro el sistema de símbolos que otorgan a estos personajes un respeto enorme (aunque en la historia parece que sean rechazados).

Nunca será igual ser gay en Alemania que serlo en Mozambique o Siria, nunca he visto una película donde los protagonistas gay sean inmigrantes, drogadictos, ladronzuelos, empleados de la alcaldía, choferes de taxi o de bus, comerciantes o albañiles… es decir, que tengan que tomar una combi para encontrarse con su pareja. El secreto de la montaña fue una película que evité ver a como diera lugar porque ver chicos Marlboro tan blancos como la nieve no me va.

No entiendo, por otra parte, porque estas películas son siempre dramáticas, así que mirarlas para ver cómo sufren los protagonistas me parece inadmisible (prefiero mirar el sufrimiento de un astronauta siendo atacado por aliens). Vi Transamerica y no supe qué decir (la dependencia del personaje futuro cambiante de sexo –por cierto, interpretado por una mujer- con su paternalista psicóloga y, que además, el guionista le haya dado al personaje un hijo… ¡gay!, uno termina diciendo, ¿por qué tanta saña?

Hace falta una película gay donde los protagonistas sean, por ejemplo, dos mulatos señores protectores de una favela y desde lo alto del morro se pongan a bailar sertanejo y todo se vaya a ritmo de música y caipirinha, ¡eso sí sería interesante! Pero, ¡nooo! Cuando veía La salvaje noche y vi que los protagonistas bisexuales se querían contagiar de VIH por el mero hecho que su pareja ya lo tenía tuve que detener la película…

El arte debe movernos, hacernos pensar, y entrar en crisis… de vez en cuando. No quiero aceptar el arte masoquista… y bueno, en la película alemana uno de los protagonistas termina siendo rechazado por la homofobia de sus compañeros del escuadrón policiaco… esto sí me dejó helado, ¿en verdad hay homofobia en un país del auténtico primer mundo como es Alemania? Si esto es verdad, menos esperanza albergo para la humanidad.

Porque en México, para actos homofóbicos está la mismísima iglesia. Esa institución que debiera hacer por las personas para darles esperanza, es la primera que se encarga de discriminar, rechazar y generar campañas de odio en contra… y peor aun cuando hay miles de imbéciles dispuestos a seguir su juego.

La iglesia mexicana se cree que tiene el poder de decidir los matrimonios, que, hasta donde entiendo es un asunto civil, y no religioso. Si la iglesia quiere cerrar sus puertas a las bodas gay, ¡que las cierre! Pero, ¿por qué los juzgados tienen que hacerlo, también? ¿Por qué en México, la iglesia tiene poder para enfrentar al mismo Estado?

Bueno, si el Estado está conformado con presidentes plagiadores, con policías sin estudios y muertos de hambre, con funcionarios que roban decenas de millones de dólares, si el crimen organizado tiene una injerencia enorme en las decisiones nacionales… es fácil entenderlo.

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