Un pueblo herido (y las autoridades mexicanas son cómplices)

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Cuando ellos llegaron de ese estado del norte, nunca pensamos que serían malas personas. Los dejamos instalarse, vivir aquí, formar parte de nuestra comunidad.Con el tiempo, comenzaron a hacer cosas extrañas, hasta que este pueblo se convirtió en un infierno.
Un habitante

Pueblo X. Sin historia formalizada, ni tradiciones auténticas… como muchos pueblos de la región y de país. Con una sola característica a mencionar; sus “gloriosas” fiestas de inicio de año (como muchos otros pueblos las celebran).

Quince días de fiesta, de borracheras y de despilfarros. La razón de vivir de la comunidad se da solamente por dos semanas al año. Todos quieren escuchar a los grupos de música, encontrar nuevo romance, sentirse grandes a pesar de lo minúsculo e insignificante de su existencia.

Cabecera municipal, las comunidades aledañas también acuden por las noches porque quieren formar parte de las festividades.
Una noche, un grupo de jóvenes de otro pueblo, cercano pero tan distante (en ese poblado el poder fáctico es un grupo criminal rival al poder fáctico local).

La policía (¡Sí!, la policía municipal, la autoridad que forma parte del aparato estatal, de Gobierno, del país, de la nación, de la ciudadanía) arresta a los seis jóvenes bajo el cargo de “escándalo en vía pública” (pero, como dije antes; en esos días todo mundo quiere andar borracho y sacar su ignorancia). Los sube a su camioneta que ostenta el escudo de la policía, del municipio, de la nación… y se dirige a un lugar cercano.

Allá, los esperan los auténticos jefes; los criminales que gobiernan al Gobierno, los delincuentes que deciden el destino del país; la vida y la muerte. Reciben a los seis detenidos… y los matan (detalles desconozco, pero como es lo “normal”, seguro una larga sesión de tortura, desmembramientos filmados, alardes de psicópatas por parte de esas bestias). La policía regresa orgullosa al pueblo que sigue ebrio de necedad.

Una semana después, una de las leyes de Newton se cumple; la reacción es idéntica. Otros seis individuos mueren en circunstancias igual de macabras. Ahora, los otros fueron los que vinieron a cobrárselas.

Un desperdicio monstruoso de vidas inocentes. El encargado de la policía delincuencial fue removido a otro cargo: más discreto, en otra parte. Ningún cargo en su contra. Como todo funcionario de Gobierno: es inocente aunque se le demuestre lo contrario.
El pueblo que solo vive en enero ha quedado catatónico, quizá por el resto del año, hasta la nueva fiesta.

pueblo

Mientras tanto, el Presidente del país estrenando avión, viajando al Medio Oriente y anunciando impresionantes logros (en su beneficio personal).

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