Archivo por meses: Noviembre 2015

Adele, Luis Miguel y yo con 50 años

1.- Adele

Ayer, según parece, fue la esperadísima fecha de publicación del nuevo disco de la inglesa Adele; todo un esperado evento. De inmediato me metí a La bahía pirata y en menos de cinco minutos lo tuve e inmediatamente comencé a escucharlo.

Me agradó. Desde la primera canción hasta la última me pareció un buen disco; sumamente disfrutable y hasta lo cargué en la memoria de mi celular.

2.- Hace unos días, el afamado Luis Miguel (dicen que todo un símbolo mexicano) canceló su primer concierto en el Auditorio Nacional (este sí es un símbolo auténtico). Digo, ¿cómo alguien –sea quien sea- se atreve a cancelar un concierto en este recinto? (Si fuera el Bar de Doña Lepe, pues, ¡normal!) Y de inmediato la invasión de memes y de rumores: que se puso ebrio en su camerino y que salió y se le olvidaron las canciones y mejor ¡chau!

Pero, al siguiente día canceló el otro… y luego los otros.

Y ni las pendejadas del corruptísimo presidente Peña Nieto dieron tanto qué hablar como la falla de este divo… que por cierto, de mexicano solo tiene el acta de naturalización ya que es hijo de español y de italiana (¡como mi ídolo Bosé!) aunque nació en Puerto Rico (y no en Panamá). Total. ¿Realmente era una catástrofe que Luismi cancelara?

3.- Los críticos de Adele atacan

Que muy fresa, que muy light, que no propuso nada, que fue más de lo mismo.

Yo cuestiono, pero si el disco es muy disfrutable, ¿qué más quieren?

3.- Los lejanos años de la música

Soy de fuerte origen musical, cuando menos a nivel apreciación, y me tocó vivir años cuando salían discos que revolucionaban la música. Discos que salían y vendían millones (me refiero, a dos dígitos más otros seis).

¿Alguien de mis lectores vivió su secundaria escuchando Rumours de Fleetwood Mac?

¿O a alguien le tocó vivir en carne propia ir a comprar en acetato The Joshua Tree y escuchar sorprendido un giro extraño en la música de los mesiánicos U2? ¿Y cuatro años después convulsionar de locura y alegría un giro monstruosamente afortunado para dar luz a Achtung Baby?

Esos discos SÍ hacían historia. Y claro, veintitrés años después la banda más consistente en la historia del rock abortó Songs of Innocence el cual escuché dos veces y mejor lo borré.

Pero así es la vida. REM fue mítica y olímpica por veinte años dando discos perfectos, igual decayó.

4.- La decadencia de El Sol

Hace como veinticinco años que comenzó la decadencia de Luismi. Alguna vez hace décadas un amigo me preguntó: “¿ya compraste el último disco de Luis Miguel?” y lo miré atónito. No le dije nada, ¿por qué habría de comprarlo? Siempre se me hizo música de chicas, de homos, de señoras anorgásmicas que presumían ser de buenas costumbres. ¿Un disco de boleros? ¿Un disco romanticoide? ¡Ni cagando! Yo escuchaba a Mellon Colli y su tristeza infinita en su lugar.

Hace tres años una conocida fue a un concierto de Luis Miguel (y les juro que no la critiqué por su pésimo gusto y poco mundo musical) y me dijo: “ya le llegaron los años”. Hace tres años.

Luismi nunca transformó nada, solo su cuerpo.

5.- Ya no hacen discos como antes

Se nos fue Michael, y nunca más ha habido mejores videos ni mejores coreografías. Y no estaba viejo, siquiera. Joaquín ya no cuadra y se quedó sin voz hace quince años. Rubén ahora sale de actor (e interpreta a un salvadoreño mientras se trata de salvar de los zombis), su Tiempos ya es tiempo atrás, tiempos lejanos de siembra.

¿Quién es tan imbécil de esperar algo de Luis Miguel en estos tiempos, o de pedirle a Adele que humille a Janis o Stevie?

Yo no.

Finalmente, la decadencia de Meryl Streep

Considerada una diosa del cine (y razones sobran), este mito hollywoodense ya tiene 66 años y, para su edad, no se ve mal… pero 66 son 66.

Nominada más que nadie, ganadora como pocas, su capacidad histriónica es legendaria, pero el día llegó…. Y más triste me pongo al ver cómo veo llegar los días de los otros.

Su última película, Nicki and the Flash, dirigida por Jonathan Demme me hizo volver a revisar que ella protagonizó films de mito y leyenda como Kramer vs. Kramer, y El francotirador, y Manhattan… ahora, la he visto en el film más débil y patético de su vida.

Con otra leyenda caduca como el aussie Rick Springfield, Meryl, haciéndola de una rockera (bien jodida) que además es cajera de una tienda bien american, vuelve a su primer matrimonio a salvar a sus hijos tocando rock… ¡La peor pendejada de la historia del cine!

No pierdan el tiempo en mirarla, no vale la pena.

nicki

Nos vemos pronto.

Yo, Sin « Solidarité » para la Francia

Entré a Amazon para ver qué ofertas tenía en este Buen fin (según recomendación de un podcast de tecnología) y, lo primero que vi, fue una imagen de la bandera franchute con la palabra “Solidarité”. De inmediato sospeché que mientras dormía algo había pasado.

Luego, como costumbre decadente y, ¿por qué negarlo? vergonzosa, entré a mi Facebook y vi la foto de perfil de un conocido (un tipo que nunca podrá decir la capital de más de tres países –y vecinos al suyo- con les trois couleurs; una nueva estrategia facebookera en apoyo a la Francia.

Entonces, en mi tercer hit de internet, visité mi diario más cercano y allí estaban las noticias del atentado terrorista en París.

Todo el mundo hablando de “solidaridad”… pero, me pregunto, ¿la solidaridad es poner los tres colores en mi foto de perfil? ¿O cantar La Marsellesa?

Yo no puedo hablar de Solidarité, ya que, ciertamente, me considero un egoïste. Soy crítico, distante, cínico y leído; todos los atributos de un intelectual típico en una época donde esta especie está en extinción. Y, como siempre, comencé a cuestionarme, ¿Francia alguna vez mostró solidaridad con las víctimas de las barbaridades islámicas? Francia, la nación de la cultura, de la enciclopedia, del arte por encima del bien comercial, ¿había hecho algo para evitar el exterminio del patrimonio universal de los pueblos atacados por el Estado Islámico?

Francia, esa Francia discriminadora y soberbia, ¿se fijó en esas calamidades generadas por individuos enfermos (de los cuales este país alberga a miles)?

Hoy (allá fue ayer) y mañana (allá es hoy), la Louvre y la Tour están cerrados, ¡qué pena! Y al menos pour les touristes que visitan ahora la nación más turística del mundo (y que pronto dejará de serlo) puedo sentir algo de empatía, pero no por la Francia, ese paisejo que apoyado por Alemania ha llevado a muchas naciones de Europa a entrar en crisis socioeconómica por seguir una idea hegemónica que no tomó en cuenta las subjetividades únicas de esas naciones tan cercanos pero tan diferentes. Hoy, la Francia, ese país soberbio está de rodillas… y quizá se levante, pero eso es algo que en verdad ni me importa.

 

 

 

 

 

¿Quién le ha mostrado “solidarité” a Grecia, por dar un ejemplo?

tonteria¡Uy! ¡Qué solidaria!