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Cuando Dolph se encuentra con Tony

Imagen de internet

Afiche de la película.

Acabo de ver Skin Trade (2014) la cual descubrí por mera casualidad. Hacía tiempo que no escuchaba nada de Tony Jaa –salvo que aparecería en La Redada 3, ¡Dios mío!- y, mi búsqueda, dio un extraño resultado. Ong Bak se encontraba con Iván Drago… y bueno, el gato debía matar la curiosidad.

Me encontré con una historia llena clichés, siguiendo la tendencia actual de mezclar lo yankee con lo asiático ya que ese mundo oriental también hace cine de primerísimo nivel y tiene millones de espectadores.

Una historia “humana”, dice el productor, que es el mismísimo sueco, para denunciar un hecho tan común. Qué mejor pretexto que llevarse la trama a Tailandia y Cambodia… aunque la verdad, nunca llegué a emocionarme ni por las peleas y menos por la historia.

Mi parte sensible, por otro lado, se vio afectado por la nostalgia pura de alguien de mi edad. Ver a Dolph mostrando un físico demasiado trabajado para alguien de casi sesenta años (¿será que Mr. Steroids Stallone le dio buenas ampolletas mientras filmaban la ahora fallida franquicia de The Expendables?), o como me dice un amigo; Dolph finalmente se curó de una adicción a la cocaína y heroína y cualquier otra droga típica de la gente del cine.

La historia se la comparten equitativamente el sueco y el thai, pero para acariciar mi fibra nostálgica salen de reparto Pearlman (ex fetiche de Jeunet en su mejor época, aunque también del Toro lo supo trabajar), Weller (sin su atuendo robocópico), el morenazo de Spawn (después de ir al infierno) y Cary-Hiroyuki Tagawa (ese elegantísimo villano de videojuego que organizaba el Mortal Kombat), y si bien, ni Tony Jaa me convence tanto después de diez años esta película tiene méritos afectivos por encima de los marciales.

¿Sobre la historia qué puedo decir? Digo, viviendo en México y viendo esa problemática tan cotidiana… ojalá que tuviéramos actores y artistas marciales para darnos noventa minutos de esperanza contra criminales rusos, cuando en mi realidad los auténticos mafiosos son mexicanos y pertenecen al mismo Gobierno. ¡Total!