Archivo por meses: Septiembre 2014

La Redada 2: Berandal

Hace dos años, más o menos por estas fechas, reseñé muy a mi modo una película de acción que me dejó sin aliento, La Redada. Una cinta indonesia cuya historia era idéntica a Juez Dredd pero cuyo alcance emocional superaba por mucho a la producción inglesa.

Pues resulta que este film era dirigido por un galés que, andando haciendo un reportaje por ese desconocido Universo Oriental para nosotros (entiéndase Occidente subdesarrollado) descubrió las antiguas y letales artes marciales del pencat silat y, a toda una camada de increíbles y superdotados practicantes de las mismas, entre ellos, Iko Uwais (si bien excepcional artista, no fue el único).

La Redada la vi en blu-ray ya que no llegó al cine ni la recuerdo haber encontrado en algún videoclub (negocio que lucha contra su proceso natural de extinción en mi país) y, por más que quise verla por una segunda vez, no quise volver a experimentar lo que sentí cuando la vi en la primera ocasión.

Anoche, navegando por Amazon y Mixup (tiendas de música y películas, entre otras categorías) quedé en shock cuando vi que, había una segunda redada.

Lo primero y por natural instinto fue verificar que Iko Uwais fuera su estrella (¡aprobada!) y, después, si el director repetía (¡por supuesto que lo hacía!), pero en esta ocasión, al no tener ni la paciencia ni el dinero (dos semanas de espera, quizá, y veinticinco dólares por su versión eb blu-ray, seguro) la busqué en descarga y hoy por la mañana ya la tenía.

Por supuesto que había leído las críticas de los afortunados que ya la habían visto; todos decía que: ¡salvaje, brutal, despiadada, increíble! Y yo, nuevamente quedé sorprendido que Oriente nos asombre con sus tantos universos que desconocemos… y su cine sea más fresco, nítido y emocionante que las digitalizaciones aburridas y sin sentido de Hollywood.

La Redada 2 es una película hiperviolenta que para mi juicio marcará nuevos estándares en coreografías (olvídense del porno gay de Van Damme). Definitivamente para gente con criterio que sepa esta ficción de mafias y luchas territoriales es pretexto del film (y no realidad michoacana), con una historia ahora sí sólida, una fotografía de locura (la cámara gira y hace seguimientos a las peleas de una manera nueva para mí) y unos personajes villanos sacados de las pesadillas más originales (no como las estupideces de Tarantino).

¡Uffff! Y parece que La Redada 3 viene con Tony Jaa, tailandés que ante Iko, me parece queda reducido por mucho.

¡Saludos y ya ven que de vez en cuando sigo escribiendo!

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Mi tributo a Gustavo Cerati

Los años pasan, cada año el número que representa mi edad biológica aumenta y se luce desesperanzador. Si bien es algo que me hace reflexionar aunque sin preocuparme mucho. Es por otra parte, la vertiginosa pérdida de iconos culturales de mi juventud lo que me deja sorprendido.

Hace un par de días terminó de morir Cerati (llevaba años en un estado de forzado sueño). Yo supe de él y de Soda Stereo hace unos treinta años, cuando escuché a los comentaristas del festival de Viña del Mar sobre cómo este grupo argentino, de estrafalario vestuario y vampiresco maquillaje, conquistó a toda la audiencia llevándolos al clímax. Eran los principios de los años ochenta.

Después de una inexplicable Guerra de las Malvinas con su respectiva prohibición en Argentina de la música en inglés, el rock es en español llegó para inundar la radio, las tiendas de discos y el gusto de los latinoamericanos. Hacer rock dejó de ser mérito anglo, y uno de los más sólidos, constantes y creativos grupos de esos años fue Soda (con Cerati).

Ocurrió algo muy curioso entonces. A México lo azotó un desbastador terremoto y justo en ese mismo año de 1985 Soda Stereo saca su segundo LP (Nada personal) donde el tema Cuando pase el temblor fue rabiosamente acogido por todos los jóvenes de mi país. No había relación alguna entre el fenómeno destructor ni el tema musical, pero en el inconsciente colectivo sí hubo alguna conexión.  Desde entonces, pudimos entender, que la nueva música en español tendría una serie de novedades tanto musicales, como letrísticas, como subliminales y de imagen. Soda y Cerati eran expertos en demostrar estas cualidades.

La década de los ochentas tuvo su pilar en español, y uno muy sólido. Y es en el año de 1986 y luego en 1988 donde Soda y Cerati ofrecen al mundos dos LP que terminan volviéndose más míos que de ellos; Signos y Doble Vida.

Pude así conocer que Buenos Aires era la ciudad de la furia (ya antes llamaba a Nueva York y después supe de su art nouveau), hubo entonces otra capital de la música más allá de New York y de LA, y en esta se hablaba español.

Cerati cayó dormido trágicamente, y pidió desde antes ser despertado al pasar el temblor. Mejor lo dejaron dormir, los temblores desde ese terremoto mexicano no han terminado de pasar ni en México, ni América ni en el Mundo.

¡Adiós, Gustavo!

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