Archivo por meses: Diciembre 2013

Mis promesas para el 2014

Mmmmm. Se acaba el año, no estoy ebrio siquiera ni he posteado nada en un par de semanas: Debo escribir algo.

¡Ya sé!

Mis nuevas promesas para este año; o sea: lo típico de estas fechas de gula y de consumismo enfermo.

Digo, ya me llegaron una serie de mensajitos de texto y whatsapp deseándome todo menos lo único que yo deseo (Mucho sexo). Y, resulta, que dichos mensajes cada vez son menos. Quizá en dos años no me llegue ninguno… No sé si sea tendencia en general la desaparición de esta costumbre tan tibia. ¿Para qué deseo mensajes de alguien a quien no busco ni menos me busca a mí?

Pero estamos en una época donde la gente apenas puede pensar en sí misma… espero que sea esto a que mis contados amigos cada vez sean más indiferentes hacia mí.

Mis promesas para el 2014 serán pocas, básicas y muy acordes a mi persona. Van:

1.- No responderé ninguna llamada de alguien que se me presente como “comandante”, “teniente”, “Führer”, “Mahoma”, “Madonna” , “Juan de las pelas” o cualquiera de esa bola de hijos de perra que buscan asustar y extorsionar a la gente. Si no me dicen mi nombre y me aclaran de inmediato un asunto dejaré la llamada al aire… que el viento le dé respuesta (y así el susodicho gastará su saldo).

2.- No volveré a preguntar o mencionar a alguien a quien no haya visto en cierto tiempo, porque en este año, dos personas murieron horas o un par de días después que mi curiosidad se despertó. Si no las he visto, ellas tampoco me han buscado; simple es.

3.- Cero mitómanos, cero hiperoptimistas, pero sobre todo: a nadie nadie le vuelvo a prestar dinero (y menos a ex novias cuya vida es tan pero tan exitosa que, no sé por qué, recurren a mí para prestarles cantidades risibles para lo que sus supuestas entradas de recursos dan).

4.- A ninguna persona le permitiré me alabe porque no dependo de opiniones ajenas. Y quien se atreva a criticarme recibirá mi arsenal más agrio de insultos que siempre llevo preparado.

5.- No voy a perdonar a nadie que me haya ofendido. NO. Eso se lo dejo a los espíritus superiores, a los dioses y deidades; yo soy José Zavala y lejos estoy de ser alguien o algo así.

6.- No voy a permitir que nadie se me insinúe sexualmente; nadie. Las propuestas amorosas sólo saldrán de mi parte. Así, que, ajústense sus chones y resígnense a mi distancia.

7.- (Y por último) haré deporte, mucho, si bajo de peso bien… si no, pues seré un panzón muy fuerte de físico.

¡Nada mal! ¡Feliz año a mis lectores que cada vez son menos (pero quedan)!

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El gran papá ayuda a su hijito

Por cosas de la edad -o sea hace un chingo de años- yo pude ver por la tele varios festivales OTI y, sobre todo, sus eliminatorias. Vi a Emanuel o Napoleón cuando eran jovencitos, a la Lupita antes de ser una anciana hiperinflada por desequilibrios hormonales y a otras cantantes –la verdad- de maravillosas voces que ahora están guardadas en el olvido o encerradas en un asilo.

Bueno, no todas ni todos. Resulta que Yuri (ya veterana a la que igual la conocí cantando una idiotez como Pequeño panda –jajaja- y otra más alucinante para mi época como Tiempos mejores) para mantenerse vigente (o sea, con buen dinero) se le ocurrió hacer un revival de este festival y buscó en el cajón de los recuerdos a personajes ahora en su tercera edad. La verdad, soy nostálgico y ese concierto lo pude mirar en la pequeña pantalla de un bus en el que viajaba.

Caso Uno

Pero entrando a mi asunto. Cuando Yuri evocó a Emanuel (cantante al que he admirado por muchos años desde mi juventud) el cual cantaría un tema que lo catapultó a nivel internacional pues resulta que “él no pudo ir” (estrategia preconcebida) y envió a dicho concierto (independientemente de sus alcances menores o discretos) a su hijo… ¡Wákalas! Sí, a su hijo… a que cantara por él.

Eso me molestó, era mejor prescindir de ese tema a que llegara un chavito que está a un millón de años luz de ser el cantante que su papi fue y, que además, no vivió esos años del OTI. Una decepción total.

Resulta, además, que no es nada raro que Emanuel haga eso, ha de pensar que el mundo le va agradecer ese relevo. Pero papi quiere que su hijo tenga fama y dinero y hay que entenderlo.

Caso Dos

Un caso más paternalista y que no escatima en recursos económicos para nada es el super papá Will Smith. Un actor negro que se ha colocado como extremadamente redituable para Hollywood (pero cuyas actuaciones y personajes que ha hecho no me conmueven en lo más mínimo).

Will en cada película que haga (porque escribe y produce, logró llegar a ese nivel) a güevo tiene que meter a su hijito, que no me sorprendería lo vuelva un icono de acción de aquí a diez años.

Primero lo hizo experto en kung-fu bajo la tutela de Mr. Chan… y justo ayer lo vi en Después de la tierra; un film hecho exclusivamente para promover a su vástago…. ¡Guau! ¿Quién no quisiera tener un papá así?

Una película llena de efectos visuales (donde las ambientaciones en las naves espaciales en verdad quedaron asombrosas promoviendo una estética simple y como de búngalo costeño, pero en verdad bien logradas) y salen animales y monstruos y volcanes y bosques y cascadas y ….. ufffff, no sé cuántos millones de dólares le dio de regalo a su hijito que quién sabe si de adulto la pueda librar solo, ya sin su papi.

Pero bueno, son los dos casos que me vinieron a mente, pero si me dedicara a hablar de los políticos mexicanos que le dejaron toda la plata robada a sus juniors adictos y prepotentes, no me la acabaría redactando ignominias, jajaja.

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Eres un peligro: Mis 200 canciones (115)

Llamada por la radio mexicana como “Peligrosa”, esta rola pegó con tuvo en 1983, y yo, adolescente, bailándola a todo vapor.

Nunca más supe nada de Gary Low, hasta que tiempo después alguien me juraba que era mexicano (por eso su extraña pronunciación del inglés). Pero ya en la era-web, no me fue difícil hallar que esta master piece de la música post-disco era una de las tantas y maravillosas canciones de la onda italodisco.

“Pareces estar apenada pero no muestras emociones, no tienes ni preocupaciones ni destino… eres un peligro, nena”.

 

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La venganza de Scott (Detrás del candelabro)

Dos conocidos norteamericanos de alrededor de 60 años, me comentaban en septiembre de una película de carácter gay donde actores de la talla de Michael Douglas y Matt Damon interpretaban al pianista Liberace y su joven amante Scott.

El interés que me despertó dicho comentario fue enorme. Ellos me dijeron que sus mamás (sí, unas mujeres de hace varias décadas) fueron fans del pianista Liberace, que era un virtuoso del piano, un excéntrico y flamboyante personaje y… un supuesto heterosexual lover.

Claro que solo las mujeres creían esto. Liberace siempre vestido con pieles, llevando enormes anillos, proponiendo entradas espectaculares a sus shows, penetrando otros campos del entertaining mediático… hasta que en los años ochenta murió de sida (y morir de sida en los ochentas era sinónimo innegable de ser gay).

Douglas ha sido un actor que he admirado enormemente. Tres de sus películas superheterosexuales que no me canso de mirar son Dos bribones tras la esmeralda perdida (Romancing the Stone, ¿por qué mierdas le pusieron así? )Basic Instinct  (o sea, the fuck of the century con la Diosa Stone) y Wall Street… y ahora, justo después de su separación de la Z Jones y con varias décadas encima, atrevióse interpretar un papel muy curioso.

Damon no es mal actor, indudablemente, pero nunca tipo galancito han logrado emocionarme en el cine.

Pues, Damon interpreta a Scott, un chico campirano, medio atlético, humilde, adoptado, con pretensiones de veterinario que cae en los encanto$ manipuladore$ del vituo$o piani$ta. Y, a lo largo de la película, uno queda convencido que Scott era un chavo buena onda (que por caprichos del Liberace se vuelve cocainómano), pero, el pianista en cambio, era un homo descarado, frívolo, manipulador, promiscuo y sexualmente insaciable. Hasta que vi en los créditos que el film se basó en el libro escrito por el mismo despechado amante entendí la intención, jajajaja.

Aunque a veces incómoda, la película resulta ser un documento sociológico del mundo “del arte” de los setentas y ochentas; de sus drogas y de sus de las fijaciones de la belleza forzada de la clase rica de California; de la superficialidad de las relaciones instrumentales y de la disfuncional familia del pianista. Mención extraordinaria -a mi parecer- la presencia de Rob Lowe que interpreta a un cirujano plástico tan estirado del rostro que tiene los ojos cerrados todo el tiempo (y cuando Liberace se hace una de sus cirugías “reestiradoras” ¡duerme con los ojos abiertos!).

Creo que no la puedo recomendar para todo público, pero sí a uno maduro y que sepa de la cultura e historia de las décadas en mención. Debo decir, además, que el HBO es una empresa de televisión norteamericana que produce más cine y de mejor calidad que muchos países juntos…

 

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Yo, utilizado

Pues siempre he sabido que algunos de mis artículos por su originalidad y atrevimiento (más que por mi autoridad sobre el tema) se han vuelto referencias inevitables.

En alguna ocasión se me solicitó una entrevista para dar mis puntos de vista sobre un tópico que, modestia aparte, yo comencé a abordar –y casi de forma apológica-. Me consta que poco se hablaba de ese asunto en cualquier tipo de publicación.

Me sentí honrado que algún estudiante me quisiera referenciar para su tesis y acordamos una entrevista. Mi sorpresa mayor es que el resultado de ese momento se volvería una publicación formal y yo saldría en las referencias (apparat savant). A fin de año sería este momento.

Y llegó el fin de año, meses después, y todos mis minutos de opinión fueron reducidos a que yo estaba de acuerdo en cierto breve y limitado asunto con lo que una verdadera “cagada mayor” afirmaba.

Y, la cereza del pastel, es que ni siquiera aparecí en los créditos.

¡Jajajaja! Ciertamente me olvidé de la naturaleza de las personas (y las nacionalidades).

Total, yo ahora mismo redacto mi tercer libro… y todo mi crédito obviamente me pertenecerá.

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Rápido y Furioso

Pues fue un sorpresa (y no agradable) saber que Paul Walker había muerto y, para colmo, en un accidente de tránsito (y en un Porsche a gran velocidad). Lo primero que hice fue verificar, al menos, si dicha noticia era auténtica -que tiene todo el sabor de una falsedad para promover una nueva película-, y al menos en muchos otros diarios de América y EUA dicen lo mismo.

Justo anoche que bebía un trago y charlaba con mi vecino yo tocaba el tema de esta saga de películas (filmes perfectos para mirar en el bus en un viaje de tres horas), ¿qué fomentan con ese mundo de exageraciones automovilísticas y promoción de desvalores como la juventud (más rápida y más furiosa) como forma desesperada de vida?

El cierto es que dichas películas son D-E-V-O-R-A-D-A-S por los jóvenes que, quizá equivocamente, lleguen a desarrollar un culto a la personalidad basado en posturas atrevidas, juventud (relativa, ya que los protoganistas ya cumplieron sus añitos), músculos alimentados por esteroides, masculinidad hetero, reggetonera y peleonera, y, vivir al margen de la ley.

Paul Walker, según ha muerto (y era mucho más actor de lo Brian mostraba)… ¡una lamentable pena!

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Imagen (obviamente) tomada de internet.

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