Archivo por meses: Noviembre 2012

Operación Skyfall, el estereotipo y los prejuicios

Quizá tengo 35 años mirando las películas del 007, han sido parte de mi vida desde entonces y siempre espero la historia que viene, porque una franquicia así no puede terminar. Me tocó vivir como adolescente las películas con Roger Moore (el exceso británico y a pesar de él adoré Solo para tus ojos -¡y qué tema de Sheena Easton-), vi a Connery hacer una extra fuera del consentimiento Brocolli (Never say never again, ¡y me gustó), vi a Timothy Dalton intentar darle una nueva vida a este agente (¡y nunca lo entendí), también aprecié enormemente Goldeneye con Pierce Brosnan y todo bien. Pero ha sido la era Daniel Craig la que me dejó sin aliento, primero con Casino Royal que para mí rebasó todo lo visto, y luego Quantum of Solace (el nombre más intelectual de todas las pelis de la serie). Y justo con cinco décadas de existencia de espionaje llegó Skyfall.

La historia me sorprende en el momento que busca sacar personajes (o sea, actores) para introducir sangre fresca y mantener la vigencia y fuerza. Su tono es más dramático, más apocalíptico teniendo la fotografía como nunca un papel preponderante en toda la angustiante secuencia final. Y a pesar de toda esa acción desbordante que incluye escenas submarinas en aguas congeladas siento que la película me dejó un extraño sabor de boca… pero es una digna historia como la mayoría de la Franquicia 007.

Ahora bien, sobre el villano Silva interpretado por Javier Bardem hay cosas qué decir… y las reacciones que vi en la sala dan mucho más todavía.

Que lo consideren algunos medios y algunos críticos como “uno de los mejores villanos de la historia” (o debo decir Historia) me parece algo fashion y banal. Cada villano con quien Bond lucha es un personaje GIGANTESCO. Sin ellos, el 007 no existiría. ¿No se llama, acaso, una película El Satánico Doctor No?

Yo, en mi histEria personal, recuerdo bien a Hugo Drax (Moonraker), Scaramanga (El hombre del revólver de oro) y LeChiffre (Casino Royal) como verdaderos monstruos odiosos y perversos. Sin ellos, no existiría el ente antagónico que es James Bond. Asegurar que Bardem es el mejor es algo imprudente sin negar la calidad de su actuación. Siento que el asunto va porque es el primer villano gay en la saga, asunto que cuestiono mucho.

¿Por qué precisamente el villano resulta gay y NO el nuevo M o el nuevo Q? ¿Qué tal una Moneypenny lesbiana? ¿O un 009 afeminado? No, no, no. El villano sí, así como sus pistoleros y sicarios son árabes, latinos o europeos del Este. Si bien las Chicas Bond pueden ser negras, asiáticas o de cualquier color o sabor, siempre y cuando sean bellas y sexis; los villanos tienen que ser… pues, indeseables; y qué mejor que un nuevo aporte: homosexual.

Pero, ¿por qué un uno conflictuado, lleno de rencor, herido, malpedo, culero e hijo de p&%$ que termina matando a M? ¿Por qué no uno alivianado, con buen sentido del humor, que solo por diversión quiera destruir Londres o Paris para ver qué cara ponen los europeos? No, tenía que ser un individuo enfermo y psicótico (¿o fue el arsénico atómico el que lo vuelve esa “rata caníbal” a la que alude en una metáfora?).

Bueno, total, hay genios detrás de esta Trade Mark… pero lo que sigue me es más complejo de explicar.

Bond esposado por la espalda y Silva comienza a abrirle la camisa y a mirar sus músculos con cierta lujuria (escena de Skyfall). Unas risas histéricas y nerviosas comienzan a inundar la sala donde miraba la película. Quiero decir, eran pocas, pero muy intensas… y todas eran de mujeres.

¿Qué pasó? ¿Por qué esa reacción? ¿No sabían acaso que Bardem aseguró su fama de actor- monstruo con Before night falls donde interpreta a un activista gay y escritor cubano llamado Reynaldo Arenas que, además, tenía VIH? ¿Nunca habían visto algo así en otra parte? ¿No han visitado alguno de los veinte bares gay que hay en la ciudad? O, ¿les dolía el atrevimiento del personaje? Risas en una sala de cine son muestra de estupidez ideológica.

Y me vino en mente algo. Mi nuevo “marco de referencia” son cuatro amigos de un curso de certificación del Inglés, ellos todos vivieron más de diez años en los USA y, por cuestiones de vida, ahora están en esta ciudad –todos misfits y desperados-. Ellos se quejan de lo cerrada, acomplejada y prejuiciosa de la mentalidad de los habitantes de mi ciudad, una ciudad que se enorgullece de su cultura, su bohemia, su oferta cultural… y que sin embargo no pasa a ser una de amplio criterio, respetuosa e incluyente. ¿Qué está mal entonces? Mi ciudad la gran capital cultural de la región es una ciudad que se caracteriza por vandalismo, criminalidad, estudiantes sociópatas, docentes energúmenos, políticos pro narco y policías corruptos… ¿qué está bien en esto? ¿Por qué es así?

Y bueno, para cerrar esta ocurrencia agrego: De todos los Bond que recuerdo, la verdad me quedo con Craig, y lo espero ver en otra película. De las mejores actuaciones que he visto en cine, Bardem la dio en Antes que anochezca, no lo dudo ni tantito. De las reacciones más imbéciles que he visto en un cine, unas chicas de mi ciudad se lucieron como nunca las muy estúpidas… y de todas las ocurrencias Bond, la de meter un villano gay como Silva… creo que ha sido la menos afortunada.

Pero seguiré siendo un Chico Bond al fin y al cabo.

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Y a mí, ¿qué diablos me importa que su cartera sea Gucci?

Lo conocí leyendo el infame diario peruano El Comercio (Chichamercio, nombre reformulado por mí). Al principio fue considerado un urban hero. Su novia fue agredida (nunca supe si a insultos, o la ametrallaron o le pellizcaron sus carnes) por un par de delincuentes que no esperaban que el Romeo haya salido ser un Bruce Lee versión peruana o algo así… y el Batichico los mató a tiros y no con el puño de la grulla o con la patada del búfalo o alguna otra técnica shaolín que él –porque además es un joven empresario opulento- pudo pagar a algún gran sensei oriental instalado en Lima para serle enseñada.

Recuerdo bien, fue aplaudido por muchos porque precisamente somos muchos –y solo en este punto me incluiré- estamos hartos de la delincuencia que existe en todas las partes del mundo.

Primera cápsula histórica
: Fui robado dos veces en Lima, pepeado también otra vez y mi sentimiento hacia esas personas fue en verdad de desearles muerte. Fui robado una vez en Managua -e intentado asaltar otra- y al auxilio del ladrón llegaron varios… y en mi auxilio tanto militares como policías prefirieron huir sin ocultar su cara de terror… y en mi país, pues la verdad NO quiero ni viajar a Acapulco y le pienso mucho antes de ir al D.F. Es decir, para donde uno mire, la cosa está caliente.

Miro el video donde habla este señor, y en verdad no deja de sorprenderme:

“Esos dos idiotas que han muerto” (¿no sería mejor que tú los mataste?), ni en la memoria ofrece un poco de respeto a los finados.

Su explicación de armas, más que elocuente: “Una semiautomática ¡taa-taaa!” ¿Qué tanto él ese las ha usado? Realmente cuando explica lo del casquillo, su corporalidad me asombra: “Dos revólveres… ¡nunca he dicho pistolas!” (¡Ahhh esa entonación en su voz!) Él les ahorrará el tiempo de búsqueda ya que los casquillos se quedaron en los tambores de las armas.

Pero cuando dice que su novia llevaba una cartera “Gucci marrón con beige” llego a un clímax desbordante… ¿qué diablos me importa que sea Gucci? ¿O quiere hacer énfasis que ese accesorio puede costar 500 dólares? ¿Un lujo que solo alguien de la clase y glamour de él y su novia pueden pagarse?

“¡Yo voy exhumar esos cuerpos!”- Viene como otra de sus poderosas declaraciones. Pero no me queda claro si él irá con pico y pala a sacarlos por sus meros calzones, o si va contratar algunos operarios desempleados necesitados de su plana o si con su dinero –además- puede sacar una orden judicial de hacer eso… porque lo noto tan Supermán que no sé qué esperar en verdad. Bueno, ya agregar a lo anterior que la razón de semejante capricho era “saber qué tanto de droga tenían en el cerebro” pues rebasa toda mi paciencia.

Cápsula dos: Todos odiamos el crimen. Nadie queremos ser víctimas y, cuando lo somos, deseamos la muerte de los criminales. Pero (¿por qué siempre hay peros?), cuando existen sociedades tan cargadas de odios culturales, tan llenas de prejuicio y rechazo hacia los otros, cuando personas se creen tan divinas porque compran carteras carísimas o toman clases particulares de artes marciales mixtas y ser así respetados por sus semejantes… ¿puede entonces la víctima ser el victimario?

Conclusión: La fiscal es incapaz, ¿qué acaso no vio que la cartera era Gucci?

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¡Un lujo solo de la beautiful people!

Ver: Luis Miguel Llanos tildó de “incapaz” a la fiscal que lo denunció

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El Chico del Cable (The Cable Guy)

Que si les gustó que si no les gustó. Que es mala según unos y que es una de las favoritas según otros… cuando un producto cultural se encuentra bajo polémica siempre es interesante analizarlo y tomar partido, o proponer otra vertiente. Este me fue el caso de esta película de Jim Carrey, The Cable Guy (1996) que por cierto, está fuera de catálogo en gran parte de los sitios de mi país ya sea para la compra y la renta.

Digo, vaya mundo de consumo si una película de dieciséis años con un reparto más que estelar queda olvidada tan rápido.

Dirige Ben Stiller al que recuerdo con dos referentes de antología; Loco por Mary y Zoolander. En las actuaciones están Jack Black (Nacho Libre y Escuela del rock), Owen Wilson (Anaconda, Zoolander y muchas, muchas más), George Segal (ufff), Eric Roberts (cine ochentero de poca pero agradable monta) y, Mi Inolvidable, Matthew Brotherick.

De Matthew solo puedo decir que tuvo actuación en dos películas que para mí marcaron Vida, por encima de Época y que siempre lo voy a apreciar como actor: Juegos de Guerra (1983) y El día libre de Ferris Bueller (1986) –o El Experto en Diversión-.

Del Señor Carrey, ¿qué puedo decir? Su sello de actuación consiste en llevar al extremo la corporalidad, gestualidad y modos de hablar, sea algo que me agrade o no. No sé si los excesos puedan ser un pecado para él, por eso este actor pertenece a la categoría de los hiperpagados…

Reparto de ensueño, dirección probada… ¿Y la historia?

Tan conmovedora como chocante. Es quizá esta mezcla la que hizo que este film no fuera entendido y por lo tanto tan bien recibido por las masas acríticas. No me parece una comedia negra para nada, sino un thriller psicológico denso. No tiene entonces la simpleza tal para ser éxito de taquilla, y toca y saca ronchas en aspectos tabú como esa idiota fascinación por la televisión, la soledad en las sociedades modernas y la falta de capacidad relacional en la actualidad.

Un personaje “villano” que no es sino una víctima de un abandono familiar. Una persona criada sin amigos, sin contacto, solo con un televisor que viene a representar todo lo que la modernidad garantiza: enajenación fría y ya.
Relaciones entre personas que son enfermas y que parecen no darse cuenta de esta cualidad. ¿Cuántos seres así nos rodean? ¿Cuántas relaciones amicales que tenemos realmente son una constante pelea, constante humillación y perenne manipulación?

Algunos momentos de la película me parecieron más que buenos, la alucinante: ¡“La pelea final” es una parodia a Golden Eye (1995) y NUNCA me había percatado! (Aclaro por si algún neófito no entiende esto: Golden Eye es la primera película del 007 con Pierce Brosnan, y a mi gusto, la mejor que él hizo.)

La escena del juego familiar de palabras “porno” y que todos disfrutaban mientras encontraban fascinante la personalidad del psicópata, y por último, cuando se le corta la oportunidad a toda la población mundial de saciar el morbo de seguir una noticia idiota, sensacionalista (donde el criminal es el mismo Ben Stiller –director del filme-) y que, aún antes del veredicto ¡Ya se había hecho una película del incidente!

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Conclusión: Rara y chocante, sin duda, no me arrepiento de haberla visto (por segunda vez en mi vida). Y tuve que descargarla atentando “contra las buenas costumbres” (jajaja) ante la carencia comercial de este rancho vil donde me tocó vivir.

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¿Dónde está Sexyono.com?

Esta mañana mientras reflexionaba sobre mi peculiar espiritualidad (bebiendo Jack Daniels y escuchando a Tania Libertad) recordé que tenía un par de semanas que no visitaba mi perfil de www.sexyono.com, que si bien, como sitio es curioso lo que he encontrado allí (debo reconocer que he conocido algunas personas, una de las cuales es ahora uno de mis mejores amigos). A pesar de esto, se me hizo una costumbre meterme a ver “mi ránking” y ver si de casualidad, alguien de otro país, me haya aceptado mi solicitud.

Así que entré… ¡y nada!

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¿Se les olvidó pagar el hosting? ¿O los servicios de lastimera publicidad que sostenían al sitio desistieron? (Había un anuncio con un mujer-león que echaba 10 rugidos por minuto y era no era nada agradable.) Bueno, quizá mañana lo paguen, o deje de existir como muchos otros sitios que dado los cambios en tendencias y gustos de tecnología se van de la red… Si acabo de leer que el MSN se irá pronto, ¿qué puede hacer un sitio menor como el Sexyono?

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NO me va mentir

Por un problema de salud me era necesario acudir a un centro de rehabilitación especializado del Estado, y cuyos servicios se ofrecen bajo cierto sistema escalonario de costos según condición social del necesitado. Un conocido mío que en cierto momento fue y que entonces tuvo que hacer un gasto determinado, que si bien era necesario terminó siendo elevado por el número de sesiones de rehabilitación requeridos, me recomendó que en definitiva ése era el lugar donde me atenderían mejor… pero que mintiera sobre mí para acceder a una tarifa más accesible.

-Pero, ¿entonces qué digo?- Le pregunté incrédulo.

– Que estás casado, que tienes dos hijos y que eres empleado… ¡de una librería!– fue su respuesta que me dejó sumamente preocupado.

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Digo, no tiene nada de malo estar casado, tener uno o varios hijos ni ser empleado de una empresa como esa (sabiendo lo mal que pagan en este país), sino el hecho de estar frente a una persona cuyo trabajo es obtener dicha información para canalizar al paciente al acceso de los servicios. No me va mentir. De hecho, para mí es tan fácil saber cuando alguien lo hace que tiendo a ser sádico cuestionando agudamente para meter en crisis de nervios al mentiroso.

Además de haber sido un fan die-hard de las tres temporadas de Miénteme la idea de negarme primeramente para reinventarme me causaba mucha incomodidad, y dudaba ciertamente de esa desconocida capacidad.

Por dos días estuve cavilando sobre en qué lugar era el empleado, quién era mi jefe, cómo se llamaban mi esposa y mis hijos y la verdad no me era posible inventarme tanto, y menos a mi edad. Digo, tengo un alter-ego que surge en ciertas sesiones de chat y tengo un perfil trabajado por años… pero comenzó como un juego que se volvió tan divertido como desafiante y ahora no era el caso. Total, si el costo me resultase inaccesible (dados los gastos que ahora tengo encima) pues buscaría otra opción (siendo la otra mi seguro médico estatal, que casi es como no tener más opción).
Y llegué al lugar y vi que no era el único preocupado por los costos. Cuando padecemos asuntos crónicos ya sabemos que si vamos a revisión física va tomar muchas sesiones para alcanzar nuevamente la armonía. ¡Oh, sorpresa! Los costos había sido modificados y aún la tarifa más alta era sumamente cómoda comparada con un servicio privado.

Así que pasé a la entrevista y dije orgullosamente: ¡soltero, sin hijos, pago renta, ando en combis y soy posgraduado! ¡Tarifa plus!

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