Mondo Narco (o El Fin de los Tiempos llegó a México)

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Dos asuntos me han sorprendido en un exceso… o quizá exagero. Dos asuntos tan disímbolos que se entrelazan en esta realidad tan cotidianamente cruel. Primero, la importancia de los blogs como medios de información “independiente”. Dos, los extremos de violencia de México.

Como lector consuetudinario de diarios electrónicos, cada mañana –cuando menos- repaso una docena de periódicos on-line que incluyen algunos de otros países y en otros idiomas. Las noticias que leo rara vez me satisfacen: las siento tan parciales, o tan breves o tan tendenciosas. Es bien sabido que todos los medios de des-información tienen tendencias e intereses que proteger en detrimento de algún lector que busque conocer situaciones y datos verídicos.

Los diarios de México han caído por mucho tiempo en el sensacionalismo amarillista –herencia indudable, entre otros casos, de un diario ingenuo y morboso como el ¡Alarma! que recuerdo existía desde hace unos cuarenta años-. La necesidad de mantenerse con ventas llevó a mediocres periodistas sin escrúpulos a dar nombres de gente relacionada en operativos generando venganzas inmediatas en contra de terceros. O en otros casos, diarios “serios” (supuestamente decentes, pero gobiernistas o exégetas de personajes cuestionables) ofreciendo imágenes reales (no como las del caduco Alarma) que a cualquiera llegaron a sorprender por su crueldad en cierto momento.

Y bueno, en marzo de este año 2011, se signó un pacto entre medios que, entre otros asuntos demandaba que:

Bajo ninguna circunstancia, los medios debemos justificar las acciones y los argumentos del crimen organizado y el terrorismo”, señala el punto uno del acuerdo firmado ayer en el que, a diferencia del texto original, se realzó el objetivo de que los medios no conviertan en “víctimas o héroes públicos” a presuntos delincuentes y “omitir y desechar información que provenga de los grupos criminales con propósitos propagandísticos…Asimismo, compromete a los signatarios a “evitar el lenguaje y la terminología empleados por los delincuentes” y da pautas “para la difusión de imágenes y fotografías de actos de violencia y terrorismo que definan cuándo y cómo se deben publicar o difundir, en qué espacios y cuántas veces.

Fragmentos tomados de: Pacto de medios para limitar información sobre violencia

Se suponía que con esto la prensa se iba autorregular y se evitarían daños colaterales, así como bajar el nivel de temor y dramatismo que se vivía en el país.

El asunto es que a los diarios nadie les cree de cualquier manera lo poco que dicen. Es más bien lo mucho que callan lo que sigue generando expectativas enormes en la población, al menos, en la que accede al internet. (Recuerdo una serie de atentados en el mes de noviembre a lo largo y ancho de una ciudad, cuando de inmediato se ordenó bloquear del internet cualquier acceso a los medios de información.)

Pero para remediar esto, los blogs han asumido un papel de importancia. Un blog es un sitio que cualquier persona puede tener y administrar, y realmente no hay restricciones para escribir y subir lo que sea. Algunos como donde yo participo tienen un código ético tácito –el cual creo he respetado todo este tiempo-. Otros, como los del dominio Blogger al menos cuestionan al mismo bloguero si va manejar contenidos de categoría adulta.

Millones de opiniones se suben a diario a la blogósfera, que ha devenido en un sitio de importancia (y casos afortunados, de respeto).

Pausa cultural: El viejo cine mondo y el mito del cine snuff

En los setentas, Italia propuso un nuevo género cinematográfico donde se exhibían las miserias humanas y muertes “accidentales” filmadas in situ, así como hechos inmorales (como asesinatos de indígenas). Como la película más famosa se llamaba Mondo Cane (Perro Mundo) y hubo varias secuelas, se le denominó a este fenómeno “cultural” como cine mondo.

Africa Addio, Asia cruel y sangrienta, Las mil caras de la muerte son algunas de las películas que pude contemplar en las antiguas y enormes (y hoy también extintas) salas de cine de mi ciudad. Claro que yo quedaba absolutamente impresionado (tenía entre dieciséis y veinte años) al ver algunas de las imágenes.

Unos quince años después, con películas como la magistral Tesis o la muy mediocre 8 Milímetros
retomaban la leyenda urbana de las películas snuff (que originalmente eran películas porno donde se asesinaba a la víctima o protagonista después de terminar el acto sexual y se vendían en el mercado negro a precios elevadísimos).

Vuelta a la realidad (México 2011)

Dejemos de hablar de pactos, de informaciones a medias y de géneros de cine. En México las cosas se pudren como nunca. La violencia practicada por una parte de la población va in crescendo sin que nada parezca poder detenerla (porque los narcos, el ejército, la policía y los políticos SON parte de la población).

Los niveles de corrupción gubernamental (que desde hace más treinta años se han vinculado con el crimen organizado, de hecho, el mismo Gobierno parece ser el “organizador” de los criminales), la insensibilidad de la población -con sus deseos insaciables de bienes materiales inmediatos- son características de una sociedad sin identidad nacional ni filosófica. Una sociedad mexicana sin historia nacional creíble y sin instituciones confiables.

Y ahora, tan común saber de masacres (toleradas o inclusive ordenadas desde el Gobierno mismo) mientras los partidos políticos buscan perpetuarse dejando de lado alguna posibilidad de proyecto nacional. Mientras esto ocurre, el mexicano típico se queda frente al televisor mirando a la Selección Mexicana golear a ¡¿Cuba?! o alguna nueva telenovela enajenante.

Los diarios on-line limitan su información apológica (pro presidente o pro narco). De hecho, ya ni informan “para no alarmar a la población”, cada vez se sabe menos… Pero entonces, uno descubre la existencia de blogs asombrosos (solo explicables en esta realidad). Sitios que rayan en el descaro mondo o snuff en esta segunda década decadente del milenio y que, lejos de informar en un sentido real y amplio crean en su lugar expectaciones necrofílicas, morbosas, angustiantes y patológicas que generan esa extraña fascinación de ver el sufrimiento y la muerte en personas ajenasQue al fin y al cabo esa era ironía final de la película de Aménabar, Tesis.

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Enlaces: (Discreción recomendada)

Mundo Narco y El Blog del Narco

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