(Cuando vayas por el Perú) ¡Nunca viajes por TRANSMAR!

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Pues iba salir en las Fechas Patrias hacia algún bello destino dentro del Perú. Recuerdo bien que un conocido, profesor de Turismo de la UCV me dijo “toma X empresa” pero mi amigo Pedro se sintió “discriminado” por los comentarios secos de una empleada de ésta aunado a precios de temporada alta me convenció de buscar alguna otra opción.

Él no iba pagar esa cantidad para ir a El Carmen, Villa Rica, Pozuzo, me lo dijo. Además, allí no había nada qué ver ni hacer (sic)… y me llevó a la empresa de enfrente, llamada Transmar.

Allí había un elegante bus estacionado. Nuevo, lujoso… y la pequeña Terminal parecía tan agradable. Los precios, considerablemente más bajos y con un comentario de un joven por allí que dijo que en Huanuco “era la pura perdición”. Mi amigo quedó fascinado y convencido que allí era el destino a visitar.

Pero había muchas sorpresas por venir. Primero, el bus saldría de otra parte, en la Victoria. Segundo, llegó 45 minutos más tarde de la hora estipulada. Tercero, tremendo problema con los asientos, y cada furibundo pasajero peleaba por un lugar que la organización de la empresa no fue capaz de definir. Cuarto, la gente que viajaba salía con cada cosa: me pidieron que cambiara mi lugar porque el vecino ocupante traía un bebe (así, sin acento, no dicen bebé), como si eso para mí fuera algo importante. Quinto, el asiento frente a mi nuevo lugar no tenía el seguro correcto y bajaba demasiado al grado de molestar mis rodillas.

Claro que la sorpresa mayor fue que mi amigo NI siquiera llegó a la cita viajera. Me mandó solo a viajar en dicha empresa y destinos escogidos por él…

El bus se malogró apenas tres horas después, como yo iba dormido me di cuenta una hora más tarde de este momento crítico, justo cuando los pasajeros peleaban con el chofer y una señora a golpes lo mandó en otro bus de la misma empresa de regreso a Lima. Ni a La Oroya habíamos llegado.

¡¡¡¿Qué?!!!

Lo que dije ocurrió. No es una serie de exageraciones mías para hacer reír o asustar a la gente… Y me daba la impresión que este tipo de incidentes son de lo más común en dicha empresa, y en otras más en el Perú.

Lo que quedaba de la noche lo pasé mirando todo el tráfico de vehículos de la sinuosa Carretera Central, allí, parados en una peligrosa curva.

Cuando no soportaba el frío me metía al caliente bus lleno de pasajeros hasta que no soportaba más el aire viciado, y de nuevo para afuera… una dinámica curiosa. Quedamos además, en una zona sin cobertura de celular… y en esas seis horas NUNCA pasó ni un carro de la policía.

Por apocalíptico y miserable que suene mi anécdota… insisto, es totalmente verdadera (¿qué hacías a esa hora, Pedrito, aparte de dormir placenteramente?).

Desenlace

Algunos se aventuraron a parar algunos vehículos y transbordaron. Como mi equipaje estaba en la bodega no tuve más opción que aceptar mi fatalidad y esperar un desenlace todavía más sorprendente. A las ocho de la mañana llegó el bus de relevo… y todo devino felicidad.

Increíble. La gente olvidó toda la mala noche y parecía haber perdonado a la empresa. El objetivo de vida volvía a ser simplemente llegar a Huanuco. Y bueno, no iba a ponerme a llorar de algo que parece tan cotidiano y comencé a darle rienda suelta a mi sociabilidad. Almorzamos juntos en un restaurante cerca de La Oroya. Grande, iluminado y presto en atender. Ya me dirigía con otros dos pasajeros llamados Cristian y una bella andina de nombre Melania (que llevaba a su hijo menor).

Dos horas más tarde Melania (casi de mi edad y divorciada) me pidió mi número de celular, el cual (inocente palomita) le di.

A las cuatro de la tarde, casi dieciocho horas de haber salido, mi amigo César me timbró para preguntarme que qué tal Huanuco. Yo le dije que cuando llegara y lo conociera le daría mi opinión…

“¿Quéeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee?”- dijo- ¿No has llegado?– (Mientras, Pedrito chateaba y gestionaba su vida virtuosocial mediante su Facebook… yo, mirando sorprendentes paisajes y desesperado por conocer finalmente Huanuco).

Y llegamos, que era lo que valía, ¡qué importa si casi un día más tarde! Me despedí de mis compañeros en pena viajera y me fui a un hotel.

Y apenas unas horas después, Melania comenzaría (y por varios días) a enviarme una cantidad de mensajes de texto a mi celular que comenzaron amigables y terminarían en un vil descaro sexual inaceptable… Todo esto, por viajar por Transmar.

¡Gracias Pedrito!

20100905-Melania.jpg
And this is Melania!

Puntuación: 4.25 / Votos: 8

5 pensamientos en “(Cuando vayas por el Perú) ¡Nunca viajes por TRANSMAR!

  1. WALDO

    SE FIJARON QUE HERMOSO LUGAR????…NO LLORE NO LLORE DISFRUTE LA VIDA…YO ESTOY ENCERRADO EN UNA OFICINA SIN VENTANAS NI BAÑO HACE 45 GRADOS Y MI JEFE ES UN ROMPEB…JAJAJAJA

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  2. Noelia

    GM es la mejor empresa… 160° bueno, desde mi perspectiva solo ver la terminal de Huánuco, doy media vuelta… Todo lo que dices ea cierto. Felizmente hice caso a mi intuición…

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