El Pulpo Paul y la Maldición Oranje

[Visto: 731 veces]

En mi cocina cada noche sale una cucaracha que opta por dirigirse a las proximidades del lavaplatos o a andar sobre las parrillas de la estufa. La he observado algunas veces y me llama mucho la atención cómo se comporta y toda su parafernalia antes de decidir en dónde de esas dos opciones cenar mis desperdicios noche a noche, quizá eso me ha detenido de dispararle una generosa dosis de gas insecticida. De pronto, entre sus elecciones encontré una lógica bien curiosa: si comía cerca del lavaplatos la mañana siguiente amanecería lloviendo (estoy en rain season); si se iba a la estufa por su parte, un brillante sol me acompañaría todo el día. Descubrí que esa cucaracha tenía cierto poder de predicción –al menos- sobre asuntos con cierta importancia en mi vida.

Para que un evento exista, debe ser retomado por los mass media y hacerlo global. Así que esas bonitas y prácticas predicciones de “mi” cucaracha no han sido por lo mismo, un evento de importancia. No se dan en este mundo mediatiazado. Son asunto mío –porque yo la veo- y de ella… (¿o será él?). Si tuviera interés en que esto tuviera cierta relevancia local, pues tendría que anunciarlo vía Twitter cuando menos porque además su acierto predictivo es apenas unas horas antes del evento.

Creo absolutamente que en este Planeta deben haber miles de animales con esas virtudes (porque ya decir “poderes” es demasiado cinematográfico y trillado), y muchas de estas criaturas adivinas tienen dueños que saben bien de ellas… pero como no existen para Youtube o el Cable TV; no existen simplemente.

Paul, el pulpo, en cambio existe. Creo que después de Forlán debió haber ganado algún premio de oro, un molusco quizá, ya que logró por mucho más tiempo una expectativa que alguna de esas selecciones “escogidas” de fútbol no pudieron. Este molusco cefalópodo (lo leí en Wiki porque jamás había usado este término) fue capaz de ir prediciendo algunos resultados que mantenían a miles entusiasmados por su capacidad de acertar.

Bueno, salieron los críticos detractores escépticos a asegurar que eran los colores o cierto patrón bla bla bla. Yo en verdad creí que se equivocaría (que si bien ya lo ha hecho) en la final de este Mundial y sin creer siquiera que ese molusco que se comió debió haber sido el de la otra cajita. Miré la final esperando que Holanda ganara “la máxima ambición” de la Televisión y no tanto del deporte en sí.

Bastaron unos cuantos minutos de juego para cambiar de opinión y desear que el pulpito no se equivocara. Más que juego de futbol parecía una batalla de kung-fu shaolín y poco a poco fui viendo que los holandeses eran más sádicos asesinos tipo nazi que los mismos alemanes de hace más de medio siglo.

Así que quizá el arrogante DT dutch se equivocó al pensar que a patadas salvajes ganarían la final, o los holandeses estaban demasiado presionados y durmieron mal pero en ese mal juego en verdad sentí justa la predicción molusco.

Pero recuerdo también un juego de Holanda en el torneo mundial pasado. Justo contra Portugal, donde uno de los jugadores oranjes golpeó brutalmente el muslo de la máxima decepción del soccer, y esa vedette lusa tuvo que abandonar el juego con lágrimas en los ojos (lágrimas que nuevamente en este mundial secretó cuando España los anuló por completo).

Bueno, bien por Paul y bien por España (aunque realmente los habitantes de este país –salvo músicos, escritores y gente de cine- nunca me han agradado por cierto)… pero mejor que ya terminó “la fiesta televisiva” que pudo tener en suspenso a millones, y generando fortunas por efectos de propaganda y coductismo consumista.

Mañana por la noche tendré que rociar con letal insecticida a mi cucaracha adivinadora porque saldré de viaje unos días y… me da desconfianza dejarla sola.

20100712-788px-Octopus2.jpg
Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/File:Octopus2.jpg

Puntuación: 5.00 / Votos: 1

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *