La venganza de Burbujita 17

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¿Dónde queda el sentido crítico, la calma y el respeto a la expresión? ¿Por qué hemos sido educados para reaccionar con violencia antes de reflexionar y entender las razones del porqué somos o actuamos como tales? Estas han sido asuntos que me han llamado siempre la atención, y bien gracioso me parece cuando mi blog deviene un medio de recibir -¿indirectamente?- una serie de reclamos que en verdad NO entiendo. A continuación narraré tres experiencias, y es la última –y más reciente- la que le da el nombre a este artículo.

Manuel y su mundo de viajes (y mentiras)

Ya cercano a lo senil, Manuel era un tipo de modo agradable, siempre amable, con un tono de voz adecuado (digamos dulce)… pero (¿por qué siempre salen los adversativos?) todo el tiempo hablando de asuntos tan extraños que era obvio padecía una mitomanía aguda.

Manuel no parecía ser sino un provinciano sin estudios ni más mundo que de su pueblo a la gran ciudad. En su casa no había detalle resaltante, nunca tuvo un álbum de fotos… pero de repente salía con comentarios tan cosmo, tan chic y de mundo que sorprendía (a nadie en especial, sorprendía que hablara de algo que no le iba).

El señor hablaba de varios países con datos tan genéricos que sólo alguien más ignorante que él podía creérselo. De hecho, sus amistades eran menos estudiadas que él y por eso quizá no le refutaban; pero de pronto nos conocimos y me tocaba escuchar sus cosas…

Él por ejemplo estuvo en el aeropuerto de Holanda. ¿En cuál le pregunté? Sabiendo yo que los Paises Bajos, a pesar de su extensión tenían varias ciudades importantes… “Pues en el de Holanda” dijo. Y ya.

Para no hacer larga la historia: la comida de Chile era muy aburrida, Buenos Aires no era mas que calles y edificios (my God!) y, el exceso: todos los gays argentinos eran altos y estilizados (¿?).

Un día se dio cuenta que yo narraba a un personaje que era mitómano en mis artículos de mi blog, y me llamó indignadísimo por teléfono; para decirme “que tenía en su mano su pasaporte”…. ¿Y? ¿Por qué no me buscó y me lo mostró? Nunca más volví a saber de él ni de sus viajes… ahora debe andar descubriendo que todos los gays de Hong Kong tienen los ojos chinos y el pelo liso.

L’artiste

Por dos o tres años fue una de mis mejores y más entrañables amigas, pero un efecto metamórfico inverso transformó a la bella mariposa technicolor en una monocromática oruga… y nos alejamos del todo como amigos.

Claro que yo hice el intento de saber de ella, que mudaba de sitio como cambiar de ropa interior. Nada. No supe más.

Pero de vez en cuando me llegaban correos con fotos de sus últimas obras. Por supuesto era que mi mail estaba equivocadamente agregado a su lista de compradores (y pocos amigos) y total, me tocaba ver su vanguardia (que, por cierto, nunca me emocionaba).

Y si bien a mí me llegaban esas imágenes, se me hizo fácil tomar unas para usarlas en mi blog (claro, mencionando nombre del trabajo y de su autora; L’artiste). Sin embargo acompañé estas con reflexiones y comentarios quizá excedidos de PH (o potencial de hidrógeno), y, mucho más pronto de lo esperado me llegó su respuesta:

Nuestra amistad no existía más, y como L’artiste defendía sus “derechos de autor” y me exigía quitara las imágenes de inmediato.

Sus limitados cuadros cotizarían mucho más estando posteados en mi blog… pero quizá que le haya hecho recordar cómo era ella unos años atrás No era lo más adecuado.

Au revoir mon amour!

Chicas superpoderas, tomada de internet

Burbujita 17 se molesta

Yo apenas he contado una historia, de un individuo al que traté un momento y me pareció tremendo charlatán debido a ciertos detalles con los que yo argumenté ese intercambio de ideas. Entre mis ironías lo bauticé como Burbujita 17 porque NUNCA dije el nombre real (o al menos el que me dio). Durante esa rara charla intercambiamos mails y, además, yo de buen corazón le di mi URL de mi famoso blog.

Véase: Historia de Terminal de Bus

Dejando completamente olvidado todo lo que me dijo de su trabajo y preparación recibí una serie de insultos, mentadas de madre y amenazas de muerte por un artículo tan genérico y sin un solo dato duro que agrediera a alguien…. ¡Ahhh! Pero Don Médico Criterio se sintió afectado al extremo y me pidió me retractara, sin explicarme de qué.

Yo no tengo nada de qué retractarme en mi vida, pero ahora me toca leer varios comentarios en mi blog de diversos artículos donde solamente este “Doctor” ha colocado insultos… Algo le debí haber tocado (porque es sabido que rara vez suelo equivocarme)… y, el resto son Vicisitudes de blogger, la fama no es tan agradable, ¡jajaja!

(Burbujita, ¿por qué si eres de Zacatecas me das un celular del DF?)

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