Adiós, egodistónico amigo

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Lo conocí por este medio. O sea, tenía esa cualidad –que para mí era virtud mayor- de leer mi blog, y comentarlo. Además, era extranjero, de un país que visité y terminé admirando.

Pero él me enseñó que su país era ingrato, que allí todo apestaba; que ni Sodoma ni Gomorra hubieron sido tan repugnantes.

Bueno, al principio, su filosofía existencial me parecía fresca y divertida. Creí que eran solamente lapsos depresivos de alguien que fuma marihuana y se embrutece con cachaca y quién sabe qué más cada fin de semana. Además de esa tendencia teníamos otro vínculo espiritual a pesar de todo: la música.

Sí. No lo voy a negar. A él le debo un par de docenas de excelentes títulos musicales (y quizá dos o tres discografías) que terminaron ampliando aún más (y esto ya es demasiado) mi paisaje y acervo musical.

Pero como en “toda relación”, comenzaron los problemas. En una de sus pasadas me dijo que quien escuchaba música tenía obligadamente un serio compromiso político cuyo efecto venía a ser enviar correos masivos burlándose del presidente, sus funcionarios y sus decisiones… con fotitos photoshopeadas, así muy ingenuotas.

Luego, una vena de marxismo ultrarradical le hizo reprocharme que yo tenía gustos asquerosamente burgueses por ser un fan de Lost (principalmente, y otras series made-in-usa). Ser un Lostie era, para él, algo aberrante. Pecado capital.

Una vez “rompió mi corazón” porque cuando lo encontré en línea y yo deseaba sinceramente chatear con él. Inmisericordemente, me dijo que “me fuera a ver Los Picapiedra”. ¡Dios mío! Yo vi a Los Pica de niño y ahora veo Lost, pero esa comparación fue realmente irresponsable… ¡y estúpida!

El término egosdistónico lo aplica la psicología para referirse al homosexual que siendo hostigado por la sociedad no se acepta –ni acepta nada tampoco-, bueno; una idea parecida. Es decir, un tremendo generador de conflictos. Así que yo ese término lo tomo prestado a esta inconsistente ciencia y lo suelo aplicar a personas cuya existencialidad parece tragedia griega: por que todo anda mal, y contra todo hay que pegar gritos, y hay que aislarse y encerrarse en sí mismos, en la música, el trago y la marihuana…. E-te-cé, etecé.

Y yo, la verdad no nací para mártir
. Ni para cura (porque no soy pederasta), ni para Doctora Corazón porque apenas tengo para gestionar mi vida, y tampoco destilo amor por mis poros aunque las sequías no me llegan. Más vale ver la conclusión de Lost sin complejos o remordimientos, sin que nadie me haga ruido, me critique, ni me escupa su odio de vivir en un mundo que no comprende o acepta.

Y esto no es una venganza personal, sino una opinión sincera que debe ser tomada en cuenta por ese enorme medio mundo (miles de personas) inaceptadas que nomás andan sufriendo y dando pena por el mundo.

Imagen adaptada, tomada de internet

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