El vecino incómodo

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En una ocasión tuve que vivir en un barrio marginal. Me era muy estratégico estar allí para ir al trabajo, además la casa era bastante amplia para mí solo. La renta no era cara tampoco, pero había detalles blandos que no se sentirían hasta cierto tiempo de vivir allí.

Tenía a dos vecinos especiales. Uno a mi lado y el otro justo detrás, pero a pesar de esto cuando decidía molestar lo hacía y me afectaba.

Comenzaré con el de al lado. Un alcohólico casi indigente que cada vez que se embriagaba con la mayor naturalidad sacaba los parlantes de su horroroso estéreo y armaba el escándalo. Entonces yo llamaba a la policía para que fuera a callarlo.

Una vez, habiendo yo dejado la puerta abierta y estaba yo tan concentrado escuchando un disco, él decidió meterse a mi casa… terminó según él “consolándome” porque él me veía muy solo y triste. Le acepté su invitación de beber una cerveza en la calle pero fue para sacarlo de mi casa inmediatamente.

Mi vecino, como nunca tuvo hijos, se la pasaba comprando cachorros… que terminaban cagándose en mi patio. De allí me agarré para declararle la guerra… y como él nunca me había visto molesto y amenazante me tuvo miedo y se alejó; comenzamos una larga guerra fría que resultó ser tan necesaria.

El otro vecino era un sociópata. Tenía a su esposa e hijos en la completa represión. Y atentaba contra quien se le diera la gana. Él era originario de un pueblo “sin ley” en la región, famoso por sus guerras entre familias donde constantemente se masacraban a tiros ante la indiferencia o incapacidad de la policía. Muertos abundantes en cada fiesta de pueblo.

Se fue a la ciudad quizá huyendo de eso pero repitiendo a menor escala esa paranoia agresiva que vivió durante muchos años de su vida. A menor escala para lo que quizá él haya vivido, pero para la cuadra que compartíamos era un peligro social.

Pero siempre llega el día. Un amigo dejó su auto justo afuera de su casa pero sin bloquearle la cochera. Entonces mi vecino fue un fierro a golpear la reja de mi casa exigiendo que se quitara el auto de allí y creyendo que yo le tendría miedo (cuando tenía meses guardándole un odio específico). Lo que le quité fue el pedazo de metal de un empujón y le ofrecí una cantidad generosa de mentadas de madre, haciendo que se refugiara en su casa donde le di patadas a su puerta un par de veces. Y el cobarde no salió.

Así estaba la cosa, en medio de agresiones constantes, paranoias y locuras entre mis dos vecinos, hasta que un día me fui de ese barrio y no volví más.

La misma historia entre países

Así, como me pasó a mí, de manera metafórica existen países con situaciones semejantes. No muchos, pero sí sobran casos, donde uno hace cosas que sin tener la conciencia suficiente terminan afectado a otro vecino. O dejando la conciencia de lado, existen países vecinos donde situaciones ocurridas en algún momento de su historia no terminan nunca de olvidarse; heridas que quedan abiertas y que parece le conviene a la clase dominante del país herido que así sea (y las mantienen vivas echándoles sal por medio de los diarios, la TV y las declaraciones de los necios).

¿Qué pasa cuando un suceso histórico se vuelve histérico? ¿Cuando algo pasado hace muuuchos años (nótese la triple U) se niega a ser aceptado –ya que el olvido es un don de hombres completos-? Entonces, ¿para qué sirve la educación (formal e informal) “emancipadora”, los juegos, los cuentos, los productos culturales y los políticos sino es para recordar un suceso que según una óptica fue humillante para los perdedores?

No sé cuántas naciones “agraciadas” con tantos hechos históricos donde se les haya hecho ver como perdedores totales haya, pero conozco al menos una. Una nación cuyos habitantes no paran de sufrir con recuerdos que no son suyos y constantemente se la pasan en querellas y obsesiones que no llevan a nada. Creyendo además encontrar de una manera tan negativa una identidad que sólo se la han podido dar a la comida o ciertas ruinas de un glorioso pasado (que también estaba lleno de ignominias).

Y no he dicho ningún nombre (no me ladren aún).

Los EEUU (today fucking USA) le robó (o le compró según la visión histórica) a México una enorme parte del territorio. Una extensión que ahora viene a ser ni más ni menos que Texas, Arizona, California y Nuevo México; quizá más de la tercera parte del territorio.

Y los libros de texto se han encargado de llamar “traidor” al presidente que accedió a esa venta. Pero, eso ocurrió hace tanto… y hacerle caso al libro de texto que llevé en la primaria no es de intelectuales. ¿Por qué se llegó a ese acuerdo? Hubo varias razones que no me interesa narrar ahora, pero al final Súper México dejó de serlo y se volvió talla Medium. Total.

Me gustaría tanto que odiáramos a los yankees, a esos gringos materialistas hijos de p”#$ porque nos humillaron hace taaaaanto (nótese mi quíntuple A)… pero la verdad es que nos viene valiendo madres. Creo que si no fuera por el idiota fútbol ni siquiera tendríamos algún enemigo, pero afortunadamente tenemos Honduras (jajajajaja, que ni vecino es).Es por eso que ningún político mexicano se le ha enfrentado a alguno de los personajes USA. Es por eso que nadie le mentó su madre al perro Bush… y acá estamos, como medios felices.

En fin, los gringos (y en especial las gringas) son tan bien vistas acá, sobre todo en Cancún en el springbreak. Además, un porcentaje bastante pero bastante significativo de mexicanos frijoleros vive de su trabajo de ilegal (dirty wetbacks in the otherside).

Pero, ¿podríamos reclamarles algo que pasó hace tantos años que en verdad ni recuerdo ni me importa investigar? Digo, los USA están que relinchan por nuestros grupos de narcos que se la pasan llevándoles “su razón” de vivir everyday. Los yankees son junkies, muchos de ellos (no seamos hipócritas). Todo ese territorio enorme ahora bien american comienza a vivir la inseguridad y la violencia bien mexicany ellos tampoco nos reclaman nada.
Somos buenos vecinos, no cabe duda.

Ojalá que allá en el Sur (y no digo dónde, que quede claro) sigan nuestro ejemplo y se dejen de tanta estupidez de una vez por todas… o éntrenle de una vez a esa añorada guerra con la que sueñan los dueños de los países.

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Un pensamiento en “El vecino incómodo

  1. perenmex

    Buen comentario. como he leido tu blog, sé que se trata de peru. da mucha pena verdad, ese odio estupido. soy peruano y no soporto las cojudeces de muchos peruanos.
    me gusta tu blog, ahora estoy por tu tierra y me hes muy grato leer tus impresiones sobre el peru, especialmente sobre su gente, sobre cómo es. trato tambien de hacer lo mismo con los mexicanos, ver en que nos diferenciamos y en que nos parecemos. Es mas interesante oir comenatarios de otro latino hablando de otros latinos, no es un gringo que tiene la barrera del idioma y tampoco turista. Hay algo que se me ha quedado pegado de la otra vez, y es la falta de verdaderos heroes en peru,
    Que bien que te haya gustadola pucp! uno llega a extrañarla.

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