Yo, desclosetado

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La blogósfera cada día es enorme. Querer ser blogger se ha vuelto en algo tan común para miles –si no es que millones- de humanos que quieren “hacerse sentir” en este mundo, aunque sea escribiendo sus opiniones que quién sabe si serán leídas por alguien más. Pero ya con intentar esto –creen- que hacen algo por su “trascendencia”.

Ser un blogger de cierto perfil; o sea, llegar a tener un nivel constante de “audiencia” (me es difícil definir este término) no es ciertamente muy sencillo. No sé realmente el contador de visitas en mi blog qué represente… si efectivamente esos números vienen a constituir una misma cantidad de lectores que al parecer encontraron “cierta sincronía” con aquello que expuse y que siempre he definido como mi opinión, por algo mi espacio se llama como se llama y no de alguna manera estrafalaria, ostentosa o rimbombante (me abstengo de dar ejemplos).

Con casi dos años blogueando he llegado a conocer varios patrones. Desde el país de origen de los “comentaristas” hasta las enormes sorpresas de descubrir lo significativo que pudo resultar algún post o entrada –que a veces nacen como meras ocurrencias-… o la satisfacción de que otra idea bien trabajada precisamente para ser “pop” y cotizar alto en número de visitas (que en algunas otras veces estoy seguro que fueron detenidas lecturas por parte de los visitantes)… o en el más patético de los casos -por no dejar de mencionarlo-; aquello que es capaz de herir y lastimar a los idiotas, pero bueno.

He hecho amistad con muy pero muy pocos de mis lectores. De hecho sólo me viene a mente el nombre de Renato Lovewrecker (que así se hace llamar un uruguayo dentro de su neurosis, y que suele llamarme hijo de p… pero que es una manera demasiado coloquial de decirme “amigo”), y si bien llegué a intercambiar un par de correos con alguien más, no se dieron ni por accidente las condiciones para que ese algo sublime como es la amistad se diera (meros intereses funcionalistas y curiosidades relativos a mis tópicos de reflexión, y eso no es –tan- malo).

Pero los intentos de “acercarse” a mí siempre han estado presentes.

Justo en mi periodo de “vacaciones de verano” (del verano mexicano que solía ser equivalente a época de lluvia, pero que ahora resultó una indeseable e inesperada sequía) dos singulares individuos trataron de conmoverme.

El observador acrítico (elobservador@gmail.com)

Pero a veces eres incongruente y mentiroso, tu perfil como maestro es bien conocido. Te vas con el mejor postor no el mejor amigo, tus intereses hacen de que hablar. ¡¡¡Sólo te ven en el sindicato cuando ocupas préstamos!! ¡¡No se equilibra tu forma de pensar y de actuar la balanza se inclina más hacia un lado!! ¡Así que abusado!

Bueno, este “observador” al parecer no es sino un simple mirón, cuyo ojo clínico requiere de ayuda oftalmológica urgente. Retomaré sus “críticas” (si es que pueden considerarse tales) para un breve análisis:

Soy maestro, nunca le he negado, así que si mi perfil es bien conocido pues qué bueno. En varios de mis artículos hago mención precisamente a mi profesión, que si bien me sigue ofreciendo algunas satisfacciones, en otros aspectos comienzo ya no tanto.

¿Mejor postor? ¿Mejor amigo? ¿Intereses? Vaya, esto sí que es una afirmación bastante oscurantista (y estúpida). No me queda nada claro qué me quiere decir, porque es evidente que el ciego observador no tiene argumentos ni sabe ser eficaz en comunicarme algo. No tengo idea a qué postores se refiere. Amigos dentro del magisterio todo mundo sabe que a nadie de esta zona lo considero como tal, por no tener alguien siquiera el capital cultural suficiente para serme desafiante. Ahora bien, que pueda haber docentes que me a mí consideren uno no es algo que me vaya llenar de vergüenza. Mi sociabilidad es famosa también. Tengo arraigo en esta ciudad, he hecho cosas que han trascendido, soy egresado de una prestigiosa universidad en el extranjero y ahora cotiza fuerte mi blog… ¿qué puedo hacer para negar esto?

Si sólo voy al sindicato por préstamos, entonces he ido dos veces en catorce años, lo cual no es cierto de ninguna manera. Durante unos cuatro años fui un férreo activista aunque ahora ya no simpatizo con esa causa. No tengo por qué seguir una ideología por años y años, ya que creo en el constante cambio; y menos si no me siento convencido o contento en ciertas manifestaciones sociales a las que se incurre frecuentemente, si proponer otras más responsables. Pero si algún día requiero de algún préstamo, no dudaría ni un segundo en ir por él. ¿Hay algo de incongruencia en esto? Son prestaciones relativas a mi trabajo, y son para todos.

La balanza se inclina, pero por encima de mi peso normal, sólo esto es cierto. Pero ya me estoy cuidando para ser congruente con mi artículo super-top (espero, mediocre mirón que sepas siquiera cuál es).

¿Abusado?” No me gusta tu uso del español (yo prefiero el aguzado). El abusado en tu niñez y por tus maestros fuiste tú, y no pasaste por una terapia sanadora que te haga menos infeliz. Y como te lo dije en mi respuesta que nunca respondiste por cierto; si quieres decir algo más, dímelo de frente (o al menos dame tu nombre, y yo te busco)… pero sé que no lo harías, sólo te gusta mirar.

Los mensajes de Acuario (acuario811@hotmail.com)

Su primer mensaje fue algo tan simple y bonito como:

Felicitaciones por tu blog, soy un lector tuyo, sigue adelante.”

Pero su sencillez pecó en lo escueto y nunca, siquiera, me pasó la posibilidad de responderle a manera de agradecimiento por sus palabras de aliento. Breves y anónimas. Un lector mío de tantos. No peco de modesto pero, si entrara a una dinámica así pudiera cansarme después.

Pero quizá Acuario se desesperó de no recibir una respuesta personalizada con mi nombre y cuenta de correo electrónica y, apenas cuatro días después, me soltó esto:

A tus lectores nos encantaría que salgas del closet y nos cuentes tus experiencias.”

Una risa suave, muy interna comenzó a brotarme desde muy adentro hasta terminar en sonora carcajada. Pensé entonces que Acuario quería jugar al “yo te conozco” y obligarme a una nerviosa respuesta del tipo: “¿Quién eres? ¿Me conoces? (Y enciendo un cigarrillo, a pesar que ya no fumo) No pienses mal, si me viste en el lugar equivocado en el momento inoportuno fue mera casualidad, ¡te lo juro!

Pero tampoco esta vez ningún correo me nació enviarle. ¡Mira que ni grosero es ni nada! Sólo quiere un poco de mi atención, lo sé… pero no me provoca…

Bueno, Acuario, por este medio, totalmente público y desclosetado te respondo:

Te agradezco que me leas, y que me escribas. Me siento halagado que inclusive hables en plural, o sea no estás solo. Y si a “ustedes” les gusta leerme qué bueno que hallen temas que les agraden. No se debe ser exclusivo a una nación, clase social, grupo étnico o de sexualidades tradicionales. Y si alguna vez me viste “en ese lugar”, te diste cuenta de las atenciones especiales que suelo recibir y no nomás allí. Esto lo logro no por fama; quizá por mi buena disposición o por propinas debo admitirlo. Si bien me hubiera gustado saber tu nombre, al menos para no meterte en la misma categoría del Mirón… pero bueno, gracias a ustedes ahora se sabe más de mí… que no quepo en closet alguno.

Autoimagen de José Zavala

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Un pensamiento en “Yo, desclosetado

  1. Elieser

    Vaya que si es cierto lo difícil que resulta conseguir seguidores para un blog!!! Por algo admiro el tuyo.
    Creo que te viste muy refunfuñón (no critiques el término, solo ese se me ocurrió) al criticar en un post especial a esos dos lectores. Al fin son lectores, los tienes en la palma de tu mano.
    Por otro lado quiero mencionarte acerca de otro buen blog que me encontré por la red y que igual te paso el nombre por si quieres leerlo, se escribe desde Monterrey por un español naturalizado mexicano. Solo escribe en google "mexiñol" sin las comillas y la primer opción es la que te comento. NO ES MI BLOG, solo se me ocurrió pasártelo.
    Saludos.

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