El Puente, ¿un nueva variante del cine mondo?

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Viene a ser uno de los sitios turísticos más visitados de los USA. Quizá la obra arquitectónica más fotografiada de Norteamérica. Sin lugar a dudas unas de las Maravillas del Mundo Moderno. Su mera imagen es impresionante y ha aparecido en innumerables películas como locación que enfatiza el clímax de la historia. El Golden Gate rodeado de niebla. El puente que atrae a los tusitas. El sitio romántico para los novios. El motivo perfecto para los fotógrafos… y un santuario misterioso para los suicidas.

Por partes, ¿qué es el cine mondo?

Sin entrar mucho en detalles, el cine mondo se volvió un género (seudo) documental ya que ofrecía imágenes capturadas incidentalmente (o estratégicamente calculadas) de la muerte de alguna persona a manera de accidente sobre todo. También en esta variante cinematográfica se podían exhibir sin complejo alguno las miserias humanas más patéticas junto a maravillas naturales de ensueño.

La más famosa de las películas –que devino una saga- se llamaba Mondo Cane o Perro Mundo castellanizado, de aquí su nuevo nombre y etiqueta. Si bien el primero de estos Films era de los años sesenta, el cine mondo tuvo fuerte auge en los setentas. Títulos como Las mil caras de la muerte u Hombre salvaje, bestia salvaje son otros que pude ver cuando yo era joven.

Si bien, el hecho de tener filmadas muertes no surge precisamente por estas películas, pero son ellas las que generaron el stream comercial y las volvieron famosas y taquilleras.

El mondo no tiene nada que ver con el mítico snuff (aclaración).

El Puente, imagen de internet

¿Es El Puente una película mondo nueva?

No lo creo.

El puente viene a ser un documental perfectamente concebido para mostrar una realidad norteamericana de la que poco se habla: el suicidio. Así que su “visionario” director tuvo la idea –y vaya que en verdad me parece novedosa- de colocar una serie de cámaras con poderosos zooms para tener vigilado el santuario suicida por naturaleza y, en un periodo de un año, pudo capturar algunos jumpers (suicidas que saltan al vacío) y otros intentos fallidos de arrojarse desde esa bestial altura.

Así que lo largo de la película se tiene la oportunidad de ver los últimos segundos de algunas personas que no pudieron encontrar un sentido en vivir. Los últimos segundos como peatones, o visitantes u observadores antes de entrar en una zona sin retorno donde la incorruptible fuerza de la gravedad los llevaría a concluirse como seres vivos en seis segundos a casi dos cientos kilómetros por hora antes de estrellarse contra las aguas del mar.

Razón de morir

Ok, su director Steel se concentra en personajes con padecimientos mentales. Así que sus principales –y finadas- estrellas padecían trastornos como esquizofrenia, depresión intensa y obsesión profunda por la muerte, generadas por un origen incierto y una amarga historia de vida… pero esto aplicado a su muy reducida muestra.

En mi parecer, toda esta película/historia/documental se da gracias a que logra captar la dramática y escenográfica muerte de un individuo (diversas y exactas tomas) y, a partir de esto, comienza a tejer la historia de entrevistas para que por ellas, conozcamos sobre todo a esta persona que decidió terminarse de violenta manera en las aguas de la bahía de San Francisco.

En mi parecer no sé qué me pareció más espeluznante; si ver morir a esos pobres individuos o percibir la manera de relacionarse y “ser amigos” en la sociedad norteamericana.

Un documental cuestionable

La película tiene todo su centro de gravedad en ver las hipnóticas secuencias de esas personas buscando como pasar la barda y llegar a la orilla de la estructura para luego brincar, y deja de lado todo aquello subyacente a esta tendencia y problemática social como esta. Es decir, uno de los indicadores más interesantes para determinar los índices de calidad de vida de una nación viene a ser su índice de suicidios, y en este documental apenas se limita a decir que en el año 2004, veinticuatro personas se arrojaron –solamente- del Golden Gate: viendo la relación yo pude ver que de cada tres, dos eran varones y que en los meses de mayo y agostos hubo cuatro jumpers. El documental no se centra en indagar más datos fuera de los relativos a los problemas psicológicos de los personajes. Y lo pone de manera simple; si te suicidas estás loco, punto.

Me hubiera gustado conocer, aunque fuera en el material adicional, la edad, tipo de trabajo, ingreso anual, grupo social, preferencia sexual (teniendo en cuenta que SF es la capital gay), estado de salud (presencia de enfermedades terminales), detalles de convivencia y otros que puedan ofrecer más detalles sobre lo que llevaría a un ser humano a terminar con su vida. Al final después de noventa minutos y de haber visto algunos saltos al vacío y, por supuesto, maravillosas tomas del puente, me dio por pensar en lo cuestionable que siempre me ha parecido la sociedad norteamericana por tantos aspectos que ni siquiera he de mencionar, pero que, como este, hasta su “propio documental” ameritan.

En este trailer, en el minuto 1:33 sale el personaje “principal”, el de la histriónica muerte…

Ahora bien, ¿qué tan moral pudo ser esta filmación?

Digo, si ni siquiera se sumerge en lo investigativo –porque esas entrevistas me parecieron otra manera de llevar un sensacionalismo a base de sacarle las lágrimas a los amigos de los idos –que quizá ni lo eran tanto-. Y si bien, se tenía un equipo humano vigilando el puente, ¿no pudieron tener comunicación con la policía y trabajar en la prevención de los mismos?

Al final, cada quien decide lo que hace con su vida, aunque bien una persona en profunda depresión o padeciente de una enfermedad no tendría el criterio más adecuado para dejarla sola. Pero, ¿a quién le interesaría ver un documental de nula investigación (algo post mondo, diría yo) donde un equipo de almas de dios se dediquen a salvar a gente con intenciones de matarse?

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