Los Frapuccinos o la depravación cafetera

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Es el invento yankee; hacer un preparado saturado de sabores diversos y calóricas grasas batidos con mucho hielo, ¡y aquí está! La bebida inventada por el país que no sabe de café y que ha ganado enorme popularidad en tantas partes.

Esas esporádicas tardes en que voy al café. Es decir, esas rarísimas tardes donde quiero intentar charlar con alguien que tenga ideas concretas y breves y mirar a los transeúntes pasar con premura o con aparente calma por la calles de la ciudad, decido ir a beber un americano.

Ya en la mesa, a ratos sin más clientes alrededor, a ratos llegando en grupos, tengo tiempo percibiendo que cada vez es menos frecuente ver que ellos pidan una bebida como la mía, o un exprés… o quizá un exprés doble. No, no, no. Los frapuccinos son la moda, la predilección y la ignorancia cafetera (a pesar de lo tolerante que yo puedo ser, esto me molesta).

Imagen de José Zavala

Aquí está todo. Sólo hay que agregar agua en el más simple de los casos, porque ni siquiera el café tiene que ser obligado.

Me gusta el café. Me gusta como tal; por su ligera acidez, por su olor, por su sabor dado por el tipo de grano (origen, altitud) con el tueste determinado… esta es la magia del café, ¿por qué entonces esa mezcla de grasas, aditivos y saborizantes para generar algo tan opuesto se vende tanto?

Bueno, me dice Juan, “al cliente lo que pida”.

Esto me parece triste, pero lo entiendo. Pero esa ignorante clientela simplemente ingiere -en una bebida que ni a café sabe- hasta la cuarta parte de las calorías necesarias por el cuerpo humano en un día. Y con esta moda que crece y crece, comienza a devenir un serio problema de salud.

Imagen de José Zavala
Basta revisar la cantidad de calorías por medio de las grasas (seguro trans) y “algo” de sodio.

En algunos lugares, como en el que voy, su dueño y barista le agregará un shot de café siquiera para darle un toquecito de sabor auténtico. Pero también en la carta se ofrecen además “sabores extras” como los naturales rompope y cajeta (dulces mexicanos) junto con las esencias importadas que también son otro menjurje químico.

El mercado objetivo de este tipo de bebidas (madeinusa, no creo que los europeos siempre tan exquisitos en sus cafeteadas hayan inventado esta tontería) son generalmente mujeres y jóvenes, hasta ahora en esa misma cafetería en la que muy esporádicamente me refugio nunca he visto algún maduro -como yo- con esas ocurrencias.

La mejor puntada contemplada por mi voyeurismo fue cuando un tipo pidió un “ristreto doble”. Yo mismo me quedé sorprendido de semejante petición… sólo le faltó decir que “inyectado intravenoso”…

Pero bueno, no soy nadie para evitar los caprichos del cliente que quiere pagar tanto por un frapuccino hipercalórico. Si esta “exquisita y conocedora” clientela consume tantas calorías es porque deben ser nadadores de élite, o ciclistas tour-de-France, o maratonistas africanos y nada malo les podrá hacer que cada dos días vayan por la tarde a meter a sus lentos y pasivos organismos entre 350 y 600 calorías, y luego vayan a sus casas a cenar frugalmente. Total.

Pero si los organismos de salud comienzan a preocuparse, por algo será…

Café helado, más calorías que una cena

Próxima entrega del Café: Las medidas jurásicas y la moda starbucks 1 de agosto de 2008

Puntuación: 5.00 / Votos: 1

Un pensamiento en “Los Frapuccinos o la depravación cafetera

  1. Arcelia González

    Totalmente de acuerdo con usted. Cuando voy con mi hermana y algunas amigas a un café, lo último que espero que pidan es un frapuccino. Pienso que para eso deberían irse a otro lugar. A un Hawaiian Paradise o algo así. Pero en fín, apuesto que algunas los toman más por pertenecer a un grupo que por el sabor que tiene. Además, supongo que las calorías son lo último en que pondrían atención. Lo vamos a extrañar en el grupo de Español.

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