Frustrados y frustraciones (Primera de tres partes)

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Las frustraciones surgen cuando alguna expectativa que se tiene no puede lograrse con éxito, o en el peor de los casos, ni siquiera intentarse. A partir de ello surgen sentimientos muy fuertes y negativos que alteran sin lugar a dudas la manera de pensar del individuo e inclusive llegan a tener respuesta inmediata en la química del cuerpo. (Mmm, como que sueno muy wiki en este inicio de mi artículo pero seguiré de todos modos…) Todos en cierto momento y en cierto nivel llegamos a tener estos indeseados momentos de la frustración y a veces les llamamos decepciones, desengaños, fracasos, tropiezos, derrotas y de varias formas más. Todos las llegamos a padecer, insisto, pero veo que en esta época muchas personas se llenan la mente de expectativas increíbles e inalcanzables –y parece que en verdad creen posible su logro- y comienzan un vía crusis que tiene una repercusión social evidente.

I

Los mass media y el contexto político en el que vivimos están constantemente bombardeando mensajes peligrosos: Éxito, prestigio, fama, reconocimiento y poder por encima de todo. La única manera de trascender en esta vida es teniendo precisamente lo anterior –según estos voceros-, y claro que todo lo dicho repercute en dinero principalmente. Entonces, limitar la trascendencia humana a estas características es algo tan irresponsable como superficial… pero miles –si no es que millones- se la tragan por completo… entonces, estos desafortunados parecen prometerse no ser felices, ni agradables, ni siquiera simpáticos con la gente normal (o que no aspira a mucho) hasta no lograr su sueño de ser ricos y famosos, bellos y deseados, deseables y admirados… pero este sueño manufactura pésima película Hollywood casi nunca llega a ocurrir.

Ni son reconocidos en su trabajo, ni son mucho menos buenos. Ni ganan los miles que soñaron. Ni les autorizan el crédito solicitado. Ni los invitan a las reuniones de la gente nice.

Ni tienen esos refinados autos europeos, a veces ni carro tienen; ni salen nunca de vacaciones (y no por no tener un bungalow en la playa) sino porque su trabajo de vendedores al cambaceo no lo permite siquiera; ni tienen acciones en algún club deportivo…

Sólo tienen expectativas inalcanzables que se les metieron sin pasar por un filtro crítico. Un filtro que una buena educación, o la madurez propia de la vida y los años… o los sabios consejos de algún anciano –pero los ancianos hace siglos que dejaron de ser sabios y menos aún se les hace caso-.

Y las ciudades parecen cada día llenas de individuos que no alcanzaron sus sueños, esperando cualquier oportunidad para sacar sus heridas de vida, su rencor. Cualquier situación ahora les causa molestia; un asunto de tráfico vehicular, una opinión opuesta y comienzan a buscar pelea, enfrentamiento, a agredir y querer mostrar una falsa superioridad…

Imagen tomada de internet

II

Yo creo que el mito del matrimonio como fuente de ayuda, de comunicación y de seguridad ha ido diluyéndose hasta quedar ralo. En la actualidad y bajo las influencias hegemónicas donde todo hombre y toda mujer deben encontrar “su complemento” para poder ser considerados “personas decentes y de respeto”, y lo más atrevido aún; formalizar el lazo bajo las leyes de la religión.

Pero, ¿qué ocurre cuando individuos inmaduros, heterónomos, llenos de complejos no superados y de sueños de éxito, poder y prestigio se juntan en sagrado matrimonio?

La respuesta es fácil de adivinar; se incrementa la lista de frustrados y de frustraciones en este mundo.

¿Cuántas personas habré conocido que su matrimonio ha sido todo un calvario desde el primer día? Bueno, realmente desde que fueron novios, pero creyeron que al momento de decir el “Sí, acepto” todo cambiaría.

Con mis puntos de vista no me declaro en contra del matrimonio o de la pareja en sí, y debo reconocer que existen algunos y muy pero muy contados casos donde en verdad este estado civil ha ayudado en la formación de familias nutritivas y encantadoras, cuyos hijos son en verdad funcionales, morales y serán sin lugar a dudas ciudadanos alejados del narco o del consumo de drogas. Menos serían políticos mexicanos, ¡claro está!

He escuchado frases aterradoras de algún miembro de un matrimonio o relación de pareja.

De varones a mujeres:

Es que tú no me haces de comer rico como lo hacía mi mami.
Yo no quiero llevarte a pasear, yo quiero beber con mis amigos.
El sentido común es el sentido que menos tienes desarrollado.
¿Qué vamos a cenar si no hiciste nada?

De mujeres a sus parejas:

¿Ya te vas a buscar a la otra?
Necesito dinero.
El dinero que me das no me alcanza para nada.
¿Ya llegaste tomado otra vez?

Y bueno, la búsqueda del poder sobre la pareja y el necio deseo de querer mantener una individualidad adolescente que no funcionaría del todo en una relación se vuelve una constante maniquea…

Imagen tomada de internet

El deseo de dominar a otro, a quien sea, de imponer su visión en el otro, de someterlo al régimen que se sufre, y que le desea al prójimo.

La intolerancia debe ser de frustrados también. El no aceptar las posibilidades que en otra mentalidad puedan caber. La obsesión de querer que otro tenga las mismas ideas y maneras de ver el mundo… ¡qué asco!

La crítica constante por todo y hacia todos. El acusar de algo que no existe en la persona ajena…

Cada vez que reflexiono, me convenzo más que allí afuerita, nomás saliendo a la calle, el mundo está lleno de frustrados y frustraciones.

Continuará (a ver qué más se me ocurre más tarde)

Imágenes tomadas –sin permiso- de:
http://cutepuppiespictures.wordpress.com/2009/03/page/2/

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