Archivo por meses: Julio 2009

¡No te olvides de la Lluvia Morada!

La muerte de Michael, del rey del pop, sigue dando qué hablar; para bien o mal. Sus discos se volvieron a editar y eso es algo bueno, y sus compilaciones tanto de hits como de videos –donde se luce con sus prodigiosas coreografías- andan sonando fuerte aquí y en everywhere. Sin embargo, es hora de reflexionar un poquito: Michael fue sin lugar a dudas el rey del pop más mainstream (hegemónicamente comercial) pero no quiere decir que no ha habido otros enormes talentos, pero que por cuestiones peculiares no se les haya dado el reconocimiento o la fama merecida. Les contaré cómo desenterré un recuerdo guardado por veinticinco años… ¡Esta noche les ofrezco a Prince y su lluvia morada!

Intro: Me la encontré en un botadero de películas, de esas que no valen ni 30 pesos (menos de 3 USD) y la verdad me sonreí con cierta ironía: “Vaya, esta ridiculez que vi hace un cuarto de siglo en pleno ochenterismo aquí está”. Pero me esperaba una enorme sorpresa en mi pantalla y mi sonido especial.

Primero, si en su momento no entendí esta película fue por un cuadro social tan denso que retrata: Un músico incomprendido, hijo de músico super conflictuado que la única manera que concibe para sacar sus frustraciones es golpeando a su ultramasoquista mujer… y cuando no pelean se hacen el amor como bestias en celo.

Segundo, un protagonista llamado “Kid” porque bien se le reconoce que no ha madurado. Por lo tanto se la pasa hiriendo a los demás, especialmente a sus músicos y no pierde oportunidad en seducir y manipular a cualquiera wannabe que se aparezca (como la curvilínea Appolonia).

Tercero, sus canciones –lógicamente- tienen contenidos bravos, duros… nada soft pop y fresones. Hablan de masturbaciones y neurosis críticas, y cierto momento de la película, se las dedica a su nueva noviecita latina que es además la presa sexual del cantante de la banda funk&dance The Time (que saben sonar tremendo para mover el body sin lugar a dudas).

Cuarto, Prince le mete mano a toda la exuberante fisonomía de Apollonia sin mayores complejos ni ediciones moralistas…

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Y bueno, para qué sigo si hasta me da pena descubrir tantas cosas que en mi lejana juventud corporal (porque de mente sigo egosintónico a pesar del tiempo) no fui capaz de ver.

Las influencias de este mulato son increíbles: cuando baila es hijo del I feel good James Brown… y cuando toca la guitarra se le nota lo HENDRIX. ¡Cuidado! Esto es un dangerous overdose.

Efectivamente; este Príncipe no tenía fronteras definitivas y le brincaba al rythm & blues, rock, soul, gospel, new wave, blues, psychedellia y rap (porque en ese time no existía –muy para mi fortuna- el hip pop).

Y a la hora del dance, pues el mulatito con rasgos de mujer (y aquí una descarada marca andrógina que jugaba con una –según recuerdo- bisexualidad) y diminuto cuerpo era capaz de brincar, abrirse de piernas y girar como torbellino sin dejar caer su estilizada guitarra.

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La Lluvia Morada me cayó más intensa que un gris huracán. En verdad disfruté esta película aunque no me parece apta para ochenteros limitados porque las influencias de la década prodigiosa (70´s) se sienten fuertes como el frío en los Andes.

Claro, no debo de omitir que la trama era que el Kid tenía que dar un concierto bien convincente al final de la película para demostrar que, contrario a su padre, él sí podía reconciliarse con su vida y destino… y los últimos quince minutos del film es una mera y descarada exhibición de un talento incomprendido y mayormente ignorado en estas latitudes hispanas llamado Prince, ¡el Príncipe!

Outro: NO recordaba que me sabía la letra de las canciones… ¡No lo recordaba! Y en la escena final cuando el Kid dice: I never meant to cause you any sorrow, I never meant to cause you any pain… comencé a cantar gritando con una emocionalidad desbordada por la emoción (histérico a morir para ser exactos).

Nunca quise causarte ninguna pena,
Nunca quise causarte dolor,
Solo quería por una vez verte reír
Solo quería verte reír en la lluvia morada.

¿Cómo puedes dejarme
Solo en este mundo tan frío?
Quizá demando tanto
Quizá soy como mi padre (demasiado calvo)
Quizá tú eres como mi madre
Ella nunca está contenta
¿Por qué nos gritamos tanto?
Esto suena como cuando lloran las palomas.

Este viene a ser un cover de When the doves cry por nada menos que Patti Smith

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Gastón y los Piratas

Hay personas nacidas bajo un buen signo. Personas que destacan bajo adversas circunstancias, y por lo mismo, se vuelven innegables ejemplos a seguir –o admirar-. Hay personas que pueden ver la vida de una manera muy positiva a pesar de las adversidades, y por lo mismo, (les) resuelven sus problemas como a pocos en este mundo.

Gastón es uno de ellos. Porque si yo me comparara sería hacer un enorme ridículo. Si a mí me robaran mi laptop –la única que tengo- o mi cámara profesional de fotografía seguro que entraría en una depresión agresiva intensa, me agobiaría pensando en un año haciendo pagos para rehacerme de ese par de apreciadas pertenencias. Pero sobre todo, me nacería un rencor desmedido hacia el lugar y los sucesos donde ese incidente me pudo haber pasado. Pero a Gastón esto no le afecta siquiera.

Como parte de mi historia, cuando a mí me robaron en una calle en el Centro de Lima nunca dije “No vayas allí”, sino por el contrario mi lema fue “toma máximo de precauciones” y nunca lo consideré un simple robo. De hecho de inmediato acudí al serenazgo… pero no pasó nada. Cuando me pepearon (drogaron) en Los Olivos acudí a meter la denuncia y, ante mi sorpresa, me di cuenta que era un crimen por demás conocido en esa zona… y no veía que tuvieran siquiera un plan de prevención.

Esos dos incidentes, que me parecieron terribles experiencias, nunca los pude considerar como “simples”. Así como jamás diría que la situación de inseguridad, narco y violencia en México es “nada extraordinario” o motivo de preocupación.

Quizá no estoy “tan comprometido” entonces con mi país por no tener ciertos intereses que me puedan favorecer.

Sobre el robo y pepeada del que fui víctima jamás tuve una información de haber capturado a los delincuentes… en la ciudad de México donde vivo y alguien entró a mi domicilio para robarme electrónica y ropa tampoco tuve una sola respuesta… las razones para esto, pensé eran varias: Ineptitud judicial o falta de voluntad, o exceso de criminalidad… pero no me pasó por la mente autoconsiderarme un ciudadano de segunda (o tercera, o cuarta).

Pero Gastón paseaba por el Amazonas con su familia, cuando piratas amazónicos llegaron en deslizador a robar el crucero de luxe (¡qué romántico!). A pesar de haber ido con su familia le pareció un simple robo, como todos los robos que ocurren en todo el mundo.

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Pero yo conocía una historia similar aunque algo lejana. Dennis, un alemán errabundo, me contó que hace cinco años paseaba por esa misma zona cuando un grupo de vehículos de goma motorizados intentaron llegar al barco donde él viajaba para robarlos. Afortunadamente las olas generadas por la pesada embarcación no permitieron que los corsarios de la jungla se hicieran del botín. Es decir, esta problemática –como las peperas y lo robos, el narco y los secuestros- no era nueva ni desconocida.

Pero Gastón, por no haber hecho ruido ni olas en las aguas fluviales del río más maravilloso del mundo tuvo su recompensa: capturaron en demasiado poco tiempo a los Jack Sparrows de esta anécdota increíble. Y supongo la policía le regresó su laptop (y no se la quedaron como trofeo laboral, que para mí era lo más esperado). Entonces, ser como Gastón debe ser bueno.

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¿Pero qué significa lo anterior? ¿Debo ser siempre OK y dar el ejemplo –que bien que hace falta? ¿O debo ser rico y famoso para aspirar a una ciudadanía o prestaciones de élite donde me puedan dar soluciones concretas a las vicisitudes de vivir en países inestables?
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Los Frapuccinos o la depravación cafetera

Es el invento yankee; hacer un preparado saturado de sabores diversos y calóricas grasas batidos con mucho hielo, ¡y aquí está! La bebida inventada por el país que no sabe de café y que ha ganado enorme popularidad en tantas partes.

Esas esporádicas tardes en que voy al café. Es decir, esas rarísimas tardes donde quiero intentar charlar con alguien que tenga ideas concretas y breves y mirar a los transeúntes pasar con premura o con aparente calma por la calles de la ciudad, decido ir a beber un americano.

Ya en la mesa, a ratos sin más clientes alrededor, a ratos llegando en grupos, tengo tiempo percibiendo que cada vez es menos frecuente ver que ellos pidan una bebida como la mía, o un exprés… o quizá un exprés doble. No, no, no. Los frapuccinos son la moda, la predilección y la ignorancia cafetera (a pesar de lo tolerante que yo puedo ser, esto me molesta).

Imagen de José Zavala

Aquí está todo. Sólo hay que agregar agua en el más simple de los casos, porque ni siquiera el café tiene que ser obligado.

Me gusta el café. Me gusta como tal; por su ligera acidez, por su olor, por su sabor dado por el tipo de grano (origen, altitud) con el tueste determinado… esta es la magia del café, ¿por qué entonces esa mezcla de grasas, aditivos y saborizantes para generar algo tan opuesto se vende tanto?

Bueno, me dice Juan, “al cliente lo que pida”.

Esto me parece triste, pero lo entiendo. Pero esa ignorante clientela simplemente ingiere -en una bebida que ni a café sabe- hasta la cuarta parte de las calorías necesarias por el cuerpo humano en un día. Y con esta moda que crece y crece, comienza a devenir un serio problema de salud.

Imagen de José Zavala
Basta revisar la cantidad de calorías por medio de las grasas (seguro trans) y “algo” de sodio.

En algunos lugares, como en el que voy, su dueño y barista le agregará un shot de café siquiera para darle un toquecito de sabor auténtico. Pero también en la carta se ofrecen además “sabores extras” como los naturales rompope y cajeta (dulces mexicanos) junto con las esencias importadas que también son otro menjurje químico.

El mercado objetivo de este tipo de bebidas (madeinusa, no creo que los europeos siempre tan exquisitos en sus cafeteadas hayan inventado esta tontería) son generalmente mujeres y jóvenes, hasta ahora en esa misma cafetería en la que muy esporádicamente me refugio nunca he visto algún maduro -como yo- con esas ocurrencias.

La mejor puntada contemplada por mi voyeurismo fue cuando un tipo pidió un “ristreto doble”. Yo mismo me quedé sorprendido de semejante petición… sólo le faltó decir que “inyectado intravenoso”…

Pero bueno, no soy nadie para evitar los caprichos del cliente que quiere pagar tanto por un frapuccino hipercalórico. Si esta “exquisita y conocedora” clientela consume tantas calorías es porque deben ser nadadores de élite, o ciclistas tour-de-France, o maratonistas africanos y nada malo les podrá hacer que cada dos días vayan por la tarde a meter a sus lentos y pasivos organismos entre 350 y 600 calorías, y luego vayan a sus casas a cenar frugalmente. Total.

Pero si los organismos de salud comienzan a preocuparse, por algo será…

Café helado, más calorías que una cena

Próxima entrega del Café: Las medidas jurásicas y la moda starbucks 1 de agosto de 2008 Sigue leyendo

Frustrados y frustraciones (Primera de tres partes)

Las frustraciones surgen cuando alguna expectativa que se tiene no puede lograrse con éxito, o en el peor de los casos, ni siquiera intentarse. A partir de ello surgen sentimientos muy fuertes y negativos que alteran sin lugar a dudas la manera de pensar del individuo e inclusive llegan a tener respuesta inmediata en la química del cuerpo. (Mmm, como que sueno muy wiki en este inicio de mi artículo pero seguiré de todos modos…) Todos en cierto momento y en cierto nivel llegamos a tener estos indeseados momentos de la frustración y a veces les llamamos decepciones, desengaños, fracasos, tropiezos, derrotas y de varias formas más. Todos las llegamos a padecer, insisto, pero veo que en esta época muchas personas se llenan la mente de expectativas increíbles e inalcanzables –y parece que en verdad creen posible su logro- y comienzan un vía crusis que tiene una repercusión social evidente.

I

Los mass media y el contexto político en el que vivimos están constantemente bombardeando mensajes peligrosos: Éxito, prestigio, fama, reconocimiento y poder por encima de todo. La única manera de trascender en esta vida es teniendo precisamente lo anterior –según estos voceros-, y claro que todo lo dicho repercute en dinero principalmente. Entonces, limitar la trascendencia humana a estas características es algo tan irresponsable como superficial… pero miles –si no es que millones- se la tragan por completo… entonces, estos desafortunados parecen prometerse no ser felices, ni agradables, ni siquiera simpáticos con la gente normal (o que no aspira a mucho) hasta no lograr su sueño de ser ricos y famosos, bellos y deseados, deseables y admirados… pero este sueño manufactura pésima película Hollywood casi nunca llega a ocurrir.

Ni son reconocidos en su trabajo, ni son mucho menos buenos. Ni ganan los miles que soñaron. Ni les autorizan el crédito solicitado. Ni los invitan a las reuniones de la gente nice.

Ni tienen esos refinados autos europeos, a veces ni carro tienen; ni salen nunca de vacaciones (y no por no tener un bungalow en la playa) sino porque su trabajo de vendedores al cambaceo no lo permite siquiera; ni tienen acciones en algún club deportivo…

Sólo tienen expectativas inalcanzables que se les metieron sin pasar por un filtro crítico. Un filtro que una buena educación, o la madurez propia de la vida y los años… o los sabios consejos de algún anciano –pero los ancianos hace siglos que dejaron de ser sabios y menos aún se les hace caso-.

Y las ciudades parecen cada día llenas de individuos que no alcanzaron sus sueños, esperando cualquier oportunidad para sacar sus heridas de vida, su rencor. Cualquier situación ahora les causa molestia; un asunto de tráfico vehicular, una opinión opuesta y comienzan a buscar pelea, enfrentamiento, a agredir y querer mostrar una falsa superioridad…

Imagen tomada de internet

II

Yo creo que el mito del matrimonio como fuente de ayuda, de comunicación y de seguridad ha ido diluyéndose hasta quedar ralo. En la actualidad y bajo las influencias hegemónicas donde todo hombre y toda mujer deben encontrar “su complemento” para poder ser considerados “personas decentes y de respeto”, y lo más atrevido aún; formalizar el lazo bajo las leyes de la religión.

Pero, ¿qué ocurre cuando individuos inmaduros, heterónomos, llenos de complejos no superados y de sueños de éxito, poder y prestigio se juntan en sagrado matrimonio?

La respuesta es fácil de adivinar; se incrementa la lista de frustrados y de frustraciones en este mundo.

¿Cuántas personas habré conocido que su matrimonio ha sido todo un calvario desde el primer día? Bueno, realmente desde que fueron novios, pero creyeron que al momento de decir el “Sí, acepto” todo cambiaría.

Con mis puntos de vista no me declaro en contra del matrimonio o de la pareja en sí, y debo reconocer que existen algunos y muy pero muy contados casos donde en verdad este estado civil ha ayudado en la formación de familias nutritivas y encantadoras, cuyos hijos son en verdad funcionales, morales y serán sin lugar a dudas ciudadanos alejados del narco o del consumo de drogas. Menos serían políticos mexicanos, ¡claro está!

He escuchado frases aterradoras de algún miembro de un matrimonio o relación de pareja.

De varones a mujeres:

Es que tú no me haces de comer rico como lo hacía mi mami.
Yo no quiero llevarte a pasear, yo quiero beber con mis amigos.
El sentido común es el sentido que menos tienes desarrollado.
¿Qué vamos a cenar si no hiciste nada?

De mujeres a sus parejas:

¿Ya te vas a buscar a la otra?
Necesito dinero.
El dinero que me das no me alcanza para nada.
¿Ya llegaste tomado otra vez?

Y bueno, la búsqueda del poder sobre la pareja y el necio deseo de querer mantener una individualidad adolescente que no funcionaría del todo en una relación se vuelve una constante maniquea…

Imagen tomada de internet

El deseo de dominar a otro, a quien sea, de imponer su visión en el otro, de someterlo al régimen que se sufre, y que le desea al prójimo.

La intolerancia debe ser de frustrados también. El no aceptar las posibilidades que en otra mentalidad puedan caber. La obsesión de querer que otro tenga las mismas ideas y maneras de ver el mundo… ¡qué asco!

La crítica constante por todo y hacia todos. El acusar de algo que no existe en la persona ajena…

Cada vez que reflexiono, me convenzo más que allí afuerita, nomás saliendo a la calle, el mundo está lleno de frustrados y frustraciones.

Continuará (a ver qué más se me ocurre más tarde)

Imágenes tomadas –sin permiso- de:
http://cutepuppiespictures.wordpress.com/2009/03/page/2/

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El México que en Perú se “conoce” (Carta de un amigo limeño)

¡Hola! Te cuento que ha llovido tanto (en Lima, el “país” de las no-lluvias) que no puedo ni entrar a mi baño; se ha hecho un charco de agua espantoso. Hay un balde que recoge agua y es esos de petróleo, de gasolina, o sea que es grande, y se ha llenado y rebalsado. Yo estuve llamando a una señora que hoy vino a limpiar la casa, en eso escuché la aspiradora y grité “señora” varias veces, para que me trajera un balde adicional para hacer el drenaje… pero en eso apareció mi mamá y me dijo con un tono bien sacado de señorona de gran casa de telenovela de Televisa: “¿Qué pasa? Aquí, la única señora en esta casa, ¡¡¡SOY YO!!!

– ¿¿¿QUÉEEE???? ¡GUAAAJJJJJ! ¡SPUTT! ¡GUAAJJJ-!

A mi madre se le ha metido esa imagen de ser la gran señora que cuenta con vasallos, con gente de servicio y con peones a quienes humillar… Y echo la culpa en parte a su enfermiza obsesión por ver Lo que callamos las mujeres y otras sandeces terribles que Televisa nos enyuca ver. Y esa es la mala imagen que tiene el peruano del mexicano, cree(mos) que ustedes aun viven en ese México latifundista, de charros y peones, aun severamente más distorsionados como la serie gringa El Gran Chaparral, donde el cuñado de Cannon, el gringo casado con su hermana, es un peón mas, pícaro, payaso, borracho pero igual peón.

Yo ya le he dicho mi madre que ese Mexico YA NO EXISTE HACE SIGLOS, ya no hay Jorge Negrete, ya no hay Pedro Infante, ya no canta Javier Solis ni los Panchos, que no joda, y el Chavo del Ocho es un anciano retrógrada a punto de estirar la patita, no un chibolo pendejo del cual reírse de su desgracia y su pobreza.

Y no creo que Televisa este transmitiendo aun esas cosas, todo esto nos lo meten como quizá para decir no vayan a México que es peor que Perú (en ciertas cosas) pero nada que ver, yo lo poco que he visto es que sí es cierto que cada ciudad es una metrópoli, donde se mueve mucha plata por turismo droga o lo que fuere, pero que se mueve mucha plata al fin y al cabo, no como en Perú que solo roban y se largan a mudar y no hacen ni mierda por su tierra.

Bueno te dejo por ahora, ahorita voy a mirar tu blog… chau. (18 de julio)

Pedro (nacido en Lima hace 42 años, artista plástico)

Mi respuesta:

¡Saludos!

Patético el cuadro, Pedro, patético.

Me preocupa en verdad que llueva en la ciudad que desconoce la lluvia (lluvia lluvia no lloviznita). Recuerdo el día que en la azotea del departamento donde vivía tiré un balde de agua sucia para descubrir que las casas allá no tenían “coladeras y desagües” (porque simplemente no había sido necesario). ¿Qué irá pasar con las casonas viejas del centro de Lima si comienzan a humedecerse? Eso podría devenir un problema multidimensional; social y arquitectónico…

Sobre tu mamá, ¿qué puedo decirte? Tú bien sabes cómo “sufrí” por allá cuando me hablaban del “maravilloso cine mexicano”… cómo me sorprendía ver a un mal recuerdo de mi muy lejana niñez llamado El Chavo todavía vigente a rabiar en cada esquina, en cada avenida a pesar de haber pasado treinta y tantos años… cómo me pedían que sacara de entre mis cosas discos del gran Pedro Infante… (Dios mío, ni siquiera de Maná me pedían) Y de todos los problemas que tuve y sigo teniendo por manifestar que en mis gustos no caben semejantes propuestas…

Pero también recuerdo una noche en una discoteca cuando salió el video de Todos me miran y no supe quién cantaba esa canción que me hizo girar y brincar (y me dijeron que era mi paisana recién emancipada La Trevi), y seguí bailando otras canciones de La Golden Girl, la Pau, jajaja.

Otro momento mágico fue cuando algunos conocidos me pidieron les sugiriera títulos de Carlos Fuentes y ellos a cambios me decían lo mismo de Arguedas y de otros –para mí y por mi nacionalidad desconocidos- autores magistrales.

Y mi clímax fue conocer la música peruana en todas sus variantes; desde el huayno hasta el landó pasando por la mágica cumbia. La comida en cambio… siempre recordaba mis platillos, porque mi paladar se moldeó a ellos… pero eso no lo podrá entender nunca alguien que no haya tenido la oportunidad de viajar por el mundo, jajaja.

Curioso, ¿no? Yo vi un único programa de Laura y me pareció inaceptable para mi cultura; no volví a recurrir a esa basura… y he visto quizá cuarenta películas peruanas, muchas de Lombardi que me agradaron y he recomendado por acá.

Cada quien escoge lo que quiere, o lo que puede… o aquello con lo que se identifica finalmente… y mis orígenes sociales nunca me han permitido admirar a “los grandes iconos culturales de México” –según muchos peruanos… que seguramente no conocen Aura o El Naranjo de Fuentes-.

Que sigas bien y que tu baño no te dé más problemas, chau.
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Mr. Brooks y los crímenes de Lima

Earl Brooks es un empresario prominente, admirado y respetado en la ciudad de Portland. Buen esposo y padre protector de una adolescente algo complicada, y a pesar de ser –en apariencia- un hombre bastante saludable, acude regularmente a un grupo de terapia de Alcohólicos Anónimos. Mr. Brooks tiene una doble patología; es una máquina perfecta de matar y su mente ha desarrollado un alter ego, un ser bastante irónico y ocurrente llamado Marshall.

En Brooks y Marshall de repente surgen deseos inmensos de matar, y saben (o sabe el psicópata pero socialmente maravilloso Earl) hacerlo de una manera ritualista: metódica y perfecta. Mr. Brooks, además, con sus ilimitados recursos financieros tiene una construcción en su casa, una especie de “estudio” donde guarda su vestuario (variedad de prendas iguales) y un incinerador en el cual desaparece quemando todo posible rastro que pueda servir de evidencia en su contra. Cuando asesina, envuelve su revólver en una bolsa de plástico y ni siquiera deja el casquillo. La única evidencia es el pequeño pedacito de la bolsa que se guarda junto a la bala dentro del cuerpo de la víctima. Su placer final, cometer sus crímenes sabiendo que es superior en inteligencia y astucia a cualquiera.

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Lima, 2009

Uno, no es ninguno

Un extranjero proveniente del Caribe llega a “embellecerse” con cirugías. Es “de ambiente”, tiene amigos de ambiente, y va a una disco de ambiente. Nada de malo con lo anterior. Tiene rentado un departamento en una zona pudiente en Lima, y decide “levantar” en un parque a dos completos desconocidos para tener relaciones sexuales con ellos. Lo hace de una manera tan confiada que no le importa tener allí a la vista, en ese departamento amueblado lujosamente su ropa de marca, sus celulares, una laptop y algunos miles de dólares en efectivo. Después de tener sexo y dejar los preservativos, los dos amigos estrangulan con el cable de una computadora con tanta saña que las cicatrices faciales de su primera operación se abren. Los sujetos proceden a robarle sus valores, pero antes de irse, uno nota que las zapatillas o tenis del señor -ahora pasado a una mejor vida- son de tu talla, se quita los suyos y se pones los otros. Au revoir!

¡Definitivamente los asesinos no se apellidaban Brooks! Preservativos llenos de fluido seminal, zapatillas dejadas, huellas digitales, fletes o prostitutos quizá famosos… y en la discoteca todos los miraron juntos… ¿es posible que haya gente que pueda actuar así? ¿Tanto frenesí por hacerlo que ni siquiera se piensa el método y sus consecuencias?

Si el señor rentó un departamento amueblado, ¿por qué tenía el dinero allí a la mano? ¿No conocía los travellers checks o alguna tarjeta de retiro internacional? ¿Tampoco sabía que el paraíso de las cirugías plásticas en América Latina se llama Costa Rica y quedaba enfrente de su país?… Pero ese detalle de la cantidad de dinero “a la mano” no era para operaciones, bueno, quizá otro tipo de operaciones; de esas donde cuando se dice “¡negocio!” se deben sacar los fajos de billetes inmediatamente.

Nota final del primer caso: Un amigo de la víctima, que le había ayudado a diversos trámites… es decir, “diversos”… le tocó reconocer el cuerpo sin considerar que el destino le había sacado una cita también.

Imagen de internet

Un parque limeño llamado Kennedy

Dos, son mis ojos

La Princesa de los Tonos se relacionó con la Reina de los Vacilones. Provocadoras y orgullosas de su L-love. Pero como en muchas relaciones sin importar el tipo de sexualidad escogida; los celos, las posesiones y todo ese tipo de inmadurez que cabe en las personalidades infantiles comenzaron a menguar este amor nacido para la ruina. Pero la princesa no era una víctima tan simple, además tenía amores con el soldadito de plomo y con un bufón cuando menos.

Un día la perversa reina le ofrece al soldadito de plomo cinco moneditas de oro a cambio de matar a la princesa y el soldado las acepta, a pesar de saber que la princesa tenía enormes sacos de piedras preciosas –y que él por ser uno de los elegidos en su alcoba podría inclusive aspirar a una fortuna-. El soldado le da la manzana envenenada, y cuando ella muere, la vuelve a poseer como último recuerdo.

Se va huyendo feliz con sus moneditas, que va gastando en darle de comer a su caballo, ya le quedan poquitas, y cuando se acerca al reino vecino la policía imperial lo detiene. Después de pasar una noche en el calabozo comienza a declarar.

Digo, ¿por qué la reina no contrató cuando menos a la bruja de la aldea lejana? ¿O al leñador de la orilla del pueblo, ese que mató al Lobo Feroz? ¿Por qué conspiró dentro del castillo mismo? ¿No conocía más gente o nadie en ese miserable reino necesitaba esas moneditas de oro? Y el soldado, ¿ni por ser un amante se tocó el corazón? Ohh, baby, baby it’s a wild World (dijo alguna vez el Gato Stevens, trovador de la aldea).

El señor Brooks debiera poner una academia. Si a Brooks lo hubieran descubierto, hubiera huido al sur (a México), en otras partes la huída siempre será al norte, como Ecuador… ¿por qué no de nuevo al sur= Bolivia? Es mucho más barata y tiene lugares donde sería más difícil su reconocimiento.

Kevin Costner es Mr. Brooks

Tres, vamos otra vez

-¿Por qué lo mataron?- gritó desgarradoramente Santillán al aire, -¡él era bueno y no se metía con nadie!
-Entonces, si era “tan bueno”, ¿por qué lo mataron?- le espetaron.

En un mundo donde se adolece el sentido de vivir, donde los valores imperantes son el poder y el dinero (poder por poder, o poder por tener dinero; por lo tanto, la búsqueda del dinero por encima de todo) todo lo perverso puede caber.

Marshall le preguntaría a Brooks, “¿cómo le hizo este tipo para tener un emporio de este tamaño?”. Brooks también sospecharía de los miles de dólares, de los choferes particulares, de los departamentos amueblados, de las visitas constantes a las discotecas de ambiente… y de la calidad humana de las relaciones establecidas por los finados protagonistas. ¡Ah! Y para colmo, era amigo de un recientemente asesinado visitante…

Buscar en la muerte el sentido de vivir puede ser algo penosamente actual. Sociedades decadentes donde el valor del otro se mide en cuánto cuesta y lo posible o imposible de comprarlo: el sexo, la droga, la compañía… todo por alcanzar o ejercer un poder externo, ya que por dentro sé es tan poco… Y, ¿qué tan ciego se puede ser para no pensar siquiera en la consecuencia? ¿Para no conocer casos tan parecidos y que terminaron resueltos con los culpables en prisión? ¿Tanto es el grado de frustración que vale el riesgo de malograrse la vida? ¿Tanto desprecio se puede llegar a tener por la vida de otro?

Por supuesto que hay otras alternativas de vivir y relacionarse, de ser feliz y próspero, pero finalmente ¿no es de este tipos de historias de donde la gente viene a sentirse feliz por la desgracia ajena?

Y Mr. Brooks sueña con Lima.

Mr. Brooks (2007, USA). Dir. Evans con Kevin Costner, William Hurt y Demi Moore entre otros.
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La visa canadiense para los mexicanos:Un filtro esperado

Una noticia que ni siquiera me pareció que lo fuera: “visa necesaria para los mexicanos que deseen ir a Canadá”. Más bien siempre me pareció tan sorprendente que “las buenas relaciones mexicanas” hayan podido abrir las puertas de tantos países de primer mundo y que nos recibirían con sólo mostrar el pasaporte… pero este privilegio parece está llegando a su fin. Aquí mis reflexiones sobre este affair.

Solicitando visas

Bajaba por el elevador de las oficinas del Consulado Peruano en México cuando un tipo miró que yo revisaba mi pasaporte por los timbres y sellos peruanos. “¿Qué? ¿Es posible eso? ¿A poco Perú nos pide visa a nosotros si somos mucho más ricos que ellos?” comentó imprudentemente sin que nadie la haya pedido su necia opinión.

Un tipo común. De hecho, demasiado común; como abundan demasiados en todas partes… justo ese tipo de personas que me da por evitar por su reducida percepción del mundo. “Somos mucho más ricos que ellos” era su lógica total de pensamiento, la dimensión materialista herencia del conquistador sobre los indios sometidos. Bajo esa lógica simplista toda Europa nos pediría visa a los “ricos” mexicanos… y eso, hasta este momento (todavía) no es así.

¿No será que somos más ricos porque somos un país de narcos? Bueno, me adelanté con una de las razones determinantes. Pero, bueno, si a congruencias fuéramos; si México le pide visa a un país, ¿por qué ese país no tiene por qué pedirle visa en retribución? Esta fue la lógica carioca –la cual admiro- cuando decidió exigirle visa a los USA y a México. Es la lógica bolivariana de exigir visa a los mochileros visitantes del Ande que saben como viajar meses sin gastar dinero.

¿Cómo diablos no nos van exigir visa si nos hemos vuelto un país de violencia extrema, de decenas de asesinados al día, de enfrentamientos a grandazos y rifles automáticos en pleno centro de ciudades importantes?

¿Cómo no queremos que nos pidan visa si muchos ya no aguantan vivir aquí y otros se mueren por ir hacer “negocios” a otros países?

A partir de esta fecha la “carita feliz” de las agencias de viajes para vuelos a Toronto cambia su sonrisa por una mueca de dolor. Viajar a uno de los países más desarrollados del orbe ya no será tan fácil… de hecho sospecho que se volverá casi imposible.

Las decisiones de Canadá con respecto a las visas se toman país por país y tratan de que haya un equilibrio entre la acogida de visitantes y la protección de la salud y la seguridad de los canadienses. Esas decisiones se basan en una serie de criterios incluyendo condiciones sociales y económicas en el país, tales como tasa de desempleo y crecimiento económico; asuntos de inmigración, tales como solicitudes de la condición de refugiado y migración ilegal a Canadá; el trámite de seguridad y expedición de documentos de viaje del país; asuntos de salud, seguridad y protección civil; cómo controla y patrulla ese país sus fronteras; derechos humanos y relaciones bilaterales.

Algo esperado

Me lo contaron como anécdota no hacía mucho. Un avión lleno de mexicanos que aterrizó en Canadá se regresó con el 60% de sus ocupantes doce horas después. ¿La razón? Todos ellos, viajeros sin visa pero también sin pruebas suficientes o convincentes para demostrar “que iban de meros turistas”.

Que la dialéctica fue ciertamente absurda; muchos de ellos irían de paseo pero no tenían idea adónde, ni tenían claro cuántos días iban a quedarse… ni mucho menos tenían idea de los precios. Eso pasa cuando alguien no se ve obligado a llenar con tres palabritas los “motivos” del viaje… y claro, si se va de turista debe tenerse una clara idea de qué quieres y cuánto puedes gastar en alcanzar los objetivos viajeros.

Maple, adapatada de internet

Canadá tiene fuertes lazos con México” dijo el Ministro Kenney.
Tomado de: Canadá impone una visa a México

Desconozco las razones históricas de la afirmación de Kenney. ¿México y Canadá… Canadá y México? Mmmm, no, simplemente acepto que no conozco la razón de esos supuestos lazos.

No creo que porque a mí me guste la música Bryan Adams (¡Sí, lo acepto!), o sea un apasionado del universo retorcido de David Cronenberg pueda haber fuertes lazos. Nunca me he bañado en las Niagara Falls… y acá en este país tampoco veo muchas franquicias canadienses. Antes vendían AfterShock en las vinaterías (un licor de canela de 40 grados riquísimo) de esta ciudad donde vivo…

La Teoría Cassez

Carlos –mi cuñado- me aseguró que el visado a México vendría pronto, a petición de Sarcozy. Que sería otra manera de presionar para que el cuestionado presidente mexicano (con minúsculas) devolviera al “país de la democracia” (y de la soberbia, de la arrogancia) a la famosa secuestradora que vino a México a hacer de las suyas, Florence Cassez. Si el presidente francés no podía exigir visa a México para Francia (porque eso alteraría una serie de acuerdos europeos y se vería descarado, y además, el número de aztequitas que visitan la tierra de Asterix y Obelix ni siquiera era considerable), entonces usaría toda la influencia de la antigua colonia en América para presionar por allí…

Adapatado de internet

Y esta teoría pareciera reforzarse con la fecha histérica¿Vive la France? (Toma de la Bastilla)… mera coincidencia, ¿no?

Seguiré buscando entender esos lazos fuertes…

La diplomacia canadiense

El problema de los visados para mí viene a ser que tengas que presentarte en la ciudad donde esté el consulado o la embajada. Mi última visa solicitada tuve que gastar cerca de 200 USD por viajar y quedarme una noche en otra ciudad para gestionar ese trámite de dos días (uno de solicitud y otro de aprobación).

En una ocasión previa cuando solicité la visa brasileña en la ciudad de Lima me fue tan fácil. Yo vivía entonces allí y, todos los trámites pedidos a los cuestionables mexicanos a mí ni me los pidieron; llevaba mi identificación de residente de vecino andino. Visa autorizada, pero entregada al siguiente día por la tarde.

Para la visa canadiense en cambio, se propone de una manera más agradable:

El trámite para la solicitud de la visa puede realizarse en el sitio web www.canada.org.mx. Una vez que se hayan completado e incluido todos los documentos –como pasaporte–, se debe enviar por correo o mensajería, junto con un sobre prepagado, a la embajada canadiense en la ciudad de México. Se pide no acudir a menos que se les invite específicamente para una entrevista.”

Tomado de:

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