John Landis me pudo aterrar: Hablando de cine

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Regreso al cine en mi blog. A pesar de ser un consumidor mayor no me había dado el tiempo, pero el destino de fábula me trae de nuevo.

Encontré un nuevo botadero. Las películas a uno, dos o tres dólares (y que cada quién haga su equivalente en su moneda). A pesar de lo pequeño del mostrador había abundante gente allí reunida, quizá sorprendida por los precios porque nadie tomaba una sola película, solamente contemplaban azorados.

Los botaderos son curiosos. Generalmente son películas basura, que en verdad no valen la pena siquiera de pasar dos horas mirando una pantalla; pero cuando se tienen los años que yo tengo o los saberes cinematográficos a cierto nivel, los botaderos pueden ser divertidos.

Sin dudarlo tomé tres “clásicos del cine asiático”. En verdad dudo de lo que pueda encontrar, pero mi pasión por los ojos rasgados y la filosofía del Este me hacen todo un “rice queen”, como alguna vez el único norteamericano (nieto de dominicanos) que considero intelectual me catalogó.

A un costo mayor, es decir dos dólares estaban Believers, que su sola presentación me hipnotizó, y otra perteneciente a la serie Masters of Horror; La Quimera de John Landis.

Conozco la serie Maestros del Horror, vi una vez Jennifer de Dario Argento (y vomité; algo que en este género es un halago) y compré Vestigios de Takashi Miike, la que me hizo considerar a este japo como el hombre más misógino y gay del planeta, y cuya película fue un tour de force de sadismo y denigración a la mujer. El cine de horror o terror debiera tener patrones más precisos. Asustar se logra de muchas maneras, pero dar miedo es un arte peculiar.

La Quimera

Este el título hispano de La Mujer Venado. Idénticos, ¿no?

¡Claro que no! Y para mi fortuna este medio metraje (las películas de esta serie no duran más de sesenta minutos) recurre un juego de ironías para narrar una historia, algo semejante a lo que hizo en su magnífica Hombre Lobo Americano en Londres. De hecho, en cierto momento de la trama se recurre a los sucesos ocurridos precisamente en Londres en el año 1982 para dar explicaciones a la ola de peculiares asesinatos que ocurren ahora en cierta zona con grupos nativoamericanos en el norte de los USA.

Imagen de Amazon.com

Bueno, el cine de horror siempre tendrá detractores, no pienso hacer una apología de esta cinta en lo específico –pero la cual la hallé más que agradable a pesar del demérito de la imagen de la mujer india-. Los mismo de la filmografía de Landis, que no lo considero un genio pero sí un cuidadoso artesano de imágenes y simpáticas ironías. Además del lobo londinense –que me sigue encantando la historia dialógica entre los dos amigos, uno cada vez descomponiéndose más y más- su video al pederasta pop Thriller viene a ser sus trabajos más reconocidos de inmediato. Pero precisamente a partir de esta redacción descubrí algo que me dejó aterrado…

La Dimensión Desconocida de Landis

Landis dirigió en 1983 un par de cortos para una versión para cine de La Dimensión Desconocida (Twilight Zone). El intro (de poco menos que unos cinco minutos) donde un chofer de ambulancia recoge a un desconocido con quien empiezan hablar de cosas que den miedo, y recurren a los viejos capítulos televisivos de Twilight Zone. Para desgracia del chofer, su acompañante era un demonio que iba haciendo tiempo con él mientras decidía cenárselo.

Pero es el primer capítulo donde Landis recrea una historia de un madurón amargado intolerante y resentido hacia la vida (nada raro en estos tiempos, y al parecer hace veinticinco años tampoco). Este personaje es recreado por Vic Morrow que sin saberlo estaba haciendo su última película.

Al personaje le toca vivir y vivir escenas donde el hombre ha sido víctima del odio del mismo hombre: exterminio judío, KKK y Vietnam… pero resulta que durante la filmación de una batalla en este país asiático, Vic caminaba entre agua y explosiones con dos menores de edad (norteamericanos de descendencia vietnamita) tratando de llegar a un helicóptero -real- cuando una de las explosiones -también reales- hizo que el helicóptero se descontrolara echando las hélices sobre los tres actores… decapitando a Vic y uno de los chicos, y aplastando al otro. En esta película se logró lo que pocas: filmar en directo y con cámaras 35 mm la muerte de sus actores.

Claro que todo esto originó tremendo lío legal y el director por poco y cae en prisión. Las imágenes de este horror pueden verse en Youtube bajo el criterio de búsqueda “Vic Morrow” (Chopper Down: Helicopter Deaths in the Movies).

¡De miedo!

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