El colapso del Hi5.com

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Alguna vez hice alusión a la moda ferviente de los sitios de “redes sociales” en una época –entonces- ingenua, allá por el 2006. Para entonces tenía muchos conocidos con su Hi5 que lo actualizaban constantemente y que solían visitar las páginas de sus amigos para conocerse más, divertirse e intercambiar experiencias. En mi propio caso, tenía conocidos que sus mensajes los enviaban por allí mismo en lugar de usar el ordinario e-mail o un mensaje de texto en sus teléfonos siempre misios. Bastaba entrar al Hi5 de algún amigo para conocer visitando sus álbumes las fotos de sus hermanos, su novia, su pueblo natal… su perro. Y los sitios de este tipo tenían cierta vigilancia, era ilegal subir porno; cuando esto pasaba se restringían dichos espacios al poco tiempo. Esas eran las prácticas hace unos tres años.

Hace unos días, me apareció un comentario en mi post de Salaverrynos, que es una mera entrada fotográfica que hice con tomas de alta velocidad y soberbia en mi “timing” para atrapar en pleno aire la evolución gimnástica de unos atléticos chicos en la playa de Salaverry en Trujillo, Perú. El autor del comentario me pedía que lo agregara en mi msn y me daba su correo y su link de Hi5. Como no daba siquiera razón de su interés para esto, procedí a revisar qué perfil ofrecía; pero sobre todo -y lo más importante de las redes sociales- conocer a esos “amigos” que estos sitios se encargan de reunir por afinidades y, donde precisamente, se reflejan intereses, inquietudes y sueños a lograr.

Pues el Hi5 –o página de esta persona- resultó estar bajo el nombre de una asociación protectora de perros de la calle, en algún departamento de Perú. No manejaba un nombre personal siquiera –ni real o imaginario-. Entre sus fotos aparecían ridículas imágenes de canes y alguna mano acariciadora en su cabeza. Con esto no insinúo que haya algo de malo, pero simplemente muestran un motivo o estética de fotos que no se emparenta con lo mío definitivamente. Ni tampoco en mi blog está la caridad hacia los animales callejeros -que como animales yo también pienso tienen derecho también a una vida digna- mi curiosidad aumentó.

Pasé a revisar a sus amigos entonces. Sin sorprenderme siquiera vi que toda esta dimensión era una onda gay, todo: desde anuncios de bares en Lima con shows de sexo en vivo, fotos de strippers y más… ¿fueron las fotos de los chicos lo que motivaron a mi visitante, para escribirme? Pero de pronto, entre su lista de afeminados y banales amigos pude distinguir la foto de un hombre caucásico maduro con aspecto de serio y centrado, “vaya, uno entre mil” y procedí a conocer el perfil y fotografías de este cuarentón, que resultó ser un profesionista canadiense radicado en la muy moderna ciudad de Toronto, Ontario.

Sus fotos fueron el Apocalipsis irónico de esta anécdota. Si bien en una parecía un tipo decente, justo en la siguiente aparecía un jovencito apenas mayor de edad con un pie de foto que decía “Dany, mi amiguito de Vietnam”. ¿Vietnam?

En las siguientes aparecían fotos pseudo porno con definitiva carga pedófila (y lo que para es mí puede ser “pseudo”, para otros es excesivo) y comprendí con tristeza en lo que terminó mi post fotográfico: interesando a los defensores de perritos callejeros y amigos de explotadores de infantes orientales.

El Hi5 ya no es lo que era hace tres años.

Imagen adaptada

De mí mismo: Hi5 y Facebook: El peligro de las “redes sociales” en:

http://blog.pucp.edu.pe/item/29051

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