La casa de Isla Negra o Dis-Ney-Ruda Parte I

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Hace casi un año tuve la oportunidad de visitar por primera vez el hermoso país de Chile. Estando por allá paseando, de Valparaíso tomé un bus a Isla Negra, pequeña población donde se localiza una de las casas del bardo Nobel Pablo Neruda. Aquí expongo mis fotos y algunas reflexiones.

Mi primer conocimiento de la existencia de “una casa junto al mar en Isla Negra” lo tuve cuando niño… no recuerdo qué tan niño, pero era un disco de Los Calchaquis donde la última canción era La Muralla, y comenzaba con una declaración de testamento. Me imagino que no fui el único no-chileno que en verdad creyó que Isla Negra era una isla.

Pues quizá más de 30 años después de haber escuchado ese poema del chileno Pablo Neruda musicalizado por los argentinos Los Calchaquis (creo que había un músico mapuche entre estos gauchos) este mexicano que soy -entonces residente peruano- finalmente llegó a ese lugar.

Tenía algunos años que no veía mar más azul que el chileno (mi referente hiper-azul anterior había sido la población de Portobello en Panamá) pero nunca en mi vida había metido siquiera los pies en agua más helada que la misma; a pesar de lo calcinante de ese hermoso sol.

También me pareció curioso el enorme orgullo por su poeta y la organización bien marketera de promover ese tipo de turismo (en México también tenemos nuestro Nobel Octavio Paz que mas bien genera absurdas controversias por cuestiones políticas por encima de las literarias): Un recorrido guiado para ver todos los exquisitos lujos y caprichos que este personaje se pudo dar en su vida (¿quién dijo que los comunistas eran de gustos prosaicos?). Es entendible que no se puedan tomar fotos dentro de esa mansión convertida en museo, pero no importa, allí mismo te venden folletos fotográficos bellísimos y así la casa no pierde.

De regreso a mi hospedaje con Doña Charo, me detuve en Quisco a comer algún guisado con su vino tinto y pasear en esa populosa playa.

Esa mañana en Isla Negra y alrededores entre el radiante sol y las turquesas aguas no creo que pueda olvidarla en muchos años… como tampoco olvido Portobello, la ciudad arrasada por los piratas allá en Panamá.

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