Silver Bullet y The Hitcher, dos clásicos del cine ochentero

En una liquidación de DVD originales me reencontré con estas dos películas que vi en su momento hace más de veinte años en las enormes salas que antes existían –cuando los estrenos llegaban varios meses después y uno sólo sabía de cine buscando anuncios en revistas extranjeras o cineguías importadas-. Me bastó reconocer los títulos para que algo llamado nostalgia me hiciera volver a ver estos films, que a pesar de sus años todavía tienen virtudes suficientes para que sean consideradas clásicas.

Silver Bullet o la Bala de Plata (1985, Dir. Attias, USA)

Basada en una novela corta de Stephen King –una garantía del suspenso y con el elemento narrativo de que alguien te cuenta algo pasado -, esta película trata de la vida de un pequeño poblado donde en cierto momento comenzó a padecer una serie de atroces crímenes seriales. Es un pequeño minusválido el que por accidente e imprudencia descubre que es una bestia-humana la culpable del caos y, en consecuencia, su vida se vuelve un infierno. Pero con ayuda de su hermana adolescente, su tío alcohólico –y figura paterno amorosa después de todo- que le regala una silla de ruedas tipo motocicleta llamada Bala de Plata harán frente a la pesadilla del pueblo.

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Fascinante resulta el reverendo del pueblo; un hombre de fe en conflicto consigo mismo, el cual finalmente decide ser honesto y se entrega precisamente a lo opuesto que su religión le mandaba.

Si bien Bala de Plata no es la gran historia de terror (si se compara con su contemporánea El Aullido), o el look de la criatura no es del todo convincente (junto al extraordinario Hombre Lobo Americano en Londres también de esos años), esta película destaca por el carácter más fuerte de la historia que es la unión familiar como valor supremo y la decisión de enfrentar el miedo más profundo.

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The Hitcher (o el Asesino de la Carretera) (1986, Dir. Harmon, USA)

Una verdadera road movie: intensa, visual y de muy pocos diálogos. Tomas amplias, silenciosas; restoranes solitarios a la orilla de la pista; carreteras desoladas, largas pero enmarcadas de preciosos y desérticos paisajes.

Un psicótico perfecto, sin antecedente alguno (quizá un ex mercenario de la CIA). Una máquina de matar en pena buscando la salvación de su alma.

Un jovencito ingenuo que necesitaba compañía. Una dulce persona llevada al extremo de la presión psicológica.

Una conexión “empática” entre dos seres opuestos. La necesidad del sacrificio para detener una matanza.

Esta película es todo un clásico, que si bien en su momento –como suele pasar- no fue tan valorada, 17 años más tarde se le hizo una secuela y cuatro después (o sea, 21 años desde su estreno) se hizo un remake. Pero sobre esto no voy a comentar.

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Puntuación: 5.00 / Votos: 1

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